Uso de las redes sociales como herramientas de educación para la salud en la prevención de conductas de riesgo en adolescentes: revisión sistemática

22 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Nicoleta Bianca Sentes. Enfermera de la Unidad de Radiología, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  2. Elisa Pérez Villar. Enfermera del Servicio de Medicina Interna, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  3. Gianela Natalia Zúñiga Meza. Enfermera del Servicio de Urgencias, Hospital Royo Villanova, Zaragoza, España.
  4. Walter Alexis Cuenca Armijos. Enfermero del Servicio de Urgencias, Hospital Royo Villanova, Zaragoza, España.
  5. Lucía Lobaco Moreno. Enfermera de la Unidad de Trasplantes de Riñón, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  6. Adriana Marina Pellicer Gómez. Enfermera de Quirófano, Hospital Materno-Infantil, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

RESUMEN

Introducción: la adolescencia es una etapa de especial vulnerabilidad a la adopción de conductas de riesgo para la salud (consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, conductas sexuales no protegidas, ciberacoso, trastornos de la conducta alimentaria y autolesiones), en un contexto de uso casi universal de las redes sociales por parte de esta población. Estas plataformas constituyen simultáneamente un factor de exposición a contenidos de riesgo y un canal potencial para la educación y la promoción de la salud.

Objetivo: analizar y sintetizar la evidencia científica disponible sobre el uso de las redes sociales como herramienta de educación para la salud en la prevención de conductas de riesgo en la población adolescente.

Metodología: se realizó una revisión sistemática de la literatura siguiendo los principios de la declaración PRISMA 2020, mediante búsqueda estructurada en bases de datos biomédicas y motores académicos, utilizando los descriptores DeCS/MeSH «Redes Sociales», «Educación en Salud», «Conducta del Adolescente», «Asunción de Riesgos» y «Prevención Primaria». Se incluyeron estudios publicados fundamentalmente entre 2012 y 2026, en español o inglés, centrados en adolescentes (10-19 años) y en intervenciones o revisiones relativas a redes sociales y conductas de riesgo.

Resultados: se analizaron 21 fuentes que abordan seis grandes áreas de conducta de riesgo: salud sexual y prevención de infecciones de transmisión sexual, consumo de tabaco y vapeo, consumo de alcohol y otras sustancias, ciberacoso, trastornos de la conducta alimentaria e imagen corporal, y salud mental/autolesiones. Las intervenciones educativas basadas en redes sociales incrementan de forma consistente el conocimiento sobre los riesgos, mientras que su efecto sobre el cambio conductual es más modesto y heterogéneo. Los programas más eficaces comparten características comunes: participación activa del adolescente, contenido culturalmente adaptado, apoyo entre iguales y combinación con componentes presenciales o familiares.

Conclusiones: las redes sociales representan una herramienta prometedora, aunque no suficiente por sí sola, para la educación y la prevención en salud adolescente. Se requiere mayor rigor metodológico, seguimientos a largo plazo y marcos teóricos explícitos para consolidar la evidencia de eficacia conductual.

PALABRAS CLAVE

Redes sociales, educación en salud, conducta del adolescente, asunción de riesgos, prevención primaria.

ABSTRACT

Introduction: adolescence is a period of heightened vulnerability to health-risk behaviors (tobacco, alcohol and other drug use, unprotected sexual behavior, cyberbullying, eating disorders and self-harm), occurring alongside near-universal social media use in this population. These platforms are simultaneously a source of exposure to risk-related content and a potential channel for health education and promotion.

Objective: to analyze and synthesize the available scientific evidence on the use of social media as a health education tool for the prevention of risk behaviors in adolescents.

Methods: a systematic literature review was conducted following the PRISMA 2020 guidelines, through a structured search of biomedical databases and academic search engines, using the DeCS/MeSH descriptors «Social Media», «Health Education», «Adolescent Behavior», «Risk-Taking» and «Primary Prevention». Studies published mainly between 2012 and 2026, in Spanish or English, focusing on adolescents (10-19 years) and on interventions or reviews addressing social media and risk behaviors, were included.

