AUTORES
- Esther Rodríguez Terradillos. Fisioterapeuta del Servicio Aragonés de Salud (Barbastro). España.
- Martín Blecua Udina. Fisioterapeuta del Servicio Aragonés de Salud (Barbastro). España.
- Minerva Sabás Saludas. Terapeuta ocupacional del Servicio Aragonés de Salud (Barbastro). España.
- Óscar Romeo Gracia. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud (Huesca). España.
- Alejandro Blecua Udina. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud (Huesca). España.
- Carmen Jaime Giménez. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud (Barbastro). España.
RESUMEN
Los traumatismos complejos de la mano y el miembro superior constituyen lesiones de elevada repercusión funcional debido a la afectación simultánea de estructuras óseas, musculotendinosas, vasculares y nerviosas. La recuperación tras estos procesos requiere un abordaje multidisciplinar y un programa fisioterápico individualizado orientado a restaurar la movilidad, la fuerza, la sensibilidad y la capacidad funcional del paciente.
Se presenta el caso clínico de un paciente varón que sufrió un accidente laboral con lesión traumática grave en la extremidad superior, requiriendo tratamiento quirúrgico y posterior proceso rehabilitador. El objetivo del presente trabajo es describir la intervención fisioterápica realizada y analizar la evolución funcional obtenida durante el proceso de recuperación.
La valoración inicial incluyó la evaluación del dolor mediante escala visual analógica, balance articular, fuerza muscular, sensibilidad, funcionalidad del miembro superior mediante el cuestionario DASH y valoración de la capacidad para realizar actividades de la vida diaria. El tratamiento fisioterápico se basó en el control del dolor y edema, recuperación progresiva del rango articular, movilización de tejidos, reeducación sensitiva, fortalecimiento muscular y entrenamiento funcional.
Tras la intervención se observó una evolución favorable, con mejoría de la movilidad, disminución del dolor y aumento progresivo de la autonomía funcional del paciente. La fisioterapia desempeñó un papel fundamental dentro del proceso rehabilitador, favoreciendo la recuperación del miembro afectado y la reincorporación progresiva a las actividades habituales.
PALABRAS CLAVE
fisioterapia, traumatismos de la mano, rehabilitación, lesiones nerviosas periféricas, terapia de la mano.
ABSTRACT
Complex hand and upper limb injuries are conditions with a significant functional impact due to the simultaneous involvement of bone, musculotendinous, vascular and neural structures. Recovery after these injuries requires a multidisciplinary approach and an individualized physiotherapy program aimed at restoring mobility, strength, sensation and functional capacity.
This paper presents the clinical case of a male patient who suffered a severe traumatic upper limb injury in a work-related accident, requiring surgical treatment and subsequent rehabilitation. The aim of this study is to describe the physiotherapy intervention performed and analyze the functional outcomes achieved throughout the recovery process.
The initial assessment included pain evaluation using a visual analogue scale, range of motion assessment, muscle strength evaluation, sensory examination, upper limb functionality assessment through the DASH questionnaire and analysis of activities of daily living performance. Physiotherapy treatment was based on pain and edema management, progressive recovery of joint mobility, tissue mobilization, sensory re-education, muscle strengthening and functional training.
After the intervention, a favorable evolution was observed, with improvements in mobility, pain reduction and progressive enhancement of functional independence. Physiotherapy played a key role in the rehabilitation process, promoting recovery of the affected limb and progressive return to usual activities.
KEY WORDS
Physiotherapy, hand injuries, rehabilitation, peripheral nerve injuries, hand therapy.
INTRODUCCIÓN
Los traumatismos complejos de la extremidad superior representan lesiones de elevada importancia clínica debido a la alteración simultánea de diferentes estructuras anatómicas, pudiendo comprometer hueso, articulaciones, tendones, vasos sanguíneos, piel y nervios periféricos. Este tipo de lesiones, especialmente cuando se producen en el contexto laboral, pueden generar una importante limitación funcional y afectar significativamente a la autonomía del paciente y a su capacidad de reincorporación a las actividades habituales¹,².
