La conjuntivitis

27 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Javier Sierra Cremallé. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico.  FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón. Zaragoza, España.
  2. Lucía Romeo Arnal. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico.  FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón. Zaragoza, España.
  3. Aroa Calvo Sanjuan. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  4. Diego Moliner Manada. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Zaragoza, España.
  5. Joan Marín Egea. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  6. Marta Fernández Marín. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.

RESUMEN

La conjuntivitis es un proceso inflamatorio de la conjuntiva que puede tener origen infeccioso, alérgico, irritativo o estar relacionado con otras enfermedades oculares y sistémicas. Entre las causas infecciosas destacan los adenovirus y diferentes bacterias, mientras que la conjuntivitis alérgica constituye una causa frecuente de hiperemia, lagrimeo y prurito. El objetivo de este trabajo es recopilar los principales aspectos clínicos, epidemiológicos y microbiológicos de la conjuntivitis, con especial atención al papel del laboratorio de diagnóstico clínico. Se describen la anatomía básica de la conjuntiva, las principales formas clínicas, las vías de transmisión, los factores de riesgo, las manifestaciones características y las complicaciones. También se detallan las principales muestras oculares y las técnicas utilizadas en el diagnóstico etiológico, entre ellas la tinción de Gram, el cultivo microbiológico, los métodos de detección de antígenos y las técnicas de amplificación de ácidos nucleicos. En la conjuntivitis adenoviral, el diagnóstico suele ser clínico, aunque las pruebas rápidas y las técnicas moleculares pueden resultar útiles en determinados contextos. En las formas bacterianas, el cultivo y el estudio de sensibilidad adquieren especial importancia en cuadros graves, hiperagudos, neonatales, recurrentes o de mala evolución. La conjuntivitis por Chlamydia trachomatis requiere consideración específica y puede diagnosticarse mediante técnicas de amplificación de ácidos nucleicos. La correcta recogida, transporte y procesamiento de las muestras es esencial para obtener resultados fiables y orientar el tratamiento. El conocimiento de estas técnicas permite al Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico contribuir de forma relevante al diagnóstico microbiológico y a la prevención de la transmisión.

PALABRAS CLAVE

Conjuntivitis, adenoviridae, infecciones bacterianas, alérgenos, diagnóstico, reacción en cadena de la polimerasa.

ABSTRACT

Conjunctivitis is an inflammatory disorder of the conjunctiva that may be infectious, allergic, irritative, or associated with other ocular and systemic diseases. Adenoviruses and several bacterial species are among the main infectious causes, whereas allergic conjunctivitis is a frequent cause of ocular redness, tearing, and itching. The aim of this paper is to summarize the main clinical, epidemiological, and microbiological aspects of conjunctivitis, with particular emphasis on the role of the clinical laboratory. Basic conjunctival anatomy, major clinical forms, transmission routes, risk factors, characteristic manifestations, and complications are described. The principal ocular specimens and laboratory methods used for etiological diagnosis are also reviewed, including Gram staining, microbiological culture, antigen detection, and nucleic acid amplification techniques. Adenoviral conjunctivitis is usually diagnosed clinically, although rapid tests and molecular methods may be useful in selected situations. In bacterial conjunctivitis, culture and antimicrobial susceptibility testing are particularly important in severe, hyperacute, neonatal, recurrent, or poorly responding cases. Chlamydia trachomatis conjunctivitis requires specific consideration and may be diagnosed using nucleic acid amplification methods. Appropriate specimen collection, transport, and processing are essential to obtain reliable results and support adequate treatment. Knowledge of these procedures enables clinical laboratory technicians to contribute significantly to microbiological diagnosis and infection prevention.

KEY WORDS

Conjunctivitis, adenoviridae, bacterial infections, allergens, diagnosis, polymerase chain reaction.

DESARROLLO DEL TEMA

Anatomía y función de la conjuntiva:

La conjuntiva es una membrana mucosa transparente que recubre la superficie interna de los párpados y la parte anterior de la esclera, formando una barrera protectora entre el medio externo y la superficie ocular. Su epitelio, sus células caliciformes y la película lagrimal participan en la protección, lubricación y defensa frente a microorganismos. La alteración de esta superficie puede favorecer la inflamación y la aparición de síntomas como hiperemia, secreción, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo o prurito1.

La conjuntivitis debe diferenciarse de otros procesos que producen ojo rojo, especialmente queratitis, uveítis, glaucoma agudo y lesiones corneales. La presencia de dolor intenso, fotofobia marcada, disminución de la agudeza visual o afectación corneal obliga a una valoración oftalmológica y evita atribuir de forma automática todos los casos de ojo rojo a una conjuntivitis simple2.

