AUTORES
- María Cruz Navascués González. Fisioterapeuta Sistema Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
El envejecimiento se relaciona con descenso en la condición física y aumento del número de caídas, lo que deriva en peor calidad de vida, falta de independencia y muerte prematura. El Vivifrail es un proyecto que pretende disminuir el riesgo de caída y retrasar el declive funcional mediante la prescripción de ejercicio físico multicomponente domiciliario.
Objetivos: este estudio pretende describir el efecto del Vivifrail sobre el riesgo de caídas en mayores que viven en sus hogares y valorar los cambios en la condición física y preocupación por caerse.
Metodología: serie de casos en la que se aplicó el programa Vivifrail, dirigido por un fisioterapeuta, en mayores de 70 años que viven en sus hogares. Entrenaron 3 días/semana durante 6 semanas.
Resultados: realizaron el programa 3 personas. Se observaron mejoras en la velocidad de la marcha, Time up and go, condición física (Short Physical Battery) y nivel de actividad física (IPAQ-E).
Conclusiones: la aplicación del programa Vivifrail en sesiones dirigidas por un fisioterapeuta durante 6 semanas parece tener un efecto positivo en los parámetros de riesgo de caída y condición física en los mayores de 70 años que viven en sus hogares.
PALABRAS CLAVE
Envejecimiento saludable, accidentes por caídas, ejercicio físico.
ABSTRACT
Aging is associated with a decline in physical fitness and an increased number of falls, leading to a poorer quality of life, lack of independence, and premature death. Vivifrail is a project that aims to reduce the risk of falls and delay functional decline through the prescription of multicomponent home-based physical exercise.
Objectives: This study aims to describe the effect of Vivifrail on the risk of falls in older adults living at home and to assess changes in physical fitness and anxiety about falling.
Methodology: A case series study was conducted in which the Vivifrail program, led by a physiotherapist, was applied to individuals over 70 years of age living at home. They trained 3 days/week for 6 weeks.
Results: 3 people completed the program. Improvements were observed in gait speed, Time Up and Go, physical fitness (Short Physical Battery), and physical activity level (IPAQ-E).
Conclusions: The application of the Vivifrail program in sessions led by a physiotherapist for 6 weeks appears to have a positive effect on fall risk parameters and physical condition in people over 70 years of age living at home.
KEY WORDS
Accidental falls, active aging, exercise.
INTRODUCCIÓN
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística1 de 2022, Aragón es de las comunidades autónomas más envejecidas de España, con el 22,26% de sus habitantes mayores de 65 años y el 7,39% mayores de 80. El último censo de población (2021) muestra una tasa de dependencia del 30,2% entre los mayores de 65 años2. El envejecimiento se asocia con una disminución de la masa muscular y un aumento del tejido adiposo, el cual sufre una redistribución hacia los depósitos viscerales y centrales. Estos cambios, junto con los comportamientos sedentarios, se relacionan con alteraciones metabólicas y de la función muscular y cardiorrespiratoria. Además, la senescencia se acompaña de deterioro cognitivo (menor velocidad de procesamiento, atención, función ejecutiva, memoria…) debido a cambios estructurales en los lóbulos cerebrales. Todo ello resulta en una pérdida de la capacidad para realizar actividades de la vida diaria de forma independiente3.
No se puede hablar del envejecimiento sin mencionar la fragilidad. Se trata de un término con múltiples definiciones y escalas diagnósticas que la OMS4 define como “deterioro progresivo relacionado con la edad de los sistemas fisiológicos, que provoca una disminución de las reservas de la capacidad intrínseca, lo que confiere una mayor vulnerabilidad a factores de estrés y aumenta el riesgo de una serie de resultados sanitarios adversos”. La falta de consenso dificulta el conocimiento de la prevalencia, pero varios estudios consideran que el 18% de los mayores de 65 años en España tiene fragilidad, siendo más elevada a más edad5.
Las caídas son ya consideradas un problema de salud pública y afectan especialmente a este grupo poblacional mayor de 65 años, frágiles o no, disminuyendo su calidad de vida y derivando en fracturas, falta de independencia y mortalidad prematura6. A esto hay que añadir el gran coste económico que suponen para la sanidad, ya que muchos requieren tratamiento médico tras la caída7.
