AUTORES
- Diana Beatriz Cadar. Enfermera del Servicio de Farmacia del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Francisco Abellán Alías. Enfermero del Centro Médico de Especialidades San José – Consultas externas del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- David Gimeno Elías. Enfermero del Servicio de Aislamiento del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Paula Castro Martín. Enfermera del Servicio de Oncología del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Nerea Berjillo Gimeno. Enfermera de la Unidad de Hemodiálisis del Hospital San Juan de Dios, Zaragoza. España.
- Victoria Meiyou Alfonso López. Enfermera Residente de Obstetricia y Ginecología del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
El pie diabético es una complicación grave de la diabetes mellitus, que puede generar limitaciones funcionales y un alto riesgo de infección y amputación. Se presenta el caso de un varón con diabetes mellitus tipo 2 de larga evolución y mal control de la glucemia, que desarrolla una úlcera con signos claros de infección.
La valoración enfermera, realizada mediante el modelo de Virginia Henderson, permitió identificar no solo el deterioro de la integridad cutánea, sino otro tipo de alteraciones importantes. El plan de cuidados elaborado en base a las taxonomías NANDA, NOC y NIC se orientó al control de la infección, la disminución del dolor, la cicatrización y la educación sanitaria.
El paciente presentó una evolución favorable, con una curación progresiva de la herida y una estabilización de los valores de glucemia. La educación sanitaria y el abordaje multidisciplinar fueron fundamentales para mejorar el pronóstico y reforzar el autocuidado.
Este caso recalca el papel de la enfermería en el manejo del pie diabético, no únicamente en el tratamiento de la lesión, sino también en la prevención de complicaciones y la promoción de hábitos de autocuidado.
PALABRAS CLAVE
Diabetes mellitus, pie diabético, manejo de la enfermedad, complicaciones de la diabetes, enfermería.
Diabetic foot is a serious complication of diabetes mellitus that can lead to functional limitations and a high risk of infection and amputation. We present the case of a man with long-standing type 2 diabetes mellitus and poor glycemic control who developed an ulcer with clear signs of infection.
The nursing assessment, conducted using the Virginia Henderson model, identified not only impaired skin integrity but also other significant abnormalities. The care plan, developed based on the NANDA, NOC, and NIC taxonomies, focused on infection control, pain reduction, wound healing, and health education.
The patient showed a favorable course, with progressive wound healing and stabilization of blood glucose levels. Health education and a multidisciplinary approach were fundamental to improving the prognosis and reinforcing self-care.
This case highlights the role of nursing in the management of the diabetic foot, not only in treating the lesion but also in preventing complications and promoting self-care habits.
KEY WORDS
Diabetes mellitus, diabetic foot, disease management, diabetes complications, nursing.
INTRODUCCIÓN
La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad metabólica muy extendida a nivel mundial que afecta a casi todos los sistemas del cuerpo, como el corazón, los riñones, los ojos y el sistema nervioso, entre otros1.
El pie diabético es un problema multifactorial que afecta a pacientes con diabetes debido a un control deficiente de la glucemia. Al inicio de esta enfermedad, los pacientes experimentan una pérdida de sensibilidad en los pies, junto con hormigueo o dolor. Sin embargo, estos síntomas escalan a entumecimiento, debilidad e incluso una disfunción motora de las extremidades, lo que se traduce en desequilibrio, inestabilidad y un mayor riesgo de caídas. La alteración de las capas de la epidermis y la dermis del pie rompe la barrera cutánea y expone las estructuras subyacentes, lo que con frecuencia se asocia a infección, ulceración, amputación y, en los casos más graves, la muerte1.
Esta complicación afecta al 6,3% de los pacientes diabéticos, caracterizándose por una patogenia compleja y un mal pronóstico si no es tratado correctamente1.
La úlcera del pie diabético tiene una etiología multifactorial, resultante de la combinación de factores de riesgo biológicos (neuropatía periférica) y comportamientos relacionados con los pies (calzado inadecuado)2.
Es importante clasificar las úlceras del pie diabético, con el fin de predecir el riesgo existente, lo que influye en las estrategias de tratamiento3. Los sistemas de clasificación más extendidos a día de hoy son el de Meggitt-Wagner (figura 1) y el de Texas (figura 2)4. El sistema de Meggitt-Wagner divide las úlceras en seis grados, siguiendo criterios como la profundidad de la úlcera, la presencia de complicaciones y el grado de gangrena (con grados más altos asociados a una mayor gravedad de la lesión). Por otro lado, el sistema de Texas diferencia las heridas en cuatro estadios, según la existencia de infección o isquemia y la profundidad de la úlcera. En comparación con el sistema de Meggitt-Wagner, el sistema de Texas demuestra ser más preciso y útil en la predicción y evaluación del pie diabético4,5.
