Efectividad de los apósitos profilácticos para prevenir lesiones por presión en pacientes de riesgo: revisión sistemática

29 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Beatriz Aguirre Tomás. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Jorge Almazán Mateo. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Pablo Gascón Sáez. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Lidia Fuertes Rubira. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. José Ricardo Sánchez Carbó. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Jennifer Polo Soriano. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

Las lesiones por presión continúan siendo una complicación frecuente en pacientes con movilidad reducida, especialmente en personas mayores, pacientes críticos y aquellos sometidos a intervenciones quirúrgicas prolongadas. Su aparición repercute negativamente en la evolución clínica, incrementa el riesgo de complicaciones y supone un aumento de la carga asistencial. En este contexto, los apósitos profilácticos han adquirido un papel cada vez más relevante como medida complementaria para proteger la piel y disminuir el riesgo de daño tisular en pacientes especialmente vulnerables.

Los apósitos profilácticos se aplican sobre piel íntegra con una finalidad preventiva y actúan favoreciendo la redistribución de la presión, reduciendo la fricción y las fuerzas de cizalla y contribuyendo al mantenimiento de un microclima cutáneo adecuado. Su mayor beneficio se ha observado en zonas de alto riesgo, como el sacro y los talones, así como en pacientes portadores de dispositivos médicos. No obstante, su utilización debe integrarse dentro de un programa preventivo que incluya la valoración del riesgo, los cambios posturales, el cuidado de la piel y otras medidas preventivas.

Enfermería desempeña un papel esencial en la prevención de las lesiones por presión mediante la identificación precoz de los pacientes de riesgo, la correcta aplicación y vigilancia de los apósitos profilácticos y el seguimiento continuado del estado cutáneo. La implantación de protocolos de actuación y la formación de los profesionales contribuyen a optimizar el uso de estos dispositivos, favoreciendo una atención más segura y una mejora de la calidad de los cuidados.

PALABRAS CLAVE

Lesión por presión, enfermería, integridad cutánea, prevención primaria y seguridad del paciente.

ABSTRACT

Pressure injuries remain a common complication among patients with reduced mobility, particularly older adults, critically ill patients, and those undergoing prolonged surgical procedures. Their occurrence negatively affects clinical outcomes, increases the risk of complications, and places an additional burden on healthcare services. In this context, prophylactic dressings have gained increasing recognition as a complementary preventive measure to protect the skin and reduce the risk of tissue damage in vulnerable patients.

Prophylactic dressings are applied to intact skin with the aim of preventing pressure injuries. They help redistribute pressure, reduce friction and shear forces, and contribute to maintaining an optimal skin microclimate. Their greatest benefit has been observed in high-risk anatomical areas, such as the sacrum and heels, as well as in patients using medical devices. However, their use should be integrated into a comprehensive prevention program that includes risk assessment, regular repositioning, appropriate skin care, and other evidence-based preventive measures.

Nurses play a key role in preventing pressure injuries through the early identification of at-risk patients, the appropriate application and monitoring of prophylactic dressings, and ongoing assessment of skin integrity. The implementation of standardized protocols and continuous professional training can optimize the use of these devices, contributing to safer care and improved quality of healthcare.

KEY WORDS

Pressure Injury, nursing; skin integrity, primary prevention, patient safety.

INTRODUCCIÓN

Las lesiones por presión continúan siendo una de las complicaciones más frecuentes en personas con movilidad reducida o que permanecen encamadas durante periodos prolongados. Su aparición se asocia a la combinación de presión mantenida, fuerzas de cizalla y fricción, factores que comprometen la perfusión de los tejidos y favorecen el daño cutáneo y de las estructuras subyacentes. Aunque pueden desarrollarse en cualquier paciente, su incidencia es mayor en personas de edad avanzada, pacientes críticos, intervenidos quirúrgicamente o con enfermedades que limitan la movilidad.

