AUTORES
- Aroa Calvo Sanjuan. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
- Lucía Romeo Arnal. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón. Zaragoza, España.
- Diego Moliner Manada. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Zaragoza, España.
- Joan Marín Egea. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
- Marta Fernández Marín. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
- Javier Sierra Cremallé. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón. Zaragoza, España.
RESUMEN
La enfermedad por el virus del Ébola es una infección vírica grave que puede producir enfermedad sistémica y una elevada mortalidad. El objetivo de este trabajo es recopilar los aspectos fundamentales de la enfermedad, con especial atención a la transmisión, las manifestaciones clínicas, el diagnóstico de laboratorio, el tratamiento, la prevención y las medidas de control de infecciones. El cuadro clínico presenta inicialmente síntomas inespecíficos como fiebre, astenia, mialgias, cefalea y odinofagia, que pueden progresar a vómitos, diarrea intensa, dolor abdominal y, en algunos pacientes, manifestaciones hemorrágicas. El diagnóstico requiere integrar la historia epidemiológica con la evaluación clínica y la confirmación mediante pruebas de laboratorio, especialmente técnicas moleculares como la reacción en cadena de la polimerasa. El manejo se basa en cuidados de soporte intensivos y, para la enfermedad causada por Orthoebolavirus zairense, existen tratamientos específicos con anticuerpos monoclonales. La prevención depende de la identificación precoz de casos, aislamiento, equipos de protección individual, vigilancia, rastreo de contactos, diagnóstico seguro, vacunación cuando esté indicada y participación comunitaria. El personal sanitario y de laboratorio desempeña un papel esencial en la detección y control de los brotes, debido al riesgo asociado a la asistencia directa y a la manipulación de muestras clínicas.
PALABRAS CLAVE
Enfermedad por el virus del ébola, filoviridae, diagnóstico, reacción en cadena de la polimerasa, vacunas, control de infecciones.
ABSTRACT
Ebola virus disease is a severe viral infection that can cause systemic illness and high mortality. The aim of this paper is to summarize the main aspects of the disease, with particular emphasis on transmission, clinical manifestations, laboratory diagnosis, treatment, prevention and infection control. The clinical presentation initially includes nonspecific symptoms such as fever, weakness, myalgia, headache and sore throat, which may progress to vomiting, severe diarrhea, abdominal pain and, in some patients, hemorrhagic manifestations. Diagnosis requires integration of epidemiological history with clinical assessment and laboratory confirmation, particularly molecular methods such as polymerase chain reaction. Management is based on intensive supportive care and, for disease caused by Orthoebolavirus zairense, specific monoclonal antibody treatments are available. Prevention depends on early case identification, isolation, personal protective equipment, surveillance, contact tracing, safe diagnostic procedures, vaccination when indicated and community engagement. Healthcare and laboratory professionals play an essential role in detecting and controlling outbreaks because of the risks associated with direct patient care and clinical specimen handling.
KEY WORDS
Ebola virus disease, filoviridae, diagnosis, polymerase chain reaction, vaccines, infection control.
DESARROLLO DEL TEMA
Agente causal y características generales:
La enfermedad por el virus del Ébola pertenece al grupo de enfermedades causadas por ortoebolavirus. Se reconocen cuatro ortoebolavirus capaces de producir enfermedad en seres humanos: Ebola virus, Sudan virus, Taï Forest virus y Bundibugyo virus2.
No todos ellos disponen de vacunas o tratamientos autorizados, por lo que resulta importante diferenciar la enfermedad causada por Orthoebolavirus zairense de las producidas por otros virus del mismo género1.
Transmisión y epidemiología:
La transmisión entre personas se produce fundamentalmente por contacto directo con sangre u otros líquidos corporales de una persona enferma, así como con materiales contaminados. El riesgo aumenta durante la asistencia sanitaria cuando no se aplican correctamente las medidas de prevención y control de infecciones2.
Las personas no suelen ser contagiosas antes de presentar síntomas, y la enfermedad no se transmite como los virus respiratorios habituales por el simple hecho de compartir el espacio con una persona infectada2.
El control de los brotes requiere combinar vigilancia epidemiológica, detección y aislamiento de casos, rastreo de contactos, diagnóstico de laboratorio, prevención y control de infecciones, atención clínica, entierros seguros y dignos, vacunación cuando corresponde y comunicación con las comunidades1.
Periodo de incubación y manifestaciones clínicas:
El periodo de incubación puede situarse entre 2 y 21 días, aunque el inicio de los síntomas ocurre con mayor frecuencia entre los 8 y 10 días posteriores a la exposición3.
La presentación inicial es inespecífica y puede incluir fiebre, escalofríos, cansancio intenso, mialgias, artralgias, cefalea, odinofagia y pérdida de apetito3.
A medida que progresa la enfermedad pueden aparecer vómitos, diarrea acuosa intensa, náuseas y dolor abdominal. También pueden observarse exantema, dolor torácico, disnea, confusión, conjuntivitis, hipo y, en determinados pacientes, convulsiones3.
Aunque históricamente se ha asociado el Ébola a la presencia de hemorragias, estas no aparecen en todos los pacientes. Cuando están presentes pueden manifestarse como petequias, equimosis, sangrado de mucosas o sangre en vómitos y heces3.