Las fracturas abiertas constituyen una situación especialmente compleja dentro de los traumatismos musculoesqueléticos, debido al riesgo asociado de infección, daño de tejidos blandos y afectación neurovascular. La clasificación propuesta por Gustilo y Anderson permitió establecer criterios de gravedad y orientar el manejo terapéutico según la extensión de la lesión y el compromiso de los tejidos implicados¹,². Posteriormente, diferentes autores han destacado la importancia de realizar un abordaje precoz y coordinado entre los equipos quirúrgicos y rehabilitadores con el objetivo de preservar la función del miembro afectado³,⁴.
En las lesiones graves de mano y miembro superior, la recuperación funcional no depende únicamente de la consolidación ósea o de la reparación quirúrgica, sino también de la recuperación de la movilidad articular, la fuerza muscular, la sensibilidad y la capacidad del paciente para realizar actividades funcionales. Por este motivo, los programas de rehabilitación deben plantearse de forma individualizada, adaptándose a las características de la lesión, al estado de los tejidos y a los objetivos personales y laborales del paciente⁶,⁷.
La fisioterapia desempeña un papel fundamental dentro del proceso rehabilitador, interviniendo desde las primeras fases mediante estrategias dirigidas al control del dolor y del edema, prevención de rigideces articulares, recuperación progresiva del movimiento y mejora de la función global de la extremidad. La evidencia disponible señala que la movilización progresiva y el tratamiento dirigido por profesionales especializados pueden favorecer mejores resultados funcionales tras lesiones traumáticas del miembro superior¹¹,¹³,¹⁴.
Además, cuando existe afectación nerviosa periférica, el proceso de recuperación puede verse condicionado por la alteración sensitiva, la debilidad muscular y las dificultades para integrar nuevamente la extremidad en las actividades cotidianas. La valoración neurológica y la aplicación de técnicas específicas de reeducación sensitiva y movilización neural forman parte del abordaje fisioterápico en estos pacientes¹⁵,¹⁶,¹⁷. La recuperación de la sensibilidad requiere un proceso progresivo en el que la estimulación sensorial y la adaptación cortical tienen un papel relevante¹⁹,²⁰.
La valoración objetiva de la evolución resulta imprescindible para determinar la eficacia del tratamiento y establecer nuevos objetivos terapéuticos. Herramientas como el cuestionario Disabilities of the Arm, Shoulder and Hand (DASH) permiten cuantificar la repercusión funcional de las lesiones del miembro superior desde la perspectiva del paciente, complementando las mediciones clínicas relacionadas con movilidad articular, fuerza y sensibilidad⁸,⁹. La dinamometría y otras pruebas funcionales aportan información adicional sobre la recuperación de la capacidad muscular y la progresión del paciente durante el tratamiento²³,²⁴.
El presente trabajo describe el proceso de intervención fisioterápica realizado en un paciente con traumatismo complejo de miembro superior tras accidente laboral, analizando la valoración inicial, los objetivos terapéuticos establecidos, el programa de tratamiento aplicado y la evolución funcional obtenida durante el proceso rehabilitador.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Paciente varón que sufrió un accidente laboral durante su actividad profesional en el sector industrial, al quedar atrapada una de sus manos en una máquina de procesamiento, produciéndose una lesión traumática grave del miembro superior. Tras el accidente fue trasladado al centro hospitalario correspondiente, donde recibió valoración especializada y tratamiento quirúrgico dirigido a la reparación de las estructuras afectadas.
El traumatismo inicial provocó una lesión compleja con afectación de diferentes tejidos de la extremidad superior, condicionando limitación de la movilidad articular, disminución de la fuerza muscular, alteraciones sensitivas y dificultad para realizar actividades funcionales con la mano afectada.
Tras la estabilización médica y quirúrgica, el paciente inició tratamiento fisioterápico con el objetivo de recuperar la máxima funcionalidad posible de la extremidad lesionada y favorecer su autonomía en las actividades de la vida diaria y su futura reincorporación laboral.