Son más que conocidos los beneficios del ejercicio físico durante el envejecimiento, actuando a través de componentes como la inflamación, la liberación de mioquinas o el daño oxidativo y consiguiendo resultados como la reducción de los efectos adversos que se dan por la redistribución de la grasa corporal, el aumento del reclutamiento neural, la disminución de la atrofia de fibras tipo II y la mejora del flujo sanguíneo cerebral3. Todo esto contribuye a una mejor condición en la fuerza muscular, la movilidad, la capacidad respiratoria y la cognición. En concreto, las intervenciones con ejercicio físico multicomponente (EFM), denominado así por incluir ejercicios de fuerza muscular, cardiovasculares, equilibrio, movilidad articular y coordinación, han demostrado ser las más efectivas para prevenir la falta de equilibrio, caídas y reducción de fuerza, siendo recomendables incluso en ancianos frágiles8. Además, pueden asociarse con una reducción del miedo a caerse, que es una de las causas de evitación de las actividades de la vida diaria y sociales e influye negativamente sobre su calidad de vida e independencia9.
El Vivifrail es un programa de EFM que ha demostrado reducir el riesgo de caídas en población mayor10. Forma parte de un proyecto financiado por la Unión Europea, que trata de aportar conocimiento para prescribir ejercicio a domicilio, con el objetivo de prevenir la fragilidad y el riesgo de caída. En él se recomienda una valoración previa de la capacidad funcional y el riesgo de caída mediante la Short Physical Performance Battery (SPPB), el test de velocidad de la marcha en 6 metros y el Time up and Go (TUG). En función de la puntuación aconseja un programa de intervención con EFM11.
Algunas investigaciones han mostrado beneficios usando este proyecto en ancianos institucionalizados, en los que se consiguió revertir la condición de fragilidad en tan solo 4 semanas12. También en ancianos hospitalizados, en los que se cambió la tendencia al declive funcional típico del ingreso13. Por ello, se cree que este programa puede ser una buena herramienta en el tratamiento fisioterápico de los mayores, ayudando en la prevención de caídas a través de la mejora de la condición física. La falta de estudios que lo confirmen en ancianos que viven en sus hogares justifica esta investigación.
OBJETIVOS: El objetivo principal es describir el efecto del Vivifrail sobre el riesgo de caídas en mayores que viven en sus hogares y de forma secundaria valorar los cambios, tanto en la condición física como en la preocupación por caerse, tras este programa de ejercicio físico multicomponente.
MATERIAL Y MÉTODO
DISEÑO:
Se trata de un estudio experimental y prospectivo. Esta serie de casos sigue los criterios Care Checklist.
PARTICIPANTES:
El reclutamiento de participantes se realizó mediante un muestreo a criterio. Los criterios de inclusión fueron: ser mayor de 70 años, tener capacidad para desplazarse hasta el centro donde se realizarían las sesiones y poder recibir dos órdenes verbales seguidas. Los criterios de exclusión fueron padecer diabetes no tratada, problemas cardiovasculares no controlados o cualquier otra contraindicación para el ejercicio dictaminada por un médico. Se preguntó mediante entrevista a 5 adultos mayores de 70 años cercanos a la investigadora. Finalmente, 3 fueron las personas incluidas (2 excluidos por contraindicación médica) y que completaron la intervención. Todos los participantes fueron informados del procedimiento y firmaron un consentimiento informado. Además, el estudio se realizó siguiendo los principios de la Declaración de Helsinki (1991), fue revisado por la Unidad de Protección de datos de la Universidad de Zaragoza y aprobado por el Comité de Ética e Investigación Clínica de Aragón (C.I. PI22/582).
VALORACIÓN:
Se preguntó a los participantes por la medicación consumida y se clasificó siguiendo el Sistema de Clasificación Anatómica, Terapéutica y Química (ATC). Este es un sistema establecido en Europa y recomendado por la OMS para codificar las sustancias farmacéuticas y medicamentos en función del sistema u órgano sobre el que actúa, el efecto farmacológico, las indicaciones terapéuticas y la estructura química14. Los participantes también contestaron por escrito a la versión corta validada al español del Cuestionario Internacional de Actividad Física adaptado a personas mayores (IPAQ-E). Este cuestionario registra la cantidad de tiempo por semana que el participante pasa sentado, caminando y realizando actividades de intensidad moderada y vigorosa. Una vez recogidos los datos se calculó la actividad física semanal multiplicando los minutos y días empleados en las actividades propuestas en el cuestionario por los valores de equivalente metabólico de tarea (MET) de referencia (caminar=3,3 METs; actividad moderada=4 METs; actividad vigorosa=8 METs). Estos valores permitieron clasificar a los participantes en niveles de actividad física15:
- Nivel bajo: si no alcanza a los otros niveles.
