Impacto del consumo de bebidas energéticas en el sueño y la salud mental de los adolescentes: revisión de la evidencia actual

21 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Martina Ibañez Baró. Enfermera Especialista en Pediatría, Hospital Universitario Arnau de Vilanova (Lleida, España).
  2. Alba Ortiz Gómez. Enfermera Especialista en Salud Mental, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza, España).
  3. María Poves Ruiz. Enfermera Generalista, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza, España).
  4. Maddi Fernández Goñi. Enfermera Especialista en Salud Mental, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza, España).
  5. Laura Tejerina Tejedo. Enfermera Especialista en Pediatría, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).

RESUMEN

Introducción: El consumo de bebidas energéticas ha aumentado de forma considerable entre los adolescentes en los últimos años, generando preocupación por sus posibles efectos sobre el sueño, la salud mental y otros aspectos relacionados con el bienestar durante una etapa especialmente vulnerable del desarrollo.

Objetivo: Analizar la evidencia científica disponible sobre el impacto del consumo de bebidas energéticas en adolescentes, prestando especial atención a sus efectos sobre el sueño, la salud mental y el bienestar.

Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica mediante una búsqueda en las bases de datos PubMed, Cochrane y Google Académico. Se utilizaron los términos energy drinks, adolescents, sleep y mental health, combinados con el operador booleano AND. Se incluyeron artículos originales en español o inglés durante los últimos cinco años, seleccionándose un total de siete estudios.

Resultados: La evidencia analizada muestra una asociación consistente entre el consumo de bebidas energéticas y una peor calidad y duración del sueño, así como un aumento de síntomas de ansiedad, depresión, estrés y malestar psicológico. Además, el consumo habitual se relaciona con otros hábitos poco saludables, como una alimentación inadecuada, la omisión del desayuno y un mayor sedentarismo.

Conclusiones: El consumo habitual de bebidas energéticas puede repercutir negativamente en la salud física y mental de los adolescentes. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de desarrollar estrategias preventivas y programas de educación para la salud, destacando el papel de la enfermería en la promoción de hábitos saludables y la sensibilización sobre los riesgos asociados a estas bebidas.

PALABRAS CLAVE

Bebidas energéticas, adolescente, sueño, salud mental, cafeína.

ABSTRACT

Introduction: Energy drink consumption has increased considerably among adolescents in recent years, raising concerns about its potential effects on sleep, mental health, and other aspects of well-being during this particularly vulnerable stage of development.

Objective: To analyse the available scientific evidence on the impact of energy drink consumption among adolescents, with particular emphasis on its effects on sleep, mental health, and overall well-being.

Methods: A literature review was conducted through searches in the PubMed, Cochrane, and Google Scholar databases. The search strategy included the terms energy drinks, adolescents, sleep, and mental health, combined using the Boolean operator AND. Original articles published in English or Spanish within the last five years were included, resulting in a total of seven studies.

Results: The available evidence showed a consistent association between energy drink consumption and poorer sleep quality and shorter sleep duration, as well as increased symptoms of anxiety, depression, stress, and psychological distress. In addition, habitual consumption was associated with other unhealthy lifestyle behaviours, including poor dietary habits, skipping breakfast, and increased sedentary behaviour.

Conclusions: Regular consumption of energy drinks may have a negative impact on both the physical and mental health of adolescents. These findings highlight the need to implement preventive strategies and health education programs, emphasizing the role of nursing professionals in promoting healthy lifestyles and raising awareness of the risks associated with energy drink consumption.

KEY WORDS

Energy drinks, adolescent, sleep, mental health, caffeine.

INTRODUCCIÓN

El consumo de bebidas energéticas ha aumentado notablemente en los últimos años, especialmente entre los adolescentes. Estas bebidas se comercializan con el objetivo de aumentar la energía, mejorar el rendimiento físico y favorecer la concentración. Sin embargo, su composición incluye sustancias estimulantes, principalmente cafeína, además de azúcares, taurina y otros compuestos bioactivos, cuyo efecto sobre el organismo en desarrollo genera preocupación dentro del ámbito sanitario1.

La adolescencia constituye una etapa de vulnerabilidad debido a los cambios fisiológicos, psicológicos y sociales que se producen durante la misma. El sistema nervioso central continúa su maduración, por lo que la exposición frecuente a sustancias estimulantes puede tener efectos perjudiciales sobre procesos como el sueño, la regulación emocional y la conducta. Por este motivo, diferentes estudios han relacionado el consumo elevado de bebidas energéticas en adolescentes con una menor calidad del sueño, mayor somnolencia diurna, síntomas de ansiedad y alteraciones en el estado de ánimo2,3.

