AUTORES
- Larissa Neres Souza. Hospital Universitario Santa Bárbara. Soria. Castilla y León, España.
- Ana María Sánchez Oliván. Hospital Universitario San Jorge. Huesca, Aragón, España.
- Alba Rodríguez Lanao. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
- Claudia Plana Pérez. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
- Carlota Aguareles Barón. CRP Santo Cristo de los Milagros. Huesca. Huesca, Aragón, España.
- María Ángeles Borrás Mandrión. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, Aragón, España.
- Alexandra Lona Calomarde. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
RESUMEN
La urolitiasis es una de las enfermedades urológicas más frecuentes y presenta una elevada tendencia a la recurrencia. Puede producir obstrucción urinaria, dolor y deterioro de la función renal, situaciones que pueden requerir tratamiento urológico intervencionista¹,². La atención enfermera desempeña un papel fundamental en la vigilancia clínica, el control del dolor, el mantenimiento de la eliminación urinaria, la prevención de complicaciones asociadas a dispositivos invasivos y la educación sanitaria.
Se presenta el caso clínico de una mujer de 22 años ingresada en una unidad de urología con diagnóstico de uropatía obstructiva derecha secundaria a litiasis ureteral de 13 mm, tratada mediante la colocación de un catéter ureteral doble J. Como antecedentes destacaban síndrome de Birt-Hogg-Dubé, litiasis coraliforme y antecedente de litotricia extracorpórea por ondas de choque3. Se realizó una valoración enfermera según el modelo de las 14 necesidades básicas de Virginia Henderson y se estableció un plan de cuidados individualizado mediante las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC.
Los principales diagnósticos enfermeros identificados fueron dolor agudo, deterioro de la eliminación urinaria y riesgo de infección. Las intervenciones se orientaron al control y reevaluación del dolor, la vigilancia de la diuresis y de las características de la orina, el mantenimiento seguro de los dispositivos invasivos y la educación sanitaria. La evolución fue favorable, con disminución progresiva del dolor, recuperación de la eliminación urinaria espontánea, ausencia de complicaciones infecciosas y adecuada recuperación funcional.
El caso pone de manifiesto la utilidad del Proceso de Atención de Enfermería para estructurar los cuidados durante el periodo perioperatorio y resalta la importancia de la educación sanitaria y del seguimiento urológico en una paciente joven con antecedentes de recurrencia litiásica y síndrome de Birt-Hogg-Dubé.
PALABRAS CLAVE
Urolitiasis, atención de enfermería, proceso de enfermería, cateterismo urinario, dolor agudo.
ABSTRACT
Urolithiasis is one of the most common urological disorders and has a high recurrence rate. It may cause urinary obstruction, pain and deterioration of renal function, requiring interventional urological treatment in selected patients1,2. Nursing care is essential for clinical monitoring, pain management, maintenance of urinary elimination, prevention of complications associated with invasive devices and patient education.
We present the case of a 22-year-old woman admitted to a urology unit with right obstructive uropathy secondary to a 13-mm ureteral stone, treated by placement of a double-J ureteral stent. Her medical history included Birt-Hogg-Dubé syndrome, staghorn calculus and previous extracorporeal shock wave lithotripsy3. A nursing assessment was performed according to Virginia Henderson’s 14 basic needs model, followed by an individualized care plan based on the NANDA-I, NOC and NIC classifications.
The main nursing diagnoses were acute pain, impaired urinary elimination and risk for infection. Interventions focused on pain assessment and management, monitoring urine output and urinary characteristics, safe management of invasive devices and patient education. The patient showed favourable clinical progress, with progressive pain relief, recovery of spontaneous urinary elimination, no infectious complications and adequate functional recovery.
This case highlights the usefulness of the Nursing Care Process in structuring perioperative nursing care and emphasizes the importance of patient education and urological follow-up in a young patient with recurrent stone disease and Birt-Hogg-Dubé syndrome.
KEY WORDS
Urolithiasis, nursing care, nursing process, urinary catheterization, acute pain.
INTRODUCCIÓN
La urolitiasis constituye un importante problema de salud por su elevada prevalencia, morbilidad y tendencia a la recurrencia. Su incidencia ha aumentado en diferentes regiones del mundo y se ha relacionado, entre otros factores, con cambios dietéticos y metabólicos2. Los cálculos urinarios pueden producir cólico renal, obstrucción del tracto urinario, infección y deterioro de la función renal. La elección del tratamiento depende del tamaño y localización del cálculo, de la sintomatología y de la presencia de complicaciones1.
En los pacientes con litiasis ureteral, la persistencia de la obstrucción, el dolor refractario o el deterioro de la función renal constituyen indicaciones de tratamiento activo. En situaciones que requieren drenaje de la vía urinaria, la colocación de un stent ureteral constituye una de las opciones disponibles1.
