La cadena asistencial en urgencias hospitalarias: enfoque multidisciplinar y contribución de los diferentes profesionales a la seguridad y continuidad asistencial

26 julio 2026

 

AUTORES

  1. Geanina María Dutu. Celador y Pinche. Celador y pinche en Hospital Universitario Miguel Servet. Aragón, España.
  2. María del Mar Figueroa Carrasco. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) y Técnico Superior de Laboratorio Clínico y Biomédico (TEL). TCAE y TEL en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.
  3. María Inmaculada Sánchez Pichel. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) y Técnico Superior de Laboratorio Clínico y Biomédico (TEL). TCAE y TEL en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.
  4. Celia Romeo Biescas. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.
  5. Rebeca Quílez Navarrete. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.
  6. Ewa Sokol Zurek. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.

 

RESUMEN

Objetivo: Evaluar la estructura operativa de la red de cuidados en los departamentos de emergencias generales bajo una perspectiva de colaboración transdisciplinar, examinando las competencias sectoriales y determinando la repercusión de los TCAE, los celadores y el personal de apoyo en la disminución de fallos asistenciales y la fluidez del traspaso de información.

Metodología: Se ejecutó una investigación analítica y de alcance descriptivo, fundamentada en la monitorización de las fases organizativas y de los protocolos logísticos transversales aplicados en la recepción, tránsito y destino final del usuario de salud en los entornos hospitalarios de agudos.

Resultados: La atención médica urgente se consolida como un sistema dinámico y de alta interdependencia funcional. El engranaje secuencial que abarca desde la admisión documental y la priorización clínica en el triaje, hasta los soportes auxiliares básicos, las maniobras de transferencia ergonómica y el soporte diagnóstico analítico o radiológico, determina la reducción de la latencia terapéutica. El desempeño coordinado de los estamentos de soporte y el personal técnico auxiliar mitiga el riesgo de eventos adversos mecánicos e incrementa la calidez del trato percibido.

Conclusiones: La solidez de la red de cuidados urgentes reside en la integración simbiótica de sus componentes humanos. La clarificación de competencias, junto a una infraestructura de comunicación fluida, resulta indispensable para consolidar un servicio de salud eficiente, seguro y alineado con los principios de continuidad clínica.

PALABRAS CLAVE

Urgencias hospitalarias, cadena asistencial, trabajo multidisciplinar, continuidad asistencial, seguridad del paciente, calidad asistencial, atención urgente, coordinación interprofesional.

ABSTRACT

Objective: To evaluate the operational framework of the care network in general emergency departments from a cross-disciplinary collaboration perspective, examining sectorial competencies and determining the impact of ANCTs, porters, and support staff on the mitigation of clinical errors and the fluidity of information handovers.

Methodology: A descriptive analytical study was executed, based on the monitoring of organizational phases and cross-cutting logistical protocols applied during the reception, transit, and ultimate disposition of health users in acute care hospital environments.

Resultados: Urgent medical care is consolidated as a dynamic and highly interdependent functional system. The sequential workflow encompassing from documentary admission and clinical prioritization at triage to basic auxiliary care, ergonomic transfer maneuvers, and analytical or radiological diagnostic support, determines the reduction of therapeutic latency. The coordinated performance of support staff and auxiliary technical roles mitigates the risk of mechanical adverse events while enhancing the perceived warmth of patient interactions.

Conclusions: The resilience of the urgent care network relies on the symbiotic integration of its human components. The clarification of competencies, alongside a fluid communication infrastructure, remains indispensable for consolidating a health service that is efficient, safe, and aligned with the principles of clinical continuity.

KEY WORDS

Emergency department, care chain, multidisciplinary work, continuity of care, patient safety, healthcare quality, emergency care, interprofessional coordination.

INTRODUCCIÓN

Las áreas de emergencias hospitalarias configuran uno de los soportes estructurales de mayor trascendencia en los sistemas sanitarios contemporáneos1. Su misión medular se focaliza en proporcionar respuestas diagnósticas y terapéuticas de carácter inmediato a pacientes que sufren procesos nosológicos agudos, traumatismos de diverso impacto o disfunciones orgánicas críticas que comprometen la viabilidad biológica a corto plazo1,3.

La constante sobrecarga en el flujo de usuarios, la heterogeneidad de los motivos de consulta y la imperiosa necesidad de formular planes de actuación eficaces bajo ventanas temporales muy reducidas, obligan a establecer canales organizativos altamente coordinados3,5. Bajo esta premisa, la excelencia en los resultados de salud no emana de manera exclusiva del juicio diagnóstico facultativo o de la pericia instrumental de la enfermería; responde, de forma mucho más amplia, a la articulación coordinada de todos los eslabones que configuran la red de cuidados5,6.

