Trombosis venosa profunda y embolia pulmonar: utilidad del dímero D y las pruebas de laboratorio

27 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Joan Marín Egea. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  2. Marta Fernández Marín. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
  3. Javier Sierra Cremallé. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
  4. Lucía Romeo Arnal. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
  5. Diego Moliner Manada. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  6. Aroa Calvo Sanjuan. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.

RESUMEN

La trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar constituyen las principales manifestaciones de la enfermedad tromboembólica venosa y pueden producir una morbimortalidad considerable. El diagnóstico requiere integrar la valoración clínica, las pruebas de laboratorio y las técnicas de imagen, evitando tanto el retraso diagnóstico como la realización innecesaria de exploraciones radiológicas. El dímero D es un producto de degradación de la fibrina que presenta una elevada sensibilidad en determinados contextos, pero una especificidad limitada, ya que puede aumentar con la edad, cáncer, infección, inflamación, cirugía, traumatismos y embarazo. Por ello, su principal utilidad se encuentra en la exclusión de tromboembolismo venoso en pacientes seleccionados con probabilidad clínica no alta. Las estrategias actuales incorporan puntos de corte ajustados por edad y algoritmos adaptados a la probabilidad clínica, como YEARS, con el objetivo de reducir pruebas de imagen sin comprometer la seguridad. En la trombosis venosa profunda, la combinación de una escala de Wells con dímero D permite excluir la enfermedad en pacientes con probabilidad clínica baja o improbable, mientras que la ecografía de compresión constituye la principal prueba de imagen. En la embolia pulmonar, el dímero D se integra con la probabilidad clínica antes de decidir la necesidad de angiografía pulmonar por tomografía computarizada. El objetivo de este trabajo es revisar la utilidad del dímero D y otras pruebas de laboratorio en el diagnóstico de la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar. La evidencia actual respalda un uso selectivo y protocolizado del dímero D, evitando interpretarlo como una prueba confirmatoria aislada.

PALABRAS CLAVE

Trombosis venosa profunda, embolia pulmonar, dímero D, enfermedad tromboembólica venosa, diagnóstico, pruebas de laboratorio.

ABSTRACT

Deep vein thrombosis and pulmonary embolism are the main manifestations of venous thromboembolism and may cause substantial morbidity and mortality. Diagnosis requires integration of clinical assessment, laboratory testing and imaging, avoiding both diagnostic delay and unnecessary radiological examinations. D-dimer is a fibrin degradation product with high sensitivity in selected settings but limited specificity because levels may increase with age, cancer, infection, inflammation, surgery, trauma and pregnancy. Its main clinical value is therefore the exclusion of venous thromboembolism in selected patients with non-high clinical probability. Current strategies incorporate age-adjusted thresholds and clinical probability-adapted algorithms such as YEARS to reduce imaging while maintaining safety. In deep vein thrombosis, combining the Wells score with D-dimer can exclude disease in patients with low or unlikely clinical probability, while compression ultrasonography remains the principal imaging test. In pulmonary embolism, D-dimer is integrated with clinical probability before deciding whether computed tomography pulmonary angiography is required. The aim of this paper is to review the usefulness of D-dimer and other laboratory tests in the diagnosis of deep vein thrombosis and pulmonary embolism. Current evidence supports selective and protocolized D-dimer use and does not support interpreting it as a standalone confirmatory test.

KEY WORDS

Deep vein thrombosis, pulmonary embolism, D-dimer, venous thromboembolism, diagnosis, laboratory tests.

INTRODUCCIÓN

La enfermedad tromboembólica venosa comprende principalmente la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar. La trombosis venosa profunda suele localizarse en las extremidades inferiores y puede constituir el origen de una embolia pulmonar, mientras que esta última puede presentarse con manifestaciones clínicas muy variables y potencialmente graves¹,².

El diagnóstico de ambas entidades no debe basarse exclusivamente en una prueba de laboratorio. Las estrategias recomendadas comienzan con una valoración de la probabilidad clínica mediante herramientas como la escala de Wells y posteriormente seleccionan pruebas de laboratorio o imagen según el riesgo estimado¹,³.

El dímero D se genera durante la degradación de la fibrina estabilizada y aumenta cuando existe activación simultánea de la coagulación y la fibrinólisis. Su elevada sensibilidad en determinados pacientes permite utilizar un resultado negativo para excluir tromboembolismo venoso cuando la probabilidad clínica previa no es alta³, ⁴.

La principal limitación del dímero D es su baja especificidad. Sus concentraciones pueden aumentar en personas de edad avanzada y en situaciones como cáncer, infección, inflamación, embarazo, traumatismos, cirugía y otras enfermedades sistémicas. Por ello, un resultado positivo no confirma por sí mismo una trombosis³,⁵.

En los últimos años se han desarrollado estrategias que ajustan el punto de corte del dímero D a la edad o a la probabilidad clínica. Estas aproximaciones pretenden mantener una elevada seguridad diagnóstica y, al mismo tiempo, disminuir la necesidad de pruebas de imagen¹,⁵,⁶.

