Continuidad de cuidados y calidad de vida en el paciente paliativo a través de la gestión de casos

16 septiembre 2026

 

AUTOR

  1. Elisabet Alzamora Vaquer. Graduada en Enfermería. Felanitx, Mallorca, España.

RESUMEN

El envejecimiento poblacional y el incremento de enfermedades crónicas avanzadas y situaciones paliativas representan un desafío importante para los sistemas de salud debido a la fragmentación asistencial entre niveles. Esta revisión bibliográfica evalúa la evidencia científica sobre el impacto de la gestión de casos liderada por la enfermera gestora de casos (EGC) en la continuidad de los cuidados y la calidad de vida de los pacientes en situación paliativa y de cronicidad compleja. La intervención de la EGC se articula mediante la valoración integral, la planificación individualizada del alta, el seguimiento telefónico proactivo y la coordinación entre atención primaria, hospitalaria y unidades de soporte. Los hallazgos demuestran que este modelo integrado mejora significativamente la continuidad asistencial, la calidad de vida percibida y la satisfacción de pacientes y cuidadores, fortaleciendo el control sintomático y la relación enfermera-paciente. Asimismo, la gestión de casos genera una importante efectividad clínica al reducir de forma estadísticamente significativa el número de visitas a urgencias, los reingresos hospitalarios y los días de estancia media. Esto se traduce en una mayor eficiencia y un relevante ahorro de costes económicos al sistema sanitario mediante la optimización de recursos existentes, consolidándose como un modelo asistencial sostenible, eficaz y centrado en la persona.

PALABRAS CLAVE

Gestión de casos, cuidados paliativos, continuidad de la atención al paciente, calidad de vida, enfermería de práctica avanzada, atención al final de la vida.

ABSTRACT

Population aging and the increase in advanced chronic conditions and palliative situations pose a major challenge to healthcare systems due to care fragmentation across levels. This literature review evaluates the scientific evidence on the impact of nurse-led case management on continuity of care and quality of life in palliative and complex chronic care patients. Case manager nurse interventions are structured through comprehensive assessments, individualized discharge planning, proactive telephone follow-up, and coordination among primary, hospital, and palliative support services. Findings demonstrate that this integrated model significantly improves continuity of care, perceived quality of life, and patient and caregiver satisfaction, while strengthening symptom management and the nurse-patient relationship. Furthermore, case management achieves substantial clinical effectiveness by yielding statistically significant reductions in emergency department visits, hospital readmissions, and length of stay. This translates into increased efficiency and substantial cost savings for the healthcare system through the optimization of existing resources, establishing itself as a sustainable, effective, and person-centered model of care.

KEY WORDS

Case management, palliative care, continuity of patient care, quality of life, advanced practice nursing, terminal care.

INTRODUCCIÓN

El envejecimiento progresivo de la población a nivel mundial y en España ha generado un incremento notable de personas en situación de vulnerabilidad, multimorbilidad y cronicidad avanzada1-5. Este cambio demográfico y epidemiológico impone una elevada presión sobre los sistemas sanitarios, los cuales históricamente han estado orientados a la atención de procesos agudos más que al acompañamiento continuo de enfermedades crónicas y terminales¹. En este contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define los cuidados paliativos como la atención integral dirigida a pacientes con enfermedades amenazantes para la vida, cuyo propósito fundamental es proporcionar un adecuado control de síntomas, mitigar el sufrimiento y preservar la máxima calidad de vida posible¹.

A pesar de los avances institucionales en estrategias de abordaje a la cronicidad y cuidados paliativos, la atención sanitaria suele presentar fragmentación entre niveles asistenciales (atención primaria, hospitalaria, urgencias y servicios sociosanitarios) ¹. Esta falta de articulación deriva en reingresos hospitalarios evitables, duplicidad de pruebas, descompensaciones frecuentes y una menor satisfacción del paciente y sus cuidadores1,4,5. Para dar respuesta a estas deficiencias, la gestión de casos (case management) liderada por enfermería surge como un modelo organizativo y clínico enfocado en la valoración, planificación, coordinación y seguimiento continuo de los pacientes con necesidades complejas1,2,4,5.

METODOLOGÍA

Se realizó un estudio de revisión bibliográfica basado de manera estricta y exclusiva en la evidencia documentada en los cinco textos científicos que componen la fuente bibliográfica del estudio1-5. Se excluyó cualquier fuente de información externa para garantizar la estricta trazabilidad de los hallazgos.

