AUTORES
- Soraya Lupón Genique. Matrona Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
- Cristina Romea Ramo. Matrona Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
- José Ramón Pérez Gómez. Matrón AP Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
- Julia Navarro García. Matrona AP Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
- Alba Ramón Minguillón. Matrona AP Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
- Lucía Jesús Muñiz Ceballos. Enfermera Pediátrica Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
RESUMEN
Introducción: La pérdida gestacional, independientemente del trimestre en que se produzca, desencadena un profundo duelo perinatal que altera drásticamente todas las esferas de la vida de la mujer, incluida su salud sexual. A pesar de que el retorno a la actividad sexual es un hito fundamental en la recuperación biopsicosocial, a menudo está marcado por la dispareunia, el descenso de la libido y la ansiedad. Las matronas, enfocadas tradicionalmente en la recuperación física, frecuentemente carecen de protocolos para abordar el trauma sexual pospérdida.
Objetivos: Evaluar el impacto físico, psicológico y relacional de la pérdida gestacional en la función sexual femenina, así como definir estrategias de acompañamiento desde la consulta de la matrona.
Metodología: Revisión sistemática de la literatura cualitativa y cuantitativa (2021-2026) bajo los parámetros de la declaración PRISMA. Se exploraron las bases de datos PubMed, Scopus y CINAHL utilizando descriptores DeCS/MeSH estructurados mediante operadores booleanos.
Resultados: La evidencia muestra que más del 60% de las mujeres experimentan disfunción sexual en los primeros seis meses pospérdida. Los factores causales incluyen el descenso hormonal abrupto (que genera atrofia y sequedad vaginal transitoria), el dolor pélvico psicosomático y el sentimiento de culpa. Destaca el fenómeno del «sexo reproductivo», donde la intimidad pierde su carácter erótico-afectivo y se transforma en una obligación mecánica impulsada por la urgencia de concebir un nuevo embarazo.
Conclusiones: La disfunción sexual tras una pérdida gestacional es una comorbilidad altamente prevalente y silenciada. Resulta imperativo que las matronas integren la valoración sexológica en la visita puerperal, validando el duelo y ofreciendo un asesoramiento empático que desvincule la sexualidad de la mera función reproductiva.
PALABRAS CLAVE
Aborto espontáneo, muerte fetal, función sexual, duelo, matronas.
ABSTRACT
Introduction: Pregnancy loss, regardless of the trimester in which it occurs, triggers profound perinatal grief that drastically alters all spheres of a woman’s life, including her sexual health. Although the return to sexual activity is a fundamental milestone in biopsychosocial recovery, it is often marked by dyspareunia, decreased libido, and anxiety. Midwives, traditionally focused on physical recovery, often lack protocols to address post-loss sexual trauma.
Objectives: To evaluate the physical, psychological, and relational impact of pregnancy loss on female sexual function, as well as to define accompaniment strategies from the midwife’s clinic.
Methodology: Systematic review of qualitative and quantitative literature (2021-2026) under PRISMA parameters. PubMed, Scopus, and CINAHL databases were explored using DeCS/MeSH descriptors structured by Boolean operators.
Results: Evidence shows that over 60% of women experience sexual dysfunction in the first six months post-loss. Causal factors include the abrupt hormonal drop (causing transient vaginal atrophy and dryness), psychosomatic pelvic pain, and feelings of guilt. The phenomenon of «reproductive sex» stands out, where intimacy loses its erotic-affective nature and transforms into a mechanical obligation driven by the urgency to conceive a new pregnancy.
Conclusions: Sexual dysfunction following pregnancy loss is a highly prevalent and silenced comorbidity. It is imperative that midwives integrate sexological assessment into the postpartum visit, validating grief and offering empathetic counseling that uncouples sexuality from mere reproductive function.
KEY WORDS
Abortion spontaneous, fetal death, sexual function, grief, midwifery.
INTRODUCCIÓN
El duelo perinatal y la pérdida gestacional constituyen eventos vitales de un inmenso impacto traumático. Aunque las estadísticas mundiales indican que hasta uno de cada cuatro embarazos reconocidos clínicamente culmina en una pérdida temprana, el dolor asociado a este fenómeno sigue estando profundamente invisibilizado e invalidado a nivel social1. La atención clínica estándar que reciben estas mujeres suele focalizarse de manera casi exclusiva en la resolución del proceso físico (evacuación uterina, control de hemorragias y prevención de infecciones), dejando la esfera emocional y, concretamente, la salud sexual en un preocupante segundo plano.
La sexualidad es un barómetro excepcionalmente sensible del bienestar emocional. Tras un aborto espontáneo o una muerte fetal intraútero, el cuerpo de la mujer experimenta una caída hormonal vertiginosa. El descenso abrupto de la gonadotropina coriónica humana (hCG), los estrógenos y la progesterona no solo induce alteraciones marcadas en el estado de ánimo, sino que provoca cambios tróficos tisulares en la mucosa vulvovaginal, favoreciendo la sequedad y la irritación durante la fricción coital2. Cuando este malestar físico se suma a la carga psicológica del duelo, el reinicio de las relaciones sexuales con penetración se transforma frecuentemente en una experiencia dolorosa y evitada.
