AUTORES
- Javier Herrero Vaño. Fisioterapeuta en la Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana. Valencia, España.
- Alba Lara Solabre. Fisioterapeuta en la Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana. Valencia, España.
- Mario Angás Nasarre. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España. Aragón, España.
- Nayara Pomar Clavel. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Alba Orós Sanz. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Clara Juan Olivares. Fisioterapeuta en el Instituto Aragonés de Servicios Sociales. Aragón, España.
RESUMEN
El síndrome del pinzamiento femoroacetabular constituye una causa frecuente de dolor y limitación funcional de la cadera, especialmente en adultos jóvenes y personas físicamente activas. La alteración morfológica puede clasificarse en tipo CAM, PINCER o mixto y se asocia a síntomas durante determinados movimientos. El tratamiento conservador incluye educación, modificación de la actividad, ejercicio terapéutico y fisioterapia. El objetivo de este artículo es describir las características clínicas del síndrome y revisar el papel del tratamiento conservador.
PALABRAS CLAVE
Cadera, fisioterapia, terapia por ejercicio, rehabilitación.
ABSTRACT
Femoroacetabular impingement syndrome is a common cause of hip pain and functional limitation, particularly in young and physically active adults. Morphological abnormalities may be classified as CAM, PINCER or mixed and are associated with symptoms during specific movements. Conservative treatment includes education, activity modification, therapeutic exercise and physiotherapy. The aim of this article is to describe the clinical characteristics of the syndrome and review the role of conservative treatment.
KEY WORDS
Hip, physical therapy, exercise therapy, rehabilitation.
DESARROLLO DEL TEMA
El síndrome del pinzamiento femoroacetabular (FAIS) es una patología de origen mecánico en la que existe un contacto anómalo entre el cuello femoral y el borde acetabular durante determinados movimientos, especialmente durante la flexión y la rotación interna1. La repetición de este contacto puede generar lesiones del labrum y del cartílago y contribuir al desarrollo de dolor y limitación funcional2.
El interés por este síndrome ha aumentado en los últimos años, especialmente en el ámbito deportivo, debido a su elevada frecuencia en personas jóvenes y activas y a su posible relación con la degeneración precoz de la articulación 3,4.
EPIDEMIOLOGÍA Y FACTORES ASOCIADOS:
El FAIS aparece con frecuencia en adultos jóvenes y deportistas. Las actividades que implican movimientos repetidos de flexión, rotación y carga de la cadera pueden aumentar la demanda mecánica sobre la articulación y favorecer la aparición de síntomas en personas con determinadas características morfológicas3,5.
Sin embargo, la presencia de una morfología compatible con pinzamiento no equivale necesariamente a enfermedad sintomática. El diagnóstico del síndrome requiere integrar la morfología, los síntomas y los signos clínicos, evitando considerar una alteración radiológica aislada como diagnóstico suficiente1,6.
CLASIFICACIÓN:
Se reconocen tres patrones morfológicos principales: CAM, PINCER y mixto. El tipo CAM se relaciona con una alteración de la unión cabeza-cuello femoral que reduce la esfericidad de la cabeza y puede producir un contacto anómalo durante la flexión. El tipo PINCER se caracteriza por una cobertura acetabular excesiva que puede comprimir el labrum. El tipo mixto combina ambas alteraciones y es frecuente en la práctica clínica 2,7.
Estas diferencias morfológicas tienen relevancia para la valoración clínica y para la elección del tratamiento. No obstante, la clasificación estructural debe interpretarse junto con la sintomatología y las demandas funcionales del paciente.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS:
El dolor inguinal es una de las manifestaciones más habituales. Puede aparecer durante la práctica deportiva, al permanecer sentado durante periodos prolongados o al realizar movimientos de flexión y rotación de la cadera 8. También pueden aparecer rigidez, disminución del rango de movimiento, sensación de bloqueo y limitaciones para actividades deportivas o de la vida diaria9.
Desde el punto de vista funcional, los pacientes pueden presentar alteraciones del control muscular y de la capacidad para mantener una adecuada estabilidad de la pelvis y de la cadera. La evaluación fisioterapéutica permite identificar estas alteraciones y establecer objetivos individualizados.