El procedimiento de análisis siguió la estructura metodológica recomendada por las directrices de revisión sistemática y síntesis narrativa1,4. Los datos extraídos de las investigaciones primarias y revisiones incluidas abarcan diseños cualitativos (estudios de caso)¹, cuasiexperimentales4,5, ensayos clínicos aleatorizados⁴ y estudios transversales y de coste-efectividad3,5. La síntesis de los datos se categorizó temáticamente en función de las variables de la pregunta PICO, evaluando las competencias enfermeras, los indicadores de continuidad asistencial, las escalas de calidad de vida y satisfacción, y los indicadores de utilización de recursos sanitarios.

La presente revisión bibliográfica se articula en torno a la siguiente pregunta PICO⁴:

  • P (Población): Pacientes en situación de cuidados paliativos y enfermedad avanzada/compleja.
  • I (Intervención): Gestión de casos liderada por enfermería.
  • C (Comparación): Atención habitual sin intervención de gestión de casos.
  • O (Resultados): Mejora de la continuidad asistencial y de la calidad de vida.

El objetivo general de este trabajo es analizar la evidencia científica provista por la literatura seleccionada respecto al impacto de la enfermera gestora de casos (EGC) en la continuidad de los cuidados, la percepción de la calidad de vida, la efectividad clínica y la eficiencia económica en la atención al paciente paliativo y complejo.

RESULTADOS

La Enfermera Gestora de Casos (EGC) actúa como el núcleo articulador del cuidado en pacientes con necesidades paliativas y de cronicidad compleja1,2,4,5. Sus competencias clínicas y gestoras abarcan la captación precoz del paciente, la valoración multidimensional de necesidades (mediante herramientas como los patrones funcionales de Marjory Gordon o la escala NECPAL) y la elaboración de un plan individualizado de continuidad de cuidados al alta hospitalaria1,5.

Entre las intervenciones propias de la EGC destacan:

  1. Coordinación e intermediación asistencial: Actúa como nexo directo entre el paciente, la familia, el equipo de atención primaria, los servicios hospitalarios de medicina interna, las unidades de hospitalización a domicilio y los equipos de soporte paliativo1,2,4,5.
  2. Educación para el autocuidado y empoderamiento: Capacita al paciente y a sus cuidadores principales en el manejo de la enfermedad, la adherencia terapéutica y la identificación temprana de signos de descompensación1,4,5.
  3. Seguimiento proactivo y estructurado: La literatura destaca el seguimiento telefónico proactivo como una de las intervenciones más coste-efectivas, permitiendo resolver dudas, ajustar pautas y evitar traslados o ingresos innecesarios4,5.
  4. Gestión de recursos y apoyo al cuidador: Facilita el acceso a material de apoyo, trámites sociosanitarios, estancias de respiro y estrategias para prevenir el agotamiento del cuidador principal1,4.

La continuidad asistencial se define como el grado en que una serie de eventos del cuidado de la salud se experimentan como coherentes, conectados y adaptados a las necesidades médicas y personales del individuo1,2.

En la atención paliativa, la discontinuidad genera fragmentación, incertidumbre en el paciente y saturación de los servicios de urgencias¹.

Los estudios analizados coinciden en que los modelos integrados que incorporan a la EGC aumentan de forma drástica la continuidad del cuidado1,2,4,5.

La implantación de circuitos extramuros e interniveles permite que, ante una descompensación leve o moderada, el paciente sea atendido prioritariamente en su domicilio o en consultas específicas, evitando la puerta de urgencias1,5.

Sistemas de cuidados paliativos integrados —como el modelo Osona en Cataluña— demuestran que disponer de equipos multidisciplinares, liderazgo sólido, herramientas de cribado compartidas y sistemas de información integrados (como planes individuales de intervención compartida) resulta indispensable para garantizar una atención continua 24/7¹.

La evaluación de la calidad de vida en pacientes paliativos atendidos en el ámbito domiciliario u hospitalario refleja niveles medios en instrumentos validados como el McGill Quality of Life Questionnaire (MQOL) (puntuaciones medias de 83,23 puntos), identificando el dolor como uno de los síntomas físicos de mayor impacto (puntuaciones medias en ESAS de 7,18)³.