Results: 21 sources were analyzed, covering six major risk-behavior domains: sexual health and sexually transmitted infection prevention, tobacco and vaping use, alcohol and other substance use, cyberbullying, eating disorders and body image, and mental health/self-harm. Social media-based educational interventions consistently increase risk-related knowledge, while their effect on behavior change is more modest and heterogeneous. The most effective programs share common features: active adolescent participation, culturally adapted content, peer support, and combination with in-person or family-based components.

Conclusions: social media represent a promising, though not sufficient on their own, tool for adolescent health education and prevention. Greater methodological rigor, long-term follow-up and explicit theoretical frameworks are needed to consolidate the evidence on behavioral efficacy.

KEY WORDS

Social media, health education, adolescent behavior, risk-taking, primary prevention.

INTRODUCCIÓN

La adolescencia, comprendida entre los 10 y los 19 años, constituye una etapa crítica del desarrollo en la que se consolidan hábitos con repercusión en la salud a lo largo de toda la vida1. Es también el periodo en el que se inicia la mayor parte de las conductas de riesgo para la salud: el consumo de tabaco y alcohol, el uso de otras sustancias, las prácticas sexuales no protegidas, la implicación en episodios de ciberacoso, las alteraciones de la conducta alimentaria y las conductas autolesivas.

En paralelo, el uso de las redes sociales se ha convertido en una práctica prácticamente universal entre los adolescentes, que dedican una parte sustancial de su tiempo diario a estas plataformas. Una revisión sistemática con metanálisis reciente, que incluyó más de 1,4 millones de adolescentes, encontró asociaciones entre el uso frecuente de redes sociales y un incremento de las probabilidades de consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, de conducta sexual de riesgo, de conductas antisociales y de juego patológico1, lo que confirma la relevancia de las redes sociales como determinante de la salud adolescente y no solo como un espacio de ocio.

No obstante, el mismo entorno digital que actúa como vector de exposición a contenidos de riesgo puede convertirse en un canal privilegiado de educación para la salud, entendida como el conjunto de oportunidades de aprendizaje creadas conscientemente para mejorar la alfabetización en salud, incluyendo la mejora del conocimiento y el desarrollo de habilidades personales que conduzcan a la salud individual y comunitaria3. La cercanía generacional de los adolescentes con estas plataformas, su capacidad de difusión masiva a bajo coste y su potencial para generar interacción entre iguales las convierten en un recurso atractivo para el diseño de intervenciones preventivas.

Desde el punto de vista teórico, buena parte de las intervenciones educativas en redes sociales se fundamentan en la teoría cognitiva social, que postula que la autoeficacia percibida, las expectativas de resultado y los facilitadores u obstáculos del entorno regulan la motivación y el cambio de comportamiento en salud5, lo que resulta especialmente pertinente en entornos digitales donde el modelado social entre iguales desempeña un papel central.

Un estudio reciente realizado en España confirmó que las intervenciones de educación para la salud dirigidas a adolescentes son eficaces para reducir la adicción a internet y el tiempo de uso, aunque la evidencia específica sobre la adicción a redes sociales continúa siendo limitada2, lo que subraya la necesidad de sistematizar el conocimiento disponible sobre el papel educativo —no solo el papel de riesgo— de estas plataformas en la prevención de conductas de riesgo. Ante la dispersión de la evidencia entre distintas áreas de conducta (salud sexual, consumo de sustancias, ciberacoso, salud mental y trastornos de la conducta alimentaria), resulta necesario un análisis integrador que permita identificar patrones comunes de eficacia y vacíos de conocimiento.

OBJETIVOS

Objetivo general:

Analizar y sintetizar la evidencia científica disponible sobre el uso de las redes sociales como herramienta de educación para la salud en la prevención de conductas de riesgo en adolescentes.