A pesar de los avances en el ámbito sanitario, el tratamiento del pie diabético resulta costoso y complejo, aunque sea la complicación más prevenible. El correcto tratamiento de las úlceras del pie diabético requiere un diagnóstico y clasificación precisos, así como un protocolo de actuación individualizados1.
La terapia auxiliar, que incluye el apósito, la terapia de presión negativa y la oxigenoterapia hiperbárica, resulta esencial en el cuidado del pie diabético. Los apósitos constituyen una de las estrategias terapéuticas de primera línea, ya que favorecen el proceso de cicatrización. En particular, los apósitos elaborados con líquido amniótico, los hidrogeles amorfos multifuncionales y aquellos que contienen factor de crecimiento epidérmico humano son los más destacados en términos de cicatrización. No obstante, cuando estos no logran los resultados esperados tras varias semanas de tratamiento, se considera la terapia de presión negativa, que ha mostrado eficacia y seguridad en heridas complejas; sin embargo, la evidencia sobre su uso específico en las úlceras del pie diabético sigue siendo limitada5.
La falta de conocimiento sobre la diabetes y sus complicaciones aumenta el riesgo de desarrollar úlceras del pie diabético, mientras que una adecuada educación para la salud favorece el autocuidado y reduce la aparición de eventos adversos. De este modo, este trabajo consiste en la resolución de un caso clínico de enfermería centrado en la valoración y la planificación de cuidados e intervenciones enfermeras dirigidas a la prevención y el manejo de las úlceras del pie diabético.
Varón de 72 años que acude a urgencias por lesión en pie derecho de 1 semana de evolución, con aumento progresivo del dolor, enrojecimiento y secreción seropurulenta.
- Diabetes mellitus tipo 2 desde hace 18 años.
- Neuropatía diabética periférica.
- Hipertensión arterial.
- Dislipemia.
- Mal control glucémico.
- Metformina.
- Insulina basal irregular.
- Enalapril.
- Atorvastatina.
Valoración inicial en urgencias:
- Glucemia capilar: 298 mg/dL.
- TA: 150/88 mmHg.
- FC: 96 lpm.
- SatO₂: 96%.
- Herida en planta de pie derecho (zona metatarsal).
- Eritema perilesional.
- Exudado purulento leve.
- Disminución de la sensibilidad distal.
Diagnóstico médico: úlcera de pie diabético infectada.
VALORACIÓN SEGÚN LAS NECESIDADES DE VIRGINIA HENDERSON
Conservada.
2. Comer y beber adecuadamente:
Parcialmente alterada. Se observa necesidad de educación en dieta diabética para mejorar el control glucémico y la cicatrización.
3. Eliminar los desechos corporales:
Conservada.
4. Moverse y mantener una postura adecuada:
Alterada. Limitación de la movilidad por dolor en el pie.
Alterada. El dolor y la preocupación dificultan el descanso.
Conservada, aunque con dificultad para calzarse debido a la lesión.
7. Mantener la temperatura corporal:
Conservada (aunque existe vigilancia por riesgo de proceso infeccioso).
8. Mantener higiene corporal e integridad de la piel:
Alterada. Presencia de úlcera en pie diabético con riesgo de infección y mala cicatrización.
9. Evitar peligros ambientales:
Alterada. Alto riesgo de infección y amputación si no hay cuidados adecuados.
Conservada.
11. Vivir según valores y creencias:
No valorable.
12. Ocuparse para sentirse realizado:
Alterada si la lesión limita su autonomía.
13. Participar en actividades recreativas:
Disminuida, por la limitación funcional del pie.
Alterada. Existe necesidad de educación sanitaria sobre autocuidado del pie diabético, control glucémico y prevención de complicaciones.
Diagnóstico 1: Deterioro de la integridad cutánea (NANDA 00046):
NOC:
- Cicatrización de la herida.
- Integridad tisular.
NIC:
- Cuidados de las heridas.
- Cura estéril.
- Vigilancia de signos de infección.
- Desbridamiento (si indicado).
Diagnóstico 2: Riesgo de infección (NANDA 00004):
NOC:
- Control del riesgo: infección.
NIC:
- Administración de antibioterapia.
- Control glucémico estricto.
- Técnica aséptica en curas.
Diagnóstico 3: Dolor agudo (NANDA 00132):
NOC:
- Nivel de dolor.
NIC:
- Manejo del dolor.
- Analgesia pautada.
- Elevación del miembro afectado.
Diagnóstico 4: Déficit de conocimientos (NANDA 00126):
NOC:
- Conocimiento: cuidado del pie diabético.
NIC:
- Educación sanitaria.
- Enseñanza del autocuidado del pie.
- Inspección diaria del pie.
Diagnóstico 5: Riesgo de nivel de glucemia inestable (NANDA 00179):
NOC:
- Control de la glucemia.