DIAGNÓSTICO:
El diagnóstico se basa en la integración de la historia clínica, la exploración física y las pruebas de imagen. Las maniobras de provocación, entre ellas FADIR, pueden reproducir los síntomas, aunque deben interpretarse dentro del contexto clínico y no de forma aislada6,10.
Las radiografías permiten valorar la morfología ósea, mientras que otras técnicas de imagen pueden aportar información sobre el labrum, el cartílago y otras estructuras. La correlación entre los hallazgos de imagen y los síntomas es esencial para evitar tratamientos dirigidos exclusivamente a alteraciones morfológicas asintomáticas6,11.
TRATAMIENTO CONSERVADOR:
El tratamiento conservador representa una opción inicial importante. El abordaje puede incluir educación del paciente, modificación temporal de actividades que desencadenen síntomas, ejercicio terapéutico y técnicas manuales. El objetivo es reducir el dolor y mejorar la función, permitiendo una progresión gradual de las cargas3,12.
La educación terapéutica debe explicar la naturaleza del problema y ayudar al paciente a identificar las posiciones o actividades que aumentan la sintomatología. La modificación de la actividad no implica necesariamente reposo absoluto, sino una adaptación de la carga para mantener el movimiento y la condición física dentro de límites tolerables.
PAPEL DE LA FISIOTERAPIA:
Los programas fisioterapéuticos suelen incluir fortalecimiento de la musculatura de la cadera y del tronco, trabajo de estabilización lumbopélvica y ejercicios orientados a mejorar el control del movimiento. La debilidad de la musculatura de la cadera puede estar presente en pacientes sintomáticos y constituye una diana relevante para la intervención13.
El ejercicio debe progresar de tareas de baja demanda hacia actividades funcionales y deportivas específicas. La individualización resulta especialmente importante porque las demandas y los síntomas varían entre pacientes. Los programas supervisados permiten ajustar la dosis de ejercicio y controlar la respuesta al tratamiento12,14.
La terapia manual puede utilizarse como complemento para modular el dolor y facilitar el movimiento, pero debe integrarse dentro de un programa activo. El objetivo principal de la fisioterapia no es modificar la morfología ósea, sino mejorar la capacidad funcional y la tolerancia a las cargas.
ELECCIÓN DEL TRATAMIENTO Y EVOLUCIÓN:
La decisión terapéutica debe considerar la intensidad y duración de los síntomas, el nivel de actividad, las expectativas del paciente y la respuesta a la intervención conservadora. La evidencia comparativa disponible indica que la fisioterapia estructurada puede producir mejoras clínicamente relevantes, aunque en algunos ensayos la artroscopia obtiene beneficios adicionales sobre la funcionalidad a corto y medio plazo15,16.
Por ello, un enfoque escalonado puede ser razonable: comenzar con tratamiento conservador bien estructurado, reevaluar la respuesta y considerar otras opciones cuando persisten síntomas limitantes a pesar de una intervención adecuada. Esta estrategia evita convertir la presencia de una alteración morfológica en una indicación quirúrgica automática.
LIMITACIONES:
La evidencia sobre el tratamiento conservador presenta heterogeneidad en la duración y frecuencia de los programas, en las medidas de resultado y en las características de los pacientes. Esta variabilidad dificulta establecer un protocolo único aplicable a todos los casos12,14.
CONCLUSIONES
El síndrome del pinzamiento femoroacetabular es una entidad clínica que debe diagnosticarse integrando síntomas, exploración y morfología. El tratamiento conservador, especialmente mediante educación y ejercicio terapéutico individualizado, constituye una estrategia relevante para disminuir el dolor y mejorar la función 1,12.
La fisioterapia debe orientarse a mejorar la fuerza, el control lumbopélvico, la movilidad funcional y la tolerancia progresiva a las cargas. La elección de otras alternativas terapéuticas debe realizarse de manera individualizada cuando la respuesta al tratamiento conservador sea insuficiente15,16.
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