Objetivos específicos:

  1. Describir las principales conductas de riesgo adolescentes abordadas mediante intervenciones de educación para la salud desarrolladas en redes sociales.
  2. Identificar las características de diseño, contenido y difusión de las intervenciones educativas que se asocian a mejores resultados en conocimiento, actitudes e intención de cambio conductual.
  3. Determinar el efecto de dichas intervenciones sobre las conductas de riesgo propiamente dichas, diferenciándolo del efecto sobre el conocimiento y las actitudes.
  4. Señalar las limitaciones metodológicas y las líneas de investigación futura en este ámbito.

METODOLOGÍA

Diseño:

Se llevó a cabo una revisión sistemática de la literatura científica, estructurada conforme a los principios de la declaración PRISMA 20204 para la elaboración y comunicación de revisiones sistemáticas. No se dispone de registro previo en una base de protocolos, por lo que este trabajo debe entenderse como una revisión sistemática de tipo narrativo-integrador, y no como una revisión con metanálisis cuantitativo.

Fuentes de información y estrategia de búsqueda:

La búsqueda bibliográfica se realizó de forma estructurada en bases de datos y repositorios biomédicos de referencia (entre ellos, MEDLINE/PubMed, BMJ, JMIR, ScienceDirect y otras fuentes indexadas en Scopus y Web of Science), combinando los descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS) y sus equivalentes en Medical Subject Headings (MeSH): «Redes Sociales»/»Social Media», «Educación en Salud»/»Health Education», «Conducta del Adolescente»/»Adolescent Behavior», «Asunción de Riesgos»/»Risk-Taking» y «Prevención Primaria»/»Primary Prevention», junto con términos libres relativos a conductas específicas (tabaco, vapeo, alcohol, sexualidad, ciberacoso, trastornos de la conducta alimentaria, autolesión). Los términos se combinaron mediante los operadores booleanos AND/OR. La búsqueda se restringió a artículos publicados fundamentalmente entre 2012 y 2026, en español o en inglés (véase el Anexo 1).

Criterios de elegibilidad:

Criterios de inclusión: (a) estudios primarios (ensayos aleatorizados y no aleatorizados, estudios cuasi-experimentales, protocolos de intervención) o revisiones (sistemáticas, con o sin metanálisis, de alcance) que analizaran el uso de redes sociales con fines de educación, promoción o prevención en salud; (b) población adolescente (10-19 años) o estudios de jóvenes que incluyeran de forma sustancial población adolescente; (c) desenlaces relativos a conocimiento, actitudes, intención conductual o conducta de riesgo; (d) publicación en revista revisada por pares.

Criterios de exclusión: estudios centrados exclusivamente en población adulta, estudios sobre el uso general de internet sin componente educativo o preventivo explícito, y trabajos no disponibles en texto completo o resumen estructurado.

Selección y extracción de datos:

La selección de los estudios se realizó en dos fases: cribado por título y resumen, seguido de la lectura del texto completo o del resumen estructurado de los artículos preseleccionados, valorando su adecuación a los criterios de elegibilidad. De cada estudio se extrajeron los siguientes datos: autoría, año, país o contexto, diseño, plataforma o red social empleada, conducta de riesgo abordada, componentes de la intervención y principales resultados. El proceso de selección aplicado se resume en la Figura descrita en el Anexo 2.

Limitaciones metodológicas del proceso de búsqueda:

Esta revisión no constituye una búsqueda exhaustiva y reproducible en el sentido estricto de una revisión Cochrane, ya que no se realizó un cribado por duplicado ni una evaluación formal del riesgo de sesgo estudio por estudio, ni se dispone de un diagrama de flujo con cifras exactas de registros identificados y excluidos en cada base de datos. Se trata, por tanto, de una síntesis estructurada y transparente de un conjunto representativo de la evidencia disponible, orientada a la integración temática más que a la estimación cuantitativa agregada del efecto. Esta limitación se retoma en el apartado de discusión.

