Enfermedad inflamatoria intestinal: actualización clínica y retos asistenciales en la atención sanitaria actual

15 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Diego de Mingo Gargallo. Enfermero. Hospital Universitario Royo Villanova. Zaragoza, España.
  2. Marina Aliaga Calvo. Graduada en Enfermería (Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa). Zaragoza. España.
  3. Marina Domingo Crespo. Enfermera. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  4. Carmen Aznar Sabaté. Enfermera. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  5. Aroa Cardiel Hernández. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  6. Paula Aznárez Collado. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.

RESUMEN

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) engloba un grupo de trastornos crónicos e inflamatorios del tracto digestivo, entre los que destacan la Colitis Ulcerosa (CU) y la Enfermedad de Crohn (EC). En las últimas décadas, su prevalencia ha crecido considerablemente, especialmente en zonas que están experimentando rápidas transiciones socioeconómicas, así como en países industrializados. A pesar de que su etiología no haya sido completamente aclarada, se sabe que es el resultado de la interacción entre factores microbiológicos, inmunológicos, ambientales y genéticos.

La EII se caracteriza por un curso clínico inestable, con fases de remisión y fases de exacerbación, impactando estas últimas notablemente en la calidad de vida de aquellos que las sufren. A pesar de haberse logrado progresos en el diagnóstico y el tratamiento, algo que ha permitido un control más efectivo de la enfermedad y una disminución de las complicaciones, todavía permanecen retos importantes vinculados a la detección temprana, al seguimiento terapéutico y a la atención multidisciplinaria.

Este artículo examina los aspectos esenciales de la EII, que abarcan desde la epidemiología hasta la fisiopatología, las manifestaciones clínicas, el diagnóstico, el tratamiento y las perspectivas futuras.

PALABRAS CLAVE

Enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa.

ABSTRACT

Inflammatory Bowel Disease (IBD) encompasses a group of chronic inflammatory disorders affecting the gastrointestinal tract, the most prominent of which are Ulcerative Colitis (UC) and Chron’s Disease (CD). Over the past few decades, its prevalence has increased considerably, particularly in regions undergoing rapid socioeconomic transitions as well as industrialized countries. Although its etiology has not yet been fully elucidated, IBD is known to result from a complex interaction among microbial, immunological, environmental and genetic factors.

IBD is characterized by a fluctuating clinical course, with alternating periods of remission and disease exacerbation, the latter having a substantial impact on patients’ quality of life. Despite significant advances in both diagnosis and treatment, which have enabled more effective disease control and reduction in complications, important challenges remain regarding early detection, therapeutic monitoring, and the provision of multidisciplinary care.

This article reviews the essential aspects of IBD, including its epidemiology, pathophysiology, clinical manifestations, diagnosis, treatment, and future perspectives.

KEY WORDS

Inflammatory Bowel disease, Crohn’s disease, ulcerative colitis.

INTRODUCCIÓN

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) es una agrupación de dolencias crónicas en inflamatorias del sistema digestivo, siendo la Enfermedad de Crohn (EC) y la Colitis Ulcerosa (CU) las más prevalentes1,2. Pese a sus diferencias significativas desde el punto de vista endoscópico, clínico e histológico, ambas patologías comparten mecanismos fisiopatológicos asociados a una respuesta inmunitaria modificada ante la microbiota intestinal en sujetos genéticamente predispuestos2,3.

En muchos países, entre los que se incluye España4, se ha observado un aumento constante de la incidencia y prevalencia de la EII durante las últimas décadas. Este fenómeno se ha relacionado con la urbanización, cambios en la alimentación, cambios en los estilos de vida y factores vinculados el progreso socioeconómico4,5. Actualmente, la EII afecta a adultos jóvenes principalmente, pero puede diagnosticarse en cualquier rango de edad2.

La carga asistencial y socioeconómica que producen estas patologías es notable, debido a la necesidad de tratamientos prolongados, intervenciones quirúrgicas, ingresos hospitalarios frecuentes y consecuencias tanto a nivel laboral como a nivel de salud mental. Por lo tanto, es esencial entender los mecanismos involucrados en su desarrollo y las estrategias terapéuticas que existen4,6.

Epidemiología:

La EII tiene una distribución mundial desigual. En el pasado, las tasas eran más altas en América del Norte y Europa occidental; no obstante, en los últimos años se ha registrado un incremento notable en países de reciente industrialización de América Latina, Asia y Oriente Medio4.

En Europa, la prevalencia supera en algunas regiones los 500 casos por cada 100.000 habitantes4. En España, se calcula que más de 300.000 personas coexisten con alguna forma de EII, con una tendencia en aumento en los diagnósticos anuales7.

A pesar de que la Colitis Ulcerosa y la Enfermedad de Crohn se diagnostican generalmente entre los 15 y los 35 años, existe un segundo pico de diagnóstico en personas mayores2. La distribución en base al sexo es similar, aunque es cierto que algunos estudios sugieren diferencias en base a este aspecto1,2.

