Más allá de la sequedad: cuidados de enfermería en pacientes con síndrome de Sjögren

20 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Mari Mar Marco Martín. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Iratxe Goded Navarrete. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Jennifer Polo Soriano. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Cristina Hernández Romano. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Adrián Cubas Esteban. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Inés Gracia Abril. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

El síndrome de Sjögren es una enfermedad autoinmune crónica que afecta principalmente a las glándulas exocrinas y se caracteriza por la presencia de sequedad oral y ocular, aunque también puede producir fatiga, dolor musculoesquelético y otras manifestaciones sistémicas. Estos síntomas pueden interferir en actividades cotidianas como comer, hablar, leer o trabajar, afectando a la autonomía y a la calidad de vida. Enfermería desempeña un papel importante en la valoración de las necesidades del paciente y en la prevención de complicaciones.

Los cuidados de enfermería incluyen la valoración de la xerostomía y la xeroftalmía, el mantenimiento de una adecuada hidratación, la higiene oral y ocular y la vigilancia de posibles complicaciones. También resulta necesario abordar la fatiga, el dolor, las dificultades relacionadas con la alimentación y la capacidad funcional. La educación sanitaria permite reforzar el autocuidado, mejorar el manejo de los tratamientos y enseñar al paciente a reconocer signos de alarma, adaptando las recomendaciones a sus necesidades individuales.

La atención enfermera debe contemplar además el impacto emocional y social de la enfermedad, favoreciendo la autonomía y el mantenimiento de la calidad de vida. El seguimiento continuado y la coordinación con reumatología, atención primaria, odontología y oftalmología permiten ofrecer una atención integral y detectar cambios en la evolución del síndrome. De este modo, enfermería contribuye al control de los síntomas, la prevención de complicaciones y la adaptación del paciente a una enfermedad crónica.

PALABRAS CLAVE

Síndrome de Sjögren, enfermería, atención de enfermería, educación del paciente y autocuidado.

ABSTRACT

Sjögren’s syndrome is a chronic autoimmune disease that primarily affects the exocrine glands and is characterized by oral and ocular dryness, although it can also cause fatigue, musculoskeletal pain, and other systemic manifestations. These symptoms can interfere with everyday activities such as eating, speaking, reading, or working, affecting patients’ autonomy and quality of life. Nursing plays an important role in assessing patients’ needs and preventing complications.

Nursing care includes the assessment of xerostomia and xerophthalmia, maintaining adequate hydration, oral and ocular hygiene, and monitoring for possible complications. It is also necessary to address fatigue, pain, difficulties related to eating, and functional capacity. Health education helps strengthen self-care, improve treatment management, and teach patients to recognize warning signs, adapting recommendations to their individual needs.

Nursing care should also take into account the emotional and social impact of the disease, promoting autonomy and maintaining quality of life. Ongoing follow-up and coordination with rheumatology, primary care, dentistry, and ophthalmology make it possible to provide comprehensive care and detect changes in the progression of the syndrome. In this way, nursing contributes to symptom control, complication prevention, and patients’ adaptation to a chronic disease.

KEY WORDS

Sjögren Syndrome, nursing, nursing care, patient education, and self-care.

INTRODUCCIÓN

El síndrome de Sjögren es una enfermedad autoinmune crónica que afecta principalmente a las glándulas exocrinas y se caracteriza por la disminución de la secreción lagrimal y salival. Aunque la sequedad ocular y oral son sus manifestaciones más conocidas, la enfermedad puede presentar síntomas sistémicos como fatiga, dolor musculoesquelético y afectación de distintos órganos, por lo que su repercusión va mucho más allá de las molestias locales. Además, se observa con mucha mayor frecuencia en mujeres; en el registro español SjögrenSER, el 95% de los pacientes incluidos fueron mujeres1.

La frecuencia real del síndrome de Sjögren resulta difícil de establecer debido a las diferencias existentes en los criterios diagnósticos y en las poblaciones estudiadas. Los estudios epidemiológicos internacionales han encontrado cifras variables, con una prevalencia global estimada en torno a 60 casos por cada 100.000 habitantes y una incidencia aproximada de 7 casos por cada 100.000 personas-año. En España, los estudios disponibles muestran que se trata de una enfermedad presente en la población atendida en las consultas de reumatología, aunque no existe una estimación nacional reciente suficientemente homogénea que permita establecer con precisión su incidencia y prevalencia actuales1,2.