RESULTADOS

Se analizaron 21 fuentes que, en conjunto, abordan seis grandes áreas de conducta de riesgo adolescente en relación con el uso educativo de las redes sociales. En el Anexo 3 se resumen las características generales de los estudios incluidos y en el Anexo 4 se presenta una síntesis de los hallazgos por área temática.

Salud sexual y prevención de infecciones de transmisión sexual:

Las intervenciones dirigidas a la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS) y del VIH a través de redes sociales muestran de forma consistente una mejora del conocimiento sobre prevención, cribado y anticoncepción6. Un ensayo aleatorizado por conglomerados que difundió mensajes preventivos a través de Facebook no logró reducir de forma significativa las conductas sexuales de riesgo a los dos y seis meses de seguimiento, si bien mostró la viabilidad de utilizar redes sociales como canal de difusión masiva entre adolescentes y jóvenes7. Por su parte, una intervención de mantenimiento telefónico combinada con apoyo digital tras una intervención presencial demostró reducir la incidencia de nuevas ITS en adolescentes con antecedentes de infección8, lo que sugiere que las redes sociales resultan más eficaces cuando se integran como refuerzo de intervenciones presenciales que cuando se emplean de forma aislada.

Consumo de tabaco y vapeo:

En el ámbito del tabaquismo y el vapeo, un ensayo clínico aleatorizado con 1.514 adolescentes estadounidenses demostró que la exposición repetida a anuncios preventivos de la campaña «The Real Cost» redujo la susceptibilidad tanto al vapeo como al consumo de cigarrillos convencionales, con un efecto de arrastre positivo entre ambas conductas9. Las intervenciones de cesación desarrolladas específicamente en Instagram, mediante grupos de apoyo por mensajería directa con componentes de entrevista motivacional y apoyo social entre iguales, han mostrado resultados prometedores de viabilidad y aceptabilidad en adolescentes y adultos jóvenes10, en línea con la evidencia previa obtenida en Facebook para población joven adulta, donde una intervención de cesación tabáquica basada en esta red social mostró eficacia preliminar frente a un grupo control11. El seguimiento de participantes en programas reales de cesación por redes sociales identificó que el apoyo social percibido y la interacción activa con el contenido se asociaban a mayores tasas de abstinencia12.

Consumo de alcohol y otras sustancias:

Las intervenciones basadas en la familia que incorporan un componente digital sobre cogniciones de riesgo asociadas a las redes sociales constituyen una vía emergente para reducir el consumo de alcohol adolescente13. Una revisión de alcance sobre programas preventivos en línea con características de interacción social identificó ocho programas dirigidos a adolescentes, de los cuales seis mostraron resultados positivos sobre el consumo, aunque solo en dos casos pudo atribuirse claramente el efecto a los componentes sociales específicos de la intervención14. En un plano complementario, las estrategias comunitarias y ambientales de prevención del consumo de alcohol —de carácter regulador y no exclusivamente digital— también han mostrado reducciones en la disponibilidad y el consumo, lo que confirma que las intervenciones en redes sociales resultan más eficaces cuando se enmarcan en estrategias preventivas multinivel y no como una medida aislada15.

Ciberacoso y violencia entre iguales:

La evidencia sobre programas educativos de prevención del ciberacoso es más consolidada que en otras áreas. Un metanálisis mostró que las intervenciones educativas reducen tanto la perpetración como la victimización por ciberacoso, con tamaños de efecto modestos, pero consistentes16. Un segundo metanálisis específico sobre programas de prevención del ciberacoso encontró resultados mixtos según el diseño pedagógico del programa, siendo más eficaces aquellos que activan la agencia del profesorado y del propio alumnado17. Las estrategias familiares y educativas combinadas, que incluyen el desarrollo de competencias digitales y de regulación emocional, se asocian a una reducción de la implicación en episodios de ciberacoso, aunque la heterogeneidad de los programas dificulta extraer conclusiones definitivas sobre el formato óptimo de intervención18.

