Revisión bibliográfica. Importancia de la instauración precoz de la lactancia materna en la primera hora de vida

27 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Aroa Hijós Puig. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  2. María Andreu. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  3. Laura Revuelto Mendoza. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  4. María Victoria Tolosa Pinilla. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  5. Julia Hernández Modrego. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  6. Verónica Muñoz Fernández. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.

RESUMEN

La lactancia materna constituye el método de alimentación recomendado para los recién nacidos debido a los múltiples beneficios que aporta tanto al neonato como a la madre. La evidencia científica demuestra que iniciar la lactancia durante la primera hora de vida, conocida como «hora dorada», favorece el establecimiento de una lactancia materna exclusiva, mejora la adaptación neonatal al medio extrauterino y fortalece el vínculo afectivo entre madre e hijo. No obstante, diversos factores relacionados con la madre, el recién nacido y la organización sanitaria pueden dificultar su instauración precoz, lo que pone de manifiesto la necesidad de una adecuada intervención por parte de los profesionales de enfermería.

El objetivo de este trabajo es analizar la evidencia científica disponible sobre la importancia del inicio precoz de la lactancia materna durante la primera hora de vida, sus beneficios para la madre y el recién nacido, los principales factores que condicionan su éxito y el papel desempeñado por el personal de enfermería en su promoción.

Se realizó una revisión bibliográfica mediante la consulta de artículos científicos, guías clínicas y documentos institucionales publicados en bases de datos biomédicas y organismos nacionales e internacionales relacionados con la lactancia materna.

Para concluir, el inicio precoz de la lactancia materna constituye una intervención sencilla, segura y altamente coste-efectiva que mejora los resultados en la salud materno-infantil. El acompañamiento continuado y la educación sanitaria proporcionados por enfermería son determinantes para favorecer una instauración adecuada de la lactancia y aumentar las tasas de lactancia materna exclusiva.

PALABRAS CLAVE

Lactancia materna, recién nacido, enfermería, educación en salud, puerperio, contacto piel con piel.

ABSTRACT

Breastfeeding is considered the optimal feeding method for newborns due to its numerous health benefits for both infants and mothers. Scientific evidence shows that initiating breastfeeding within the first hour after birth, known as the «golden hour», promotes exclusive breastfeeding, improves neonatal adaptation to extrauterine life, and strengthens maternal-infant bonding. However, several maternal, neonatal and healthcare-related factors may hinder early breastfeeding initiation, highlighting the importance of nursing interventions.

The aim of this paper is to analyze the available scientific evidence regarding the importance of early breastfeeding initiation during the first hour of life, its benefits for mothers and newborns, the main factors influencing its success, and the role of nursing professionals in its promotion.

A narrative literature review was conducted using scientific articles, clinical guidelines and institutional documents retrieved from biomedical databases and national and international organizations related to breastfeeding.

To conclude, early breastfeeding initiation is a simple, safe and highly cost-effective intervention that improves maternal and neonatal health outcomes. Continuous support and health education provided by nursing professionals are essential to facilitate successful breastfeeding initiation and increase exclusive breastfeeding rates.

KEY WORDS

Breast feeding, infant, newborn, nursing care, health education, postpartum period, skin-to-skin contact.

INTRODUCCIÓN

La lactancia materna es reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) como el método de alimentación óptimo para los recién nacidos debido a los importantes beneficios nutricionales, inmunológicos, psicológicos y sociales que aporta tanto al lactante como a la madre1,2. Se recomienda iniciar la lactancia durante la primera hora tras el nacimiento y mantener la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, complementándola posteriormente con una alimentación adecuada hasta los dos años o más, según el deseo de la madre y del niño1.

La primera hora tras el parto, denominada habitualmente «hora dorada», constituye un periodo especialmente sensible para el establecimiento de la lactancia materna. Durante este intervalo, el recién nacido presenta un estado fisiológico de alerta que favorece la búsqueda espontánea del pecho y el inicio de una succión eficaz. Paralelamente, el contacto piel con piel inmediato favorece la termorregulación neonatal, estabiliza la frecuencia cardiaca y respiratoria, disminuye el estrés del recién nacido y facilita la liberación materna de oxitocina, hormona implicada tanto en la eyección de la leche como en la contracción uterina durante el puerperio inmediato3.