Durante el periodo perioperatorio, la enfermería participa en la valoración integral, la vigilancia del dolor y de la eliminación urinaria, la prevención de complicaciones relacionadas con los dispositivos invasivos y la educación sanitaria. La utilización de un proceso enfermero estructurado permite identificar respuestas humanas, priorizar problemas y planificar cuidados individualizados mediante taxonomías estandarizadas4.
El objetivo de este artículo es presentar el caso clínico de una paciente joven con uropatía obstructiva secundaria a litiasis ureteral tratada mediante la colocación de un catéter ureteral doble J, describiendo la valoración enfermera según el modelo de las 14 necesidades básicas de Virginia Henderson, el plan de cuidados basado en NANDA-I, NOC y NIC y la evolución clínica tras las intervenciones enfermeras.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Se presenta el caso de una mujer de 22 años que ingresó en la Unidad de Urología procedente del Servicio de Urgencias por un cuadro de uropatía obstructiva derecha secundaria a una litiasis ureteral de 13 mm, con indicación de colocación de un catéter ureteral doble J para garantizar el drenaje de la vía urinaria.
Como antecedentes personales destacaban síndrome de Birt-Hogg-Dubé, litiasis coraliforme y antecedente de litotricia extracorpórea por ondas de choque realizada en 2020. Entre los antecedentes familiares presentaba varios familiares de primer y segundo grado diagnosticados de síndrome de Birt-Hogg-Dubé y litiasis urinaria. 3 La paciente no seguía tratamiento farmacológico habitual, presentaba alergia al tramadol y era independiente para las actividades básicas de la vida diaria.
A su ingreso se encontraba hemodinámicamente estable, aunque presentaba cifras elevadas de presión arterial coincidiendo con episodios de dolor agudo. Portaba una vía venosa periférica de calibre 20 G, canalizada en el miembro superior izquierdo, y una sonda vesical Foley de 18 Fr colocada en el Servicio de Urgencias, con drenaje inicial de aproximadamente 600 mL de orina. Como tratamiento inicial recibió analgesia intravenosa, antibioterapia profiláctica y protección gástrica, quedando programada para intervención quirúrgica.
La paciente fue intervenida mediante colocación de un catéter ureteral doble J bajo anestesia epidural, sin incidencias intraoperatorias. Durante el postoperatorio inmediato presentó dolor lumbar moderado, controlado con analgesia intravenosa pautada, manteniendo estabilidad hemodinámica y adecuada evolución clínica. La diuresis fue eficaz a través de la sonda vesical, observándose inicialmente alteración macroscópica de las características de la orina que evolucionó progresivamente hacia la normalidad. Asimismo, inició tolerancia oral de forma satisfactoria y no presentó náuseas ni vómitos tras la intervención.
Tras una evolución favorable y comprobada la correcta posición del catéter ureteral mediante estudio radiológico, se procedió a la retirada de la sonda vesical y del acceso venoso periférico. La paciente fue dada de alta hospitalaria con tratamiento domiciliario, recomendaciones higiénico-dietéticas dirigidas a la prevención de nuevas litiasis urinarias, educación sanitaria sobre signos y síntomas de alarma y seguimiento por el Servicio de Urología.
VALORACIÓN SEGÚN EL MODELO DE NECESIDADES DE VIRGINIA HENDERSON
Se realizó una valoración integral siguiendo el modelo de las 14 necesidades básicas de Virginia Henderson. Las principales necesidades alteradas fueron las relacionadas con la eliminación, el movimiento, el descanso y la prevención de peligros. El resto de las necesidades no presentó alteraciones relevantes durante la hospitalización.
Necesidad de comer y beber. Tras la intervención quirúrgica, la paciente permaneció inicialmente en dieta absoluta hasta la recuperación del efecto anestésico. Posteriormente inició tolerancia progresiva con dieta líquida y evolucionó favorablemente hasta la reintroducción de una dieta basal sin incidencias.
Necesidad de eliminar. Fue la necesidad más comprometida durante el ingreso. La paciente era portadora de una sonda vesical Foley colocada previamente en Urgencias y presentó inicialmente alteración de las características de la orina tras la instrumentación urológica. La evolución fue favorable, con normalización progresiva de la orina y recuperación de la eliminación urinaria espontánea tras la retirada de la sonda vesical.
Necesidad de moverse y mantener una postura adecuada. El dolor lumbar secundario a la uropatía obstructiva limitó inicialmente la movilidad y la realización de actividades básicas de la vida diaria. Tras la intervención permaneció en reposo durante las primeras horas del postoperatorio, recuperando progresivamente la movilidad conforme disminuyó el dolor.
