Hipertensión arterial no controlada y prevención del ictus: papel de enfermería

24 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Jennifer Polo Soriano. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Cristina Hernández Romano. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Adrián Cubas Esteban. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Ines Gracia Abril. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Mari Mar Marco Martín. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Iratxe Goded Navarrete. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo modificables relacionados con el ictus y afecta a una parte importante de la población adulta. Cuando las cifras de presión arterial se mantienen elevadas durante un periodo prolongado, pueden producirse daños en los vasos sanguíneos que aumentan la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular. Por ello, conseguir un adecuado control de la hipertensión es fundamental para reducir este riesgo.

Los resultados muestran una relación clara entre la hipertensión arterial no controlada y una mayor probabilidad de sufrir un ictus. Entre los factores que pueden dificultar el control de la presión arterial destacan la falta de adherencia al tratamiento, el sedentarismo, una alimentación inadecuada y otros hábitos poco saludables. El control periódico de la presión arterial y la identificación de estos factores permiten actuar de manera preventiva y reducir el riesgo de complicaciones.

Enfermería desempeña un papel fundamental en la prevención del ictus mediante el seguimiento de las personas con hipertensión, la educación sanitaria y la promoción de hábitos de vida saludables. El acompañamiento del paciente, el refuerzo de la adherencia al tratamiento y la detección precoz de factores de riesgo pueden favorecer un mejor control de la presión arterial y contribuir a disminuir el riesgo de sufrir un ictus.

PALABRAS CLAVE

Hipertensión, accidente cerebrovascular, presión arterial, factores de riesgo, enfermería y prevención de enfermedades.

ABSTRACT

Hypertension is one of the main modifiable risk factors associated with stroke and affects a significant proportion of the adult population. When blood pressure levels remain elevated over a prolonged period, they can cause damage to blood vessels and increase the likelihood of experiencing a cerebrovascular event. Therefore, achieving adequate blood pressure control is essential to reducing this risk.

The results show a clear association between uncontrolled hypertension and a higher likelihood of suffering a stroke. Factors that may make blood pressure control more difficult include poor treatment adherence, sedentary behavior, an unhealthy diet, and other unhealthy lifestyle habits. Regular blood pressure monitoring and early identification of these factors make it possible to take preventive measures and reduce the risk of complications.

Nursing plays a key role in stroke prevention through the follow-up of people with hypertension, health education, and the promotion of healthy lifestyle habits. Patient support, reinforcement of treatment adherence, and early identification of risk factors can contribute to better blood pressure control and help reduce the risk of stroke.

KEY WORDS

Hypertension, stroke, blood pressure, risk factors, nursing, and disease prevention.

INTRODUCCIÓN

La hipertensión arterial (HTA) es uno de los principales problemas de salud pública y uno de los factores de riesgo cardiovascular modificables más importantes. En España, se estima que alrededor del 33 % de los adultos de entre 30 y 79 años presentan hipertensión, lo que supone aproximadamente 10 millones de personas. Sin embargo, solo un 33 % de las personas hipertensas presenta un control adecuado de la presión arterial, lo que evidencia la importancia de mejorar el diagnóstico, el seguimiento y la adherencia al tratamiento1.

El ictus constituye también un importante problema de salud por su elevada incidencia y por las consecuencias que puede producir. En España se producen alrededor de 120.000 casos de ictus cada año y aproximadamente 25.000 personas fallecen como consecuencia de esta enfermedad. La Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud recoge además una incidencia estimada de 187,4 casos por cada 100.000 habitantes2.

La relación entre la hipertensión arterial no controlada y el ictus está ampliamente reconocida. Una presión arterial elevada mantenida en el tiempo provoca daños en los vasos sanguíneos y favorece la aparición de alteraciones que pueden terminar produciendo un accidente cerebrovascular. Por ello, el control de la presión arterial y la modificación de los factores de riesgo constituyen elementos fundamentales en la prevención del ictus, siendo fundamental la intervención de Enfermería en la educación sanitaria y en el seguimiento de estos pacientes2,3.

OBJETIVOS

General:

Analizar la relación entre la hipertensión arterial no controlada y el riesgo de sufrir un ictus, destacando el papel de la enfermería en su prevención.