Diversos estudios han demostrado que el inicio precoz de la lactancia se asocia con un incremento de las tasas de lactancia materna exclusiva, una reducción de la mortalidad neonatal y una menor incidencia de enfermedades infecciosas durante los primeros meses de vida. Asimismo, en la madre se relaciona con una recuperación posparto más rápida, una disminución del riesgo de hemorragia posparto y beneficios a largo plazo, como la reducción de la incidencia de cáncer de mama y ovario, diabetes mellitus tipo 2 y enfermedad cardiovascular4.

A pesar de la sólida evidencia científica disponible, numerosas mujeres continúan encontrando dificultades durante las primeras horas tras el nacimiento. La fatiga materna, la falta de experiencia, las dificultades en el agarre del recién nacido, determinadas intervenciones obstétricas o la ausencia de apoyo profesional pueden retrasar el inicio de la lactancia y favorecer el abandono precoz de la misma5.

En este contexto, el personal de enfermería y las matronas desempeñan un papel fundamental en la promoción, protección y apoyo de la lactancia materna. La educación sanitaria individualizada, la observación de una correcta técnica de amamantamiento, la resolución precoz de las dificultades iniciales y el acompañamiento emocional durante el puerperio inmediato constituyen intervenciones esenciales para favorecer una experiencia positiva y aumentar la continuidad de la lactancia materna exclusiva6.

Por todo ello, resulta imprescindible revisar la evidencia científica disponible sobre la instauración precoz de la lactancia materna, analizando los beneficios asociados, las principales barreras que dificultan su establecimiento y las estrategias de actuación que pueden implementar los profesionales sanitarios para mejorar la atención a las madres y a sus recién nacidos.

OBJETIVO

Analizar la evidencia científica disponible acerca de la importancia de la instauración precoz de la lactancia materna durante la primera hora de vida, evaluando sus beneficios para el recién nacido y la madre, los factores que influyen en su éxito y el papel de los profesionales de enfermería en su promoción, instauración y mantenimiento.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión bibliográfica con el objetivo de recopilar y analizar la evidencia científica más relevante sobre la instauración precoz de la lactancia materna en la primera hora de vida.

La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo entre los meses de octubre y noviembre de 2024 mediante la consulta de diferentes bases de datos y páginas web de organismos oficiales, entre ellas PubMed/MEDLINE, OMS, Asociación Española de Pediatría (AEP), Elsevier, BMC Pregnancy and Childbirth y otros recursos científicos relacionados con la salud materno-infantil.

Se utilizaron como términos de búsqueda, tanto en español como en inglés, los siguientes descriptores DeCS y MeSH: lactancia materna, inicio precoz de la lactancia, contacto piel con piel, recién nacido, breastfeeding, early initiation of breastfeeding, skin-to-skin contact, newborn y nursing care. Estos términos fueron combinados mediante operadores booleanos (AND y OR) para ampliar la búsqueda.

Como criterios de inclusión se seleccionaron artículos originales, revisiones sistemáticas, ensayos clínicos, estudios observacionales, guías de práctica clínica y documentos publicados por organismos nacionales e internacionales relacionados con la lactancia materna. Se priorizaron publicaciones en español e inglés publicadas durante los últimos cinco años, aunque también se incluyeron documentos considerados de referencia por su relevancia científica.

Se excluyeron aquellos estudios cuyo texto completo no estaba disponible, publicaciones duplicadas, artículos de opinión sin respaldo científico y documentos cuya temática no guardaba relación directa con el objetivo de la revisión.

Tras la lectura crítica de la bibliografía seleccionada, se sintetizó la información agrupándola en diferentes bloques temáticos: instauración precoz de la lactancia materna, composición y beneficios del calostro, ventajas de la lactancia para el recién nacido y la madre, dificultades más frecuentes durante el inicio de la lactancia y papel de los profesionales de enfermería en su promoción y mantenimiento.