El aumento global de la incidencia ha dado lugar a que en muchos sistemas sanitarios se considere la EII como una patología emergente, lo que supone retos significativos tanto económicos como organizativos4.

Etiopatogenia:

La etiología de la EII es multifactorial y sigue siendo estudiada. Se cree en la actualidad que la enfermedad se origina a raíz de una interacción compleja de factores ambientales, susceptibilidad genética, alteraciones de la microbiota intestinal y disfunción inmunitaria2,3.

  • Factores genéticos: más de 200 variantes genéticas relacionadas con la EII han sido identificadas2. La alteración del gen NOD2 es una de ellas, la cual se considera que tiene relación especial con la Enfermedad de Crohn2. No obstante, la predisposición genética no es suficiente para explicar al completo el desarrollo de la enfermedad.
  • Factores ambientales: el riesgo de desarrollar EII ha sido vinculado con diversos factores relacionados con el medio ambiente. El tabaquismo es uno de los agentes más investigados: si bien es cierto que parece aumentar la probabilidad y severidad de la Enfermedad de Crohn, parece tener un efecto protector relativo en el caso de la Colitis Ulcerosa 2, 5. Otros factores que se han relacionado a la enfermedad son la urbanización, el estrés mental, el consumo regular de antibióticos en la infancia y una dieta con abundancia en alimentos ultraprocesados5.
  • Microbiota intestinal: la disbiosis o la alteración de la microbiota intestinal juega un rol crucial en el desarrollo fisiopatológico de la EII2,3. Se ha observado una disminución de bacterias beneficiosas y un aumento de microorganismos presumiblemente proinflamatorios, lo cual propicia la activación anómala del sistema inmunitario3.
  • Alteraciones inmunológicas: los pacientes con EII presentan una reacción inmunitaria desmedida contra antígenos intestinales. La producción en exceso de ciertas citoquinas proinflamatorias, como la interleucina 12, la interleucina 23 y el TNF-α (factor de necrosis tumoral alfa), ayuda a perpetuar la inflamación crónica3.

Manifestaciones clínicas:

Los síntomas clínicos dependen de la localización, el alcance y la severidad de la enfermedad2,7.

Enfermedad de Crohn:

Desde la boca hasta el ano, cualquier parte del tubo digestivo puede verse afectada por esta patología2. La inflamación transmural y la discontinua distribución de las lesiones son sus características principales. Los síntomas más comunes incluyen dolor abdominal, diarrea persistente, disminución de peso, cansancio, fiebre y enfermedad perianal, entre otras2,7. La aparición de abscesos, estenosis intestinales y fístulas se ve favorecido por la inflamación transmural5.

Colitis ulcerosa:

La colitis ulcerosa afecta únicamente al colon y al recto, presentando una inflamación persistente en la mucosa intestinal1,8. Los síntomas más comunes incluyen diarrea sanguinolenta, sangrado rectal, tenesmo rectal, urgencia defecatoria y dolor abdominal de intensidad leve a moderada1,8. En los casos más graves puede aparecer anemia, deshidratación y megacolon tóxico8.

Manifestaciones extraintestinales:

Hasta un 40% de los pacientes desarrollan síntomas fuera del aparato digestivo. Las más frecuentes incluyen artritis periférica, espondiloartrosis, uveítis, eritema nodoso, pioderma gangrenoso y colangitis esclerosante primaria. Estas manifestaciones pueden aparecer incluso antes del diagnóstico intestinal7.

Diagnóstico:

La recopilación de información endoscópica, analítica, histológica, radiológica y clínica es necesaria para un correcto diagnóstico de EII7.

  • Pruebas de laboratorio: las determinaciones analíticas posibilitan la detección de complicaciones asociadas y la valoración de la actividad inflamatoria. Entre los hallazgos más frecuentes destacan el aumento de la proteína C reactiva, incremento de la velocidad de sedimentación globular, la anemia y la hipoalbuminemia7. La calprotectina fecal se ha establecido como un biomarcador eficaz para la detección de inflamación intestinal, así como para el seguimiento de la respuesta a los tratamientos9.
  • Endoscopia: la colonoscopia con toma de biopsias se considera la prueba de referencia para el diagnóstico de la enfermedad. Permite valorar la extensión de las lesiones y establecer diagnóstico diferencial con otras patologías7,8.
  • Técnicas de imagen: la tomografía computarizada y la resonancia magnética posibilitan el análisis de las complicaciones y del impacto transmural en relación con la enfermedad de Crohn5,7. La ecografía intestinal ha adquirido relevancia por su carácter no invasivo, así como por las ventajas que presenta para el seguimiento clínico7.

