Sonda nasogástrica y lesiones de la mucosa nasal: revisión de la evidencia para la práctica enfermera

26 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Manuel Lopéz Espin. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Hugo Ortega Romanillos. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Carmen Zorrilla Laguardia. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. María Sancho Bres. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Enrique Cardenas Viloita. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Adrián Borao Tutor. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  7. Yaiza Gatell Hernández. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

La sonda nasogástrica es un dispositivo de uso habitual en la práctica clínica, especialmente en pacientes que precisan nutrición enteral, administración de medicación o descompresión gástrica. Sin embargo, su permanencia puede ocasionar alteraciones en la piel y la mucosa nasal, desde irritación y erosiones hasta lesiones por presión de mayor gravedad. La aparición de estas complicaciones puede verse favorecida por el tiempo de permanencia, la presión mantenida, la fricción, los desplazamientos y determinadas características clínicas del paciente.

La evidencia analizada señala que las lesiones nasales presentan una incidencia variable y que su aparición está estrechamente relacionada con la presión ejercida por el dispositivo y con una fijación o vigilancia inadecuadas. Entre las medidas preventivas destacan la correcta estabilización de la sonda, la valoración periódica de la narina y de la zona de fijación, la identificación precoz de signos de deterioro y la utilización de medidas de protección de los tejidos. Los apósitos hidrocoloides han mostrado resultados favorables en la prevención de lesiones por presión relacionadas con la SNG.

La actuación enfermera resulta fundamental para reducir la aparición y progresión de estas lesiones, mediante una valoración individualizada del riesgo y una vigilancia continuada durante todo el tiempo que permanezca colocada la sonda. La detección temprana de alteraciones permite intervenir antes de que se produzcan lesiones de mayor gravedad y favorecer la continuidad y seguridad del tratamiento. La evidencia disponible respalda estas medidas, aunque son necesarios estudios más homogéneos que permitan establecer recomendaciones preventivas estandarizadas.

PALABRAS CLAVE

Intubación gastrointestinal, nutrición enteral, mucosa nasal, lesiones, úlcera por presión, atención de enfermería y prevención de enfermedades.

ABSTRACT

Nasogastric tubes are commonly used in clinical practice, particularly in patients requiring enteral nutrition, medication administration, or gastric decompression. However, their prolonged use may cause alterations to the skin and nasal mucosa, ranging from irritation and erosions to more severe pressure injuries. The development of these complications may be influenced by the duration of tube placement, sustained pressure, friction, tube displacement, and certain clinical characteristics of the patient.

The evidence analyzed indicates that nasal injuries have a variable incidence and that their development is closely related to the pressure exerted by the device and inadequate fixation or monitoring. Preventive measures include proper tube stabilization, regular assessment of the nostril and fixation site, early identification of signs of tissue damage, and the use of protective measures. Hydrocolloid dressings have shown favorable results in preventing pressure injuries associated with nasogastric tubes.

Nursing care is essential for reducing the occurrence and progression of these injuries through individualized risk assessment and continuous monitoring throughout the time the tube remains in place. Early detection of tissue changes allows intervention before more severe injuries develop and helps ensure treatment continuity and safety. The available evidence supports these measures, although further studies with more homogeneous criteria are needed to establish standardized preventive recommendations.

KEY WORDS

Gastrointestinal intubation, enteral nutrition, nasal mucosa, injuries, pressure ulcer, nursing care, and disease prevention.

INTRODUCCIÓN

La sonda nasogástrica (SNG) es un dispositivo flexible que se introduce a través de una fosa nasal hasta el estómago y que se utiliza principalmente para la administración de nutrición enteral y medicación, así como para la descompresión gástrica. Su empleo es habitual en diferentes ámbitos asistenciales, especialmente en pacientes que presentan dificultades para la alimentación por vía oral o requieren drenaje gástrico. Aunque se trata de una técnica frecuente, su utilización puede asociarse a diferentes acontecimientos adversos, entre ellos lesiones relacionadas con la fijación y la presión ejercida sobre los tejidos¹.