Los casos graves pueden evolucionar hacia shock, alteraciones de la coagulación, fallo multiorgánico y otras complicaciones sistémicas. Entre las alteraciones analíticas descritas se encuentran leucopenia, trombocitopenia, elevación de transaminasas, proteinuria y alteraciones de los tiempos de coagulación3.
Diagnóstico:
El diagnóstico debe plantearse integrando la clínica con los antecedentes epidemiológicos y la posible exposición. La sintomatología inicial es poco específica y puede confundirse con malaria, fiebre tifoidea, enfermedad meningocócica, neumonía y otras infecciones frecuentes3.
Ante una sospecha clínica debe realizarse una valoración inmediata del riesgo, aplicar las medidas apropiadas de protección y contactar con las autoridades sanitarias para organizar el estudio diagnóstico4.
En personas vivas, la reacción en cadena de la polimerasa constituye una herramienta fundamental para la detección del material genético viral en sangre. También pueden emplearse pruebas serológicas dirigidas a la detección de anticuerpos2.
La recogida, transporte, recepción y procesamiento de las muestras deben realizarse siguiendo procedimientos específicos de bioseguridad. El personal de laboratorio debe evitar exposiciones innecesarias y utilizar los equipos de protección y circuitos establecidos para enfermedades de alto riesgo biológico4.
Tratamiento:
El tratamiento requiere atención especializada y cuidados de soporte intensivos. La reposición de líquidos y electrolitos, el mantenimiento de la presión arterial, la oxigenación, el control del dolor y de la fiebre, el soporte nutricional y el tratamiento de infecciones secundarias son componentes fundamentales4.
La atención precoz y el soporte intensivo mejoran las posibilidades de supervivencia. Entre las complicaciones que deben vigilarse se incluyen hipovolemia, alteraciones electrolíticas, shock refractario, hipoxia, hemorragia, shock séptico, fallo multiorgánico y coagulación intravascular diseminada4.
Para la enfermedad causada por Orthoebolavirus zairense existen tratamientos específicos autorizados. Inmazeb es una combinación de tres anticuerpos monoclonales y Ebanga es un anticuerpo monoclonal dirigido contra la glucoproteína viral7.
Vacunación y prevención:
La vacunación constituye una herramienta esencial en la respuesta frente a determinados brotes. La OMS señala que existen vacunas autorizadas para la enfermedad causada por Ebola virus, mientras que para otros ortoebolavirus las vacunas continúan en diferentes fases de desarrollo9.
ERVEBO es una vacuna indicada para la prevención de la enfermedad causada por Zaire ebolavirus y su autorización estadounidense se aplica a personas a partir de los 12 meses de edad6.
La prevención no depende exclusivamente de la vacuna. El aislamiento de casos, el uso correcto de equipos de protección individual, la higiene de manos, la gestión segura de residuos, la limpieza y desinfección, el rastreo de contactos y los procedimientos funerarios seguros forman parte de una respuesta integral10
Prevención y control de infecciones en el ámbito sanitario:
Los centros sanitarios deben disponer de procedimientos específicos para la identificación temprana de pacientes potencialmente expuestos, la separación de casos sospechosos y la utilización adecuada de equipos de protección personal4.
Durante la atención se deben minimizar las exposiciones a sangre y líquidos corporales y establecer circuitos diferenciados para material, residuos y muestras. La colocación y retirada del equipo de protección requieren especial atención4.
La formación continua del personal, los simulacros, la disponibilidad de material de protección y la comunicación rápida entre las áreas asistenciales, el laboratorio y los responsables de salud pública son componentes esenciales de la preparación ante un posible caso4.
Supervivientes y seguimiento:
La supervivencia no implica necesariamente la desaparición inmediata de todas las consecuencias de la enfermedad. Los supervivientes pueden presentar cansancio, cefalea, dolores musculares y articulares, alteraciones oculares y problemas psicológicos, entre otras manifestaciones5.
El seguimiento debe contemplar las necesidades físicas y psicosociales, además de las medidas necesarias para reducir el estigma y facilitar la reintegración social1.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
La enfermedad por el virus del Ébola continúa representando un desafío para la salud pública por su gravedad, su capacidad de producir brotes y las exigencias de bioseguridad que implica su atención. El control efectivo depende de una respuesta coordinada y multidisciplinar, en la que intervienen asistencia clínica, epidemiología, laboratorio, prevención y control de infecciones, vacunación y participación comunitaria1.
Desde el ámbito del laboratorio de diagnóstico clínico, la identificación correcta de las muestras y el cumplimiento riguroso de las medidas de seguridad son esenciales para evitar exposiciones y proporcionar resultados fiables. La PCR constituye una herramienta fundamental para la confirmación de casos en personas vivas, pero debe interpretarse junto con la información clínica y epidemiológica2.
El tratamiento de soporte precoz es determinante para mejorar el pronóstico y, para la enfermedad causada por Orthoebolavirus zairense, existen terapias específicas y una vacuna autorizada. Estas herramientas no sustituyen las medidas básicas de prevención y control1.
En conclusión, la preparación del personal sanitario, la detección precoz, el aislamiento, el diagnóstico seguro, el rastreo de contactos, la vacunación cuando esté indicada y la participación de la comunidad constituyen los pilares de una respuesta eficaz frente al Ébola1.
BIBLIOGRAFÍA
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