Dentro de este flujograma, interaccionan de forma continua el personal administrativo de admisión, el cuerpo médico, los profesionales de la enfermería, los técnicos auxiliares (TCAE), los celadores del área sanitaria, los equipos técnicos de transporte, así como los servicios de soporte analítico, diagnóstico por imagen, farmacia clínica y personal de mantenimiento general1,5. Cada uno de estos colectivos ostenta parcelas funcionales específicas e interdependientes, cuya correcta ejecución repercute directamente en el rendimiento global del servicio3.

La preservación de la seguridad del usuario, la supresión de fallos de comunicación en los relevos de guardia y la humanización de las dependencias hospitalarias de agudos están estrechamente condicionadas por el grado de cohesión interprofesional y la complementariedad en el ejercicio de las competencias2,7.

El presente artículo expone un análisis pormenorizado de la secuencia de cuidados en urgencias desde un prisma multidisciplinar, prestando especial interés a la aportación científico-técnica y logística de los TCAE y celadores en el afianzamiento de un entorno clínico seguro4,5.

OBJETIVOS

Objetivo general:

Analizar la secuencia de la cadena asistencial en las unidades de urgencias hospitalarias desde una visión integradora y multidisciplinar, orientada a potenciar las barreras de seguridad del paciente y salvaguardar la continuidad de los cuidados.

Objetivos específicos:

  • Catalogar las competencias operativas de las distintas categorías profesionales que convergen en el circuito de atención urgente.
  • Evaluar el impacto del trabajo cooperativo en la neutralización de riesgos latentes y eventos adversos.
  • Caracterizar las intervenciones específicas que desarrollan los TCAE y los celadores en las etapas de tránsito y boxeo del paciente.
  • Ponderar la trascendencia de los canales de comunicación interprofesional en la transferencia segura de información clínica.
  • Estudiar el influjo que ejerce la ordenación logística del servicio en la optimización de los estándares de calidad de la atención médica.

 

MÉTODO

Se diseñó un modelo de investigación descriptivo basado en la observación estructurada de los circuitos de flujo de pacientes y el análisis de los manuales de funciones que rigen la práctica de urgencias en los centros de atención a pacientes agudos. Se evaluaron las transiciones operativas que acontecen desde el instante en que el usuario formaliza su ingreso en el mostrador de recepción hasta la resolución de su episodio asistencial, ya sea mediante el alta domiciliaria, la hospitalización en planta convencional o el traslado a unidades de cuidados intensivos.

El foco metodológico priorizó la intersección de actividades compartidas por los diferentes estamentos, valorando de qué manera los protocolos de custodia ambiental, las maniobras corporales de transferencia y la monitorización de constantes básicas ejecutadas por el personal de soporte se integran dentro de las directrices globales de gestión de la calidad y de seguridad del paciente recomendadas por los organismos reguladores2,4,7.

RESULTADOS

El estudio de los flujos de trabajo en el departamento de emergencias ratifica que la efectividad en la resolución de los cuadros clínicos agudos depende de una secuencia coordinada donde ningún estamento puede actuar de forma aislada. Las competencias se estructuran en una serie de eslabones encadenados que aportan un valor acumulativo al proceso de curación:

  • Admisión y gestión documental: El estamento administrativo formaliza la filiación, activa la historia clínica digital y realiza la primera vinculación del paciente dentro del entorno informático, paso crítico para evitar errores de identidad.
  • Priorización clínica: El personal de enfermería ejecuta el triaje estructurado, catalogando el nivel de urgencia según algoritmos validados y derivando de forma inmediata al enfermo hacia el área física adecuada (box de paradas, policlínica o circuito de traumatología).
  • Diagnóstico y prescripción: Los facultativos asumen la exploración física avanzada, la solicitud de pruebas complementarias y la instauración del plan de tratamiento farmacológico o quirúrgico.
  • Cuidados técnicos y terapéuticos: El equipo de enfermería gestiona los accesos vasculares, administra la medicación pautada, realizar técnicas complejas y monitoriza las variables hemodinámicas.
  • Soportes de diagnóstico y logística farmacéutica: Los técnicos de laboratorio y radiodiagnóstico junto al personal de farmacia aseguran la disponibilidad de analíticas, imágenes de alta resolución y fármacos críticos en tiempos mínimos.
  • Mantenimiento y condiciones ambientales: Los servicios generales garantizan la higienización de los boxes de aislamiento, la funcionalidad del mobiliario eléctrico y la operatividad de los flujos de climatización y gases medicinales.

