Lactancia materna e ictericia neonatal: relación con la eficacia de la alimentación y papel de enfermería en su prevención y manejo. Revisión narrativa

17 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Larissa Neres Souza. Hospital Universitario Santa Bárbara. Soria. Castilla y León, España.
  2. Alba Rodríguez Lanao. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  3. María Ángeles Borrás Mandrión. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, Aragón, España.
  4. Alexandra Lona Calomarde. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  5. Claudia Plana Pérez. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  6. Carlota Aguareles Barón. CRP Santo Cristo de los Milagros. Huesca, Aragón, España.
  7. Ana María Sánchez Oliván. Hospital Universitario San Jorge. Huesca, Aragón, España.

RESUMEN

Introducción: La ictericia neonatal secundaria a hiperbilirrubinemia constituye una alteración frecuente durante los primeros días de vida. La alimentación desempeña un papel relevante en el metabolismo y eliminación de la bilirrubina, por lo que la lactancia materna y, especialmente, la eficacia de la ingesta neonatal puede influir en la evolución de la ictericia.

Objetivo: Analizar la relación entre la lactancia materna y la ictericia neonatal, valorando la influencia de una lactancia materna eficaz sobre la aparición y evolución de la hiperbilirrubinemia, así como identificar las principales intervenciones enfermeras relacionadas con su prevención y manejo.

Metodología: Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica sobre la relación entre lactancia materna e ictericia neonatal. Se realizaron búsquedas bibliográficas en PubMed, Dialnet y UpToDate, complementadas con la consulta de fuentes de sociedades científicas pediátricas. Tras la búsqueda y lectura de la literatura identificada, se seleccionaron 9 documentos por su relevancia y relación directa con el objetivo de la revisión.

Resultados: La evidencia analizada muestra resultados heterogéneos respecto a la relación entre lactancia materna e hiperbilirrubinemia neonatal. Algunos estudios describen concentraciones superiores de bilirrubina en recién nacidos alimentados exclusivamente con lactancia materna, mientras que otros sugieren que una alimentación adecuada y eficaz favorece la eliminación de bilirrubina. La ingesta insuficiente puede incrementar la circulación enterohepática y favorecer la aparición o persistencia de la ictericia.

Conclusiones: La relación entre lactancia materna e ictericia neonatal no debe interpretarse como una relación causal directa. La eficacia de la lactancia y la adecuada ingesta del recién nacido desempeñan un papel relevante en la eliminación de la bilirrubina. El papel de enfermería resulta esencial para favorecer una lactancia eficaz, identificar precozmente la ictericia y prevenir complicaciones mediante la educación y el seguimiento del recién nacido y su familia.

PALABRAS CLAVE

Ictericia neonatal, hiperbilirrubinemia neonatal, lactancia materna, recién nacido, atención de enfermería.

ABSTRACT

Introduction: Neonatal jaundice secondary to hyperbilirubinemia is a common condition during the first days of life. Feeding plays an important role in bilirubin metabolism and elimination; therefore, breastfeeding and, particularly, the effectiveness of neonatal feeding may influence the course of jaundice.

Objective: To analyse the relationship between breastfeeding and neonatal jaundice, assessing the influence of effective breastfeeding on the onset and course of hyperbilirubinemia, as well as identifying the main nursing interventions related to its prevention and management.

Methodology: A narrative review of the scientific literature on the relationship between breastfeeding and neonatal jaundice was conducted. Bibliographic searches were performed in PubMed, Dialnet and UpToDate, complemented by consultation of sources from pediatric scientific societies. Following the search and review of the identified literature, nine documents were selected based on their relevance and direct relationship with the objective of the review.

Results: The evidence analysed shows heterogeneous findings regarding the relationship between breastfeeding and neonatal hyperbilirubinemia. Some studies report higher bilirubin concentrations in exclusively breastfed newborns, whereas others suggest that adequate and effective feeding promotes bilirubin elimination. Insufficient intake may increase enterohepatic circulation and contribute to the onset or persistence of jaundice.