Las lesiones de la mucosa nasal constituyen una complicación relevante, especialmente cuando la sonda permanece durante periodos prolongados. La incidencia de las lesiones por presión de la mucosa asociadas a dispositivos médicos presenta una elevada variabilidad según la población estudiada y el contexto asistencial, con cifras descritas entre el 0,83 % y el 88,2 % en pacientes críticos. En un análisis hospitalario de cinco años, las sondas gástricas estuvieron relacionadas con el 8,3 % de las lesiones por presión de mucosas identificadas. Estas lesiones pueden manifestarse mediante eritema, irritación, erosiones, ulceración o sangrado, pudiendo comprometer el confort del paciente y la continuidad del tratamiento ²˒³.

La prevención y detección precoz de estas alteraciones forman parte de los cuidados de enfermería, mediante la correcta fijación y vigilancia de la sonda, la valoración periódica de la zona de inserción y la identificación temprana de signos de deterioro tisular. La evidencia reciente también señala la importancia de establecer medidas específicas de prevención frente a las lesiones relacionadas con dispositivos transnasales. Por ello, resulta necesario analizar la evidencia disponible sobre las lesiones de la mucosa nasal asociadas al uso de la SNG y las intervenciones enfermeras dirigidas a prevenirlas ⁴.

OBJETIVOS

General:

Analizar la evidencia científica disponible sobre las lesiones de la mucosa nasal asociadas al uso de la sonda nasogástrica y las medidas de prevención aplicables en la práctica enfermera.

Específicos:

  • Identificar los principales tipos de lesiones de la mucosa nasal relacionadas con la utilización de la sonda nasogástrica.
  • Describir los factores de riesgo que favorecen la aparición de lesiones nasales en pacientes portadores de sonda nasogástrica.
  • Examinar las intervenciones y cuidados de enfermería dirigidos a la prevención y detección precoz de las lesiones de la mucosa nasal.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión bibliográfica sistemática de la literatura científica relacionada con las lesiones de la mucosa nasal asociadas al uso de la sonda nasogástrica y las medidas de prevención desde la práctica enfermera. La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en las bases de datos PubMed, Scielo, Dialnet, CINAHL, Scopus y Web of Science, seleccionándose publicaciones comprendidas entre enero de 2021 y agosto de 2026

Pregunta de investigación: ¿La aplicación de medidas preventivas de enfermería en pacientes portadores de sonda nasogástrica reduce la aparición de lesiones de la mucosa nasal en comparación con los cuidados convencionales?

La pregunta de investigación se formuló mediante la estrategia PICO, cuyas siglas corresponden a:

  • P (Población): Pacientes portadores de sonda nasogástrica.
  • I (Intervención): Medidas preventivas y cuidados de enfermería dirigidos a proteger la mucosa nasal.
  • C (Comparación): Cuidados habituales o ausencia de medidas preventivas específicas.
  • O (Resultados): Aparición, incidencia y gravedad de las lesiones de la mucosa nasal.

Para la estrategia de búsqueda se emplearon palabras clave presentes en los descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS), combinados mediante los operadores booleanos AND y OR. Entre los términos utilizados se incluyeron “Intubación gastrointestinal, nutrición enteral, mucosa nasal, lesiones, úlcera por presión, atención de enfermería y prevención de enfermedades”.

Como criterios de inclusión, se establecieron artículos publicados entre 2021 y 2026, escritos en español o inglés, con texto completo y acceso gratuito, realizados en población humana y relacionados con el uso de sondas nasogástricas, las lesiones nasales o de mucosa asociadas a dispositivos y las intervenciones dirigidas a su prevención y cuidados de enfermería.