Definición y clasificación:

La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva y constituye una de las afecciones oculares más frecuentes. Sus causas principales son infecciosas y no infecciosas. Dentro de las infecciosas destacan las formas virales y bacterianas; entre las no infecciosas se encuentran las alérgicas y las producidas por irritantes, cuerpos extraños, sustancias químicas, determinados medicamentos o el uso inadecuado de lentes de contacto3.

Desde el punto de vista clínico puede clasificarse en aguda, cuando la evolución es corta y generalmente inferior a unas semanas; crónica, cuando los síntomas persisten durante periodos prolongados; y recurrente, cuando existen episodios repetidos. También puede clasificarse según el agente causal, distinguiendo conjuntivitis viral, bacteriana, alérgica, por Chlamydia trachomatis, gonocócica, neonatal e irritativa4.

Etiología:

La conjuntivitis viral es una de las formas infecciosas más frecuentes y los adenovirus constituyen una de sus causas principales. También pueden intervenir enterovirus, virus Coxsackie y herpesvirus. Los adenovirus pueden producir cuadros de conjuntivitis folicular, fiebre faringoconjuntival y queratoconjuntivitis epidémica. Esta última puede presentar una afectación corneal importante y propagarse con facilidad en determinados entornos sanitarios5.

La conjuntivitis bacteriana puede estar causada por Staphylococcus aureus, Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae y Moraxella catarrhalis, entre otros microorganismos. En los niños son frecuentes H. influenzae, S. pneumoniae y M. catarrhalis, mientras que en adultos pueden predominar diferentes especies de estafilococos. La conjuntivitis hiperaguda debe considerarse una situación de especial gravedad, ya que puede estar relacionada con Neisseria gonorrhoeae y evolucionar rápidamente hacia afectación corneal, perforación y pérdida visual6.

Chlamydia trachomatis es una causa relevante de conjuntivitis persistente o crónica y puede presentarse tanto en adultos sexualmente activos como en recién nacidos infectados durante el parto. En el adulto puede producir un cuadro unilateral de evolución prolongada, mientras que en el neonato puede acompañarse de secreción y una marcada inflamación conjuntival. La sospecha clínica debe conducir a una recogida adecuada de muestra y a una prueba microbiológica específica7.

La conjuntivitis alérgica no es contagiosa y suele asociarse a exposición a pólenes, ácaros, epitelios animales, mohos u otros alérgenos. El prurito intenso, el carácter bilateral y la asociación con rinitis u otras enfermedades atópicas son datos orientativos. También existen conjuntivitis irritativas por humo, polvo, productos químicos, cosméticos, cuerpos extraños y determinadas prácticas relacionadas con las lentes de contacto3.

Epidemiología y transmisión:

La conjuntivitis viral y la bacteriana pueden transmitirse con facilidad por contacto directo, por las manos, por secreciones oculares y mediante objetos o superficies contaminadas. En los brotes de conjuntivitis por adenovirus, la transmisión puede favorecerse por el contacto estrecho y por la contaminación de instrumental utilizado en exploraciones oftalmológicas. Por ello, la higiene de manos y la correcta desinfección del material son medidas esenciales3.

La transmisión de Chlamydia trachomatis puede producirse por contacto sexual en adultos y de forma vertical durante el parto en el recién nacido. En la conjuntivitis gonocócica también debe considerarse la transmisión sexual y la posibilidad de infección neonatal. En estos casos, el diagnóstico microbiológico no solo tiene valor individual, sino también epidemiológico y preventivo6.

Manifestaciones clínicas:

Las manifestaciones comunes incluyen hiperemia conjuntival, edema palpebral, lagrimeo, sensación de cuerpo extraño, escozor, ardor, secreción y formación de costras en las pestañas. El tipo de secreción puede orientar, aunque no permite establecer por sí solo la etiología. La conjuntivitis viral suele presentar secreción acuosa y puede comenzar en un ojo para afectar posteriormente al otro; la bacteriana se asocia con mayor frecuencia a secreción purulenta y adherencia de los párpados3.

El prurito intenso y bilateral es especialmente característico de la conjuntivitis alérgica. En cambio, el dolor ocular intenso, la fotofobia importante, la disminución persistente de la visión o una hiperemia muy intensa son signos de alarma que requieren una evaluación clínica más amplia para descartar afectación corneal u otras patologías oculares8.

Complicaciones:

Aunque muchas conjuntivitis son autolimitadas, pueden aparecer complicaciones. La conjuntivitis adenoviral puede producir infiltrados subepiteliales, pseudomembranas, cicatrización conjuntival y afectación corneal. Las formas bacterianas graves pueden asociarse a queratitis, úlceras corneales y, en el caso de la conjuntivitis gonocócica, a perforación corneal y pérdida visual si no se trata con rapidez5.