Durante el proceso rehabilitador se identificó como factor añadido la existencia de una barrera idiomática, ya que el paciente presentaba dificultades para comunicarse correctamente en castellano. Esta circunstancia supuso un elemento relevante dentro del abordaje terapéutico, especialmente en la explicación de los ejercicios, la educación del paciente y la correcta comprensión de las recomendaciones domiciliarias.
La comunicación efectiva constituye un aspecto fundamental dentro del proceso fisioterápico, ya que permite establecer una adecuada relación terapéutica, mejorar la adherencia al tratamiento y favorecer la participación activa del paciente durante la recuperación. En este caso fue necesario adaptar las estrategias comunicativas mediante explicaciones sencillas, demostraciones visuales y supervisión continua durante la realización de los ejercicios.
Valoración inicial:
En la primera valoración fisioterápica se realizó una exploración global de la extremidad afectada, incluyendo la evaluación del dolor, movilidad articular, fuerza muscular, sensibilidad, capacidad funcional y repercusión de la lesión sobre las actividades habituales del paciente.
El dolor fue valorado mediante escala visual analógica (EVA), permitiendo cuantificar la intensidad percibida por el paciente y monitorizar su evolución durante el tratamiento.
Se realizó valoración del rango articular mediante goniometría, analizando los movimientos de las articulaciones implicadas con el objetivo de identificar las limitaciones existentes y establecer objetivos terapéuticos individualizados.
La fuerza muscular fue evaluada mediante pruebas manuales y dinamometría cuando fue posible, permitiendo objetivar la pérdida inicial de capacidad contráctil y valorar posteriormente la progresión conseguida durante la rehabilitación²³,²⁴.
La valoración funcional del miembro superior se completó mediante el cuestionario DASH (Disabilities of the Arm, Shoulder and Hand), instrumento validado que permite analizar la repercusión de las lesiones de la extremidad superior sobre la realización de actividades cotidianas y la percepción subjetiva de discapacidad del paciente⁸,⁹.
Asimismo, se realizó una exploración sensitiva para identificar posibles alteraciones relacionadas con la lesión traumática y valorar la necesidad de incluir técnicas específicas de reeducación sensorial dentro del programa fisioterápico¹⁹,²⁰.
Los datos obtenidos en la valoración inicial fueron recogidos como referencia para establecer los objetivos de tratamiento y valorar posteriormente la evolución funcional del paciente (Anexo I).
OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO FISIOTERÁPICO
Tras la valoración inicial se establecieron una serie de objetivos terapéuticos dirigidos a conseguir la máxima recuperación funcional posible de la extremidad superior afectada.
El objetivo principal fue recuperar la funcionalidad global del miembro superior lesionado, favoreciendo la autonomía del paciente en las actividades de la vida diaria y mejorando su capacidad para reincorporarse progresivamente a sus actividades habituales.
Como objetivos específicos se plantearon:
- Disminuir el dolor y controlar la posible presencia de edema residual.
- Mejorar progresivamente el rango articular de las articulaciones afectadas.
- Prevenir y tratar las limitaciones derivadas de la inmovilización prolongada.
- Recuperar la fuerza muscular y la resistencia de la extremidad superior.
- Mejorar la sensibilidad y la integración funcional de la mano afectada.
- Favorecer el deslizamiento de estructuras nerviosas y reducir posibles restricciones mecánicas.
- Mejorar la destreza manual y la capacidad para realizar actividades funcionales.
- Incrementar la participación activa del paciente durante el proceso rehabilitador, teniendo en cuenta las dificultades comunicativas existentes.
Los objetivos fueron revisados de forma periódica según la evolución clínica del paciente y adaptados a las necesidades funcionales observadas durante el tratamiento.
INTERVENCIÓN FISIOTERÁPICA
El tratamiento fisioterápico se desarrolló mediante un programa progresivo e individualizado, adaptado al estado evolutivo de los tejidos y a las limitaciones funcionales identificadas durante la valoración inicial.
La intervención se estructuró en diferentes fases, combinando técnicas dirigidas a la recuperación de la movilidad, fuerza, sensibilidad y función global del miembro superior.
Fase inicial: control del dolor, edema y recuperación de movilidad:
Durante las primeras sesiones se priorizó el control de los síntomas presentes y la preparación de los tejidos para una recuperación progresiva.