 

En este engranaje multifactorial, las aportaciones del personal TCAE adquieren una relevancia sustancial para la seguridad biológica y el confort, destacando su intervención en la monitorización de parámetros fisiológicos, el mantenimiento de la higiene cutánea (crítica para prevenir infecciones), el control de las existencias de material fungible en los boxes y la asistencia directa a enfermería durante procedimientos invasivos.

De igual modo, el cuerpo de celadores sanitarios actúa como el elemento dinamizador de los desplazamientos intrahospitalarios. Su destreza en la movilización de pacientes con inestabilidad espinal o fracturas complejas previene lesiones secundarias y optimiza los tiempos de tránsito hacia las salas de diagnóstico por imagen. Los datos demuestran de forma fehaciente que los servicios que logran coordinar estas actividades registran menores tasas de errores médicos, disminuyen la estancia media en las salas de espera y logran un cuidado más cercano al paciente.

DISCUSIÓN

La gestión de los departamentos de urgencias hospitalarias constituye uno de los desafíos organizativos más complejos dentro de las instituciones de salud, requiriendo un diseño flexible que sea capaz de absorber oscilaciones bruscas en la demanda sin mermar la seguridad clínica3,5. Los datos aportados por la literatura científica contemporánea consolidan la tesis de que los servicios que migran desde estructuras jerárquicas estancas hacia modelos de gestión multidisciplinar logran reducir de manera drástica la tasa de incidentes sin daño y los eventos adversos graves2,4.

En entornos marcados por la presión asistencial y el ruido ambiental, la comunicación efectiva se erige como la principal barra defensiva frente al error2. Las fallas en la transmisión de información durante los traspasos de pacientes constituyen el origen de una parte sustancial de las demandas por negligencia en emergencias4. En esta dimensión, la interacción del personal TCAE y de los celadores adquiere una perspectiva científica de gran valor: al ser los profesionales con mayor permanencia física al lado de la camilla del usuario, desarrollan una capacidad de observación continua óptima para identificar signos de alarma tempranos, tales como desorientación brusca, dolor mal controlado o disnea incipiente, notificándose de inmediato al personal de enfermería5,6.

No obstante, las investigaciones advierten que la efectividad de esta cadena depende del reconocimiento explícito de las competencias de cada integrante y de la superación de barreras interprofesionales3. La humanización del cuidado urgente exige un cambio de paradigma donde el paciente no sea percibido de forma fragmentada, sino como un sujeto de derechos con necesidades biológicas y afectivas6,7.

La formación compartida a través de metodologías como la simulación clínica de incidentes múltiples o los talleres de ergonomía y transferencia segura permite unificar el lenguaje técnico, reduce la incidencia de lesiones musculoesqueléticas en los profesionales y consolida una cultura institucional firmemente comprometida con la excelencia y la continuidad asistencial1,4.

CONCLUSIONES

La secuencia de cuidados en urgencias hospitalarias se configura como una red asistencial interdependiente que requiere la participación armónica de profesionales sanitarios y no sanitarios.

La operatividad unificada entre la administración, medicina, enfermería, técnicos, TCAE y celadores resulta indispensable para atenuar los tiempos de latencia y asegurar la eficiencia en escenarios clínicos complejos.

Las categorías de TCAE y celadores aportan un valor estratégico irremplazable en la continuidad de la atención, la prevención de riesgos mecánicos, la vigilancia de eventos centinela y la humanización de las áreas de hospitalización transitoria.

La promoción de canales de comunicación horizontales, la educación continua interprofesional y la actualización de protocolos transversales constituyen las herramientas de elección para consolidar un entorno hospitalario seguro y de alta calidad.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Ministerio de Sanidad. Unidades de urgencias hospitalarias: estándares y recomendaciones. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2022.
  2. World Health Organization. Quality of care: patient safety. Geneva: WHO; 2023.
  3. Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias. Manual de organización y gestión de urgencias hospitalarias. Madrid: SEMES; 2022.
  4. Ministerio de Sanidad. Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud 2025-2035. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2025.
  5. García-Castrillo L, Julián-Jiménez A. Gestión clínica en los servicios de urgencias hospitalarias. Emergencias. 2021;33(4):245-252.
  6. Sociedad Española de Calidad Asistencial. Recomendaciones para la mejora de la atención centrada en el paciente. Madrid: SECA; 2021.
  7. World Health Organization. Framework on integrated people-centred health services. Geneva: WHO; 2016.

 

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