Desde el punto de vista etimológico, el término lesión procede del latín “laesio”, que significa daño o alteración de un tejido, mientras que presión deriva de “pressio”, entendido como la acción de comprimir o ejercer fuerza sobre una superficie. Esta denominación describe el principal mecanismo implicado en su aparición, aunque actualmente se reconoce que intervienen múltiples factores, como el estado nutricional, la perfusión tisular, la humedad o la tolerancia de la piel.

Las lesiones por presión no solo afectan a la salud y a la calidad de vida de los pacientes, sino que también incrementan el riesgo de complicaciones, prolongan la estancia hospitalaria y aumentan la carga asistencial. Su prevención continúa siendo la estrategia más eficaz y combina medidas como la valoración del riesgo, los cambios posturales, el cuidado de la piel y el empleo de superficies especiales para el manejo de la presión. En los últimos años, los apósitos profilácticos, especialmente los de espuma multicapa de silicona, han cobrado protagonismo como medida complementaria para proteger las zonas más vulnerables.

Enfermería desempeña un papel fundamental en la identificación precoz de los pacientes con mayor riesgo y en la aplicación de intervenciones preventivas basadas en la evidencia. En este contexto, conocer la efectividad de los apósitos profilácticos resulta de especial interés para orientar la práctica clínica y contribuir a mejorar la calidad y la seguridad de los cuidados1-6.

OBJETIVOS

General:

Analizar la evidencia científica sobre la efectividad de los apósitos profilácticos en la prevención de las lesiones por presión en pacientes adultos con riesgo de desarrollarlas.

Específicos:

  • Identificar los principales tipos de apósitos profilácticos empleados para la prevención de las lesiones por presión y sus características.
  • Evaluar la efectividad de los apósitos profilácticos para reducir la incidencia de lesiones por presión en comparación con las medidas preventivas convencionales.
  • Describir el papel de enfermería en la aplicación, seguimiento y vigilancia del uso de los apósitos profilácticos como estrategia preventiva.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión sistemática de la literatura científica con el objetivo de identificar y sintetizar la evidencia disponible sobre la efectividad de los apósitos profilácticos en la prevención de lesiones por presión en pacientes adultos con riesgo de desarrollarlas.

La estrategia de búsqueda se diseñó a partir de la siguiente pregunta clínica, formulada mediante el modelo PICO:

¿Es eficaz el uso de apósitos profilácticos para prevenir la aparición de lesiones por presión en pacientes adultos con riesgo, en comparación con las medidas preventivas convencionales?

El modelo PICO se definió de la siguiente manera:

  • P (Paciente/Problema): pacientes adultos con riesgo de desarrollar lesiones por presión.
  • I (Intervención): aplicación de apósitos profilácticos como medida preventiva.
  • C (Comparación): cuidados preventivos habituales sin el empleo de apósitos profilácticos o con otras estrategias preventivas.
  • O (Outcomes/Resultados): reducción de la incidencia de lesiones por presión, mantenimiento de la integridad cutánea y mejora de la seguridad del paciente.

La búsqueda bibliográfica se realizó en las bases de datos PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science, CINAHL y SciELO. Para ello se emplearon como palabras clave presentes en los descriptores DeCS «Lesión por Presión, enfermería, integridad cutánea, prevención primaria y seguridad del paciente», combinados mediante los operadores booleanos AND y OR. Asimismo, se incorporaron los términos libres «apósito profiláctico».

Se incluyeron artículos publicados entre enero de 2020 y diciembre de 2025, en español o inglés, realizados en población adulta y centrados en la prevención de lesiones por presión mediante el uso de apósitos profilácticos. Se seleccionaron ensayos clínicos, revisiones sistemáticas, metaanálisis y estudios observacionales que evaluaran su efectividad en la práctica clínica.

Se excluyeron los estudios realizados exclusivamente en población pediátrica, los que se centraban en el tratamiento de lesiones por presión ya establecidas, editoriales, cartas al editor, resúmenes de congresos, publicaciones duplicadas y los trabajos cuyo texto completo no estuviera disponible.