La evidencia demuestra que la relación enfermera-paciente constituye una dimensión terapéutica fundamental en la etapa avanzada de la enfermedad³. Un abordaje cercano y continuado permite dar respuesta al sufrimiento emocional y espiritual, facilitando que el paciente permanezca y, si lo desea, fallezca en su domicilio rodeado de su entorno³.

Los programas asistenciales liderados por la EGC muestran resultados altamente favorables en la calidad de vida percibida y en la satisfacción de pacientes y cuidadores4,5. Al asegurar que el plan de cuidados se adapta a las preferencias individuales y que existe un profesional de referencia accesible, aumenta la sensación de seguridad y tranquilidad familiar4,5.

Uno de los hallazgos más consistentes en la literatura es la capacidad de la gestión de casos para mejorar la efectividad clínica mediante la optimización en el uso de los recursos sanitarios4,5:

  • Reducción de ingresos y reingresos hospitalarios: La intervención de la EGC reduce de forma sustancial las tasas de hospitalización. Por ejemplo, en unidades de pacientes crónicos complejos y paliativos, la media de ingresos anuales disminuyó de 4,27 a 1,55 por paciente tras la inclusión en el programa (p < 0,001)⁵.
  • Disminución de estancias hospitalarias: Los días de estancia hospitalaria total en cohortes seguidas durante un año se redujeron de 3.835 a 1.897 días (media de 29,05 a 14,37 días, p < 0,001)⁵. En otros programas domiciliarios (como el PADE o programas específicos en insuficiencia cardíaca y EPOC), se observaron reducciones igualmente significativas en reingresos evitables y días de cama ocupada⁴.
  • Disminución de frecuentación a urgencias: La presencia de un punto de contacto enfermero directo disminuye las visitas precipitadas a urgencias hospitalarias4,5.
  • Eficiencia y ahorro económico: Esta reducción de estancias y reingresos se traduce en un elevado impacto económico. El ahorro derivado de la menor estancia hospitalaria en unidades especializadas se ha estimado en más de 1.100.000 euros anuales para una cohorte de 132 pacientes complejos⁵. Se confirma así que la gestión de casos es una intervención coste-efectiva que no genera gastos añadidos, sino que redistribuye los recursos hacia la atención primaria y domiciliaria de forma más eficiente y humana1,4,5.

Pese a los evidentes beneficios, las fuentes bibliográficas señalan diversas barreras para la consolidación del modelo:

  1. Falta de homogeneidad institucional: La figura de la EGC no está implantada de manera uniforme en todas las comunidades autónomas ni en todos los niveles asistenciales2,4.
  2. Dificultades en la integración sociosanitaria: Persiste cierta fragmentación y falta de alineación entre los servicios sanitarios y los servicios sociales¹.
  3. Identificación tardía del paciente paliativo: Se observa una baja utilización o variabilidad en la aplicación de herramientas de identificación precoz (como NECPAL), con una tendencia a identificar al paciente en estadios muy avanzados en lugar de anticipar necesidades paliativas desde fases tempranas¹.
  4. Necesidad de mayor evidencia: Aunque los resultados clínicos son favorables, la literatura remarca la necesidad de realizar ensayos clínicos y estudios analíticos de alta calidad que permitan medir con mayor precisión el impacto económico real y la relación causa-efecto de las intervenciones enfermeras⁴.

CONCLUSIONES

La gestión de casos liderada por enfermería garantiza una atención coordinada, integrada y personalizada entre los ámbitos hospitalario, primario y domiciliario. La figura de la EGC actúa como el pilar central para evitar la fragmentación asistencial y asegurar el seguimiento continuo del paciente paliativo.

Las intervenciones de la EGC, unidas al fortalecimiento de la relación enfermera-paciente, mejoran la calidad de vida percibida, potencian la satisfacción de pacientes y cuidadores y permiten atender las necesidades físicas, emocionales y sociales en el domicilio.

La gestión de casos demuestra ser una intervención altamente efectiva y coste-efectiva. Reduce significativamente las visitas a urgencias, el número de reingresos y los días de estancia hospitalaria, generando un importante ahorro económico para el sistema sanitario público mediante la optimización de los recursos existentes.

Es imprescindible avanzar en la estandarización de las competencias de la EGC, fomentar la formación continua en herramientas de identificación precoz de necesidades paliativas y potenciar la investigación de alta evidencia científica sobre modelos de atención integrada sociosanitaria.

BIBLIOGRAFÍA

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