Conclusions: The relationship between breastfeeding and neonatal jaundice should not be interpreted as a direct causal association. Breastfeeding effectiveness and adequate neonatal intake play an important role in the elimination of bilirubin. Nursing care is essential to promote effective breastfeeding, facilitate early identification of jaundice and prevent complications through education and follow-up of the newborn and family.

KEY WORDS

Jaundice, neonatal, hyperbilirubinemia, neonatal, breast feeding, infant, newborn, nursing care.

INTRODUCCIÓN

La ictericia neonatal constituye una de las alteraciones más frecuentes durante el periodo neonatal y se caracteriza por la coloración amarillenta de la piel y las mucosas secundaria al aumento de la concentración de bilirrubina en sangre. Esta situación se relaciona principalmente con la elevada producción de bilirrubina derivada de la degradación de los eritrocitos y con la inmadurez de los mecanismos hepáticos e intestinales implicados en su metabolismo y eliminación1.

Durante los primeros días de vida, la inmadurez fisiológica del recién nacido favorece el desarrollo de hiperbilirrubinemia. La mayor parte de los casos corresponde a una ictericia fisiológica que evoluciona favorablemente, aunque en determinadas circunstancias puede producirse una elevación significativa de la bilirrubina y aparecer complicaciones neurológicas relacionadas con su neurotoxicidad. Por este motivo, la identificación precoz de los recién nacidos con concentraciones elevadas de bilirrubina resulta fundamental para prevenir la progresión hacia formas graves1.

La alimentación constituye uno de los factores que pueden influir en la evolución de la hiperbilirrubinemia neonatal. Una ingesta adecuada favorece el tránsito intestinal y la eliminación de bilirrubina, mientras que una ingesta insuficiente puede aumentar la circulación enterohepática y dificultar su eliminación2-4. En este contexto, es importante diferenciar entre la ictericia asociada a una ingesta insuficiente durante la lactancia y la ictericia por leche materna, ya que presentan mecanismos y evolución diferentes5,6. Los estudios revisados sugieren que una ingesta subóptima durante la lactancia puede favorecer la aparición de hiperbilirrubinemia, mientras que una alimentación adecuada y eficaz puede favorecer la eliminación de bilirrubina2-4.

La lactancia materna constituye la forma de alimentación recomendada para el recién nacido. Durante los primeros días de vida pueden presentarse dificultades en el establecimiento de una lactancia eficaz, especialmente relacionadas con el agarre, la transferencia de leche o una frecuencia insuficiente de las tomas, que pueden condicionar una ingesta insuficiente y contribuir al desarrollo o persistencia de la hiperbilirrubinemia4.

Por tanto, la relación entre lactancia materna e ictericia neonatal no debe interpretarse como una relación causal directa, sino considerando la eficacia y suficiencia de la alimentación. La evidencia revisada muestra una relación compleja: mientras que determinados recién nacidos alimentados exclusivamente con leche materna pueden presentar concentraciones superiores de bilirrubina, una alimentación eficaz puede favorecer procesos relacionados con su eliminación2,3,5. En consecuencia, resulta especialmente relevante valorar la calidad y eficacia de la alimentación, y no únicamente el tipo de alimentación recibido2,4.

En este contexto, enfermería desempeña un papel fundamental en la prevención, detección y seguimiento de la hiperbilirrubinemia neonatal7. La valoración del patrón de alimentación, el control del peso y de la eliminación, la observación de la progresión de la ictericia y el apoyo a la lactancia constituyen intervenciones esenciales para detectar precozmente situaciones de riesgo4,7. Asimismo, la educación y el acompañamiento de los progenitores pueden favorecer el establecimiento de una lactancia eficaz y facilitar la identificación de signos de alarma tras el alta hospitalaria7,8.