Tratamiento:

Los fines terapéuticos en la actualidad se basan en inducir y mantener a largo plazo la remisión clínica, prevenir las complicaciones y aumentar la calidad de vida9.

  • Aminosalicilatos: para el tratamiento de la colitis ulcerosa de grado leve y moderada, los derivados del ácido 5-aminosalicílico siguen siendo una opción terapéutica esencial8.
  • Corticoesteroides: los corticoides son efectivos para inducir remisiones en los episodios agudos, pero no se aconsejan como terapia de mantenimiento debido a sus efectos secundarios10.
  • Inmunomoduladores: medicamentos como la azatioprina, la mercaptopurina y el metotrexato hacen posible disminuir la dependencia de los corticoides y mantener la remisión clínica5,10.
  • Tratamientos biológicos: el uso de agentes biológicos ha transformado la forma de tratar la EII3. Los grupos más importantes incluyen anticuerpos anti-TNF (infliximab, adalimumab), inhibidores de integrinas (vedolizumab) y anticuerpos anti-IL-12/23 (ustekinumab)3,5. Estos tratamientos han demostrado reducir hospitalizaciones, intervenciones quirúrgicas y la propia progresión de la enfermedad5,10.
  • Nuevos tratamientos: los inhibidores de Janus quinasas (JAK) de administración oral son una nueva opción terapéutica para aquellos pacientes con patología moderada o grave9.
  • Tratamiento quirúrgico: una parte significativa de los pacientes necesitará cirugía a lo largo del transcurso de su enfermedad, a pesar de los avances en farmacología5. La cirugía puede ser curativa en determinados casos de Colitis Ulcerosa mediante proctocolectomía total, mientras que en la Enfermedad de Crohn suele estar orientada al tratamiento de complicaciones2,5.

Impacto en la calidad de vida:

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal presenta un impacto significativo en el bienestar físico, social y emocional de aquellos que la padecen. La depresión y la ansiedad aumentan de manera significativa debido a la incertidumbre de los brotes, la necesidad de terapias prolongadas y el miedo a las complicaciones6. Además de esto, los síntomas digestivos pueden interferir de manera significativa en las actividades sociales, laborales y académicas de los pacientes6,7.

Es por ello que las guías clínicas actuales sugieren una perspectiva multidisciplinaria que incluya a psicólogos, trabajadores sociales, nutricionistas, personal de enfermería especializado, y gastroenterólogos7.

Para hacer posible la optimización de resultados clínicos y adherencia terapéutica, son componentes esenciales la participación activa del paciente en la toma de decisiones, así como la educación sanitaria7,9.

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal es un paradigma de enfermedad crónica compleja que involucra factores biológicos, del entorno y psicosociales2,3. Los avances en el conocimiento de su fisiopatología han posibilitado la creación de tratamientos cada vez más específicos y eficaces, destacando las terapias biológicas y las moléculas dirigidas contra dianas inmunológicas específicas3.

No obstante, siguen existiendo retos clínicos significativos. Entre los problemas que destacan se encuentra el diagnóstico tardío, la variabilidad en las reacciones a los tratamientos y la detección temprana en pacientes con riesgo de evolución desfavorable5,9. Es importante tener en cuenta que, a pesar del impacto positivo de las terapias biológicas en el pronóstico, un porcentaje significativo de pacientes ve disminuida su respuesta secundaria, o necesita modificaciones en los tratamientos durante la evolución de su enfermedad5,6.

La prevalencia en aumento de la EII también supone un desafío para los sistemas de salud, puesto que conlleva mayores gastos relacionados con la hospitalización, el seguimiento especializado y los tratamientos más avanzados4. En este marco, la medicina personalizada y el avance de biomarcadores productivos podrían tener un papel fundamental en los próximos años9.

Por otra parte, el abordaje integral debe contemplar no solo el control de la inflamación intestinal, sino también la salud mental, el estado nutricional y la calidad de vida de los pacientes6. Diversos estudios demuestran que la satisfacción de los usuarios, así como los resultados clínicos, se optimizan con la atención multidisciplinar6,7.

CONCLUSIONES

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal es una patología crónica que está adquiriendo cada vez más importancia en términos de salud, y su incidencia y prevalencia se están incrementando a nivel global 4. El desarrollo de una enfermedad compleja y heterogénea se explica por medio de la interacción existente entre la microbiota intestinal, los factores ambientales, las alteraciones inmunológicas y la predisposición genética 2, 3.

Los avances diagnósticos y terapéuticos han mejorado notablemente el pronóstico de los pacientes, aunque persisten desafíos relacionados con el diagnóstico precoz, la optimización de los tratamientos y la sostenibilidad de los sistemas sanitarios5,9.

La atención multidisciplinar, la educación sanitaria y el desarrollo de estrategias de atención médica personalizada son factores clave para optimizar los resultados clínicos, así como la calidad de vida de los pacientes que padecen esta enfermedad6,9.

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