RESULTADOS

  • INSTAURACIÓN PRECOZ DE LA LACTANCIA MATERNA:

La evidencia científica coincide en señalar que el inicio de la lactancia materna durante la primera hora tras el nacimiento constituye una de las intervenciones más eficaces para mejorar la supervivencia y la salud neonatal. La denominada «hora dorada» representa un periodo fisiológico durante el cual el recién nacido mantiene un elevado estado de alerta, facilitando el reconocimiento del pecho materno y el inicio espontáneo de la succión1,2.

Durante este periodo, el contacto piel con piel favorece la adaptación del recién nacido a la vida extrauterina, estabilizando la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca, la frecuencia respiratoria y los niveles de glucemia. Asimismo, disminuye la secreción de hormonas relacionadas con el estrés tanto en la madre como en el neonato y favorece el establecimiento del vínculo afectivo entre ambos3.

Diversos estudios han demostrado que iniciar la lactancia durante la primera hora de vida aumenta significativamente la probabilidad de mantener una lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y reduce el riesgo de abandono precoz. Además, esta práctica se asocia con una disminución de la mortalidad neonatal, especialmente en países con elevada incidencia de enfermedades infecciosas.

No obstante, el éxito del inicio precoz depende de múltiples factores, entre ellos el tipo de parto, el estado clínico materno y neonatal, el apoyo recibido por parte de los profesionales sanitarios, la existencia de protocolos hospitalarios específicos y la experiencia previa de la madre. Las mujeres primíparas presentan con mayor frecuencia dificultades relacionadas con el agarre y la confianza en su capacidad para amamantar, por lo que requieren un acompañamiento más estrecho durante las primeras horas tras el parto7.

  • EL CALOSTRO Y SU IMPORTANCIA EN LOS PRIMEROS DÍAS DE VIDA:

El calostro constituye la primera secreción láctea producida por la glándula mamaria tras el nacimiento. Aunque su volumen es reducido, presenta una elevada concentración de proteínas, inmunoglobulinas, factores de crecimiento, vitaminas liposolubles y células inmunitarias, lo que le confiere un extraordinario valor biológico durante los primeros días de vida1,6.

Su composición se adapta perfectamente a la capacidad digestiva del recién nacido, proporcionando todos los nutrientes necesarios sin sobrecargar su aparato digestivo. Además, actúa como la primera inmunización natural del lactante gracias a su elevado contenido en inmunoglobulina A secretora, lactoferrina y leucocitos, que protegen frente a bacterias, virus y otros microorganismos patógenos8.

Otro de los efectos beneficiosos del calostro es su acción sobre la maduración intestinal. Favorece el desarrollo de la microbiota beneficiosa, mejora la integridad de la mucosa intestinal y disminuye el riesgo de enterocolitis necrosante, especialmente en recién nacidos prematuros8.

A pesar de estas evidencias, persisten numerosos mitos relacionados con la cantidad y calidad del calostro. Es frecuente que algunas madres consideren insuficiente el volumen producido durante las primeras horas tras el parto, interpretándolo erróneamente como un signo de falta de alimentación para el recién nacido1,8. Sin embargo, diversos estudios demuestran que el pequeño volumen de calostro producido es fisiológicamente adecuado y suficiente para cubrir las necesidades nutricionales del neonato durante los primeros días de vida.

  • BENEFICIOS DE LA LACTANCIA MATERNA PARA EL RECIÉN NACIDO

La lactancia materna aporta beneficios ampliamente demostrados que abarcan aspectos nutricionales, inmunológicos, metabólicos, neurológicos y emocionales4.

Desde el punto de vista nutricional, la leche materna proporciona todos los macronutrientes y micronutrientes necesarios para garantizar un crecimiento y desarrollo adecuados durante los primeros seis meses de vida. Su composición cambia progresivamente conforme avanza la lactancia, adaptándose a las necesidades del lactante y ofreciendo una combinación óptima de proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales8.

En el ámbito inmunológico, la leche materna constituye una importante fuente de anticuerpos, células inmunitarias y factores antiinflamatorios que reducen significativamente la incidencia de infecciones respiratorias, gastrointestinales, urinarias y otitis durante la infancia8,9. Además, diversos estudios han relacionado la lactancia materna con una menor incidencia de alergias alimentarias, dermatitis atópica, obesidad infantil, diabetes mellitus tipo 1 y tipo 2, enfermedad celíaca y síndrome de muerte súbita del lactante9.