La detección precoz adquiere especial importancia debido a que la hiperbilirrubinemia grave puede asociarse a complicaciones neurológicas1. Por ello, además de identificar los niveles elevados de bilirrubina, resulta necesario valorar el estado clínico del recién nacido y reconocer manifestaciones compatibles con afectación neurológica, como la hipotonía o el llanto agudo1.

OBJETIVO

El objetivo de esta revisión es analizar la relación entre la lactancia materna y la ictericia neonatal, prestando especial atención a la influencia de una alimentación eficaz y de una ingesta insuficiente sobre la hiperbilirrubinemia, así como identificar las principales intervenciones de enfermería dirigidas a su prevención, detección precoz y manejo.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión narrativa de la literatura con el objetivo de analizar la relación entre la lactancia materna, la eficacia de la alimentación y la aparición o evolución de la ictericia neonatal, prestando especial atención al papel de enfermería en su prevención y manejo.

La pregunta de revisión planteada fue: ¿Qué relación existe entre la lactancia materna, la eficacia de la alimentación y la aparición o evolución de la ictericia neonatal?

La población de interés estuvo constituida por recién nacidos durante las primeras cuatro semanas de vida. La búsqueda bibliográfica se realizó en PubMed y Dialnet, complementándose con la consulta de UpToDate y de documentos procedentes de sociedades científicas pediátricas.

Para la estrategia de búsqueda se utilizaron términos relacionados con la ictericia neonatal, la hiperbilirrubinemia y la lactancia materna, combinados mediante los operadores booleanos AND y OR. Se establecieron como criterios de inclusión la publicación en español, inglés o portugués y la relación directa con el objetivo planteado. Se excluyeron los documentos duplicados y aquellos que no respondían al objetivo de la revisión.

Tras la búsqueda bibliográfica y la lectura de los documentos identificados, se seleccionaron finalmente 9 documentos por su relevancia y relación directa con el objetivo de la revisión. Estos incluyeron estudios observacionales, un ensayo clínico, estudios sobre ictericia por leche materna, trabajos relacionados con la insuficiencia de la lactancia, literatura específica sobre cuidados enfermeros y una guía de práctica clínica sobre hiperbilirrubinemia neonatal.

RESULTADOS

1. Ictericia e hiperbilirrubinemia neonatal:

La hiperbilirrubinemia neonatal constituye una alteración frecuente durante las primeras semanas de vida. En la mayoría de los casos presenta una evolución favorable; sin embargo, cuando las concentraciones de bilirrubina alcanzan niveles elevados puede producir neurotoxicidad y aparecer encefalopatía aguda por bilirrubina o, en situaciones graves y prolongadas, kernicterus. Por ello, la identificación precoz de los recién nacidos con riesgo de hiperbilirrubinemia significativa resulta fundamental para iniciar las medidas terapéuticas necesarias y prevenir complicaciones neurológicas1.

La hiperbilirrubinemia neonatal se relaciona con las características fisiológicas propias del recién nacido, entre ellas la elevada producción de bilirrubina derivada de la degradación eritrocitaria, la inmadurez hepática para su conjugación y excreción y una mayor circulación enterohepática. La bilirrubina no conjugada, al ser liposoluble, puede atravesar la barrera hematoencefálica cuando alcanza concentraciones elevadas, mientras que la bilirrubina conjugada es hidrosoluble y puede eliminarse por vía biliar1.

En los documentos analizados se diferencian diferentes formas de ictericia neonatal, entre ellas la ictericia fisiológica, la asociada a una ingesta insuficiente durante la lactancia, la ictericia por leche materna y las formas patológicas. Esta diferenciación resulta relevante, ya que el mecanismo, la evolución y la necesidad de tratamiento pueden ser diferentes1,9.

La valoración clínica puede complementarse mediante la determinación de bilirrubina sérica y la medición transcutánea, herramientas que permiten valorar la magnitud de la hiperbilirrubinemia y orientar la necesidad de tratamiento. Entre las intervenciones terapéuticas recogidas destaca la fototerapia, destinada a favorecer la transformación de la bilirrubina en formas que puedan ser eliminadas con mayor facilidad.