La sequedad persistente puede dificultar actividades cotidianas como hablar, comer, tragar, leer o utilizar pantallas, además de favorecer problemas como caries, enfermedad periodontal y lesiones oculares. A ello pueden añadirse fatiga, dolor y alteraciones emocionales que terminan condicionando la autonomía y la calidad de vida. Por este motivo, el abordaje del síndrome de Sjögren requiere una atención continuada que tenga en cuenta tanto las manifestaciones físicas como las necesidades individuales de cada paciente.

En este contexto, enfermería puede desempeñar un papel relevante mediante la valoración de síntomas, la prevención de complicaciones, la educación sanitaria y el entrenamiento en medidas de autocuidado. Conocer las necesidades específicas de estos pacientes permite ofrecer recomendaciones prácticas para el manejo de la sequedad, favorecer la adherencia a los tratamientos y detectar precozmente cambios que requieran valoración por otros profesionales. Por ello, resulta de interés revisar los cuidados de enfermería aplicables a las personas adultas con síndrome de Sjögren y su contribución al mantenimiento de la calidad de vida2,3.

OBJETIVOS

General:

Analizar los cuidados de enfermería dirigidos a pacientes adultos con síndrome de Sjögren descritos en la literatura científica.

Específicos:

  • Identificar las principales manifestaciones y necesidades de cuidado en pacientes con síndrome de Sjögren.
  • Describir las intervenciones enfermeras dirigidas al control de los síntomas y la prevención de complicaciones.
  • Analizar las intervenciones educativas orientadas a mejorar el autocuidado y la calidad de vida.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica sobre los cuidados de enfermería dirigidos a pacientes adultos con síndrome de Sjögren. La búsqueda se llevó a cabo en las bases de datos PubMed, Scielo, CINAHL, Scopus y Dialnet, utilizando las palabras clave: Síndrome de Sjögren, enfermería, atención de enfermería, educación del paciente y autocuidado, consultadas previamente en el DeCS/MeSH y combinadas mediante los operadores booleanos AND y OR.

La pregunta de investigación planteada fue: ¿Qué cuidados e intervenciones de enfermería se describen en la literatura científica para mejorar el manejo de los síntomas, el autocuidado y la calidad de vida de los pacientes adultos con síndrome de Sjögren?

Para estructurar la pregunta se empleó el modelo PICO:

  • P: pacientes adultos con síndrome de Sjögren.
  • I: cuidados e intervenciones de enfermería.
  • C: cuidados habituales o ausencia de una intervención enfermera específica.
  • O: control de síntomas, prevención de complicaciones, autocuidado y calidad de vida.

Se estableció una acotación temporal de cinco años. Como criterios de inclusión se seleccionaron artículos científicos publicados en castellano o inglés, disponibles a texto completo y de acceso gratuito, realizados en población adulta y relacionados con el síndrome de Sjögren y los cuidados o intervenciones de enfermería. Se excluyeron publicaciones en otros idiomas, artículos sin acceso al texto completo, estudios realizados en población pediátrica y trabajos centrados exclusivamente en aspectos farmacológicos o médicos sin relación con la práctica enfermera

RESULTADOS

Manifestaciones clínicas y necesidades de cuidado:

El síndrome de Sjögren tiene síntomas variables, aunque la sequedad oral (xerostomía) y ocular (xeroftalmía) constituyen sus manifestaciones más características. A estas pueden añadirse fatiga, dolor musculoesquelético y otras manifestaciones sistémicas que pueden afectar a diferentes órganos y repercutir de forma importante en la vida cotidiana. La heterogeneidad de la enfermedad hace necesario valorar al paciente de forma individual, sin limitar la atención a los síntomas de sequedad1,3.

La valoración de enfermería debe centrarse en la intensidad y repercusión de los síntomas, prestando especial atención a la xerostomía, xeroftalmía, fatiga, dolor, alteraciones del sueño y limitaciones para realizar las actividades habituales. También es importante identificar dificultades para hablar, masticar o tragar, así como problemas relacionados con la alimentación y la hidratación1.

La sequedad mantenida puede favorecer complicaciones que requieren vigilancia, especialmente a nivel oral y ocular. Por ello, enfermería debe identificar precozmente cambios en las mucosas, molestias oculares, lesiones, infecciones o dificultades funcionales y reforzar las medidas de autocuidado. Además, la valoración debe incorporar la repercusión emocional y social de una enfermedad crónica cuyos síntomas pueden ser persistentes y poco visibles para otras personas. La fatiga y el dolor, de hecho, se encuentran entre los dominios que más se han estudiado junto con la sequedad y la calidad de vida3,4.