- Nivel medio: entre 600-1500 METs-minuto-semana.
- Nivel alto: >1500 METs-minuto-semana.
El deterioro cognitivo se valoró antes de la intervención mediante el Mini-Examen Cognoscitivo (MEC). Este test tiene en cuenta la orientación temporal, espacial, la fijación, atención y cálculo, memoria, nominación, repetición, comprensión, lectura, escritura y dibujo y, además, aporta criterios de corrección según los años de escolaridad del paciente. Una puntuación ≤23 sobre 35 se considera indicador de déficit cognitivo16.
Además, la preocupación por caerse fue evaluada mediante la versión validada de 30 ítems del Iconographical Falls Efficacy Scale (IconFes)17. Se trata de una herramienta para valorar la preocupación por las caídas en actividades de la vida diaria y sociales, tanto dentro como fuera de casa. Para cada actividad se muestran unos iconos de valoración y una breve frase explicativa de la misma. El participante debe responder según 4 niveles, desde “nada preocupado” a “muy preocupado”. Se han establecido unos puntos de corte para identificar a aquellos mayores con gran preocupación por las caídas, que se asocian con mayor riesgo de ellas y una reducción del nivel de actividad física. Estos son18:
- Baja preocupación: entre 30-40 puntos.
- Moderada preocupación: entre 41-58 puntos.
- Alta preocupación: entre 59-120 puntos.
La condición física se evaluó pre y postintervención mediante la Short Physical Performance Battery (SPPB). Diseñada por Guralnik et al.19, esta batería de test incluye el equilibrio en 3 posiciones (pies paralelos, semitándem y tándem), velocidad de la marcha en 3 o 4 metros y test de sentarse y levantarse de una silla 5 veces. Cada prueba tiene una puntuación en función del tiempo empleado y la suma de ellas permite obtener un total entre 0 y 12 puntos. A partir de este resultado se clasificó a los ancianos según la valoración funcional en11:
- Limitación grave (discapacitado): 0-3 puntos.
- Limitación moderada (frágil): 4-6 puntos.
- Limitación leve (frágil-prefrágil): 7-9 puntos.
- Limitación mínima (autónomo): 10-12 puntos.
Por su relación con el riesgo de caídas, se valoró también la velocidad de la marcha en 6 metros y la prueba Time up and go (TUG) en 3 metros20.
De acuerdo con el Vivifrail, se consideró que existía riesgo de caída si se daban uno o más de los siguientes ítems11:
- Dos o más caídas en el último año o una caída en el mismo periodo que hubiera requerido atención médica.
- TUG >20 segundos.
- Velocidad de la marcha en 6 metros <0,8 m/s.
- Deterioro cognitivo (MEC ≤23).
En cuanto al material utilizado, la medición espacial se hizo con un flexómetro enrollable de marca Dexter de 8 m x 25 mm. Para la toma del tiempo se empleó el cronómetro de la aplicación “Reloj” de un Iphone 11 y para las pruebas que requerían levantarse y sentarse se utilizó una silla de madera de 43,5 cm de alto.
INTERVENCIÓN:
Una vez valorados, y sabiendo que todos los participantes presentaban limitación moderada del estado funcional y riesgo de caída, se diseñó el programa de ejercicio de 6 semanas de duración basándose en el proyecto Vivifrail (Anexo 1. Tabla 1).
A pesar de que la frecuencia que propone el programa para esta población es de 7 días/semana, se redujo a 3 días/semana por el bajo nivel de actividad del que partían los participantes, permitiéndoles así más tiempo de recuperación entre sesiones. Esos días, todos los participantes acudían al centro y un fisioterapeuta guiaba la sesión de ejercicio físico multicomponente que incluía fuerza, ejercicio cardiovascular (marcha), equilibrio y flexibilidad.