Específicos:

  • Identificar la relación existente entre el control inadecuado de la hipertensión arterial y la aparición de ictus.
  • Describir los principales factores relacionados con el mal control de la presión arterial.
  • Determinar las principales intervenciones de Enfermería dirigidas a mejorar el control de la hipertensión y prevenir el ictus.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión bibliográfica sistemática sobre la relación entre la hipertensión arterial no controlada y el riesgo de ictus, prestando especial atención a la prevención y a las intervenciones de Enfermería. Las bases de datos consultadas fueron PubMed, Scielo, CINAHL y Dialnet.

La pregunta de investigación se formuló mediante la estrategia PICO:

  • P (Paciente/población): adultos con hipertensión arterial.
  • I (Intervención/exposición): control inadecuado de la presión arterial.
  • C (Comparación): adultos con hipertensión arterial controlada.
  • O (Resultados): aparición o mayor riesgo de sufrir un ictus.

Pregunta de investigación: En adultos con hipertensión arterial, ¿un control inadecuado de la presión arterial, en comparación con un control adecuado, se relaciona con un mayor riesgo de sufrir un ictus?

Las palabras clave utilizadas, todas ellas presentes en DeCS, fueron: Hipertensión, accidente cerebrovascular, enfermería, prevención de enfermedades. Se combinaron mediante los operadores booleanos AND y OR.

La búsqueda se limitó a los últimos cinco años (2021-2026). Se incluyeron artículos publicados en español o inglés, con texto completo y acceso gratuito, relacionados con la hipertensión, el ictus o la intervención enfermera. Se excluyeron artículos duplicados, publicaciones que no estuvieran directamente relacionadas con el tema, estudios realizados exclusivamente en población pediátrica y aquellos sin acceso al texto completo.

RESULTADOS

Hipertensión arterial no controlada y riesgo de ictus:

Los resultados muestran una relación clara entre la hipertensión arterial y el riesgo de sufrir un ictus. La elevación mantenida de la presión arterial puede producir lesiones en la pared de los vasos sanguíneos, favoreciendo su rigidez y deterioro. Estas alteraciones pueden facilitar tanto la obstrucción de una arteria cerebral como la rotura de un vaso, mecanismos responsables de los principales tipos de ictus 2,3.

El riesgo aumenta especialmente cuando la hipertensión permanece sin controlar durante largos periodos de tiempo. En este sentido, el control adecuado de la presión arterial constituye una de las medidas más importantes para reducir el riesgo cerebrovascular. La elevada proporción de personas hipertensas que no mantienen un control adecuado pone de manifiesto la necesidad de mejorar el seguimiento de estos pacientes1.

Factores relacionados con el mal control de la hipertensión:

El control insuficiente de la hipertensión puede estar relacionado con diferentes factores. Entre ellos destacan la falta de adherencia al tratamiento farmacológico, el sedentarismo, una alimentación poco saludable, el exceso de peso, el consumo de tabaco y alcohol y la dificultad para mantener cambios en los hábitos de vida. También pueden influir factores relacionados con el propio sistema sanitario y con el seguimiento de la enfermedad1,5.

La falta de adherencia constituye un aspecto especialmente importante. El tratamiento de la hipertensión requiere continuidad y, en muchos casos, cambios mantenidos en el estilo de vida. Cuando estos aspectos no se cumplen, aumenta la posibilidad de mantener cifras elevadas de presión arterial y, con ello, el riesgo de complicaciones cardiovasculares y cerebrovasculares3,5.

Papel de Enfermería en el control de la hipertensión:

Enfermería tiene un papel fundamental en la detección y seguimiento de las personas con hipertensión. La consulta de Enfermería permite realizar controles periódicos de la presión arterial, identificar factores de riesgo y valorar la adherencia al tratamiento. Además, la utilización de técnicas como la monitorización ambulatoria de la presión arterial puede aportar información útil para conocer mejor el control de la enfermedad3,6.

La educación sanitaria es otra de las principales intervenciones enfermeras. El profesional de Enfermería puede ayudar al paciente a comprender su enfermedad y fomentar hábitos saludables, como reducir el consumo de sal, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y evitar el tabaco. También puede reforzar la importancia de tomar correctamente la medicación y acudir a las revisiones establecidas5,6.

