- María Luisa Pereira Balboa. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio de Geriatría, Hospital General Militar de Defensa “Orad y Vajas”, Zaragoza, España.
- Pablo Jesús Mera Varela. Graduado en Enfermería. Enfermero en el Servicio de Cardiología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Rosalía Martínez Giménez. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio de Urgencias, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Belén Clemente García. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio de Radiología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Cristina del Castillo Gómez. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio de Urgencias, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Gloria López Valverde. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio de Urgencias, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
La desnutrición y el riesgo nutricional en las personas mayores constituyen un problema de salud pública de elevada prevalencia y relevancia clínica, asociado a mayor morbimortalidad, deterioro funcional, incremento de estancias hospitalarias y peor calidad de vida. La valoración enfermera integral permite la detección precoz del riesgo nutricional y la implementación de intervenciones individualizadas orientadas a mejorar el estado nutricional y prevenir complicaciones asociadas. Se presenta el caso clínico de una paciente geriátrica con riesgo nutricional moderado-alto atendida en consulta de enfermería. La valoración se realizó mediante el modelo de las 14 necesidades básicas de Virginia Henderson y se elaboró un plan de cuidados utilizando las taxonomías NANDA-I 2024, NOC y NIC. Se destaca el papel de la enfermería en la detección precoz, educación nutricional, seguimiento clínico y coordinación interdisciplinar como estrategias clave para mejorar el estado nutricional en el adulto mayor.
PALABRAS CLAVE
Desnutrición, riesgo nutricional, geriatría, valoración enfermera, NANDA, NOC, NIC, atención primaria.
Malnutrition and nutritional risk in older adults represent a highly prevalent public health problem with significant clinical relevance, associated with increased morbidity and mortality, functional decline, longer hospital stays, and poorer quality of life. Comprehensive nursing assessment enables early detection of nutritional risk and the implementation of individualized interventions aimed at improving nutritional status and preventing related complications. This article presents the case of a geriatric patient with moderate-to-high nutritional risk attended in a nursing consultation. Assessment was conducted using Virginia Henderson’s model of the fourteen basic needs, and a care plan was developed using the NANDA-I 2024, NOC, and NIC taxonomies. The key role of nursing in early detection, nutritional education, clinical follow-up, and interdisciplinary coordination is highlighted as essential strategies to improve nutritional status in older adults.
KEY WORDS
Malnutrition, nutritional risk, geriatrics, nursing assessment, NANDA, NOC, NIC, primary care.
El envejecimiento progresivo de la población ha provocado un incremento significativo de los problemas relacionados con el estado nutricional en las personas mayores. Entre ellos, la desnutrición constituye uno de los síndromes geriátricos más relevantes en la práctica clínica debido a su naturaleza multifactorial, asociada a cambios fisiológicos propios del envejecimiento, presencia de enfermedades crónicas, polifarmacia, deterioro funcional y alteraciones cognitivas¹.
La desnutrición en el adulto mayor se asocia con un aumento del riesgo de complicaciones clínicas, tales como infecciones, caídas, úlceras por presión, estancias hospitalarias prolongadas y mayor mortalidad. Estas consecuencias repercuten de forma directa en la autonomía funcional y en la calidad de vida de la persona, constituyendo un importante problema de salud pública que requiere una detección precoz y un abordaje integral¹.
Desde la perspectiva enfermera, la valoración del estado nutricional adquiere un papel fundamental en la identificación temprana de situaciones de riesgo. La detección precoz permite planificar intervenciones dirigidas a mejorar la ingesta, prevenir complicaciones asociadas y promover el mantenimiento de la funcionalidad. En este sentido, la utilización de sistemas de clasificación enfermera facilita una práctica clínica estructurada, estandarizada y orientada a resultados².
La Clasificación de Resultados de Enfermería (NOC) permite evaluar de forma objetiva la evolución del estado nutricional del paciente, mientras que la Clasificación de Intervenciones de Enfermería (NIC) orienta la planificación de cuidados específicos dirigidos a mejorar la ingesta, la educación nutricional y el seguimiento clínico. Por su parte, la taxonomía NANDA International (NANDA-I) posibilita la identificación precisa de los diagnósticos enfermeros relacionados con la nutrición y sus factores asociados²⁻³.
El modelo de atención basado en estas taxonomías, junto con la valoración integral del paciente, favorece una intervención enfermera sistemática, individualizada y centrada en la persona, mejorando la calidad de los cuidados y la seguridad del paciente³.
El objetivo de este trabajo es presentar el caso clínico de una paciente geriátrica con riesgo nutricional, describiendo el proceso de valoración enfermera integral y el plan de cuidados elaborado para mejorar su estado nutricional y prevenir complicaciones asociadas.