A nivel psicosocial, la pérdida gestacional trastoca la relación que la mujer mantiene con su propio cuerpo. Muchas pacientes reportan sentimientos de «traición» hacia su anatomía, percibiendo sus órganos reproductivos como disfuncionales o defectuosos3. Esta profunda crisis de autoimagen aniquila el deseo erótico. Además, existe un componente relacional crítico: la disonancia en el afrontamiento del duelo dentro de la pareja. Mientras que algunos miembros pueden buscar la intimidad sexual como una vía de consuelo, reafirmación y conexión emocional, las mujeres que han sufrido la pérdida física en su cuerpo a menudo experimentan un rechazo instintivo al contacto genital continuado, lo que genera conflictos de pareja severos4.
Otro fenómeno clínico de gran relevancia abordado en la literatura contemporánea es la transformación de la intimidad en una tarea puramente mecanicista. Bajo la presión social o personal de conseguir un «bebé arcoíris» (el recién nacido vivo tras una pérdida previa), la pareja tiende a medicalizar su propia vida sexual. Las relaciones sexuales pasan a estar dictaminadas rígidamente por calendarios de ovulación, tiras reactivas y termómetros basales, despojando al encuentro de cualquier atisbo de placer o juego erótico5.
Ante esta abrumadora realidad clínica, la figura de la matrona es de vital importancia. Al ser el profesional sanitario de referencia durante la etapa reproductiva, la matrona tiene la oportunidad y el deber ético de rescatar la sexualidad del terreno del tabú, proporcionando un espacio de validación y cuidado integral.
OBJETIVOS
El propósito fundamental de esta revisión sistemática es analizar la magnitud y las características de las disfunciones sexuales que experimentan las mujeres tras sufrir una pérdida gestacional en cualquier momento del embarazo.
Para lograr este fin, se establecen los siguientes objetivos específicos:
- Evaluar la etiología biopsicosocial (física, hormonal y emocional) subyacente al desarrollo de dispareunia y pérdida de la libido pospérdida.
- Identificar el impacto de la urgencia reproductiva (búsqueda de un nuevo embarazo) sobre la calidad de la intimidad en la pareja.
- Desarrollar recomendaciones prácticas basadas en la evidencia para optimizar la intervención y el asesoramiento sexual en las consultas de matronería.
METODOLOGÍA
El presente artículo se estructuró metodológicamente como una revisión sistemática cualitativa, elaborada en rigurosa observancia a los estándares y criterios de la declaración internacional PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses).
La recolección de los datos científicos primarios se llevó a cabo mediante la interrogación de las bases de datos biomédicas de mayor impacto: PubMed/MEDLINE, CINAHL, Scopus y la base de datos de enfermería y salud aliada Cochrane. Para estructurar las estrategias de búsqueda con precisión, se empleó la terminología estandarizada de los Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS) y los Medical Subject Headings (MeSH). Las palabras clave utilizadas fueron: «Aborto Espontáneo» (Abortion Spontaneous), «Muerte Fetal» (Fetal Death), «Duelo» (Grief), «Función Sexual» (Sexual Function) y «Matronas» (Midwifery). Estas variables se enlazaron mediante las operaciones lógicas de los operadores booleanos AND y OR.
Se determinaron estrictos criterios de elegibilidad. Se incluyeron: 1) artículos originales observacionales, cohortes retrospectivas y cualitativos mediante entrevistas estructuradas; 2) publicaciones limitadas estrictamente al quinquenio de 2021 a 2026 para garantizar la máxima actualización de la evidencia asistencial; 3) investigaciones centradas en mujeres adultas que hubieran experimentado una pérdida gestacional (temprana o tardía); y 4) textos disponibles a texto completo en castellano o inglés. Se excluyeron los artículos centrados de forma exclusiva en la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) sin patología fetal, así como la literatura gris y actas de congresos no revisadas por pares.
RESULTADOS
La síntesis cualitativa de la evidencia científica recopilada en los últimos cinco años confirma que el impacto de la pérdida gestacional sobre la sexualidad es un fenómeno devastador, prolongado y de etiología multifactorial.
Los estudios epidemiológicos recientes destacan que la prevalencia de disfunción sexual femenina a los tres meses de una pérdida gestacional oscila alarmantemente entre el 60% y el 75%, manteniéndose por encima del 40% al rebasar la barrera de los seis meses6. El dolor coital o dispareunia se erige como el síntoma físico más reportado. Sin embargo, la evidencia demuestra que, en ausencia de complicaciones infecciosas o retención de restos abortivos, este dolor rara vez obedece a un daño anatómico crónico. Por el contrario, se trata de una dispareunia predominantemente tensional y psicosomática. El miedo consciente o subconsciente al sangrado vaginal poscoital —el cual actúa como un desencadenante traumático (o trigger) que recuerda al episodio del aborto— genera una contracción defensiva e involuntaria del suelo pélvico, imposibilitando una penetración placentera7.