Necesidad de dormir y descansar. La paciente manifestó alteración del descanso nocturno relacionada con el dolor mantenido durante los días previos al ingreso y durante el postoperatorio inmediato. La calidad del sueño mejoró progresivamente tras el control analgésico.
Necesidad de evitar peligros ambientales y prevenir lesiones. La presencia de dispositivos invasivos, incluyendo una vía venosa periférica, una sonda vesical y un catéter ureteral doble J, determinó la necesidad de vigilancia para prevenir complicaciones relacionadas con la asistencia sanitaria. Se monitorizaron especialmente el dolor, la diuresis, las características de la orina, la presencia de hematuria y los signos clínicos de infección.
La paciente permaneció orientada y colaboradora, con adecuada capacidad para comprender la información proporcionada y participar activamente en los cuidados y en la educación sanitaria. Al alta había recuperado su autonomía funcional y no presentaba limitaciones para las actividades básicas de la vida diaria.
A partir de la valoración realizada se estableció un plan de cuidados individualizado mediante las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC. Se priorizaron tres diagnósticos enfermeros: dolor agudo, deterioro de la eliminación urinaria y riesgo de infección5–7.
DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA NANDA-I 2024-20265, NOC6, NIC7
00132 Dolor agudo; relacionado con la obstrucción ureteral secundaria a litiasis y la manipulación urológica, manifestado por verbalización de dolor lumbar, limitación de la movilidad, alteración del descanso y necesidad de tratamiento analgésico.
- NOC: 1605 Control del dolor.
- Objetivo: conseguir un control adecuado del dolor que permita el descanso, la movilización progresiva y la recuperación funcional antes del alta.
- Indicadores:
- Reconoce el comienzo del dolor.
- Describe el dolor.
- Utiliza las medidas disponibles para aliviarlo.
- Refiere dolor controlado.
- NIC
- 1400 Manejo del dolor.
- Valorar sistemáticamente intensidad, localización y características del dolor mediante una escala validada.
- Explorar los factores que alivian o exacerban el dolor.
- Favorecer una posición confortable y reducir estímulos que incrementen la percepción dolorosa.
- Reevaluar de forma periódica la respuesta a las intervenciones realizadas.
- 2210 Administración de analgésicos.
- Comprobar las alergias medicamentosas y la prescripción antes de administrar la analgesia.
- Administrar el tratamiento analgésico prescrito.
- Vigilar la aparición de efectos adversos.
- Evaluar y registrar la respuesta al tratamiento.
- 1400 Manejo del dolor.
00016 Deterioro de la eliminación urinaria; relacionado con el proceso obstructivo ureteral y la instrumentación urológica, con necesidad temporal de drenaje mediante sonda vesical y vigilancia de la eliminación urinaria.
- NOC: 0503 Eliminación urinaria.
- Objetivo: recuperar un patrón de eliminación urinaria adecuado, con diuresis eficaz y sin signos de complicaciones derivadas del procedimiento.
- Indicadores seleccionados:
- Características de la orina.
- Cantidad de diuresis.
- Vaciado vesical adecuado.
- Ausencia de signos de obstrucción urinaria.
- NIC
- 1876 Cuidados del catéter urinario.
- Mantener la permeabilidad del sistema de drenaje urinario.
- Mantener un sistema de drenaje cerrado y evitar acodamientos.
- Observar y registrar las características de la orina y el volumen de diuresis.
- Favorecer la retirada precoz de la sonda cuando esté indicada según la evolución clínica.
- 4130 Monitorización de líquidos.
- Controlar y registrar la diuresis.
- Realizar balance hídrico durante el periodo indicado.
- Vigilar cambios relevantes en la eliminación urinaria y comunicar los hallazgos clínicamente significativos.
- 1876 Cuidados del catéter urinario.
00004 Riesgo de infección; relacionado con la instrumentación urinaria, la presencia temporal de sonda vesical, el catéter ureteral doble J y el acceso venoso periférico.
- NOC: 1924 Control del riesgo: proceso infeccioso.
- Objetivo: mantener a la paciente libre de signos de infección durante el ingreso y proporcionar información suficiente para reconocer signos de alarma tras el alta.
- Indicadores seleccionados:
- Ausencia de signos y síntomas de infección.
- Ausencia de fiebre.
- Mantenimiento adecuado de los dispositivos invasivos.
- Reconocimiento de signos y síntomas de alarma.
- NIC:
- 6550 Protección contra las infecciones.
- Aplicar medidas de higiene de manos y técnica aséptica durante la manipulación de dispositivos.
- Vigilar la aparición de signos locales o sistémicos de infección.
- Mantener la correcta fijación y permeabilidad de los dispositivos.
- Educar a la paciente sobre signos de alarma y medidas preventivas.