Además, el consumo de estos productos puede estar influenciado por factores sociales como la publicidad, la percepción de mejora del rendimiento y la normalización de su uso entre iguales. La facilidad de acceso y la ausencia de una percepción de riesgo clara favorecen que algunos adolescentes consuman estas bebidas de forma habitual, desconociendo sus posibles efectos adversos3,4.

Por estos motivos, desde el ámbito de la pediatría y la promoción de la salud, resulta importante analizar el consumo y sus consecuencias, ya que los profesionales sanitarios desempeñan un papel fundamental en la educación sanitaria dirigida a los adolescentes y sus familias. La identificación de los posibles riesgos relacionados permite establecer estrategias preventivas encaminadas a promover hábitos saludables y un consumo informado.

OBJETIVO

El objetivo de esta revisión es analizar la evidencia científica disponible sobre el impacto del consumo de bebidas energéticas en adolescentes, prestando especial atención a sus efectos sobre el sueño, la salud mental y otros aspectos relacionados con el bienestar durante esta etapa del desarrollo.

METODOLOGÍA

Se ha realizado una revisión bibliográfica de la literatura científica con el objetivo de analizar la evidencia disponible sobre el impacto del consumo de bebidas energéticas en adolescentes, prestando especial atención a los efectos en el sueño, salud mental y el bienestar.

La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en agosto de 2026 en las bases de datos PubMed, Cochrane y Google Académico. Para la estrategia de búsqueda se usaron las palabras claves siguientes: “energy drinks”, “adolescents”, “sleep” y “mental health”, combinados con el operador booleano AND.

Se incluyeron artículos originales, revisiones sistemáticas o revisiones narrativas publicados en los últimos cinco años en español o inglés, con texto completo disponible. Por otro lado, se excluyeron publicaciones duplicadas y estudios que no guardaban relación con el objetivo de la revisión, incluyendo finalmente un total de siete artículos.

RESULTADOS

Tras la búsqueda bibliográfica, se incluyeron siete estudios originales de diseño observacional transversal centrados en población adolescente de diferente contexto geográfico5–11. Los estudios analizaron la asociación entre el consumo de bebidas energéticas y diferentes indicadores relacionados con el sueño, la salud mental y otros hábitos de vida.

Características del consumo:

Los estudios de Kaldenbach5, Faris8 y Veselska9 coinciden en que el consumo de bebidas energéticas constituye una práctica frecuente durante la adolescencia, con una mayor prevalencia entre los varones y un incremento progresivo conforme aumenta la edad. Asimismo, el consumo habitual suele asociarse a otros comportamientos poco saludables: una peor calidad de la dieta, omisión del desayuno menor actividad física y omisión del desayuno. Todo ello sugiere que las bebidas energéticas forman parte de un patrón más amplio de estilos de vida menos saludables5,8,9.

Además, algunos estudios describen que el consumo de bebidas energéticas se relaciona con otros factores que pueden afectar al bienestar. De esta manera se observa que el consumo de bebidas energéticas coexiste con hábitos menos saludables, relacionados principalmente con la alimentación y el sedentarismo5,8,9.

Sueño:

La evidencia incluida muestra una asociación consistente entre el consumo de bebidas energéticas y una peor calidad del descanso nocturno. Los adolescentes que consumen presentan una menor duración del sueño, mayor dificultad de conciliación, horarios de sueño más tardíos y una menor probabilidad de conseguir las recomendaciones de sueño para su edad5,9,10.

Además, varios estudios describen una relación dosis-respuesta directamente proporcional, por lo que a mayor consumo de estas bebidas, mayor deterioro de los parámetros del sueño5,9,10. Por lo que se demuestra que el consumo habitual de bebidas energéticas puede estar relacionado con un peor descanso nocturno.

Salud mental:

Respecto a la salud mental, varios estudios identifican una asociación entre el consumo frecuente de bebidas energéticas y una mayor presencia de síntomas psicológicos. Se observó que los consumidores habituales presentaban mayores niveles de ansiedad, estrés, síntomas depresivos y un mayor malestar psicológico en comparación con los no consumen bebidas energéticas6,7,8,11.

Asimismo, algunos artículos encontraron diferencias según el sexo, observándose variaciones en la intensidad de determinados síntomas emocionales entre chicos y chicas consumidores de bebidas energéticas6. En el estudio de Ajibo et al., realizado en adolescentes noruegos, también se observó una asociación entre el consumo frecuente y una mayor prevalencia de problemas relacionados con la salud mental, reforzando la consistencia de estos hallazgos11.