2. Relación entre alimentación e hiperbilirrubinemia:

Los estudios incluidos muestran una relación compleja entre el tipo de alimentación y los niveles de bilirrubina. Algunos de los trabajos analizados observaron concentraciones superiores de bilirrubina en recién nacidos alimentados exclusivamente con lactancia materna respecto a aquellos alimentados con fórmula. Sin embargo, otros resultados muestran que una alimentación adecuada favorece el tránsito intestinal y la eliminación de meconio, procesos que pueden contribuir a reducir la circulación enterohepática de bilirrubina2-4.

Esta aparente contradicción parece estar relacionada, al menos parcialmente, con la eficacia de la alimentación. Un estudio realizado en Nepal sobre 18.985 recién nacidos identificó diferentes asociaciones entre los patrones de alimentación y el riesgo de ictericia, observándose un mayor riesgo en situaciones relacionadas con una alimentación insuficiente2.

Por tanto, los resultados revisados no permiten considerar la lactancia materna por sí sola como un factor de riesgo independiente de hiperbilirrubinemia. La cantidad de leche ingerida, la frecuencia de las tomas y la eficacia de la transferencia de leche parecen desempeñar un papel relevante en la evolución de los niveles de bilirrubina2,4.

3. Lactancia materna eficaz frente a ingesta insuficiente:

Una alimentación eficaz favorece el tránsito intestinal y la eliminación de bilirrubina. Los documentos revisados señalan la importancia de realizar tomas frecuentes y garantizar una ingesta suficiente, especialmente durante los primeros días de vida, para favorecer la eliminación intestinal de bilirrubina2,4.

Por el contrario, cuando la ingesta de leche es insuficiente, puede producirse un retraso en la eliminación intestinal de la bilirrubina y aumentar su circulación enterohepática. Esta situación puede favorecer el incremento de la concentración sérica de bilirrubina y contribuir a la aparición o persistencia de la ictericia2,4.

Los documentos analizados identifican diferentes circunstancias que pueden dificultar una lactancia eficaz, entre ellas una técnica inadecuada, problemas en el establecimiento de la lactancia o una producción insuficiente. Estas situaciones pueden comprometer la ingesta calórica del recién nacido y aumentar el riesgo de complicaciones potencialmente prevenibles4.

En este sentido, los resultados apoyan la necesidad de valorar cómo está comiendo el recién nacido, y no únicamente si recibe lactancia materna exclusiva. La observación de las tomas, la frecuencia de alimentación y la evolución del peso y de las eliminaciones permiten identificar precozmente una posible ingesta insuficiente4,7.

4. Ictericia por leche materna:

Los estudios revisados diferencian la hiperbilirrubinemia asociada a una ingesta insuficiente de la denominada ictericia por leche materna. Esta última suele presentar una evolución benigna y puede prolongarse durante las primeras semanas de vida, sin que ello implique necesariamente la interrupción de la lactancia materna5,6.

Aunque el mecanismo exacto de la ictericia por leche materna no está completamente establecido, los documentos analizados señalan la posible participación de determinadas sustancias presentes en la leche materna que pueden modificar el metabolismo y la excreción de la bilirrubina. Por ello, ante una hiperbilirrubinemia persistente es necesario descartar otras causas antes de atribuirla exclusivamente a la leche materna5,6.

En los recién nacidos que cumplen los criterios de la guía, la presencia de ictericia no constituye por sí misma una indicación para suspender la lactancia materna. La decisión debe basarse en la situación clínica, los niveles de bilirrubina, la eficacia de la alimentación y la presencia de otros factores de riesgo1,5.