Los artículos seleccionados fueron revisados a texto completo y se extrajeron los datos relativos al diseño del estudio, características de la población, tipo de apósito utilizado, localización anatómica de aplicación y principales resultados relacionados con la prevención de las lesiones por presión.

RESULTADOS

Conceptualización de los apósitos profilácticos:

Los apósitos profilácticos son dispositivos diseñados para proteger la piel íntegra frente a las fuerzas mecánicas implicadas en el desarrollo de las lesiones por presión. Su utilización está indicado en pacientes con riesgo elevado de desarrollar este tipo de lesiones, especialmente sobre las prominencias óseas y otras zonas sometidas a presión o fricción continuadas.

Los apósitos terapéuticos, tienen como objetivo es favorecer la cicatrización de lesiones ya establecidas.

Los apósitos profilácticos se aplican sobre piel sana con una finalidad exclusivamente preventiva. Su empleo pretende reducir el daño tisular antes de que aparezcan los primeros signos de deterioro cutáneo, complementando otras medidas preventivas habituales.

Los estudios revisados coinciden en señalar que estos dispositivos no constituyen una intervención aislada, sino que forman parte de un abordaje integral de prevención. Por ello, su utilización debe acompañarse de la valoración sistemática del riesgo, la inspección periódica de la piel, los cambios posturales y el resto de cuidados preventivos recomendados para disminuir la incidencia de lesiones por presión1-6.

Mecanismos de prevención descritos en la literatura:

La evidencia disponible señala que la eficacia de los apósitos profilácticos se basa en la combinación de diferentes mecanismos de protección que contribuyen a disminuir el riesgo de desarrollar lesiones por presión. Aunque no eliminan la presión ejercida sobre los tejidos, ayudan a reducir sus efectos cuando se emplean junto con el resto de las medidas preventivas.

Los estudios analizados indican que estos dispositivos favorecen una redistribución de la presión, disminuyendo la carga soportada por las prominencias óseas más vulnerables. Asimismo, actúan como una barrera protectora frente a las fuerzas de fricción y cizalla, reduciendo el desplazamiento de los tejidos durante la movilización o los cambios de posición del paciente.

Otro aspecto destacado por la literatura es su capacidad para contribuir al mantenimiento de un microclima cutáneo adecuado, favoreciendo el equilibrio entre temperatura y humedad en la superficie de la piel. Este efecto ayuda a preservar la integridad cutánea y disminuye la susceptibilidad de los tejidos al daño mecánico, especialmente en pacientes con alto riesgo de desarrollar lesiones por presión1-6.

Pacientes y localizaciones con mayor beneficio:

Los estudios incluidos coinciden en que los apósitos profilácticos ofrecen un mayor beneficio cuando se utilizan en pacientes con elevado riesgo de desarrollar lesiones por presión. La investigación se ha centrado especialmente en pacientes críticos, personas mayores con movilidad reducida y pacientes intervenidos quirúrgicamente durante periodos prolongados. En todos ellos, la inmovilidad y la presión mantenida favorecen el deterioro de los tejidos y aumentan el riesgo de desarrollar lesiones por presión.

La evidencia también destaca su utilidad en pacientes portadores de dispositivos médicos, como mascarillas de ventilación no invasiva, sondas, férulas o sistemas de inmovilización, ya que estos pueden generar puntos de presión mantenida y favorecer la aparición de lesiones cutáneas.

En cuanto a las zonas anatómicas, la literatura identifica el sacro y los talones como las localizaciones donde se ha demostrado una mayor efectividad preventiva, al tratarse de las prominencias óseas más expuestas a la presión. Otros estudios también describen beneficios en regiones como los trocánteres, el occipital y los codos, así como en las áreas de contacto con dispositivos médicos. En todos los casos, la evidencia subraya la importancia de seleccionar a los pacientes mediante una valoración sistemática del riesgo, utilizando herramientas como la escala de Braden, con el fin de optimizar la aplicación de estas medidas preventivas1-6.

