AUTORES
- Sandra Leal Martínez. Graduada en Enfermería. Universidad de Zaragoza. Enfermera 061 Aragón, España.
- Silvia Guillén Cariñena. Licenciada en Medicina. Universidad de Valencia. MIR Medicina Familiar y Comunitaria. Hospital San Jorge (Huesca). Aragón, España.
- Simeón Solaz Moreno. Diplomado en Enfermería. Escuela Universitaria de Enfermería de Valencia. Enfermero 061 Aragón, España.
- Enrique José Izuel García. Graduado en Enfermería. Universidad de Zaragoza. Enfermero 061 Aragón, España.
- Marina Castro Rojas. Graduada en Enfermería. Universidad de Córdoba. Enfermera 061 Aragón, España.
- Samuel Martínez Morales. Diplomado en Enfermería. Universidad de Cádiz. Enfermero 061 Aragón, España.
RESUMEN
Introducción: El acceso intraóseo (IO) constituye una alternativa vascular de rescate cuando el acceso venoso periférico es difícil, imposible o puede retrasar la administración de tratamientos durante una emergencia. En adultos, la disponibilidad de sistemas manuales, automáticos y motorizados ha generado diferencias en cuanto a facilidad de uso, velocidad y éxito de inserción. Objetivo: Comparar la evidencia disponible sobre el acceso IO manual y los dispositivos automáticos o motorizados en pacientes adultos atendidos en situaciones de emergencia, prestando especial atención al éxito de inserción, tiempo de colocación, seguridad y aplicabilidad clínica. Método: Se realizó una revisión bibliográfica narrativa de literatura biomédica centrada en pacientes adultos y escenarios de emergencia. Se priorizaron revisiones sistemáticas, ensayos clínicos, estudios comparativos y recomendaciones internacionales recientes. Resultados: La literatura muestra que el acceso IO permite obtener rápidamente una vía vascular cuando la vía intravenosa no es factible. Los estudios comparativos sugieren una ventaja de los dispositivos automáticos o motorizados en determinados indicadores, especialmente en el éxito al primer intento y la facilidad de inserción; sin embargo, las diferencias no son uniformes y algunos estudios presentan muestras pequeñas o modelos simulados. La revisión sistemática y metanálisis más reciente sobre dispositivos IO encontró una mayor probabilidad de éxito con dispositivos de perforación motorizada, aunque con intervalos de confianza que limitan la certeza de diferencias entre dispositivos. Conclusiones: En el adulto crítico, la elección del dispositivo debe basarse en la rapidez necesaria, entrenamiento del profesional, disponibilidad, características anatómicas y contexto asistencial. Los dispositivos automáticos o motorizados parecen ofrecer ventajas operativas, pero el acceso manual conserva valor como alternativa independiente de baterías y puede ser especialmente útil en entornos con recursos limitados. La competencia técnica y la identificación precoz de complicaciones son probablemente más determinantes que la elección aislada de una tecnología.
PALABRAS CLAVE
Infusiones intraóseas, servicios médicos de urgencia, reanimación cardiopulmonar, adulto, emergencias médicas.
ABSTRACT
Introduction: Intraosseous (IO) access is a rescue vascular route when peripheral intravenous access is difficult, impossible, or likely to delay treatment during an emergency. In adults, the availability of manual, automatic and powered systems has raised questions regarding ease of use, insertion speed and success. Objective: To compare available evidence on manual and automatic or powered IO access in adult emergency patients, focusing on insertion success, procedure time, safety and clinical applicability. Methods: A narrative literature review was conducted focusing on adult patients and emergency settings. Systematic reviews, clinical trials, comparative studies and recent international recommendations were prioritized. Results: The literature indicates that IO access provides rapid vascular access when intravenous access is not feasible. Comparative studies suggest operational advantages of powered or automatic devices for some outcomes, particularly first-attempt success and ease of insertion; however, findings are not consistent and several studies are limited by small samples or simulation models. A recent systematic review and network meta-analysis reported a higher probability of success with battery-powered drill devices, although confidence intervals limit certainty regarding differences between devices. Conclusions: In critically ill adults, device selection should consider urgency, operator training, availability, anatomical characteristics and clinical setting. Powered or automatic devices appear to offer practical advantages, whereas manual access remains a useful battery-independent alternative, particularly in resource-limited environments. Technical competence and early recognition of complications may be more important than the choice of technology alone.
KEY WORDS
Infusions, intraosseous, emergency medical services, cardiopulmonary resuscitation, adult, emergencies.