Se aplicaron técnicas encaminadas a disminuir el dolor y mejorar las condiciones locales de la extremidad, incluyendo movilizaciones articulares suaves, técnicas de movilidad pasiva y activa-asistida, y ejercicios orientados a mantener la movilidad disponible evitando la aparición de rigideces articulares.
La recuperación temprana del movimiento resulta un elemento fundamental en los procesos traumáticos del miembro superior, ya que la limitación articular puede comprometer posteriormente la función global de la mano y dificultar la realización de actividades cotidianas¹¹,¹³.
Se trabajó de forma progresiva el rango articular de las articulaciones afectadas mediante ejercicios activos, evitando sobrecargas y respetando la tolerancia del paciente.
Fase de recuperación funcional y fortalecimiento muscular:
Una vez conseguida una mejor movilidad articular y una adecuada tolerancia al ejercicio, se introdujeron progresivamente ejercicios destinados a recuperar la fuerza muscular y la capacidad funcional del miembro superior.
El trabajo de fortalecimiento se realizó mediante ejercicios activos contra resistencia progresiva, adaptando la carga a las capacidades del paciente y controlando la correcta ejecución técnica.
La recuperación de la fuerza de prensión y de la función manual constituye un objetivo prioritario tras lesiones graves de la mano, siendo la dinamometría una herramienta útil para valorar la evolución objetiva del paciente²³,²⁴.
Además del fortalecimiento analítico, se incorporaron actividades funcionales orientadas a la utilización de la extremidad lesionada en tareas similares a las actividades habituales del paciente, favoreciendo la integración del miembro superior en los patrones motores cotidianos.
Fase de reeducación sensitiva y tratamiento neuromuscular:
Debido a la presencia de alteraciones sensitivas asociadas al traumatismo, se incluyeron técnicas específicas de reeducación sensorial con el objetivo de favorecer la recuperación de la sensibilidad protectora y discriminativa.
El tratamiento sensitivo se basó en la estimulación progresiva mediante diferentes texturas, reconocimiento de objetos, ejercicios de localización táctil y entrenamiento sensorial repetitivo.
La recuperación tras lesiones nerviosas periféricas depende de múltiples factores, incluyendo el tipo de lesión, el tiempo de evolución y la calidad del proceso rehabilitador. La estimulación sensitiva constituye una herramienta importante dentro del proceso de adaptación funcional del sistema nervioso¹⁵,¹⁷,¹⁹,²⁰.
Asimismo, se realizaron técnicas de movilización neural cuando estuvieron indicadas, con el objetivo de mejorar la movilidad de los tejidos nerviosos y reducir posibles restricciones mecánicas asociadas a la lesión²¹,²².
Fase de entrenamiento funcional y autonomía:
En la última fase del tratamiento se priorizó la recuperación de actividades funcionales, buscando que el paciente utilizara la extremidad afectada en situaciones cada vez más similares a sus demandas habituales.
Se realizaron ejercicios destinados a mejorar la coordinación, la destreza manual, la manipulación de objetos y la integración de la mano dentro de actividades de la vida diaria.
La participación activa del paciente fue un elemento fundamental durante todo el proceso. Debido a la barrera idiomática existente, se utilizaron estrategias de comunicación adaptadas, incluyendo demostraciones visuales, repetición de instrucciones y supervisión directa de los ejercicios, con el objetivo de garantizar una correcta comprensión y aumentar la adherencia terapéutica.
La educación del paciente y su implicación en el tratamiento son factores relevantes para optimizar los resultados funcionales tras lesiones complejas de la extremidad superior⁶,⁷.
EVOLUCIÓN
Durante el periodo de tratamiento fisioterápico el paciente presentó una evolución progresiva y favorable, observándose mejoras en los diferentes parámetros valorados inicialmente.
A nivel del dolor se produjo una disminución progresiva de la sintomatología, permitiendo aumentar la intensidad y complejidad de los ejercicios terapéuticos. La reducción del dolor facilitó una mayor participación activa del paciente y una mejor tolerancia al trabajo funcional de la extremidad afectada.