Se excluyeron los estudios publicados fuera del periodo establecido, aquellos realizados en población animal, artículos sin acceso al texto completo, publicaciones en idiomas diferentes al español o inglés, estudios que abordaran exclusivamente otras vías de alimentación o dispositivos sin relación con la sonda nasogástrica y documentos que no aportaran información relevante para los objetivos de la revisión.

RESULTADOS

Lesiones de la mucosa nasal asociadas a la sonda nasogástrica:

Los estudios revisados muestran que la utilización de una sonda nasogástrica puede producir lesiones en la zona nasal, especialmente cuando permanece colocada durante varios días. Estas lesiones pueden aparecer en forma de eritema, irritación, erosiones o lesiones por presión y suelen localizarse en los puntos donde la sonda mantiene un contacto continuado con la piel o la mucosa. En pacientes críticos, la incidencia descrita de lesiones por presión relacionadas con la sonda nasogástrica es variable, debido principalmente a las diferencias entre las poblaciones estudiadas y a los criterios utilizados para identificar las lesiones ¹.

La localización de las lesiones no es uniforme. Se han descrito principalmente en la columela, el tabique nasal anterior y la zona de contacto con el ala nasal. La aparición de estas lesiones se relaciona con la presión mantenida del dispositivo, la fricción y los movimientos de la sonda, factores que pueden producir un deterioro progresivo de los tejidos cuando no se detectan de forma precoz ¹˒².

La gravedad también puede ser variable, desde alteraciones superficiales de la piel o la mucosa hasta lesiones por presión de mayor profundidad. Por este motivo, la valoración periódica de la zona de inserción y fijación resulta especialmente importante en pacientes con sondaje prolongado².

Factores de riesgo:

Entre los factores relacionados con la aparición de lesiones destaca el tiempo de permanencia de la sonda. Cuanto mayor es el periodo durante el que el dispositivo permanece en contacto con la misma zona, mayor puede ser la exposición a presión y fricción. También influyen la forma de fijación, la posición de la sonda y la presión ejercida sobre la narina o las estructuras nasales¹˒³.

Las características del paciente también pueden aumentar el riesgo. En pacientes críticos, determinadas situaciones como la alteración del nivel de conciencia, la diabetes o el deterioro del estado nutricional pueden dificultar la identificación precoz de las molestias y favorecer la aparición de lesiones¹.

La fijación inadecuada constituye otro factor relevante. Una sonda excesivamente ajustada puede aumentar la presión sobre los tejidos, mientras que una fijación insuficiente puede favorecer desplazamientos, fricción y tracción. Por ello, la correcta estabilización del dispositivo y la vigilancia de la zona de contacto forman parte de las medidas básicas para reducir el riesgo de lesión³,4.

Medidas preventivas y cuidados de enfermería:

La prevención se basa principalmente en disminuir la presión y la fricción ejercidas por la sonda y detectar de forma temprana cualquier alteración de la piel o la mucosa. Entre las actuaciones descritas se encuentran la correcta estabilización del dispositivo, la valoración periódica de la zona nasal y la comprobación de que la fijación no produzca una presión excesiva³.

Una intervención que ha mostrado resultados favorables es la utilización de apósitos hidrocoloides como protección entre la sonda y los tejidos. En un ensayo clínico realizado con 102 pacientes ingresados en una unidad de cuidados intensivos, no se observaron lesiones por presión relacionadas con la SNG en el grupo que recibió protección con hidrocoloide, mientras que sí aparecieron lesiones en los grupos control y de cuidados cutáneos. Los autores concluyeron que el apósito hidrocoloide fue eficaz para prevenir este tipo de lesiones⁴.

Además de la protección física, la vigilancia continuada permite identificar signos iniciales como enrojecimiento, dolor, edema, erosiones o sangrado y actuar antes de que la lesión progrese. La valoración de la zona de fijación, la revisión de la posición de la sonda y el registro de las alteraciones encontradas son, por tanto, actuaciones enfermeras importantes dentro de la prevención5,6.