Los usuarios de lentes de contacto constituyen un grupo que requiere especial atención ante una conjuntivitis bacteriana, por el riesgo aumentado de queratitis. En estos pacientes debe suspenderse el uso de las lentes y realizarse una valoración clínica adecuada. Las formas neonatales también son prioritarias debido a la posibilidad de enfermedad ocular grave y a la asociación con infecciones sistémicas en algunos casos6.

Diagnóstico clínico:

El diagnóstico inicial de la conjuntivitis se realiza habitualmente mediante la anamnesis y la exploración ocular. La edad del paciente, la unilateralidad o bilateralidad, el tipo de secreción, la presencia de prurito, el contacto con personas afectadas, los síntomas respiratorios, la exposición a alérgenos, el uso de lentes de contacto y los antecedentes de enfermedad ocular ayudan a orientar la etiología3.

Los signos clínicos presentan solapamiento entre las diferentes causas, por lo que no siempre es posible identificar el microorganismo responsable únicamente mediante la exploración. En cuadros persistentes, recurrentes, graves, hiperagudos, neonatales o de evolución desfavorable, el estudio microbiológico adquiere mayor importancia y permite orientar el tratamiento6.

Obtención y manejo de muestras:

La muestra ocular debe obtenerse antes de iniciar el tratamiento antimicrobiano siempre que sea posible. Para el estudio microbiológico pueden recogerse exudados o raspados conjuntivales mediante torunda o dispositivo específico, realizando la toma de la zona con mayor cantidad de secreción. La técnica debe evitar la contaminación de la muestra con flora cutánea y reducir el contacto con superficies no estériles9.

El tipo de medio de transporte depende del microorganismo que se pretenda investigar y de la técnica que vaya a realizarse. Para bacterias se emplean medios de transporte apropiados para conservar la viabilidad, mientras que para pruebas moleculares deben seguirse las indicaciones específicas del sistema diagnóstico. La identificación correcta del paciente, el etiquetado, el tiempo de transporte y las condiciones de conservación son elementos fundamentales de la fase preanalítica9.

Tinción de Gram y examen microscópico:

La tinción de Gram permite observar la morfología y características tintoriales de las bacterias presentes en una muestra. En un exudado conjuntival puede aportar información rápida sobre la presencia de microorganismos y células inflamatorias. Sin embargo, la sensibilidad depende de la carga bacteriana y de la calidad de la muestra, por lo que un resultado negativo no excluye necesariamente una infección9.

En el laboratorio, la preparación adecuada del frotis, la fijación y la aplicación correcta de los reactivos son necesarias para obtener una diferenciación fiable entre bacterias grampositivas y gramnegativas. La observación microscópica debe interpretarse junto con los datos clínicos y con el resto de pruebas microbiológicas9.

Cultivo microbiológico:

El cultivo permite recuperar bacterias viables y obtener posteriormente su identificación y, cuando está indicado, su perfil de sensibilidad antimicrobiana. No todos los pacientes con conjuntivitis necesitan cultivo, ya que muchos casos leves son autolimitados. Está especialmente indicado ante cuadros graves, hiperagudos, neonatales, recurrentes, crónicos o que no responden al tratamiento inicial, así como cuando se sospechan microorganismos de especial relevancia6.

En la práctica microbiológica pueden utilizarse medios generales y medios selectivos o enriquecidos según la sospecha etiológica. La identificación puede realizarse mediante métodos bioquímicos, sistemas automatizados o técnicas proteómicas como MALDI-TOF cuando están disponibles. La interpretación debe considerar la posible presencia de flora comensal y diferenciar colonización de infección clínica9.

Diagnóstico de la conjuntivitis adenoviral:

La mayoría de las conjuntivitis virales se diagnostican clínicamente, pero la confirmación microbiológica puede ser útil cuando existe interés epidemiológico, cuando se pretende diferenciar una infección adenoviral de otras causas o cuando la decisión terapéutica o de control de infecciones lo justifica. La detección de antígeno mediante pruebas rápidas puede proporcionar resultados en pocos minutos, mientras que la reacción en cadena de la polimerasa ofrece una alternativa molecular con elevada capacidad de detección5.

Los ensayos rápidos de detección de adenovirus han demostrado utilidad clínica, aunque su rendimiento depende de la técnica de recogida y de la carga viral. En estudios comparativos se han evaluado frente a cultivo, inmunofluorescencia y PCR, mostrando que pueden apoyar el diagnóstico en pacientes seleccionados10.

Técnicas moleculares:

Las técnicas de amplificación de ácidos nucleicos permiten detectar material genético de los microorganismos y son especialmente útiles cuando la cantidad de agente es baja o cuando el cultivo presenta limitaciones. La PCR puede emplearse para detectar adenovirus y otros agentes, siempre que exista un ensayo validado para la muestra ocular y la indicación clínica correspondiente5.