NIC:
- Monitorización de glucemia capilar.
- Administración de insulina.
- Educación dietética.
EVOLUCIÓN
Durante el ingreso, el paciente presentó una evolución favorable tras el inicio de antibioterapia, control glucémico intensivo y curas estériles. Se observó disminución del exudado y del eritema perilesional, sin signos de progresión de la infección.
El dolor mostró mejoría con el tratamiento analgésico y la elevación del miembro afectado, lo que favoreció la movilidad y el descanso.
A nivel metabólico, se consiguió una tendencia a la estabilización de la glucemia mediante monitorización y ajuste de insulina, contribuyendo a un entorno más adecuado para la cicatrización.
Asimismo, el paciente respondió positivamente a la educación sanitaria, mostrando mayor comprensión sobre el autocuidado del pie diabético, control glucémico y medidas preventivas.
En conjunto, se evidenció una mejoría clínica general y una evolución favorable del proceso infeccioso local.
DISCUSIÓN
El pie diabético constituye una complicación frecuente y grave de la diabetes mellitus, siendo una de las principales causas de ingreso hospitalario y amputación de extremidades.
El presente caso clínico corresponde a un varón de 72 años diagnosticado de diabetes mellitus tipo 2 de larga evolución y con un mal control de la glucemia, que presenta neuropatía periférica como complicación asociada. Todos estos factores condicionaron la aparición de una úlcera en el pie derecho,que evolucionó hacia un proceso infeccioso, caracterizado por eritema, exudado seropurulento y dolor.
La evidencia actual señala que la evaluación integral del pie en pacientes con úlceras diabéticas puede reducir las tasas de discapacidad y amputación, mejorando así el pronóstico del paciente 5 . En este sentido, las recomendaciones destacan la necesidad de realizar un examen periódico del pie, siendo anual en los pacientes diabéticos exentos de riesgo y más frecuente en aquellos con factores predisponentes o lesiones anteriores.
La neuropatía tuvo un papel fundamental en el desarrollo de la lesión, ya que la disminución de la sensibilidad distal provocó que el paciente no percibiera el daño inicialmente, retrasando la búsqueda de atención sanitaria. A ello se suma el mal control glucémico (glucemia capilar de 298 mg/dL), favoreciendo la infección y el retraso de la cicatrización.
De este modo, la valoración enfermera, realizada siguiendo el modelo de las necesidades de Virginia Henderson, permitió identificar, además de la lesión principal problemas de gran importancia, como la limitación de la movilidad, un peor descanso y una seguridad alterada, reflejando una disminución de la calidad de vida del paciente.
La participación de enfermería fue clave desde la atención inicial en el servicio de urgencias. La identificación de la gravedad del proceso, seguida de una valoración completa y el seguimiento evolutivo de la herida permitieron orientar las intervenciones enfermeras de forma precoz.
Con el fin de frenar el proceso infeccioso, se realizaron curas estériles, vigilando cualquier posible signo de infección, y se realizó un control del dolor, lo que contribuyó a mejorar el confort y el descanso del paciente durante la fase aguda de la lesión.
Asimismo, el control glucémico frecuente y la administración del tratamiento pautado fueron determinantes para mejorar el estado metabólico del paciente, favoreciendo la cicatrización y reduciendo el riesgo de progresión de la infección. En este caso, la elevación de la glucemia inicial reflejaba un factor de riesgo importante que requería intervención inmediata.
Uno de los aspectos más relevantes del caso fue el déficit de conocimientos sobre el autocuidado del pie diabético. La evidencia indica que muchos pacientes no realizan una inspección diaria de los pies ni adoptan medidas preventivas, lo que incrementa el riesgo de complicaciones 2. En este sentido, la educación sanitaria enfermera es fundamental, especialmente en pacientes con una diabetes de larga evolución.
Por tanto, la educación sanitaria ofrecida al paciente se centró en la importancia del control glucémico, la inspección diaria de los pies (en busca de signos de ulceración o infección), el uso de calzado adecuado y la identificación precoz de signos de alarma. También se reforzó la importancia de una dieta adecuada (hidratos de carbono de absorción lenta, evitando azúcares simples, y un aporte de proteínas de alto valor biológico y otros micronutrientes), la cual favorece el mantenimiento de niveles glucémicos estables y contribuye a la cicatrización de la herida.
Además, la coordinación multidisciplinar ha demostrado reducir notoriamente las tasas de amputación en pacientes con pie diabético5. Estos equipos (formados por profesionales de endocrinología, cirugía vascular, ortopedia, podología y enfermería especializada), trabajan de forma coordinada mediante protocolos de derivación y atención estructurada. En el caso presentado, esta coordinación permitió instaurar un tratamiento antibiótico y realizar un seguimiento más completo del proceso, lo que contribuyó a un abordaje más efectivo del pie diabético.