5. Apoyo a la lactancia en el recién nacido con ictericia:

El apoyo profesional adquiere especial importancia cuando el recién nacido presenta dificultades para mantener una ingesta adecuada. Una valoración precoz de la alimentación y el apoyo durante las tomas pueden contribuir a mejorar la eficacia de la lactancia y favorecer una adecuada ingesta7,8.

Asimismo, se ha descrito que la presencia de ictericia puede favorecer la interrupción de la lactancia por parte de las madres, especialmente cuando existe falta de apoyo o sentimientos de fracaso relacionados con las dificultades para alimentar al recién nacido. Por este motivo, el acompañamiento profesional resulta especialmente relevante durante el proceso asistencial8.

Cuando las medidas destinadas a mejorar la lactancia no consiguen garantizar una ingesta suficiente y la hiperbilirrubinemia alcanza niveles que requieren tratamiento, puede ser necesario recurrir a medidas terapéuticas como la fototerapia. En estos casos, los cuidados deben orientarse simultáneamente al tratamiento de la hiperbilirrubinemia y al mantenimiento de una alimentación adecuada1,9.

6. Papel de enfermería en la prevención y detección precoz

Los documentos analizados coinciden en la relevancia de enfermería tanto para la detección precoz de la hiperbilirrubinemia como para el establecimiento de una alimentación eficaz. Entre las principales actuaciones se encuentran la vigilancia de la coloración cutánea, el control de los niveles de bilirrubina cuando esté indicado, la valoración de la alimentación y el seguimiento del peso y de la eliminación7.

La valoración de la alimentación debe permitir identificar dificultades en la lactancia y detectar situaciones que puedan comprometer la ingesta del recién nacido. La intervención enfermera puede incluir apoyo durante las tomas, asesoramiento sobre la técnica de lactancia, promoción de una frecuencia adecuada de alimentación y educación sanitaria dirigida a los progenitores7,8.

Además, enfermería participa en la vigilancia del recién nacido sometido a tratamiento, incluyendo los cuidados relacionados con la fototerapia y la identificación de posibles signos de deterioro clínico7,9. La detección de manifestaciones neurológicas como hipotonía o llanto agudo debe considerarse especialmente relevante ante una hiperbilirrubinemia significativa, debido al riesgo de neurotoxicidad1.

En conjunto, los resultados sugieren que el abordaje enfermero debe centrarse no solo en la detección de la ictericia, sino también en la identificación de las causas potencialmente modificables relacionadas con una ingesta insuficiente, favoreciendo una lactancia eficaz siempre que la situación clínica del recién nacido lo permita4,7.

DISCUSIÓN

La presente revisión pone de manifiesto que la relación entre lactancia materna e ictericia neonatal es compleja y no puede interpretarse únicamente en función del tipo de alimentación. Los estudios revisados muestran resultados heterogéneos respecto a la concentración de bilirrubina en los recién nacidos alimentados con lactancia materna, lo que podría explicarse, al menos parcialmente, por las diferencias existentes en la cantidad y eficacia de la alimentación2-4.

Uno de los aspectos más relevantes identificados es la importancia de diferenciar entre lactancia materna y lactancia materna eficaz. Una ingesta insuficiente puede reducir la eliminación intestinal de bilirrubina y aumentar su circulación enterohepática, mientras que una alimentación adecuada y una frecuencia suficiente de las tomas facilitan el tránsito intestinal y la eliminación de meconio2-4. Por tanto, el tipo de alimentación no debería valorarse de forma aislada, sino conjuntamente con la cantidad de leche ingerida y la eficacia de la transferencia de leche2,4.

Los resultados del estudio realizado en Nepal, que incluyó a 18.985 recién nacidos, apoyan esta interpretación. Sus resultados mostraron asociaciones diferentes entre los patrones de alimentación y el riesgo de ictericia, observándose un mayor riesgo en situaciones relacionadas con una alimentación insuficiente2. Sin embargo, al tratarse de un estudio observacional, estos resultados deben interpretarse como asociaciones y no permiten establecer una relación causal directa entre la lactancia materna y la aparición de hiperbilirrubinemia.