Cuidados de enfermería frente a la xerostomía:

La xerostomía puede dificultar la masticación, la deglución y el habla, además de aumentar el riesgo de caries, enfermedad periodontal y lesiones de la mucosa. Enfermería debe valorar el estado de la cavidad oral y la intensidad de los síntomas5.

Entre las medidas de cuidado se encuentra mantener una adecuada hidratación, estimular la secreción salival cuando sea posible y utilizar sustitutos de saliva o saliva artificial para aliviar la sequedad. En pacientes seleccionados, la pilocarpina, bajo prescripción médica, puede favorecer la producción de saliva, por lo que enfermería debe conocer su indicación y vigilar posibles efectos adversos.

También se recomienda mantener una adecuada higiene bucodental, evitar tabaco, alcohol y productos irritantes, y prestar atención a la aparición de dolor, lesiones, sangrado o signos de infección6.

Cuidados de enfermería frente a la xeroftalmía:

La xeroftalmía (sequedad ocular) puede producir sensación de arenilla, escozor, irritación, visión borrosa y mayor sensibilidad a la luz, pudiendo interferir en actividades como la lectura o el uso de pantallas. Enfermería debe valorar la intensidad de las molestias y detectar signos de irritación o lesión ocular.

Los cuidados incluyen el uso de lágrimas artificiales o lubricantes oculares según indicación, mantener una adecuada higiene ocular y evitar ambientes con humo, polvo, viento o aire acondicionado. También puede recomendarse realizar descansos durante actividades prolongadas que requieran fijar la vista4,5,6.

Es importante informar al paciente sobre la necesidad de consultar ante dolor ocular intenso, alteraciones persistentes de la visión, enrojecimiento importante o secreción, ya que pueden indicar una complicación que requiera valoración oftalmológica6.

Fatiga, dolor y capacidad funcional:

La fatiga es una manifestación frecuente del síndrome de Sjögren y puede limitar las actividades cotidianas incluso cuando los síntomas de sequedad están controlados. Enfermería debe valorar su intensidad, evolución y repercusión sobre el descanso, el trabajo y las actividades de la vida diaria, junto con la presencia de dolor musculoesquelético4.

Los cuidados deben orientarse a adaptar la actividad a la capacidad de cada persona, alternando periodos de actividad y descanso y utilizando estrategias de conservación de energía. Se recomienda mantener una actividad física adecuada a la situación del paciente, evitando tanto el sedentarismo como el sobreesfuerzo.

También es importante valorar las alteraciones del sueño y el impacto emocional asociado a los síntomas persistentes, favoreciendo estrategias que ayuden al paciente a mantener la autonomía y la calidad de vida2.

Alimentación e hidratación:

La xerostomía puede dificultar la masticación y deglución, especialmente de alimentos secos, y reducir el disfrute de las comidas. Enfermería debe valorar estas dificultades y vigilar la ingesta de líquidos y el estado nutricional cuando los síntomas sean persistentes.

Se recomienda mantener una hidratación adecuada, adaptada a las necesidades individuales, y favorecer alimentos con mayor contenido de humedad y texturas fáciles de masticar y tragar. Deben evitarse, en la medida de lo posible, alimentos muy secos, excesivamente salados, picantes o ácidos si aumentan la irritación oral.

La educación nutricional debe ser práctica e individualizada, buscando que las recomendaciones puedan mantenerse en la vida diaria sin generar restricciones innecesarias1,3,4.

Prevención de complicaciones:

La sequedad mantenida puede favorecer caries, enfermedad periodontal, lesiones de la mucosa e infecciones orales, mientras que la afectación ocular puede aumentar el riesgo de irritación y lesiones de la superficie ocular. Enfermería debe realizar una vigilancia periódica para detectar estos problemas de forma precoz.

Es importante reforzar la higiene bucodental y ocular, favorecer el cumplimiento de las medidas de tratamiento y educación y reconocer signos de alarma como dolor, sangrado, lesiones persistentes, secreciones o cambios en la visión. Ante estos hallazgos, se debe facilitar la valoración por el profesional correspondiente2.