En cuanto a la evolución del paciente, durante el ingreso se observó una mejoría progresiva tras el inicio de antibioterapia, control glucémico intensivo y curas estériles. De esta forma se consiguió disminuir el exudado y el eritema, sin signos de progresión de la infección. El dolor mejoró con el tratamiento analgésico administrado y la elevación del miembro afectado, favoreciendo así la movilidad y el descanso. Asimismo, se consiguió estabilizar la glucemia mediante monitorización y el ajuste de insulina. El paciente mostró además buena respuesta a la educación sanitaria, con mayor comprensión del autocuidado del pie diabético y de las medidas de prevención.
En conjunto, este caso pone de manifiesto la complejidad del pie diabético y la importancia de un abordaje integral que combine el tratamiento de la lesión, junto con un control metabólico, educación sanitaria y trabajo multidisciplinar. En este contexto, la enfermería desempeña un rol relevante, no solo en el cuidado de la herida, sino también en la prevención de complicaciones y en la promoción del autocuidado, elementos clave para mejorar el pronóstico del paciente.
El pie diabético es una complicación frecuente, aunque prevenible, en la diabetes mellitus con un impacto negativo en la autonomía y la calidad de vida del paciente.
La aplicación del modelo de Virginia Henderson junto con las taxonomías permitió estructurar una atención enfermera integral, enfocada en el cuidado de la herida, el control de la infección y la educación sanitaria.
Este caso refleja la importancia de la enfermería en la detección precoz de complicaciones, el seguimiento de las lesiones y la promoción del autocuidado, contribuyendo a mejorar la evolución y reducir el riesgo de amputación. Además, su labor como agente educador y en la valoración continua de la herida es clave para orientar las decisiones clínicas y optimizar el abordaje multidisciplinar.
BIBLIOGRAFÍA
- Wang X, Yuan CX, Xu B, Yu Z. Diabetic foot ulcers: classification, risk factors and management. World J Diabetes. 2022;13(12):1049–1065. doi:10.4239/wjd.v13.i12.1049.Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36578871/
- Coffey L, Mahon C, Gallagher P. Perceptions and experiences of diabetic foot ulceration and foot care in people with diabetes: a qualitative meta-synthesis. Int Wound J. 2019;16(1):183–210. doi:10.1111/iwj.13010.Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30393976/
- National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Diabetic foot problems: prevention and management (NG19). 2015 (updated 2023).Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/ng19.
- González de la Torre H, Mosquera Fernández A, Quintana Lorenzo ML, Perdomo Pérez E, Quintana Montesdeoca MP. Classifications of injuries on diabetic foot: A non-solved problem. Gerokomos [Internet]. 2012 Jun [citado 2026 Jun 15];23(2):75-87.Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134-928X2012000200006.
- Li X, Chen D, Wang C, Fan J, Wang Z, Liu Y, Wang W, Kong C. Research hotspots and trends in nursing for diabetic foot ulcers: a bibliometric analysis from 2013 to 2023. Heliyon. 2024;10(16):e36009. doi:10.1016/j.heliyon.2024.e36009.Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39224296/.
- Elsevier. NNNConsult: herramienta de consulta de taxonomías enfermeras NANDA, NOC y NIC [Internet]. Amsterdam: Elsevier; [citado 2026 jun 15]. Disponible en: https://www.nnnconsult.com/.
ANEXOS
Figura 1:
Clasificación de Meggitt-Wagner.
| GRADO | LESIÓN | CARACTERÍSTICAS |
| 0 | Ninguna, pie de riesgo | Callos gruesos, cabezas de metatarsianos prominentes, dedos en garra, deformidades óseas |
| I | Úlceras superficiales | Destrucción del espesor total de la piel |
| II | Úlceras profundas | Penetra la piel grasa, ligamentos pero sin afectar hueso, infectada |
| III | Úlcera profunda más absceso (osteomielitis) | Extensa y profunda, secreción, mal olor |
| IV | Gangrena limitada | Necrosis de una parte del pie o de los dedos, talón o planta |
| V | Gangrena extensa | Todo el pie afectado, efectos sistémico |
Adaptado de González de la Torre H, et al. Gerokomos. 2012.
Figura 2:
Clasificación de lesiones de pie diabético de la Universidad de Texas.
| ESTADIO | GRADO | |||
| 0 | I | II | III | |
| A | Lesiones pre o post ulcerosas completamente epitelizadas | Herida superficial, no involucra tendón cápsula o hueso | Herida a tendón o cápsula | Herida penetrante a hueso o articulación |
| B | Infectada | Infectada | Infectada | Infectada |
| C | Isquémica | Isquémica | Isquémica | Isquémica |
| D | Infectada e isquémica | Infectada e isquémica | Infectada e isquémica | Infectada e isquémica |
Adaptado de González de la Torre H, et al. Gerokomos. 2012.