INTRODUCCIÓN
En la atención del paciente adulto crítico, disponer de una vía vascular funcional es una prioridad porque permite administrar fármacos, fluidos y, en determinadas circunstancias, obtener muestras biológicas. Sin embargo, el acceso intravenoso periférico puede resultar complejo en pacientes con shock, vasoconstricción intensa, obesidad, edema, antecedentes de tratamientos intravenosos repetidos o colapso circulatorio. En estas circunstancias, insistir de forma prolongada en la canalización periférica puede consumir un tiempo clínicamente relevante1,3. El acceso intraóseo ofrece una alternativa rápida al permitir introducir una aguja en la cavidad medular, que se encuentra conectada con la circulación sistémica. Su utilidad en adultos ha aumentado a medida que los equipos de emergencia han incorporado dispositivos específicamente diseñados para este procedimiento1,3. Las recomendaciones actuales no consideran la vía IO como sustituta sistemática de la vía intravenosa. En la parada cardiaca adulta, las recomendaciones de la American Heart Association de 2025 mantienen el acceso intravenoso como primera opción y consideran razonable el acceso IO cuando los intentos intravenosos no son satisfactorios o no son factibles 4. La evolución tecnológica ha dado lugar a diferentes sistemas. Los dispositivos manuales requieren presión y movimientos rotatorios ejercidos por el profesional; los sistemas automáticos o de disparo utilizan un mecanismo que facilita la penetración; y los dispositivos motorizados emplean un taladro accionado por batería. Esta diversidad plantea una cuestión práctica: si todas las modalidades permiten obtener acceso vascular, ¿existe alguna que ofrezca una ventaja clínicamente relevante en el adulto de emergencia?
OBJETIVO
El objetivo de esta revisión es comparar el acceso intraóseo manual con los sistemas automáticos y motorizados utilizados en pacientes adultos en situaciones de emergencia, analizando sus principales ventajas y limitaciones en términos de éxito de inserción, rapidez, facilidad de uso, seguridad y aplicabilidad en diferentes entornos asistenciales.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa orientada a la práctica clínica. Se consultó literatura biomédica indexada en PubMed/MEDLINE y documentos de sociedades científicas y organismos relacionados con la reanimación. Se emplearon combinaciones de los términos “intraosseous access”, “intraosseous infusion”, “adult”, “emergency”, “manual”, “automatic”, “powered device”, “EZ-IO”, “Bone Injection Gun” y términos relacionados con complicaciones y reanimación. Se priorizaron publicaciones en adultos, estudios comparativos de dispositivos, ensayos aleatorizados o prospectivos, revisiones sistemáticas y recomendaciones internacionales. Se excluyeron trabajos centrados exclusivamente en población pediátrica cuando sus resultados no eran extrapolables al adulto. También se consideró la evidencia obtenida mediante cadáveres, simulación o modelos animales únicamente cuando aportaba información específica sobre la comparación técnica de los dispositivos. La síntesis se estructuró en cinco dimensiones: rapidez de inserción, éxito al primer intento, facilidad de utilización, complicaciones y disponibilidad operativa. Por la heterogeneidad de los diseños y de los dispositivos estudiados, no se realizó un metanálisis propio.
RESULTADOS
Utilidad clínica del acceso intraóseo:
La evidencia acumulada indica que el acceso IO es una vía eficaz para proporcionar tratamiento parenteral durante situaciones críticas en las que el acceso intravenoso no se obtiene con rapidez. Una revisión sistemática en adultos señaló que permite administrar prácticamente todos los fluidos y medicamentos utilizados en la reanimación y que su biodisponibilidad es cercana a la de la vía intravenosa3. En un estudio prospectivo realizado en adultos sometidos a reanimación en un servicio de urgencias, el acceso IO presentó un éxito al primer intento del 90 % y un tiempo medio de procedimiento de 2,3 minutos, frente a 60 % y 9,9 minutos, respectivamente, para la canalización venosa central. Aunque se trató de una muestra pequeña, los resultados ilustran la utilidad del acceso IO como vía puente en situaciones de extrema urgencia5.
Acceso manual:
Los sistemas manuales se basan en la introducción de una aguja específica mediante presión y rotación controladas. Su principal ventaja es la sencillez conceptual y la independencia de fuentes de energía. Esta característica puede ser relevante en ambulancias, catástrofes, escenarios de múltiples víctimas o centros con recursos limitados3. Sin embargo, la técnica manual exige que el operador aplique una fuerza y una trayectoria adecuadas, por lo que la experiencia puede influir de forma importante en el resultado. En estudios experimentales se ha observado que los dispositivos no motorizados pueden presentar más dificultades técnicas, especialmente cuando se comparan con sistemas diseñados para facilitar la penetración del hueso adulto6.