Trastornos de la conducta alimentaria e imagen corporal:

Los programas de alfabetización mediática («media literacy») aplicados en el contexto escolar han demostrado reducir factores de riesgo para los trastornos de la conducta alimentaria. Un estudio piloto con adolescentes mostró mejoras en la insatisfacción corporal, la restricción alimentaria y el escepticismo ante los contenidos idealizados de las redes sociales tras una breve intervención de alfabetización mediática19. Estos hallazgos se confirmaron en un ensayo aleatorizado por conglomerados con casi 900 adolescentes de ambos sexos, en el que el programa SoMe —centrado en el desarrollo de habilidades críticas frente a los contenidos de redes sociales relacionados con la imagen corporal— redujo la insatisfacción corporal y la restricción dietética, con efectos que se mantuvieron, aunque de forma atenuada, en el seguimiento a seis y doce meses20.

Salud mental y conductas autolesivas:

Una revisión sistemática sobre intervenciones dirigidas a mejorar el bienestar mental mediante el uso de redes sociales encontró efectos positivos, aunque de magnitud limitada y con importante heterogeneidad metodológica entre los estudios, señalando la necesidad de estudios longitudinales y de una mayor integración de estas intervenciones en los entornos escolares y sanitarios21. Esta área concentra, además, los principales retos éticos y de seguridad de la investigación, dado el riesgo potencial de exposición a contenido relacionado con la autolesión y la ideación suicida en las propias plataformas objeto de estudio.

Elementos comunes de las intervenciones eficaces:

El análisis transversal de los estudios incluidos permite identificar varios elementos que se repiten en las intervenciones con resultados más favorables: (a) participación activa del adolescente en la generación o valoración del contenido, frente a modelos puramente informativos y unidireccionales; (b) apoyo entre iguales y componentes de interacción social dentro de la propia plataforma1; (c) fundamentación explícita en modelos teóricos del comportamiento en salud, como la teoría cognitiva social5; (d) combinación con componentes presenciales, familiares o escolares13,15; y (e) adaptación cultural y lingüística del contenido al contexto de la población destinataria2.

DISCUSIÓN

Los resultados de esta revisión confirman que las redes sociales pueden actuar como una herramienta útil de educación para la salud en la prevención de conductas de riesgo adolescentes, si bien su eficacia difiere notablemente según el desenlace considerado. De forma coincidente con lo señalado por Purba et al.1 y por Arana-Rodríguez et al.2, el efecto de las intervenciones sobre el conocimiento, las actitudes y la intención de cambio es, en general, más consistente que su efecto sobre la conducta de riesgo propiamente dicha. Este patrón se observa de forma especialmente clara en el ámbito de la salud sexual67, donde el incremento del conocimiento sobre ITS no siempre se traduce en una reducción de las prácticas sexuales no protegidas.

El área en la que la evidencia resulta más robusta es la prevención del ciberacoso, donde los metanálisis disponibles coinciden en señalar efectos protectores modestos pero replicados en distintos contextos1617, posiblemente porque estas intervenciones se apoyan con frecuencia en entornos escolares estructurados que facilitan la evaluación de resultados y el seguimiento a medio plazo. En el extremo opuesto, la investigación sobre autolesión, ideación suicida y bienestar mental en redes sociales continúa siendo incipiente y plantea retos éticos específicos, dado que la propia plataforma de intervención puede constituir, simultáneamente, una fuente de exposición a contenido de riesgo21.

Desde una perspectiva teórica, la mayor eficacia observada en los programas que incorporan interacción activa, apoyo entre iguales y modelado social resulta coherente con los postulados de la teoría cognitiva social sobre autoeficacia y aprendizaje observacional5, y sugiere que el valor añadido de las redes sociales frente a otros canales de educación para la salud no reside tanto en la mera difusión de información como en su capacidad de generar interacción social significativa entre pares.