- 1876 Cuidados del catéter urinario.
- Mantener el sistema de drenaje cerrado.
- Evitar obstrucciones y acodamientos.
- Observar las características de la orina.
- Retirar la sonda cuando deje de estar clínicamente indicada.
- 6550 Protección contra las infecciones.
EVOLUCIÓN CLÍNICA
Tras la colocación del catéter ureteral doble J, la paciente presentó una evolución clínica favorable. El dolor disminuyó progresivamente tras la administración de la analgesia prescrita, permitiendo la recuperación gradual de la movilidad y del descanso. La diuresis se mantuvo eficaz y las características macroscópicas de la orina se normalizaron progresivamente, sin signos clínicos compatibles con infección urinaria ni hemorragia persistente.
La paciente toleró adecuadamente la reintroducción progresiva de la alimentación oral y no presentó náuseas ni vómitos durante el postoperatorio. La vigilancia enfermera permitió mantener la seguridad de los dispositivos invasivos y detectar precozmente posibles complicaciones, que no llegaron a producirse durante el ingreso.
Tras comprobar radiológicamente la correcta posición del catéter ureteral, se procedió a la retirada de la sonda vesical y del acceso venoso periférico. La paciente fue dada de alta con autonomía para las actividades básicas de la vida diaria, control satisfactorio del dolor, recomendaciones higiénico-dietéticas y seguimiento ambulatorio por el Servicio de Urología.
DISCUSIÓN
La urolitiasis presenta una elevada prevalencia y una importante tendencia a la recurrencia, por lo que el manejo del episodio agudo debe acompañarse de medidas orientadas a la prevención de nuevos episodios2. Las guías de la European Association of Urology consideran la obstrucción persistente, el dolor refractario y el deterioro de la función renal entre las situaciones que pueden indicar tratamiento activo de la litiasis ureteral1.
En el caso presentado, la obstrucción ureteral y el tamaño del cálculo justificaron la intervención urológica y la colocación de un catéter doble J. Desde el punto de vista enfermero, la vigilancia del dolor, de la diuresis y de las características de la orina resulta especialmente relevante durante el periodo postoperatorio, junto con el mantenimiento seguro de los dispositivos invasivos1.
El antecedente de síndrome de Birt-Hogg-Dubé constituye una particularidad relevante del caso. Se trata de un síndrome hereditario asociado, entre otras manifestaciones, a predisposición para carcinoma renal. Las recomendaciones internacionales aconsejan iniciar la vigilancia renal alrededor de los 20 años y mantenerla de forma continuada, preferentemente mediante resonancia magnética cada 1–2 años3.
Por ello, en una paciente de 22 años con este antecedente, la continuidad del seguimiento especializado adquiere especial importancia. No obstante, el presente caso no permite establecer una relación causal entre el síndrome de Birt-Hogg-Dubé y la litiasis ureteral observada, por lo que ambos elementos deben considerarse de forma independiente3.
La educación sanitaria constituye otro componente relevante del cuidado. Debe adaptarse al riesgo individual de recurrencia e incluir las recomendaciones indicadas por el equipo de Urología, la importancia del seguimiento, el reconocimiento de signos de alarma y las medidas dietéticas e hídricas apropiadas según la etiología y composición de la litiasis1.
La utilización de las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC permitió estructurar los cuidados y vincular los problemas identificados con resultados esperados e intervenciones concretas. En este caso, la priorización del dolor, la eliminación urinaria y el riesgo de infección permitió centrar la atención en los principales problemas observados durante el ingreso.
Como limitación, se trata de un único caso clínico, por lo que los resultados no son generalizables. Sin embargo, el caso ilustra la utilidad del Proceso de Atención de Enfermería en una paciente joven con uropatía obstructiva, instrumentación urinaria y antecedentes de una enfermedad hereditaria que requiere seguimiento renal prolongado.
CONCLUSIONES
La aplicación del Proceso de Atención de Enfermería permitió identificar y priorizar los principales problemas de cuidados de la paciente, establecer objetivos e intervenciones individualizados y evaluar la evolución durante el periodo perioperatorio.
La valoración según el modelo de las 14 necesidades básicas de Virginia Henderson facilitó una atención integral centrada en la persona, especialmente en las necesidades de eliminación, movilidad, descanso y prevención de complicaciones.
El control del dolor, la vigilancia de la eliminación urinaria, el mantenimiento seguro de los dispositivos invasivos y la educación sanitaria fueron elementos fundamentales para lograr una evolución favorable.
El antecedente de síndrome de Birt-Hogg-Dubé refuerza la importancia del seguimiento urológico y de la vigilancia renal a largo plazo en esta paciente joven.
BIBLIOGRAFÍA
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