DISCUSIÓN

La evidencia revisada muestra que las lesiones de la mucosa nasal asociadas a la sonda nasogástrica están relacionadas principalmente con la presión mantenida, la fricción, el desplazamiento de la sonda y el tiempo de permanencia¹˒². Aunque la aparición de estas lesiones depende también de las características y situación clínica del paciente, los resultados ponen de manifiesto que una vigilancia adecuada puede ayudar a identificar los primeros signos de deterioro antes de que la lesión progrese. Por ello, la colocación de la sonda debe entenderse como el inicio de un proceso de cuidados continuados y no como una actuación aislada1.

Desde la práctica enfermera, la prevención adquiere especial importancia. La revisión periódica de la narina y de la zona de fijación, la comprobación de que la sonda no ejerce una presión excesiva y la detección precoz de eritema, irritación, erosiones o sangrado son medidas sencillas que pueden reducir el riesgo de complicaciones¹˒³. Además, los resultados de un ensayo clínico reciente sugieren que la utilización de apósitos hidrocoloides como protección entre la sonda y los tejidos puede disminuir la aparición de lesiones por presión⁴. No obstante, todavía existe cierta variabilidad en las medidas preventivas utilizadas y no se dispone de suficiente evidencia para establecer un único protocolo como el más eficaz3,5,6.

En conjunto, los hallazgos respaldan la importancia de incorporar la valoración de la integridad de la mucosa nasal a los cuidados habituales del paciente portador de SNG. La actuación enfermera debe adaptarse al riesgo individual, prestando especial atención a los pacientes con sondajes prolongados o con mayor vulnerabilidad tisular. Aunque la evidencia disponible apoya la vigilancia y protección de la zona nasal, son necesarios estudios con criterios homogéneos que permitan determinar con mayor precisión la incidencia de estas lesiones y establecer recomendaciones preventivas estandarizadas1,2.

CONCLUSIONES

  • Las lesiones de la mucosa nasal constituyen una complicación relevante asociada al uso de la sonda nasogástrica, cuya aparición puede comprometer el confort del paciente y dificultar la continuidad del tratamiento.
  • El riesgo de lesión aumenta ante factores como la permanencia prolongada de la sonda, la presión mantenida, la fricción, los desplazamientos y determinadas condiciones clínicas que incrementan la vulnerabilidad de los tejidos.
  • La prevención requiere una actuación enfermera sistemática basada en la valoración individual del riesgo, la correcta fijación del dispositivo y la vigilancia periódica de la zona nasal, incorporando medidas de protección cuando estén indicadas.
  • La detección precoz de cambios en la piel y la mucosa permite intervenir antes de que se produzcan lesiones de mayor gravedad, por lo que la valoración nasal debería integrarse en el seguimiento habitual de todo paciente portador de una sonda nasogástrica.

BIBLIOGRAFÍA

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  4. Francés Muñoz D, Iglesias Montori M, Gracia Sesé L, Tipán Chiliguano JG, Lladró Sáenz B, Cardiel Hernández C. La sonda nasogástrica y su colocación por enfermería. Rev Sanit Investig. 2024;5(9). Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/la-sonda-nasogastrica-y-su-colocacion-por-enfermeria/?utm_source
  5. Kuniavsky M, Bronshtein A, Vilenchik E, Lubanetz E, Kagan M, Gorkliansky N. Incidence of nasogastric tube-related pressure injury in the intensive care unit. J Wound Care. 2026;35(6):519-522. doi:10.12968/jowc.2023.0294.
  6. Campillo Gracia B, Castillejo Latre V, Fraca Gómara M, Royo Vera B, Muñoz Mata A, Quilez Simón P. Artículo monográfico. Procedimiento de colocación de una sonda nasogástrica por el personal de enfermería. Rev Sanit Investig. 2024;5(8). Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/articulo-monografico-procedimiento-de-colocacion-de-una-sonda-nasogastrica-por-el-personal-de-enfermeria/?utm_source

 

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