FORTALEZAS Y LIMITACIONES

Esta revisión ofrece una visión integradora de un campo habitualmente fragmentado por áreas de conducta específicas (salud sexual, consumo de sustancias, ciberacoso, salud mental y trastornos de la conducta alimentaria), lo que permite identificar elementos transversales de eficacia. No obstante, presenta limitaciones relevantes. En primer lugar, y tal como se señaló en el apartado de metodología, no se trata de una búsqueda exhaustiva multi-base de datos con cribado por duplicado ni con evaluación formal del riesgo de sesgo estudio por estudio, por lo que no puede descartarse la existencia de estudios relevantes no incluidos ni la sobreestimación de resultados positivos por sesgo de publicación. En segundo lugar, la heterogeneidad de diseños (ensayos aleatorizados, estudios cuasi-experimentales, revisiones sistemáticas y de alcance) y de desenlaces impide una síntesis cuantitativa mediante metanálisis. En tercer lugar, la mayoría de los estudios incluidos proceden de países de renta alta, lo que limita la generalización de los hallazgos a contextos socioeconómicos y culturales distintos.

IMPLICACIONES PARA LA PRÁCTICA Y LA INVESTIGACIÓN FUTURA

Los hallazgos sugieren que las intervenciones de educación para la salud en redes sociales deberían diseñarse como complemento de estrategias preventivas presenciales, escolares o familiares, y no como sustituto de estas13,15. Asimismo, resulta necesario que futuros estudios incorporen seguimientos a medio y largo plazo, midan de forma diferenciada los desenlaces cognitivos y conductuales, y expliciten el marco teórico subyacente a la intervención, con el fin de facilitar la comparabilidad entre estudios y la identificación de los componentes activos realmente responsables del cambio de comportamiento.

CONCLUSIONES

Las redes sociales constituyen una herramienta prometedora de educación para la salud dirigida a la prevención de conductas de riesgo en adolescentes, con un efecto especialmente consistente sobre el conocimiento y las actitudes, y un efecto más limitado y heterogéneo sobre la conducta de riesgo propiamente dicha. La evidencia disponible es más sólida en el ámbito de la prevención del ciberacoso y más incipiente en el ámbito de la salud mental y las conductas autolesivas.

Las intervenciones con mejores resultados comparten un diseño participativo, apoyado en el modelado social entre iguales, fundamentado en modelos teóricos explícitos del comportamiento en salud y combinado con componentes presenciales, familiares o escolares. Se recomienda que futuras investigaciones adopten diseños experimentales rigurosos, con seguimientos prolongados y protocolos registrados prospectivamente, que permitan consolidar la evidencia sobre la eficacia conductual de estas intervenciones y orientar su incorporación a las políticas de salud pública dirigidas a la población adolescente.

BIBLIOGRAFÍA

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  15. De Carlos Oliveira M, Mendes-Sousa M, Soares-Santos LE, Valente JY, Caetano SC, Sanchez ZM. Community-based environmental interventions to prevent alcohol use in adolescents: a systematic review. Drug Alcohol Rev. 2025.
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  19. McLean SA, Wertheim EH, Masters J, Paxton SJ. A pilot evaluation of a social media literacy intervention to reduce risk factors for eating disorders. Int J Eat Disord. 2017;50(7):847-51.
  20. Gordon CS, Jarman HK, Rodgers RF, McLean SA, Slater A, Fuller-Tyszkiewicz M, Paxton SJ. Outcomes of a cluster randomized controlled trial of the SoMe social media literacy program for improving body image-related outcomes in adolescent boys and girls. Nutrients. 2021;13(11):3825.
  21. Plackett R, Blyth A, Schartau P. The impact of social media use interventions on mental well-being: systematic review. J Med Internet Res. 2023;25:e44922.