Respecto a la movilidad articular, se observó una mejora progresiva del rango de movimiento en las articulaciones implicadas, disminuyendo las restricciones iniciales derivadas del traumatismo y del periodo posterior a la intervención quirúrgica. La recuperación de la movilidad permitió avanzar hacia ejercicios activos y funcionales, fundamentales para conseguir una adecuada integración de la extremidad superior¹¹,¹³.
La fuerza muscular también mostró una evolución positiva durante el proceso rehabilitador. El paciente fue capaz de incrementar progresivamente la capacidad de realizar ejercicios contra resistencia y mejorar la función de prensión y manipulación, aspectos esenciales para la recuperación de la autonomía personal y laboral²³,²⁴.
En relación con la sensibilidad, se observó una mejora progresiva mediante el trabajo de reeducación sensitiva, favoreciendo una mayor percepción y utilización funcional de la mano lesionada. La recuperación sensorial tras lesiones traumáticas con posible afectación nerviosa constituye un proceso gradual que requiere una estimulación repetida y adaptada a las características del paciente¹⁵,¹⁷,¹⁹.
Desde el punto de vista funcional, el paciente consiguió una mayor participación en actividades de la vida diaria, reduciendo las limitaciones iniciales asociadas a la lesión. La utilización del cuestionario DASH permitió objetivar la repercusión funcional del traumatismo y valorar la evolución desde la percepción del propio paciente⁸,⁹.
La comunicación con el paciente fue mejorando progresivamente a lo largo del tratamiento, favorecida por la adaptación de las estrategias educativas y por la adquisición de mayor confianza dentro del entorno terapéutico. La participación activa del paciente resultó un elemento clave para conseguir una evolución favorable.
Los resultados de la evolución clínica fueron recogidos mediante una comparación entre los parámetros iniciales y finales de valoración (Anexo II).
DISCUSIÓN
Los traumatismos complejos de la mano y el miembro superior representan un importante desafío dentro del ámbito rehabilitador debido a la diversidad de estructuras implicadas y a la repercusión que pueden generar sobre la funcionalidad del paciente. La recuperación no depende únicamente del tratamiento quirúrgico realizado, sino también de un proceso rehabilitador estructurado y adaptado a las necesidades individuales³,⁶.
En el caso presentado, la intervención fisioterápica se centró en recuperar progresivamente la movilidad, la fuerza, la sensibilidad y la función global de la extremidad superior. Este enfoque coincide con las recomendaciones actuales para la rehabilitación de lesiones complejas de mano, donde se considera fundamental combinar técnicas dirigidas a la movilidad articular, fortalecimiento progresivo, entrenamiento funcional y reeducación sensitiva⁶,⁷.
La evidencia disponible señala que la movilización progresiva tras lesiones traumáticas del miembro superior puede contribuir a disminuir la aparición de rigideces y mejorar los resultados funcionales. Sin embargo, la planificación del tratamiento debe individualizarse teniendo en cuenta factores como la gravedad de la lesión, las estructuras afectadas y la evolución del proceso de reparación tisular¹¹,¹³,¹⁴.
La presencia de alteraciones sensitivas supuso un aspecto relevante en este caso clínico. Las lesiones nerviosas periféricas pueden producir déficits motores y sensitivos que afectan de forma significativa a la función de la mano. Por ello, la inclusión de técnicas de reeducación sensitiva y movilización neural puede favorecer la recuperación funcional y mejorar la adaptación del paciente a las demandas de su entorno¹⁵,¹⁷,²¹,²².
Otro aspecto destacable fue la existencia de una barrera idiomática durante el proceso rehabilitador. La comunicación entre fisioterapeuta y paciente constituye una herramienta terapéutica fundamental, ya que influye directamente en la comprensión de los objetivos, la correcta realización de los ejercicios y la adherencia al tratamiento. En este caso fue necesario adaptar la comunicación mediante estrategias visuales y demostrativas, favoreciendo la participación activa del paciente.