Dispositivos automáticos y motorizados:
Los sistemas automáticos y motorizados reducen parte del esfuerzo mecánico necesario para atravesar la cortical ósea. Entre los dispositivos estudiados se encuentran sistemas de disparo como el Bone Injection Gun y sistemas motorizados como EZ-IO. En un estudio aleatorizado en adultos sometidos a reanimación hospitalaria, EZ-IO alcanzó un 90 % de éxito al primer intento frente al 80 % del Bone Injection Gun, con tiempos medios de 1,8 y 2,2 minutos, respectivamente; las diferencias no fueron estadísticamente significativas7. Otro estudio comparó directamente una técnica manual con EZ-IO en un modelo de cadáver adulto. El éxito al primer intento fue del 79,5 % con la técnica manual frente al 97,8 % con EZ-IO, mientras que el tiempo de inserción de los procedimientos exitosos fue similar. El sistema motorizado también obtuvo mejores valoraciones de facilidad de uso. Estos datos deben interpretarse con cautela porque el modelo de cadáver no reproduce completamente las condiciones fisiológicas y anatómicas del paciente crítico6.En un estudio de simulación con 107 profesionales de emergencias, el Bone Injection Gun presentó un mayor éxito al primer intento que EZ-IO y Jamshidi, mientras que EZ-IO mostró un tiempo de inserción menor que Jamshidi. Este resultado demuestra que no todos los dispositivos automáticos o motorizados son equivalentes y que el diseño concreto puede modificar el rendimiento8. La evidencia más reciente ofrece una perspectiva más amplia. Un metanálisis en red publicado en 2025 comparó cuatro categorías de dispositivos IO en 10 estudios y 783 participantes. El dispositivo de perforación motorizada obtuvo la mayor probabilidad acumulada de éxito, seguido por el manual y el automático, aunque los intervalos de confianza y la heterogeneidad de los estudios impidieron establecer una superioridad definitiva entre las tecnologías9.
Rapidez y éxito al primer intento:
En una emergencia, la rapidez no debe analizarse de forma aislada. Un dispositivo que se inserta en pocos segundos pero falla con frecuencia puede producir más demora que otro ligeramente más lento pero con mayor probabilidad de éxito al primer intento. Por ello, el éxito inicial constituye una variable especialmente relevante6,7,9. Los resultados disponibles apuntan a que los dispositivos motorizados ofrecen un rendimiento consistente en manos entrenadas, pero la ventaja sobre otros sistemas puede ser pequeña o desaparecer cuando se comparan profesionales con entrenamiento adecuado. Un ensayo reciente que comparó EZ-IO con un sistema manual de nueva generación encontró tiempos de inserción de 1,1 frente a 2,8 segundos, respectivamente; aunque la diferencia fue estadísticamente significativa, los autores consideraron que probablemente no era clínicamente relevante10.
Seguridad y complicaciones:
El acceso IO presenta una tasa baja de complicaciones cuando se realiza correctamente. Entre las complicaciones descritas se encuentran la extravasación, desplazamiento de la aguja, lesión ósea, infección local, osteomielitis y síndrome compartimental. La extravasación adquiere especial importancia cuando se administran grandes volúmenes o fármacos vasoactivos, ya que puede producir lesión de los tejidos blandos3,11. Las complicaciones infecciosas se han relacionado especialmente con una permanencia prolongada del dispositivo. Por este motivo, el acceso IO debe considerarse una vía temporal y sustituirse por un acceso vascular convencional tan pronto como las condiciones clínicas permitan hacerlo3. No existe evidencia suficiente para afirmar que un determinado mecanismo de inserción elimine el riesgo de complicaciones. La seguridad depende de la correcta selección del lugar de punción, la longitud adecuada de la aguja, la confirmación de la posición intraósea, la fijación del dispositivo y la vigilancia de la extremidad durante la infusion3,11.
Selección del dispositivo en la práctica:
La elección entre un sistema manual y uno automático o motorizado debe individualizarse. Los dispositivos motorizados pueden ser especialmente atractivos en adultos con cortical ósea gruesa y cuando se dispone de personal entrenado. Los sistemas manuales, en cambio, ofrecen una ventaja logística evidente al no depender de baterías y pueden constituir una alternativa de respaldo3,9. El contexto también modifica la decisión. En un servicio de urgencias con disponibilidad inmediata de varios dispositivos, la elección puede orientarse hacia el sistema con el que el equipo tenga mayor experiencia. En escenarios extrahospitalarios o de recursos limitados, la autonomía energética y la simplicidad pueden adquirir mayor peso. Por tanto, no parece adecuado establecer una única tecnología como universalmente superior.