Otro aspecto relevante es la diferenciación entre la hiperbilirrubinemia asociada a una ingesta insuficiente y la denominada ictericia por leche materna. Aunque esta última puede prolongarse durante las primeras semanas de vida y presenta generalmente una evolución favorable, una hiperbilirrubinemia persistente requiere una valoración clínica adecuada para descartar otras causas5,6. Por tanto, la presencia de ictericia no debe conducir automáticamente a la interrupción de la lactancia materna1,5.

Desde el punto de vista enfermero, estos hallazgos tienen especial relevancia. La valoración de la eficacia de la alimentación debe formar parte de la atención al recién nacido con ictericia, prestando atención al agarre, la transferencia de leche, la frecuencia de las tomas, la evolución ponderal y las características de las eliminaciones. Esta valoración permite identificar precozmente situaciones de ingesta insuficiente y establecer intervenciones dirigidas a mejorar la alimentación4,7.

El apoyo profesional también resulta relevante para mantener la lactancia cuando el recién nacido presenta ictericia. Las dificultades en la alimentación y la incertidumbre de los progenitores pueden favorecer el abandono precoz de la lactancia8. La actuación enfermera debe proporcionar información clara y basada en la evidencia, acompañamiento durante las tomas y educación sobre los signos de alarma, evitando transmitir a las familias la idea de que la leche materna constituye por sí misma la causa de la ictericia7,8.

Cuando la hiperbilirrubinemia alcanza niveles que requieren tratamiento, la actuación enfermera debe combinar la vigilancia clínica del recién nacido con el mantenimiento de una alimentación adecuada siempre que la situación clínica lo permita1,7. La fototerapia constituye una de las principales medidas terapéuticas y requiere cuidados dirigidos a garantizar su eficacia y seguridad, además de una vigilancia estrecha de la evolución clínica y de posibles signos de neurotoxicidad1,7,9.

En conjunto, los resultados sugieren que la valoración de la eficacia y suficiencia de la alimentación resulta más relevante que considerar exclusivamente el tipo de alimentación2,4. Esta perspectiva resulta especialmente relevante para la práctica enfermera, ya que permite identificar factores potencialmente modificables, favorecer una lactancia eficaz y detectar precozmente situaciones que puedan incrementar el riesgo de hiperbilirrubinemia4,7,8.

LIMITACIONES

Esta revisión presenta algunas limitaciones. En primer lugar, los documentos seleccionados presentan diferencias en cuanto a diseño, población estudiada y variables analizadas, lo que dificulta la comparación directa de sus resultados. Además, parte de la evidencia disponible procede de estudios observacionales, por lo que los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta que no permiten establecer relaciones causales definitivas entre la lactancia materna y la hiperbilirrubinemia. Asimismo, al tratarse de una revisión narrativa, la selección de los documentos responde a su relevancia y relación con el objetivo planteado, por lo que los resultados deben interpretarse en este contexto.

CONCLUSIONES

La relación entre lactancia materna e ictericia neonatal es compleja y está condicionada por diferentes factores relacionados con la alimentación del recién nacido. La evidencia revisada sugiere que la eficacia de la lactancia y la suficiencia de la ingesta desempeñan un papel relevante en la evolución de la hiperbilirrubinemia.

Ante un recién nacido con ictericia, resulta necesario valorar de forma integral la alimentación, la frecuencia y eficacia de las tomas, la evolución ponderal y la eliminación, así como descartar otras causas de hiperbilirrubinemia cuando esté indicado.

Enfermería desempeña un papel fundamental en la detección precoz de la ictericia, la valoración de la alimentación, el apoyo a la lactancia, la vigilancia clínica y la educación sanitaria de los progenitores. Una intervención precoz y basada en la evidencia puede contribuir a favorecer una alimentación eficaz y a prevenir complicaciones asociadas a la hiperbilirrubinemia neonatal.

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