Enfermería en la prevención del ictus:

La prevención del ictus comienza con el control de los factores de riesgo modificables, especialmente la hipertensión arterial. Enfermería puede participar tanto en la prevención primaria, evitando la aparición del primer episodio, como en la prevención secundaria de nuevos eventos. El seguimiento continuado y el asesoramiento al paciente y a su familia permiten reforzar las medidas preventivas y detectar dificultades en el cumplimiento de las recomendaciones4.

La intervención enfermera debe adaptarse a las características y necesidades de cada persona. No se trata únicamente de proporcionar información, sino de acompañar al paciente durante el proceso, establecer objetivos realistas y favorecer su participación activa en el control de la enfermedad4,5.

DISCUSIÓN

Los resultados obtenidos muestran que sí existe una relación entre la hipertensión arterial no controlada y un mayor riesgo de sufrir un ictus. La elevación mantenida de la presión arterial provoca daño vascular y constituye uno de los principales factores de riesgo modificables de esta enfermedad. Por tanto, mejorar el control de la HTA puede contribuir de forma importante a disminuir el riesgo cerebrovascular 1,2.

El mal control de la hipertensión no depende de una única causa. La adherencia al tratamiento, los hábitos de vida y el seguimiento sanitario pueden influir en las cifras de presión arterial. Por este motivo, el abordaje debe ser continuado y adaptado a cada paciente, evitando limitar la intervención únicamente al tratamiento farmacológico1,5.

Enfermería ocupa una posición especialmente importante. El contacto frecuente con los pacientes permite detectar dificultades, reforzar conocimientos y acompañar los cambios necesarios para conseguir un mejor control de la presión arterial. Estas actuaciones pueden contribuir a reducir la aparición de complicaciones y, en consecuencia, el riesgo de ictus4,6.

CONCLUSIONES

  • La hipertensión arterial no controlada se relaciona con un mayor riesgo de sufrir un ictus, por lo que conseguir unas cifras adecuadas de presión arterial constituye una medida fundamental de prevención.
  • Entre los principales factores relacionados con el mal control destacan la falta de adherencia terapéutica y las dificultades para mantener hábitos de vida saludables, además de otros factores individuales y asistenciales.
  • Enfermería desempeña un papel esencial mediante el control periódico de la presión arterial, la detección de factores de riesgo, la educación sanitaria y el seguimiento de la adherencia al tratamiento.
  • Las intervenciones de enfermería pueden contribuir a mejorar el control de la hipertensión y favorecer la prevención del ictus mediante un seguimiento continuado y adaptado a las necesidades de cada persona.

BIBLIOGRAFÍA

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  2. Ministerio de Sanidad. Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud. Actualización 2024. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2024. Disponible en: Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud
  3. Parra DI, López Romero LA, Vera Cala LM. Calidad de vida relacionada con la salud en personas con hipertensión y diabetes mellitus. Enferm Glob. 2021;20(62):316-344. doi:10.6018/eglobal.423431.
  4. De la Torre Romero A. Abordaje de la enfermería en la prevención secundaria del paciente con ictus: revisión bibliográfica. Hygia Enferm. 2025;42(2):60-75. Disponible en: Hygia de Enfermería
  5. Alifariki LO, Zulkifli A, Naiem MF. Adherencia al tratamiento en pacientes con hipertensión: una revisión sistemática. Enferm Glob. 2026;25(2). doi:10.6018/eglobal.684121.
  6. Pérez Corral M, Solans Atance A, Benito Ruiz E. Factores de riesgo en pacientes con patología isquémico coronaria. Nure Investig. 2021;(114). Disponible en: Nure Investigación
  7. Claver López B, Piedrafita Barrio L, Domínguez Lacarte A, Delgado Fañanás N, Abizanda López J, Andrés Jiménez AM. Caso clínico: paciente con crisis hipertensiva: plan de cuidados de enfermería. Rev Sanitaria Investig. 2024;5(6). doi:10.34896/rsi.2024.82.46.001.

 

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