La succión al pecho también favorece un adecuado desarrollo del sistema estomatognático, estimulando el crecimiento de la mandíbula, fortaleciendo la musculatura orofacial y disminuyendo el riesgo de alteraciones en la oclusión dental y en el desarrollo del lenguaje6,7.

En el plano emocional, la lactancia fortalece el vínculo afectivo entre la madre y el recién nacido, proporcionando seguridad, bienestar y favoreciendo un adecuado desarrollo neuroconductual durante los primeros meses de vida10.

  • BENEFICIOS DE LA LACTANCIA MATERNA PARA LA MADRE

La lactancia materna proporciona múltiples beneficios para la salud materna, tanto en el periodo posparto inmediato como a largo plazo. Desde el punto de vista fisiológico, la succión del recién nacido estimula la liberación de oxitocina por la hipófisis posterior, favoreciendo la contracción uterina y acelerando la involución del útero tras el parto. Este mecanismo contribuye a disminuir el riesgo de hemorragia posparto y favorece una recuperación más rápida de la madre10.

Asimismo, la lactancia incrementa el gasto energético diario, lo que facilita la pérdida progresiva del peso adquirido durante el embarazo cuando se acompaña de una alimentación equilibrada y hábitos de vida saludables. Además, la producción mantenida de prolactina provoca una inhibición temporal de la ovulación, originando el fenómeno conocido como amenorrea de la lactancia. Aunque este efecto puede ejercer una función anticonceptiva bajo determinadas condiciones, no debe considerarse un método totalmente eficaz, por lo que es recomendable ofrecer asesoramiento sobre métodos anticonceptivos compatibles con la lactancia10,11.

La evidencia científica también demuestra que las mujeres que mantienen una lactancia prolongada presentan un menor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas. Entre ellas destacan el cáncer de mama y de ovario, la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares y la osteoporosis10. Estos beneficios parecen estar relacionados con los cambios hormonales y metabólicos que se producen durante la lactancia.

En el ámbito psicológico, la lactancia materna favorece la creación de un vínculo afectivo estrecho entre la madre y el recién nacido. La liberación de oxitocina y prolactina durante las tomas produce una sensación de bienestar y relajación que puede disminuir los niveles de ansiedad y reducir el riesgo de depresión posparto, mejorando la adaptación de la mujer a la maternidad12.

  • DIFICULTADES DURANTE LA INSTAURACIÓN DE LA LACTANCIA MATERNA:

A pesar de los beneficios ampliamente demostrados, el establecimiento de la lactancia materna puede verse condicionado por diversos factores biológicos, emocionales, sociales y organizativos que dificultan su inicio o favorecen su abandono precoz.

Entre las dificultades más frecuentes se encuentran el dolor durante las tomas, las grietas en los pezones, la congestión mamaria, la ingurgitación, la percepción de una producción insuficiente de leche y las dificultades en el agarre del recién nacido13. En la mayoría de los casos, estas complicaciones están relacionadas con una técnica de amamantamiento inadecuada y pueden resolverse mediante una intervención precoz por parte de los profesionales sanitarios.

Diversos estudios muestran que uno de los principales motivos de abandono de la lactancia es la creencia materna de que el bebé «se queda con hambre» o que la producción de leche es insuficiente. Sin embargo, esta percepción suele deberse al desconocimiento del comportamiento fisiológico del recién nacido durante los primeros días de vida y no a una verdadera hipogalactia.

Otros factores que influyen negativamente en la instauración de la lactancia incluyen los partos instrumentales o por cesárea, la separación madre-hijo tras el nacimiento, el ingreso del recién nacido en unidades neonatales, el uso innecesario de suplementos de leche artificial, la falta de apoyo familiar y la ausencia de profesionales sanitarios formados específicamente en lactancia materna7,11,13.