A nivel emocional, el sentimiento de culpa interfiere de manera directa en las fases del ciclo de respuesta sexual (deseo y excitación). Las investigaciones cualitativas señalan que muchas pacientes desarrollan un bloqueo cognitivo al intentar experimentar placer físico; sienten que disfrutar de un orgasmo equivale a «olvidar» o faltar al respeto a la memoria del hijo no nacido8. Esta anhedonia sexual secundaria al duelo es una respuesta fisiológica esperable, pero requiere validación externa para evitar su cronificación.
Por otro lado, los resultados ponen de manifiesto la compleja dicotomía del reinicio de las relaciones sexuales. Una abrumadora mayoría de parejas retoma el coito sin que exista un verdadero deseo subyacente, movidas únicamente por la ansiedad reproductiva. Se ha documentado que el «sexo programado» para aprovechar la ventana fértil tras el alta médica eleva exponencialmente los niveles de cortisol materno, transformando el lecho conyugal en un entorno clínico estresante y provocando una disminución drástica de la satisfacción relacional a largo plazo (ver Tabla 1 en el apartado de Anexos)9.
DISCUSIÓN
El análisis integral de la literatura corrobora que la pérdida gestacional representa una profunda herida en el tejido emocional y sexual de la mujer. La recuperación no finaliza cuando el nivel de gonadotropina en sangre se negativiza o cuando se reanuda la menstruación; el verdadero proceso de sanación abarca la reconexión de la mujer con un cuerpo que, temporalmente, ha percibido como hostil o defectuoso.
Es profundamente preocupante que la esfera sexológica siga constituyendo un punto ciego en la asistencia clínica estándar del posaborto. Esperar pasivamente a que sea la paciente quien exteriorice sus problemas sexuales durante la consulta es una estrategia destinada al fracaso, dado que los sentimientos de vergüenza y el estigma social del aborto actúan como fuertes factores paralizantes.
Por consiguiente, la labor de la matrona resulta insustituible. Como especialistas en el cuidado holístico de la mujer, las matronas deben liderar un cambio de paradigma asistencial. Se requiere la implementación sistemática de protocolos de anamnesis que exploren la reanudación de las relaciones sexuales y el dolor coital durante la visita de revisión del puerperio o posaborto. Utilizar el modelo PLISSIT (Permiso, Información Limitada, Sugerencias Específicas, y Terapia Intensiva) constituye una herramienta clínica formidable; la matrona puede otorgar el «Permiso» explícito para hablar de sexualidad y normalizar que la falta de deseo es una manifestación legítima y natural del duelo.
CONCLUSIONES
En conclusión, la atención integral tras una pérdida gestacional trasciende la mera vigilancia biomédica. Las matronas deben proveer un acompañamiento empático y proactivo, educando a la mujer y a su pareja sobre los tiempos biológicos y emocionales requeridos para sanar. Solo mediante la validación del duelo y el abordaje sin tabúes de la salud sexual, se logrará prevenir la cronificación de la disfunción erótica, favoreciendo que la mujer pueda recuperar el control y el disfrute pleno de su sexualidad libre de presiones reproductivas o culpas infundadas.
BIBLIOGRAFÍA
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ANEXOS
Tabla 1. Impacto multidimensional de la pérdida gestacional en la sexualidad femenina.
| Esfera Afectada | Mecanismo Fisiopatológico / Psicológico | Manifestación Clínica Principal | Abordaje Asistencial por la Matrona |
|---|---|---|---|
| Biológica/Física | Caída abrupta de estrógenos/hCG, alteración transitoria del pH vaginal. | Sequedad vulvovaginal, atrofia leve, sangrado errático. | Recomendación de lubricantes de base acuosa, educación sobre tiempos de reajuste hormonal endógeno. |
| Psicosomática | Hipertonía defensiva de la musculatura pélvica ante miedo al dolor o sangrado poscoital. | Dispareunia de penetración superficial o profunda. | Derivación a fisioterapia de suelo pélvico, validación del miedo, recomendación de intimidad sin coito (outercourse). |
| Emocional | Sentimiento de culpa asociado al placer, duelo no resuelto, anhedonia. | Caída total de la libido, anorgasmia, evitación del contacto físico. | Entrevista motivacional (modelo PLISSIT), normalización de la falta de deseo como parte del duelo. |
| Relacional | Disonancia en el ritmo de duelo con la pareja; uso del sexo únicamente con fin reproductivo. | Ansiedad de desempeño, pérdida de la conexión erótica en la pareja. | Asesoramiento conjunto, desmitificación de la «ventana fértil» urgente, fomento del reencuentro afectivo progresivo. |