Además, se animaba a los mayores a hacer el resto de días los ejercicios cardiovasculares y de flexibilidad que se enseñaban en las sesiones, entregándoles una tabla con imágenes de los ejercicios, número de repeticiones, series y tiempo, según correspondiese. Para registrar la actividad, la fisioterapeuta responsable anotaba cada día la asistencia. Se consideró adherencia alta la presencia >85% de las sesiones. La estructura de las sesiones dirigidas era la siguiente:
- Calentamiento. Compuesto por marcha (4 series de 10 segundos + 5 segundos de descanso) y realización del gesto motor de los ejercicios de fuerza que se trabajaban a continuación. En ninguno se sobrepasaba un 3 sobre 10 de percepción de esfuerzo subjetivo (RPE). La duración total era de unos 5 minutos.
- Parte principal. Formada por las características y ejercicios que se muestran en la Tabla 1 (Anexo 1). Los ejercicios de fuerza se realizaban en un tiempo 3:0:3 (3 segundos en fase concéntrica y 3 segundos en excéntrica, sin tiempo mantenido en la fase isométrica). Se siguió el siguiente orden intrasesión: fuerza, resistencia cardiovascular y, por último, equilibrio. La duración total era de aproximadamente 40-45 minutos.
- Vuelta a la calma. Mediante la realización de ejercicios de flexibilidad con una duración total cercana a 5 minutos.
Finalizada la intervención se volvió a valorar el nivel de actividad física (IPAQ-E), la preocupación por caerse (IconFes), la condición física (SPPB), la velocidad de la marcha en 6 metros y el TUG. Además, se pasó una encuesta de satisfacción basada en los ítems del Cuestionario Básico de Satisfacción en Fisioterapia21. En ella se incluían preguntas acerca de la amabilidad de la fisioterapeuta, las sensaciones físicas tras la sesión y la satisfacción ante los resultados y atención global del tratamiento. El participante puntuaba para cada cuestión del 1 al 5, siendo 1 la peor puntuación y 5 la mejor.
ANÁLISIS ESTADÍSTICO:
Se realizó una estadística descriptiva usando la media y desviación estándar de los valores pre y postintervención a través del programa IBM SPSS statistics versión 29.0.
RESULTADOS
En primer lugar, se presentan los datos descriptivos de los participantes antes de comenzar la intervención (n=3; 2 mujeres y 1 hombre). Como se ve en la Tabla 2 (Anexo 2), el nivel de actividad física de la muestra era bajo y el MEC no muestra deterioro cognitivo (>23). Además, la percepción del riesgo a caerse era alta (>59).
Los medicamentos consumidos, siguiendo la clasificación ATC, eran:
- A-Tracto alimentario y metabolismo:
- Antidiabéticos (Janumet, Amaryl y Jardiance).
- Vitaminas (Hidroferol).
- Agentes para el tratamiento de alteraciones causadas por ácidos (Nexium y Lansoprazol).
- B-Sangre y órganos hematopoyéticos:
- Agentes antitrombóticos (Xarelto, A.A.S).
- Preparados antianémicos (Optovite B12).
- C-Sistema cardiovascular:
- Bloqueantes del canal de calcio (Diltiwas).
- Betabloqueantes (Carvedilol).
- Diuréticos (Ameride, Espironolactona, Seguril y Aldactone).
- Agentes modificadores de los lípidos (Twicor, Alzil).
- Agentes activos sobre el sistema renina-angiotensina (Entresto, Valsatrán).
- Terapia cardíaca (Corlentor).
- D-Dermatológicos:
- Preparados dermatológicos con corticosteroide (Metilprednisolona aceponato).
- G-Sistema genitourinario y hormonas sexuales:
- Urológicos (Silodyx y Betmiga).
- M-Sistema musculoesquelético:
- Antigotosos (Zyloric).
- N-Sistema nervioso:
- Psicoanalépticos (Brintellix, Deprax y Escitalopram).
- Psicolépticos (Quetiapina).
- Analgésicos (Neurontin, Diliban, Aspirina y Zaldiar).
- Antiepilépticos (Clonazepam).
- Antiparkinsonianos (Sinemet Plus).
- Otros fármacos activos sobre el sistema nervioso (Serc).
- R-Sistema respiratorio:
- Agentes contra padecimientos obstructivos de las vías respiratorias (Spiriva respimat).
- Antihistamínimos para uso sistémico (Bilaxten).
- Preparaciones nasales (Bactroban).
- S-Órganos de los sentidos:
- Oftalmológicos (Tilavist, Bilina).
En la Tabla 3 (Anexo 3) los datos reflejan riesgo de caída en la población de estudio (2 o más caídas en el último año y velocidad de la marcha en 6 metros <0,8 m/s). A pesar de aumentar la velocidad de la marcha en 6 metros, el riesgo no desapareció tras la intervención.