Las circunstancias sociolaborales también pueden dificultar la continuidad de la lactancia exclusiva. La reincorporación precoz al trabajo, la falta de espacios adecuados para la extracción y conservación de la leche y la insuficiente conciliación familiar continúan representando importantes barreras para muchas mujeres.

Por todo ello, resulta imprescindible identificar de forma precoz los factores de riesgo individuales y ofrecer intervenciones personalizadas que permitan prevenir complicaciones y favorecer la continuidad de la lactancia.

  • PAPEL DE LA ENFERMERÍA EN LA PROMOCIÓN DE LA LACTANCIA MATERNA:

La promoción, protección y apoyo a la lactancia materna constituyen una de las competencias fundamentales de los profesionales de enfermería y de las matronas dentro de la atención materno-infantil.

La actuación enfermera comienza durante el embarazo mediante actividades de educación sanitaria orientadas a informar sobre los beneficios de la lactancia, resolver dudas y disminuir falsas creencias que puedan interferir en su instauración. La preparación prenatal permite aumentar la confianza de las futuras madres y facilita una actitud positiva hacia la lactancia.

Tras el nacimiento, la intervención enfermera debe centrarse en favorecer el contacto piel con piel inmediato siempre que la situación clínica de la madre y del recién nacido lo permita. Este primer contacto facilita el inicio espontáneo de la succión y mejora la adaptación fisiológica del neonato.

Durante las primeras tomas resulta imprescindible valorar de forma sistemática la técnica de amamantamiento. La enfermera debe comprobar que el recién nacido mantiene una adecuada alineación corporal, presenta una apertura bucal amplia, introduce gran parte de la areola en la boca y realiza una succión eficaz sin provocar dolor materno. La detección precoz de un mal agarre permite corregirlo antes de que aparezcan complicaciones como grietas, dolor persistente o escasa transferencia de leche14.

Otro aspecto esencial consiste en enseñar a la madre las diferentes posiciones para amamantar, adaptándolas a sus necesidades individuales 14. Las posiciones de crianza biológica, cuna, cuna cruzada, decúbito lateral o rugby ofrecen alternativas que mejoran la comodidad materna y facilitan una adecuada transferencia de leche, especialmente en situaciones específicas como cesáreas, prematuridad o embarazos múltiples.

La educación sanitaria también debe incluir recomendaciones sobre alimentación materna, extracción y conservación de la leche, prevención de mastitis, identificación de signos de alarma y resolución de las dudas más frecuentes que suelen surgir durante los primeros días tras el parto14.

Igualmente, resulta fundamental implicar a la pareja y al entorno familiar en todo el proceso. El apoyo emocional y práctico proporcionado por la familia se ha relacionado con una mayor duración de la lactancia materna exclusiva y con una menor probabilidad de abandono precoz.

Finalmente, la continuidad asistencial tras el alta hospitalaria constituye un elemento clave para mantener el éxito de la lactancia. El seguimiento desde Atención Primaria, las consultas de enfermería, los grupos de apoyo a la lactancia y el acceso a recursos educativos permiten reforzar los conocimientos adquiridos durante el ingreso hospitalario y resolver las dificultades que puedan aparecer en el domicilio.

DISCUSIÓN

La presente revisión bibliográfica pone de manifiesto que la instauración precoz de la lactancia materna durante la primera hora de vida constituye una de las intervenciones más eficaces para mejorar la salud materno-infantil. Las principales organizaciones sanitarias internacionales, entre ellas la OMS y UNICEF, recomiendan iniciar la lactancia materna en la denominada «hora dorada» y mantener la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida, debido a los beneficios demostrados tanto para el recién nacido como para la madre.

La evidencia científica revisada confirma que el contacto piel con piel inmediato favorece el inicio espontáneo de la lactancia, mejora la adaptación cardiorrespiratoria del recién nacido, contribuye a mantener una temperatura corporal estable y reduce los niveles de estrés neonatal. Además, el inicio precoz de la succión estimula la liberación de oxitocina, facilitando la eyección del calostro y favoreciendo la involución uterina durante el puerperio inmediato.