La valoración mediante herramientas objetivas como el cuestionario DASH permitió complementar la exploración clínica y analizar la evolución funcional desde la perspectiva del paciente. Este tipo de instrumentos son especialmente útiles en lesiones de miembro superior, ya que permiten valorar cómo las alteraciones físicas afectan a la capacidad para realizar actividades cotidianas⁸,⁹.
Aunque la evolución del paciente fue favorable, debe considerarse que los traumatismos complejos pueden presentar procesos de recuperación prolongados y variables. La continuidad del tratamiento, la motivación del paciente y la adaptación progresiva de los objetivos son factores determinantes para optimizar los resultados funcionales.
CONCLUSIONES
Los traumatismos complejos de la mano y del miembro superior requieren un abordaje fisioterápico individualizado y basado en objetivos funcionales.
La intervención precoz y progresiva dirigida a recuperar movilidad, fuerza, sensibilidad y función permite mejorar la autonomía del paciente y favorecer su reincorporación a las actividades habituales.
En este caso clínico, el programa fisioterápico aplicado permitió una evolución favorable, con mejoría de los parámetros funcionales evaluados y una mayor participación del paciente en sus actividades de la vida diaria.
La adaptación de las estrategias comunicativas fue un elemento esencial para favorecer la adherencia terapéutica y garantizar la participación activa del paciente durante el proceso rehabilitador.
La fisioterapia constituye una herramienta fundamental dentro del abordaje multidisciplinar de las lesiones traumáticas complejas del miembro superior, contribuyendo a maximizar la recuperación funcional y la calidad de vida del paciente.
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ANEXOS
ANEXO I. Cronología del proceso asistencial:
Tabla 1. Evolución temporal del caso clínico:
| Fase | Actuación realizada |
| Accidente laboral | Traumatismo grave de miembro superior por atrapamiento en maquinaria industrial. |
| Atención inicial | Valoración médica especializada y estabilización de las lesiones. |
| Tratamiento quirúrgico | Reparación de las estructuras afectadas según las necesidades del paciente. |
| Inicio de fisioterapia | Valoración funcional inicial y establecimiento de objetivos terapéuticos. |
| Fase rehabilitadora | Recuperación progresiva de movilidad, fuerza, sensibilidad y función. |
| Reevaluación final | Análisis de evolución funcional y capacidad para actividades de la vida diaria. |
Fuente: elaboración propia.
ANEXO II. Parámetros de valoración inicial y final:
Tabla 2. Comparación de resultados antes y después del tratamiento fisioterápico:
| Parámetro | Valoración inicial | Valoración final |
| Dolor (EVA) | Limitación por dolor asociado a la lesión | Disminución de la intensidad dolorosa |
| Movilidad articular | Restricción del rango articular | Incremento progresivo del movimiento |
| Fuerza muscular | Disminución de fuerza funcional | Mejora progresiva de fuerza y resistencia |
| Sensibilidad | Alteración sensitiva inicial | Mejora mediante reeducación sensorial |
| Funcionalidad DASH | Limitación funcional significativa | Mejoría funcional progresiva |
Fuente: elaboración propia.
ANEXO III. Programa de intervención fisioterápica:
Tabla 3. Fases del tratamiento:
| Fase | Objetivos | Técnicas aplicadas |
| Inicial | Control del dolor y recuperación de movilidad | Movilizaciones, ejercicios activos-asistidos, control del edema |
| Intermedia | Recuperación de fuerza y función | Ejercicio terapéutico progresivo, fortalecimiento |
| Neuromuscular | Recuperación sensitiva | Estimulación sensorial, reeducación sensitiva, movilización neural |
| Final | Integración funcional | Actividades funcionales y entrenamiento de tareas específicas |
Fuente: elaboración propia.
ANEXO IV. Estrategias de adaptación comunicativa:
Tabla 4. Medidas aplicadas para mejorar la comunicación terapéutica:
| Dificultad | Estrategia utilizada |
| Barrera idiomática | Lenguaje sencillo y frases cortas |
| Dificultad para comprender ejercicios | Demostración visual del movimiento |
| Necesidad de supervisión | Corrección directa durante la ejecución |
| Educación domiciliaria | Repetición y comprobación de comprensión |
Fuente: elaboración propia.