Los participantes comenzaron el estudio con una limitación moderada de la condición física (SPPB=5). Sin embargo, tras las semanas de entrenamiento todos los parámetros mejoraron, acabando la intervención con una limitación leve (SPPB=8) (Tabla 4; Anexo 4).
La percepción del riesgo a caerse (medida con el IconFes) pasó de un 63,33 (±13,61) a 62,33 (±14,57), manteniéndose como “alta” después de la intervención.
El nivel de actividad física aumentó de 539 (±733,71) a 690 (±848,13) METs-min-semana, pasando de este modo del nivel bajo al medio.
En cuanto a la satisfacción por el tratamiento, la media del cuestionario sobre 5 fue de un 4,33 (±0,3). Por último, la media de la adherencia a la intervención, calculada como (número de sesiones/asistencia a las sesiones) x100, fue de un 92,59%, es decir, adherencia alta.
DISCUSIÓN
El propósito de este estudio era describir el efecto del programa Vivifrail sobre el riesgo de caída en los mayores que viven en sus hogares. Efecto que se ha demostrado en investigaciones con otras poblaciones12,13 y con otros programas de ejercicio físico multicomponente22. En este sentido, los resultados reflejan una mejora en la velocidad de la marcha y en el TUG que parece mostrar que el Vivifrail puede tener un efecto protector sobre los parámetros asociados al riesgo de caídas. Además, conociendo los beneficios de una mayor velocidad del paso sobre la esperanza de vida y la funcionalidad23, se considera este programa como una buena estrategia para aplicar desde el campo de la fisioterapia en la prevención de caídas en ancianos.
En cuanto a los cambios en la condición física, se ven mejoras en la velocidad de la marcha, equilibrio y fuerza de miembros inferiores. Este logro es muy relevante porque implica pasar de una limitación funcional moderada a una limitación leve, lo que coincide con el estudio de Buendía-Romero et al.12 en el que se consigue lo mismo en 4 semanas. Entre las razones de este cambio hay que tener en cuenta la baja condición física inicial de la muestra, que partía de valores en la SPPB inferiores a la media establecida según su edad en la población española, teniendo más margen para mejorar24. Otros estudios destacan que las personas más robustas obtienen menos beneficios del EFM frente a los que tienen un nivel más bajo de condición física25. Los buenos resultados pueden ser explicados también por la secuenciación de los ejercicios dentro de la sesión. Según Cadore et al.26, realizar ejercicios de fuerza muscular antes que los de resistencia cardiovascular en las sesiones de EFM optimiza los beneficios en la función neuromuscular de los ancianos frente al orden inverso, lo que se ve reflejado en una mayor ganancia de fuerza y, por tanto, mejor resultado en el test de condición física.
En lo relativo a la preocupación por caerse, el IconFes recomienda puntuar aquellas actividades que no se realicen imaginando la preocupación que supondría hacerlas. Es de esperar que las actividades que no se hagan habitualmente generen más miedo, por lo que la limitada actividad y participación social de la muestra explicaría la alta preocupación a caerse que presenta. La mínima mejora de esta percepción tras el programa concuerda con la revisión sistemática de Kendrick et al.9, que concluye que las intervenciones con ejercicio en mayores reducen en un grado limitado el miedo a las caídas. Esta escasa mejora puede deberse a que no se incorporó en la intervención factores que influyen en el equilibrio como el trabajo en diversos escenarios, superficies y con tareas que les generan miedo y querrían hacer.
Por otro lado, el nivel de actividad de los participantes era bajo antes de la intervención. En concreto, era mucho menor que la media para mayores de 65 años que presenta Rubio et al.15 en un estudio realizado en Zaragoza. Sabiendo todos los beneficios de una vida activa y los peligros que entraña el sedentarismo, parece importante conocer los motivos que llevan a los mayores a tener una vida tan poco activa para poder intervenir sobre ellos. Se podría pensar que es la ignorancia sobre dichas ventajas. Sin embargo, estudios como el de Crombie et al.27 afirman que el conocimiento en los mayores es adecuado. Por ello, se tiende a creer que la falta de interés podría estar ocultando otros factores como la depresión, muy común entre los mayores. No obstante, los participantes aumentaron el nivel de actividad tras la intervención, lo que sugiere, junto con la gran satisfacción y adherencia al tratamiento, que las recomendaciones y ejercicios que se les dieron fueron motivantes para ellos.