En el caso de Chlamydia trachomatis, las técnicas de amplificación de ácidos nucleicos han demostrado utilidad para la detección directa en muestras oculares. Su aplicación permite superar algunas de las limitaciones de métodos basados exclusivamente en cultivo o detección de anticuerpos, especialmente cuando se requiere un diagnóstico etiológico preciso11.

Diagnóstico de Chlamydia trachomatis:

La conjuntivitis por Chlamydia puede ser difícil de distinguir clínicamente de otras formas de conjuntivitis, especialmente cuando presenta una evolución prolongada. La sospecha debe aumentar ante una conjuntivitis folicular crónica, unilateral o recurrente, en adultos sexualmente activos, y ante determinados cuadros neonatal es7.

El laboratorio puede realizar pruebas de amplificación de ácidos nucleicos sobre muestras conjuntivales, siempre siguiendo las indicaciones de validación del procedimiento. En estudios de verificación de NAAT sobre muestras oculares se ha observado un rendimiento elevado para la detección de C. trachomatis, lo que apoya su utilidad como herramienta diagnóstica11.

Conjuntivitis gonocócica:

La conjuntivitis gonocócica es una forma hiperaguda que puede progresar rápidamente y producir una lesión corneal grave. La presencia de abundante exudado purulento, edema palpebral, quemosis, dolor y disminución visual obliga a actuar con rapidez y a realizar una valoración oftalmológica urgente6.

Desde el laboratorio, la sospecha de Neisseria gonorrhoeae requiere una recogida de muestra apropiada y la realización de pruebas microbiológicas que permitan identificar el agente. El cultivo puede ser necesario para obtener un aislado y estudiar la sensibilidad antimicrobiana, mientras que las técnicas moleculares pueden complementar el diagnóstico según el contexto y los procedimientos disponibles6.

Conjuntivitis neonatal:

La conjuntivitis en el recién nacido debe considerarse una situación que requiere valoración médica, ya que puede ser infecciosa y asociarse a agentes transmitidos durante el parto. Entre los microorganismos de importancia se encuentran C. trachomatis y N. gonorrhoeae, además de otras bacterias. La cronología de aparición de los síntomas y el aspecto de la secreción pueden orientar la sospecha, pero el diagnóstico etiológico requiere pruebas específicas6.

La obtención de muestras en neonatos debe realizarse con especial cuidado y siguiendo protocolos establecidos para garantizar cantidad suficiente y evitar contaminación. La identificación temprana del agente es importante para establecer el tratamiento adecuado y para prevenir complicaciones y transmisión6.

Tratamiento y prevención:

El tratamiento depende de la etiología. La mayoría de las conjuntivitis virales son autolimitadas y el tratamiento suele ser sintomático, mientras que los antibióticos no son eficaces frente a los virus. En la conjuntivitis bacteriana leve puede producirse resolución espontánea, aunque determinados pacientes pueden beneficiarse de antibióticos tópicos según la valoración clínica. Las formas gonocócicas y clamidiales requieren un manejo específico y tratamiento sistémico cuando está indicado8.

Las medidas preventivas son especialmente importantes en la conjuntivitis infecciosa. Se recomienda higiene frecuente de manos, evitar tocarse o frotarse los ojos, no compartir toallas y limpiar adecuadamente las secreciones. En los centros sanitarios es fundamental aplicar medidas de control de infecciones y una correcta limpieza y desinfección del material que entra en contacto con la superficie ocular3.

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

La conjuntivitis engloba procesos de etiología muy diversa y, aunque gran parte de los casos presentan una evolución favorable, no debe considerarse una entidad exclusivamente banal. La diferenciación entre formas virales, bacterianas, alérgicas e infecciones específicas como las producidas por Chlamydia trachomatis o Neisseria gonorrhoeae resulta fundamental para establecer el manejo adecuado y evitar complicaciones4.

La clínica permite orientar el diagnóstico, pero existe un importante solapamiento entre los signos de las diferentes etiologías. Por ello, el laboratorio adquiere especial valor en cuadros graves, hiperagudos, neonatales, recurrentes, crónicos o de mala evolución. El cultivo, la tinción de Gram, la detección de antígenos y las técnicas de amplificación de ácidos nucleicos constituyen herramientas complementarias que deben seleccionarse de acuerdo con la sospecha clínica6.

La recogida y conservación de la muestra representan un punto crítico. Una muestra insuficiente, contaminada o mal transportada puede producir resultados falsamente negativos o dificultar la interpretación. La aplicación rigurosa de los procedimientos normalizados de trabajo y el control de calidad son, por tanto, esenciales9.

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