Paciente mujer de 86 años que acude a consulta de enfermería acompañada por su hija por pérdida progresiva de peso y disminución del apetito en los últimos meses.
Consciente, orientada en persona y espacio, con ligera desorientación temporal ocasional. Aspecto general delgado, con evidente pérdida de masa muscular y tejido adiposo.
- TA: 132/74 mmHg
- FC: 76 lpm
- FR: 18 rpm
- SatO₂: 96% aire ambiente
- Tª: 36,3 ºC
- Peso: 49 kg
- Talla: 158 cm
- IMC: 19,6 kg/m² (riesgo de bajo peso en anciano)
- Pérdida de masa muscular en extremidades
- Piel seca y frágil
- Debilidad generalizada
- Marcha lenta con apoyo ocasional
- Disminución del apetito referida por la paciente
- Hipertensión arterial
- Diabetes mellitus tipo 2
- Artrosis generalizada
- Insuficiencia venosa crónica
- Deterioro cognitivo leve inicial
- Polifarmacia (7 fármacos diarios)
VALORACIÓN SEGÚN LAS 14 NECESIDADES BÁSICAS DE VIRGINIA HENDERSON
Sin alteraciones.
2. Comer y beber adecuadamente
Disminución del apetito. Ingesta insuficiente. Refiere “no tener hambre”.
3. Eliminar por todas las vías corporales
Estreñimiento ocasional.
4. Moverse y mantener postura adecuada
Movilidad reducida. Fatiga frecuente.
Sueño fragmentado.
Independiente con lentitud.
7. Mantener la temperatura corporal
Sin alteraciones.
8. Higiene e integridad cutánea
Piel seca. Riesgo de deterioro cutáneo.
9. Evitar peligros ambientales
Riesgo de caídas leve-moderado.
Conservada, ligera hipoacusia.
Adecuados, apoyo familiar importante.
12. Ocuparse y sentirse realizado
Jubilada, actividad social reducida.
Escasa actividad recreativa.
Interés limitado pero receptiva con apoyo familiar.
DIAGNÓSTICOS ENFERMEROS (NANDA-I 2024-2026)
1. Desequilibrio nutricional: ingesta inferior a las necesidades corporales (00002)
Relacionado con: disminución del apetito, envejecimiento, polifarmacia.
Manifestado por: pérdida de peso, IMC bajo, ingesta insuficiente.
2. Riesgo de deterioro de la integridad cutánea (00047)
Relacionado con: desnutrición, fragilidad cutánea, inmovilidad relativa.
Indicadores:
- Ingesta alimentaria adecuada.
- Peso corporal estable.
- Masa muscular conservada.
- Nivel de energía.
Escala Likert (1-5):
1 = Gravemente comprometido → 5 = Óptimo.
Objetivo: pasar de 2 a 4.
Indicadores:
- Consumo de alimentos suficiente.
- Frecuencia de comidas.
- Aceptación de dieta.
Escala Likert: 2 → 4
3. Integridad tisular: piel y membranas mucosas (1101)
Indicadores:
- Hidratación de la piel.
- Ausencia de lesiones.
- Elasticidad cutánea.
Escala Likert: 3 → 5
4. Conocimiento: nutrición (1813)
Indicadores:
- Reconoce alimentos adecuados.
- Comprende dieta recomendada.
- Adopta hábitos saludables.
Escala Likert: 2 → 4
1. Manejo de la nutrición (1100)
Actividades:
- Valorar hábitos alimentarios.
- Ofrecer dieta hipercalórica adaptada.
- Fraccionar ingestas.
- Registrar ingesta diaria.
- Coordinar con nutrición clínica.
2. Asesoramiento nutricional (5246)
Actividades:
- Educación sobre dieta equilibrada.
- Recomendación de alimentos energéticos.
- Implicación de la familia.
- Refuerzo positivo de hábitos.
3. Monitorización nutricional (1160)
Actividades:
- Control de peso semanal.
- Valoración del IMC.
- Observación de signos de desnutrición.
- Evaluación de ingesta real.
4. Ayuda con la alimentación (1050)
Actividades:
- Supervisar ingesta en comidas.
- Facilitar el entorno adecuado.
- Adaptar texturas si es necesario.
- Promover ingesta progresiva.
- Butcher HK, Bulechek GM, Dochterman JM, Wagner CM. Nursing Interventions Classification (NIC). 8th ed. St. Louis: Elsevier; 2024.
- Moorhead S, Swanson E, Johnson M, Maas ML. Nursing Outcomes Classification (NOC). 7th ed. St. Louis: Elsevier; 2023.
- Herdman TH, Kamitsuru S, Lopes CT, editors. NANDA International nursing diagnoses: Definitions and classification 2024–2026. 13th ed. New York: Thieme; 2024.