Uno de los hallazgos más relevantes encontrados en la literatura es la estrecha relación entre el inicio precoz de la lactancia y la duración de la lactancia materna exclusiva. Las madres que comienzan a amamantar durante la primera hora de vida presentan mayores tasas de mantenimiento de la lactancia a los seis meses y una menor probabilidad de introducir fórmulas artificiales de manera precoz. Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de aprovechar este periodo crítico para favorecer un adecuado establecimiento de la lactancia.

No obstante, persisten numerosas barreras que dificultan el cumplimiento de estas recomendaciones. Entre ellas destacan las cesáreas, las complicaciones obstétricas, la separación madre-hijo tras el nacimiento, la falta de formación específica de algunos profesionales sanitarios y determinadas creencias socioculturales que generan inseguridad en las madres. Estas dificultades pueden provocar un retraso en el inicio de la lactancia y favorecer su abandono durante las primeras semanas posparto.

En este contexto, el papel de enfermería adquiere una relevancia especial. La actuación enfermera no debe limitarse únicamente a proporcionar información, sino que debe incluir una valoración individualizada de cada madre y de cada recién nacido, la observación directa de las tomas, la corrección de posibles errores en la técnica de amamantamiento y el acompañamiento emocional durante todo el proceso. La educación sanitaria basada en la evidencia científica permite aumentar la confianza materna y reducir la ansiedad que con frecuencia aparece durante los primeros días tras el parto.

Asimismo, la continuidad asistencial tras el alta hospitalaria constituye un elemento esencial para garantizar el éxito de la lactancia materna. El seguimiento realizado desde Atención Primaria, las consultas de enfermería pediátrica y de matronas, así como los grupos de apoyo a la lactancia, permiten detectar precozmente las dificultades que puedan surgir y ofrecer soluciones individualizadas que favorezcan la continuidad de la lactancia exclusiva.

Como limitación de esta revisión debe señalarse que la búsqueda bibliográfica se restringió principalmente a publicaciones en español e inglés y que parte de la evidencia disponible presenta diferencias metodológicas entre los estudios analizados. A pesar de ello, existe un elevado grado de consenso entre las diferentes guías clínicas y revisiones sistemáticas consultadas respecto a la importancia del inicio precoz de la lactancia materna y al papel fundamental que desempeñan los profesionales sanitarios en su promoción.

En conjunto, los resultados obtenidos respaldan la necesidad de continuar impulsando políticas sanitarias dirigidas a proteger la lactancia materna desde el nacimiento, reforzar la formación de los profesionales sanitarios y desarrollar estrategias educativas que permitan aumentar las tasas de lactancia materna exclusiva, contribuyendo así a mejorar los indicadores de salud materno-infantil.

CONCLUSIÓN

La instauración precoz de la lactancia materna durante la primera hora de vida constituye una intervención sencilla, segura y respaldada por una sólida evidencia científica, capaz de mejorar significativamente la salud del recién nacido y de la madre.

Los beneficios de esta práctica abarcan aspectos nutricionales, inmunológicos, metabólicos, emocionales y sociales, favoreciendo el desarrollo integral del lactante y contribuyendo a la recuperación física y psicológica de la mujer durante el puerperio.

A pesar de las recomendaciones establecidas por los principales organismos internacionales, continúan existiendo factores que dificultan el inicio temprano y el mantenimiento de la lactancia materna exclusiva.

La identificación precoz de estas barreras y la implantación de intervenciones individualizadas resultan fundamentales para mejorar las tasas de lactancia.

Los profesionales de enfermería desempeñan un papel esencial en todas las etapas del proceso asistencial, desde la educación prenatal hasta el seguimiento tras el alta hospitalaria. Su capacidad para proporcionar apoyo emocional, educación sanitaria basada en la evidencia y asesoramiento individualizado favorece una mayor confianza de las madres y contribuye al éxito de la lactancia materna.

Finalmente, promover la instauración precoz de la lactancia materna no solo representa una estrategia eficaz para mejorar la salud individual de madres e hijos, sino también una medida de salud pública con importantes repercusiones sociales, sanitarias y económicas. Por ello, resulta imprescindible continuar desarrollando programas de formación, protocolos asistenciales y políticas de apoyo que permitan garantizar una atención de calidad y centrada en las necesidades de las familias.

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