Efectividad de los apósitos profilácticos:

La evidencia analizada muestra que el uso de apósitos profilácticos, especialmente los de espuma multicapa con borde de silicona, se asocia a una disminución de la incidencia de lesiones por presión cuando se emplean como complemento de las medidas preventivas convencionales. Los ensayos clínicos y las revisiones sistemáticas incluidos coinciden en señalar un efecto beneficioso, sobre todo en pacientes con elevado riesgo de desarrollar este tipo de lesiones.

El efecto preventivo es especialmente evidente en el sacro y los talones, dos de las zonas con mayor riesgo de desarrollar lesiones por presión. En estas localizaciones, los apósitos ayudan a proteger la piel al reducir el impacto de la presión y de otras fuerzas mecánicas como la fricción y la cizalla. Asimismo, diversos estudios describen una menor aparición de lesiones relacionadas con dispositivos médicos cuando los apósitos se aplican de forma preventiva en las zonas de contacto.

Hay que destacar que su efectividad es mayor cuando forman parte de un programa integral de prevención, junto con la valoración sistemática del riesgo, los cambios posturales, el uso de superficies especiales para el manejo de la presión y el cuidado adecuado de la piel. En este sentido, la evidencia no respalda el empleo de los apósitos profilácticos como única medida preventiva, sino como una intervención complementaria que puede mejorar los resultados clínicos en pacientes especialmente vulnerables1-6.

Papel de enfermería en la prevención:

Los estudios analizados sitúan a la enfermería como el profesional clave en la prevención de las lesiones por presión y en la correcta utilización de los apósitos profilácticos. La identificación precoz de los pacientes con mayor riesgo, mediante herramientas validadas como la escala de Braden, permite seleccionar a aquellos que pueden beneficiarse de esta medida preventiva desde las primeras fases de la atención.

Cabe destacar la importancia de realizar una adecuada selección y colocación del apósito, adaptándolo a la localización anatómica y asegurando su correcta fijación, sin comprometer la integridad de la piel. Asimismo, es fundamental realizar un seguimiento periódico de la piel para detectar de forma precoz cualquier signo de deterioro, comprobar que el apósito se mantiene correctamente colocado y valorar cuándo es necesario reemplazarlo.

Se ha demostrado la relevancia del registro sistemático de las intervenciones realizadas y de la evolución del paciente, ya que favorece la continuidad asistencial y la coordinación entre los distintos profesionales. En conjunto, la evidencia respalda que la actuación enfermera, integrada dentro de un programa preventivo estructurado, contribuye de forma significativa a reducir el riesgo de lesiones por presión y a mejorar la seguridad y la calidad de los cuidados1-6.

DISCUSIÓN

  • Los apósitos profilácticos no sustituyen a los cambios posturales, las superficies especiales de manejo de la presión ni al resto de medidas preventivas.
  • Existe cierta heterogeneidad entre los estudios (tipo de apósito, población, localización anatómica, protocolos de aplicación).
  • Se necesitan protocolos estandarizados para su utilización en la práctica clínica.
  • La formación de los profesionales, especialmente de enfermería, es determinante para obtener los mejores resultados.
  • Aún existen aspectos controvertidos, como el coste-efectividad en algunos escenarios o la frecuencia óptima de sustitución de los apósitos.

CONCLUSIONES

  • Los apósitos profilácticos, especialmente los de espuma multicapa de silicona, constituyen una medida complementaria eficaz para la prevención de las lesiones por presión en pacientes con alto riesgo.
  • Su mayor beneficio se observa cuando se aplican sobre las principales prominencias óseas y se integran dentro de un programa preventivo que incluya la valoración del riesgo y otras intervenciones basadas en la evidencia.
  • Enfermería desempeña un papel fundamental en la identificación precoz de los pacientes de riesgo, la correcta aplicación de los apósitos, la vigilancia de la integridad cutánea y el seguimiento de las medidas preventivas.
  • La implantación de protocolos de actuación y la formación continuada de los profesionales pueden favorecer un uso más adecuado de los apósitos profilácticos y contribuir a mejorar la seguridad y la calidad de los cuidados.

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