Interacción entre hábitos, sueño y salud mental:

Además del sueño y la salud mental, algunos estudios describen que el consumo de bebidas energéticas se relaciona con otros factores que pueden afectar al bienestar. Entre ellos destacan una peor calidad de la alimentación, la omisión del desayuno, hábitos sedentarios y la coexistencia de múltiples conductas de riesgo para la salud8,9. Algunos autores plantean que la alteración del sueño podría actuar como un mecanismo intermedio mediante el cual el consumo de bebidas energéticas favorece la aparición de problemas emocionales y conductuales, reforzando la interacción existente entre los hábitos de vida, el descanso y la salud mental9.

En conjunto, la evidencia científica disponible muestra una relación entre el consumo habitual de bebidas energéticas y un peor estado de salud en los adolescentes. Las alteraciones del sueño constituyen el hallazgo más sólido aunque las asociaciones con ansiedad, depresión, estrés y otros problemas emocionales también aparecen de forma reiterada5–11.

DISCUSIÓN

La evidencia científica muestra una asociación entre el consumo de bebidas energéticas y diferentes efectos adversos sobre la salud de los adolescentes, especialmente sobre el sueño y la salud mental. Los estudios incluidos en esta revisión coinciden en que un mayor consumo se asocia con una menor duración y calidad del sueño, dificultades de conciliación y un aumento de la somnolencia diurna5,9,10. Asimismo, el consumo frecuente se relaciona con una mayor presencia de síntomas de ansiedad, depresión, estrés y alteraciones del bienestar psicológico6,7,8,11.

Estos resultados son similares a los obtenidos en otras revisiones recientes, donde se ha observado que el elevado contenido en cafeína y otros componentes estimulantes de las bebidas energéticas puede alterar el sueño y favorecer problemas emocionales y conductuales en adolescentes12–15. Además, el consumo de estas bebidas suele coexistir con otros hábitos poco saludables, como una alimentación inadecuada o el uso excesivo de pantallas, lo que puede potenciar sus efectos sobre la salud.

Desde el ámbito enfermero, los resultados encontrados refuerzan la importancia de la educación para la salud y la prevención en los adolescentes y sus familias. Los profesionales de enfermería desempeñan un papel clave en la identificación de patrones de consumo, la promoción de hábitos saludables y el desarrollo de intervenciones educativas dirigidas a reducir los posibles riesgos asociados.

Entre las principales limitaciones destaca el predominio de estudios transversales que no permiten establecer relaciones de causalidad. Asimismo, la variedad de los instrumentos utilizados dificulta la comparación de los resultados entre investigaciones.

CONCLUSIÓN

En conclusión, la evidencia actual sugiere que el consumo habitual de bebidas energéticas en adolescentes se asocia con un peor patrón de sueño, una mayor prevalencia de problemas de salud mental y otros comportamientos poco saludables. Aunque son necesarios estudios longitudinales que confirmen estas asociaciones en el tiempo, los hallazgos disponibles apoyan la importancia de promover intervenciones preventivas y políticas de salud orientadas a limitar el consumo de estas bebidas durante la adolescencia.

BIBLIOGRAFÍA

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  11. Kaldenbach S, Leonhardt M, Strand TA, Holten-Andersen M. Mental health and energy drink consumption among Norwegian adolescents; a cross-sectional study. BMC Public Health. 10 de junio de 2025;25(1):2158. doi:10.1186/s12889-025-23432-6
  12. Ajibo C, Van Griethuysen A, Visram S, Lake AA. Consumption of energy drinks by children and young people: a systematic review examining evidence of physical effects and consumer attitudes. Public Health. febrero de 2024;227:274-81. doi:10.1016/j.puhe.2023.08.024
  13. Fuentealba Garrido J, Momberg Villanueva D, Rezende Brito De Oliveira T, Riquelme Pedraza M, Valeria González J, Aguayo Verdugo N. Efecto de las bebidas energéticas en la salud mental de adolescentes y jóvenes: Revisión sistemática. SANUS. 26 de enero de 2024;9:e438. doi:10.36789/revsanus.vi1.438
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  15. Manal Abuagela, Maisoona Alsaadi, Nagat Alshohubi, Eman Derbi, Sara Kara, Fatima Layas, et al. The Impact of Energy Drinks on Adolescents’ Health: A Review. AlQalam J Med Appl Sci. 30 de junio de 2026. doi:10.54361/ajmas.269604

 

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