ANEXOS

Anexo 1. Descriptores DeCS/MeSH utilizados en la estrategia de búsqueda:

Descriptor DeCS (español) Descriptor MeSH (inglés) Uso en la estrategia de búsqueda
Redes Sociales Social Media Término principal de exposición/intervención
Educación en Salud Health Education Término principal de intervención
Conducta del Adolescente Adolescent Behavior Delimitación de la conducta objeto de estudio
Asunción de Riesgos Risk-Taking Delimitación del desenlace de interés
Prevención Primaria Primary Prevention Delimitación del enfoque preventivo

 

Anexo 2. Proceso de identificación, cribado y selección de estudios:

Fase Descripción del proceso
Identificación Búsqueda estructurada en bases de datos y repositorios biomédicos (MEDLINE/PubMed, BMJ, JMIR, ScienceDirect y otras fuentes indexadas en Scopus y Web of Science) combinando descriptores DeCS/MeSH y términos libres.
Cribado Revisión del título y el resumen de los registros recuperados, aplicando los criterios de elegibilidad descritos en el apartado de metodología.
Elegibilidad Lectura del texto completo o del resumen estructurado de los estudios preseleccionados para confirmar su adecuación a los objetivos de la revisión.
Inclusión Incorporación de 21 fuentes que cumplieron los criterios de inclusión y aportaron información relevante para al menos una de las áreas temáticas analizadas.

 

Anexo 3. Características generales de una muestra representativa de los estudios incluidos:

Autor(es), año [ref.] Diseño Plataforma Área de conducta de riesgo
Purba et al., 2023 [1] Revisión sistemática y metanálisis Múltiples Múltiples conductas de riesgo (visión transversal)
Arana-Rodríguez et al., 2025 [2] Revisión sistemática y metanálisis Internet / RRSS Uso problemático de internet y redes sociales
Bull et al., 2012 [7] ECA por conglomerados Facebook Salud sexual / prevención de ITS
DiClemente et al., 2014 [8] Ensayo clínico aleatorizado Telefonía + apoyo digital Salud sexual / prevención de ITS
Noar et al., 2022 [9] Ensayo clínico aleatorizado Vídeo online (campaña) Prevención del vapeo y el tabaquismo
Lyu et al., 2022 [10] Protocolo de ECA Instagram Cesación del vapeo
Ramo et al., 2018 [11] ECA Facebook Cesación tabáquica
Litt et al., 2022 [13] Protocolo de estudio piloto aleatorizado Plataforma web Prevención del consumo de alcohol
de la Rosa et al., 2023 [14] Revisión de alcance Programas en línea Prevención del consumo de alcohol
Ng et al., 2022 [16] Revisión sistemática y metanálisis Diversas (programas escolares) Prevención del ciberacoso
Gaffney et al., 2019 [17] Revisión sistemática y metanálisis Diversas (programas escolares) Prevención del ciberacoso
McLean et al., 2017 [19] Estudio piloto cuasi-experimental Programa de alfabetización mediática Trastornos de la conducta alimentaria
Gordon et al., 2021 [20] ECA por conglomerados Programa SoMe (aula) Imagen corporal / trastornos alimentarios
Plackett et al., 2023 [21] Revisión sistemática Múltiples Bienestar mental

 

Anexo 4. Síntesis de hallazgos por área temática de conducta de riesgo:

Área temática Principal hallazgo Referencias
Salud sexual e ITS Mejora consistente del conocimiento; efecto conductual débil salvo cuando se combina con apoyo presencial. 6, 7, 8
Tabaco y vapeo Reducción de la susceptibilidad al consumo y apoyo a la cesación mediante grupos de apoyo entre iguales. 9, 10, 11, 12
Alcohol y otras sustancias Resultados positivos cuando se incorporan componentes sociales o familiares explícitos. 13, 14, 15
Ciberacoso Reducción moderada y replicada de la perpetración y la victimización. 16, 17, 18
Trastornos de conducta alimentaria Reducción de la insatisfacción corporal y la restricción alimentaria mediante alfabetización mediática. 19, 20
Salud mental / autolesión Evidencia incipiente, efectos positivos modestos y retos éticos específicos. 21

 

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