Se prestará atención a la aparición de nuevos síntomas sistémicos o cambios en el estado general del paciente, favoreciendo una detección temprana y la coordinación con otros profesionales cuando sea necesario3,4,5.

Educación sanitaria y autocuidado:

La educación sanitaria es fundamental para que el paciente pueda manejar los síntomas del síndrome de Sjögren en su vida diaria. Enfermería debe proporcionar recomendaciones sencillas sobre hidratación, higiene oral y ocular, uso adecuado de tratamientos, alimentación y manejo de la fatiga, adaptándolas a las necesidades de cada persona.

También es importante enseñar a reconocer signos de alarma y cuándo consultar al equipo sanitario. La educación debe ser práctica y comprobar que el paciente comprende y puede aplicar las recomendaciones, favoreciendo una mayor autonomía y participación en sus propios cuidados.

La implicación de la familia o cuidador, cuando sea necesaria, puede facilitar el cumplimiento de las medidas de autocuidado y el seguimiento de la enfermedad3,5,6.

Impacto emocional y calidad de vida:

El síndrome de Sjögren puede afectar a la calidad de vida debido a la persistencia de síntomas como sequedad, fatiga y dolor, que pueden interferir en las relaciones sociales, el trabajo, el descanso y las actividades cotidianas. Enfermería debe valorar cómo estos síntomas repercuten en el bienestar y autonomía de cada paciente.

También es importante detectar ansiedad, alteraciones del estado de ánimo, aislamiento social o dificultades para afrontar la enfermedad, ofreciendo apoyo y facilitando la derivación a otros profesionales cuando sea necesario2.

El acompañamiento enfermero debe favorecer la adaptación a la enfermedad, reforzar las capacidades del paciente y promover estrategias que le permitan mantener la mayor autonomía y calidad de vida posible 5.

Seguimiento y coordinación asistencial:

El seguimiento enfermero permite mantener una atención continuada y detectar cambios en los síntomas o nuevas necesidades de cuidado. Es importante revisar periódicamente el control de la sequedad, la adherencia al tratamiento, las medidas de autocuidado y la repercusión de la enfermedad sobre la vida diaria3,4.

El abordaje del síndrome de Sjögren requiere coordinación entre diferentes profesionales, especialmente reumatología, atención primaria, odontología y oftalmología, según las manifestaciones de cada paciente. Enfermería puede facilitar esta comunicación y favorecer la continuidad de los cuidados6.

El seguimiento se adaptará a la evolución de la enfermedad, reforzando la educación sanitaria y modificando las recomendaciones cuando cambien las necesidades del paciente4,5.

CONCLUSIONES

  • El síndrome de Sjögren es una enfermedad autoinmune crónica que puede afectar de forma importante al bienestar y a la vida cotidiana, por lo que requiere una atención continuada que vaya más allá del control de la sequedad ocular y oral.
  • Las principales necesidades de cuidado se relacionan con la xerostomía, xeroftalmía, fatiga, dolor, alteraciones de la alimentación y limitaciones funcionales, siendo necesaria una valoración enfermera individualizada que permita detectar complicaciones de forma precoz.
  • Los cuidados dirigidos al mantenimiento de la salud oral y ocular, el control de los síntomas, la adecuada hidratación, la prevención de complicaciones y la adaptación de la actividad pueden favorecer el bienestar y la autonomía del paciente.
  • La educación sanitaria y el fomento del autocuidado constituyen herramientas fundamentales para que la persona pueda manejar los síntomas en su vida diaria, utilizar correctamente los tratamientos y reconocer cuándo necesita atención sanitaria.
  • El papel de enfermería resulta especialmente relevante en el seguimiento y coordinación asistencial, proporcionando apoyo continuado y facilitando una atención integral orientada a mantener la autonomía y mejorar la calidad de vida de las personas con síndrome de Sjögren.

BIBLIOGRAFÍA

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  5. Bayona de Pablo MV, Román Cuartero I, Moré Rubio B, Pardos Monreal B, Lanceta Ara L, Cidraque Zumeta I. Síndrome de Sjögren. Artículo monográfico. Revista Sanitaria de Investigación. 2024. Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/sindrome-de-sjogren-articulo-monografico-2/?utm_source
  6. Price EJ, Benjamin S, Bombardieri M, et al. British Society for Rheumatology guideline on management of adult and juvenile onset Sjögren disease. Rheumatology (Oxford). 2025;64(2):409-439. doi:10.1093/rheumatology/keae152

 

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