DISCUSIÓN
La comparación entre acceso IO manual y automático debe interpretarse dentro de un principio fundamental: la vía intraósea es una estrategia de rescate para conseguir acceso vascular cuando la vía intravenosa no está disponible con rapidez. En este sentido, la pregunta clínica más importante no es únicamente qué dispositivo funciona mejor, sino qué sistema permite al profesional obtener una vía segura y funcional sin retrasar la reanimación4. Los resultados disponibles favorecen en términos operativos a los dispositivos motorizados en varias comparaciones, especialmente por su facilidad de penetración y por el alto éxito al primer intento. No obstante, las diferencias entre dispositivos no son suficientemente consistentes como para justificar una conclusión absoluta. La revisión de 2025 es especialmente relevante porque, aunque situó al dispositivo motorizado en la posición más favorable, también señaló la amplitud de los intervalos de confianza y la necesidad de estudios mayores y con protocolos de seguridad estandarizados9. Además, parte de la evidencia comparativa procede de modelos de simulación o cadáver. Estos estudios son útiles para valorar tiempo, ergonomía y dificultad técnica, pero no permiten estimar por completo el comportamiento de los dispositivos en pacientes con shock, edema, osteoporosis, obesidad o alteraciones anatómicas. La escasez de ensayos clínicos directos en adultos sigue siendo una limitación importante6,8. Otro aspecto relevante es la formación. El acceso IO es relativamente sencillo de aprender, pero una competencia adecuada requiere práctica, reconocimiento anatómico y entrenamiento periódico. Un dispositivo técnicamente avanzado no compensa una indicación tardía, una selección incorrecta del punto de inserción o una identificación insuficiente de la extravasación3. Por otra parte, la evidencia contemporánea sobre la vía vascular en parada cardiaca obliga a evitar una interpretación excesivamente favorable del acceso IO. Los estudios recientes que comparan IO frente a IV no demuestran una superioridad del acceso IO como estrategia inicial en adultos. Las recomendaciones AHA 2025 mantienen la vía intravenosa como primera opción cuando es factible y reservan el acceso IO para situaciones en las que la vía IV fracasa o no puede obtenerse4,12. Por ello, el valor real del acceso IO reside en reducir el tiempo hasta disponer de una vía funcional cuando la vía intravenosa está siendo difícil o imposible. Desde esta perspectiva, la mejor tecnología es aquella que el profesional conoce, tiene disponible y puede utilizar correctamente en pocos segundos.
LIMITACIONES DE LA EVIDENCIA
La literatura presenta heterogeneidad en las poblaciones, dispositivos, localizaciones anatómicas, experiencia de los operadores y definiciones de éxito. Algunos trabajos utilizan cadáveres o maniquíes, mientras que otros incluyen pequeños grupos de pacientes adultos. Además, las marcas comerciales y generaciones de dispositivos han evolucionado con el tiempo, lo que dificulta comparar directamente estudios antiguos y actuales. Finalmente, la mayoría de las investigaciones se centran en variables técnicas y existen menos datos sobre resultados clínicos relevantes a largo plazo.
CONCLUSIONES
El acceso intraóseo constituye una herramienta eficaz y rápida para obtener acceso vascular en adultos cuando la vía intravenosa no puede establecerse con rapidez. La evidencia comparativa disponible sugiere que los dispositivos automáticos o motorizados pueden facilitar la inserción y alcanzar altas tasas de éxito al primer intento, aunque no existe una demostración concluyente de superioridad universal frente a los sistemas manuales3,6,9. Los dispositivos manuales mantienen un papel clínico por su independencia energética, simplicidad y utilidad como alternativa de respaldo. En consecuencia, la selección debería basarse en la situación clínica, la experiencia del profesional, los recursos disponibles y la necesidad de minimizar los intentos fallidos. La formación práctica y el reconocimiento precoz de las complicaciones deben considerarse componentes esenciales de cualquier programa de acceso IO3. En la parada cardiaca adulta, la evidencia actual respalda intentar primero el acceso intravenoso cuando sea factible y utilizar la vía IO si el acceso IV no se consigue o no es viable4,12.
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ANEXOS
Tabla 1. Comparación práctica de las principales modalidades de acceso intraóseo:
| Característica | Manual | Automático / disparo | Motorizado |
| Fuente de energía | No requiere | Mecanismo mecánico | Batería / motor |
| Esfuerzo del operador | Mayor | Moderado | Bajo |
| Rapidez potencial | Alta con experiencia | Alta | Muy alta |
| Éxito al primer intento | Variable | Variable según dispositivo | Generalmente alto en estudios comparativos |
| Dependencia de entrenamiento | Alta | Alta | Alta |
| Ventaja logística | Independencia energética | Rapidez y portabilidad | Facilidad de inserción |
| Limitación principal | Mayor exigencia técnica | Resultados heterogéneos entre dispositivos | Dependencia de batería y coste |
Fuente: elaboración propia a partir de la literatura revisada. Las características son orientativas y pueden variar según modelo y generación del dispositivo.