Otro aspecto que se debe tener en cuenta, por su asociación con el riesgo de caídas y fragilidad, es el elevado consumo de medicación28. En concreto, el uso de algunos fármacos del grupo del sistema nervioso como la trazodona (presente en el Deprax) y las benzodiazepinas (BZD) (en el Clonazepam) se asocia con mayor riesgo de caídas debido a los cambios en la farmacocinética y la farmacodinámica relacionados con la edad. De hecho, las BZD producen hiponatremia (trastorno hidroeléctrico que cursa con concentración de sodio en plasma <135 mmol/min) que afecta negativamente en el equilibrio y la marcha de los mayores29,30. También se debe considerar el consumo de antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) que, según Pacher et al.31, parecen aumentar el riesgo de caída a través de mecanismos complejos sobre los canales iónicos cardiovasculares que pueden producir hipotensión ortostática, arritmias, confusión y sedación. Estos los encontramos en los fármacos Brintellix y Deprax.
En cuanto al consumo de medicamentos clasificados en el grupo cardiovascular, la evidencia de las estatinas (presentes en Alzil y Twicor) es contradictoria y no permite sacar conclusiones de su asociación con el riesgo de caídas. Sin embargo, para Venegas et al.32, parece claro que estos fármacos originan daño muscular y compromiso en variables musculares funcionales.
Por tanto, la polifarmacia a la que se ven expuestos los participantes, junto con el bajo nivel de actividad física, puede haber influido en el riesgo de caída que presentaban los ancianos al inicio del estudio.
Entre las innovaciones de esta investigación se encuentra el hecho de que la muestra viviese en la comunidad, en contra de la mayoría de estudios con el Vivifrail que se aplicaban en ancianos institucionalizados. Además, otras intervenciones similares consideran el deterioro cognitivo como criterio de exclusión, mientras que en este estudio, aunque la media fuese >23 puntos en el MEC, se incluyeron participantes con un valor bastante inferior.
LIMITACIONES DEL ESTUDIO
El estudio presenta algunas limitaciones que hacen que los resultados no sean extrapolables a toda la población geriátrica, como la baja muestra poblacional y ausencia de grupo control, que no permite sacar conclusiones. En cuanto a la intervención, las 6 semanas de duración pueden no ser tiempo suficiente para conseguir todas las adaptaciones fisiológicas posibles.
De cara a futuras investigaciones se propone realizar valoraciones periódicas tras las sesiones guiadas para observar si se mantienen las mejoras y verificar que el programa de ejercicios se ha incorporado a la rutina de vida de los participantes. Además, sería interesante realizar el tratamiento en sus hogares, ya que el Vivifrail se diseñó con intención de hacer prescripción domiciliaria sin supervisión.
Por último, se aconseja tener en cuenta variables extrañas que pueden influir en la condición física y que no han sido tenidas en cuenta en este estudio, como el estado nutricional.
CONCLUSIONES
La aplicación de ejercicio físico multicomponente a través del programa Vivifrail dirigido por un fisioterapeuta durante 6 semanas parece tener un efecto positivo, disminuyendo el riesgo de caída y mejorando los parámetros de condición física en los mayores de 70 años que viven en sus hogares. En concreto, obtuvieron mejores resultados en el equilibrio, velocidad de la marcha, tiempo en sentarse y levantarse y Time up and go, pasando de una limitación física moderada a una leve. A pesar de ello, el riesgo de caída no se erradicó y la percepción de miedo a caerse se mantuvo elevada.
El trabajo presente muestra la novedad de incluir mayores que viven en la comunidad, incluso con deterioro cognitivo, en los estudios con el programa Vivifrail.
Por último, se anima a la realización de investigaciones aplicando este programa dentro de los hogares para comprobar su efecto, ya que este proyecto se diseñó con la intención de hacer prescripción domiciliaria sin necesidad de supervisión.
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ANEXOS
Anexo 1. Tabla 1.
Adaptado de la Guía Práctica para la prescripción de un programa de entrenamiento físico multicomponente para la prevención de la fragilidad y caídas en mayores de 70 años. RPE: percepción de esfuerzo subjetivo.
ANEXO 2. TABLA 2.
ANEXO 3. TABLA 3.
ANEXO 4. TABLA 4.