OBJETIVO

Revisar la utilidad del dímero D y de las principales pruebas de laboratorio en el diagnóstico de la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar, analizar las estrategias de ajuste del dímero D y describir la integración de los resultados de laboratorio con las escalas de probabilidad clínica y las pruebas de imagen¹,²,³.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa sobre el diagnóstico de la enfermedad tromboembólica venosa. Se consultaron recomendaciones recientes de la Sociedad Española de Medicina Interna, guías internacionales de diagnóstico de tromboembolismo venoso y publicaciones recientes sobre dímero D ajustado por edad y algoritmos de probabilidad clínica¹,²,⁵,⁶.

La información se organizó en cinco áreas: utilidad del dímero D en trombosis venosa profunda; utilidad en embolia pulmonar; puntos de corte ajustados; otras pruebas de laboratorio; y limitaciones e integración de los resultados con la imagen¹,³,⁵.

RESULTADOS

1. Dímero D: fundamento y utilidad clínica:

El dímero D es un fragmento proteico generado durante la degradación de la fibrina por el sistema fibrinolítico. En la trombosis aguda se produce una activación de la coagulación y de la fibrinólisis que puede elevar su concentración plasmática³,⁴.

Su principal ventaja diagnóstica es la elevada sensibilidad de los ensayos de alta sensibilidad. Un resultado negativo puede contribuir a excluir tromboembolismo venoso en pacientes seleccionados, pero el resultado debe interpretarse siempre en relación con la probabilidad clínica previa³,⁵.

La especificidad del dímero D disminuye progresivamente con la edad. También se reduce en situaciones inflamatorias, infecciosas, oncológicas, durante el embarazo y después de cirugía o traumatismos. Por esta razón, el número de resultados positivos sin trombosis aumenta en determinados grupos de pacientes³,⁵.

Las guías actuales coinciden en que un dímero D positivo no debe utilizarse como prueba confirmatoria de embolia pulmonar ni de trombosis venosa profunda. Cuando el resultado es positivo, normalmente es necesario continuar con una prueba de imagen apropiada según el contexto clínico¹,³.

2. Dímero D en la trombosis venosa profunda:

En pacientes con sospecha de trombosis venosa profunda, la probabilidad clínica puede estimarse mediante una versión de dos niveles de la escala de Wells. En pacientes con probabilidad improbable, un dímero D negativo puede permitir descartar la enfermedad sin realizar ecografía²,⁷.

Las recomendaciones de la Sociedad Española de Medicina Interna de 2024 señalan la utilidad del dímero D en pacientes seleccionados y sitúan la ecografía como prueba fundamental cuando la probabilidad clínica o el resultado del laboratorio no permiten excluir la trombosis².

La ecografía de compresión presenta la ventaja de ser una técnica no invasiva, disponible y sin exposición a radiación. En la práctica, el laboratorio y la imagen actúan de forma complementaria: el dímero D puede evitar exploraciones innecesarias en pacientes de bajo riesgo, mientras que la ecografía confirma o descarta la trombosis cuando la sospecha persiste², ⁷.

En pacientes hospitalizados o con enfermedades que elevan el dímero D de forma frecuente, la utilidad de una estrategia basada exclusivamente en este marcador disminuye. En estos escenarios resulta especialmente importante seleccionar adecuadamente a los pacientes antes de solicitar la prueba²,³.

3. Dímero D en la embolia pulmonar:

En la sospecha de embolia pulmonar, la probabilidad clínica se determina mediante la evaluación clínica y herramientas como Wells o la escala de Ginebra. En pacientes con probabilidad baja o intermedia, un dímero D negativo puede excluir la embolia pulmonar sin necesidad de realizar angiografía pulmonar por tomografía computarizada¹,³.

Las recomendaciones internacionales actuales mantienen este enfoque escalonado. La guía conjunta AHA/ACC/ACCP y otras sociedades publicada en 2026 establece que, en adultos con probabilidad clínica baja o intermedia, un dímero D ajustado por edad por debajo del umbral permite excluir embolia pulmonar y evitar pruebas de imagen¹.

En pacientes con alta probabilidad clínica, el dímero D no debe utilizarse para descartar la enfermedad. Estos pacientes requieren una estrategia diagnóstica basada en imagen, ya que la probabilidad previa es demasiado elevada para que un resultado de laboratorio negativo sea suficiente¹, ³.

El uso adecuado del dímero D puede reducir la realización de angiografías pulmonares innecesarias y, con ello, la exposición a radiación y contraste. Su utilidad depende de que se solicite en la población apropiada y dentro de un algoritmo validado¹,⁵.

4. Ajuste del dímero D por edad:

El punto de corte convencional utilizado en muchos ensayos es de 500 µg/L de unidades equivalentes de fibrinógeno, aunque los valores y unidades deben interpretarse según el método del laboratorio. En pacientes mayores, este umbral fijo produce un elevado número de resultados positivos¹,⁵.

La estrategia de ajuste por edad utiliza, en adultos mayores de 50 años y para determinados ensayos expresados en FEU, un umbral aproximado de edad multiplicada por 10 µg/L. La guía AHA/ACC/ACCP de 2026 reconoce esta estrategia para pacientes con probabilidad clínica no alta¹.

Los estudios de validación han mostrado que el ajuste por edad puede aumentar la especificidad y permitir excluir embolia pulmonar en más pacientes mayores sin incrementar de forma importante el riesgo de eventos tromboembólicos posteriores⁵,⁶.

Esta estrategia no debe aplicarse de manera automática a cualquier ensayo o unidad de medida. El laboratorio debe conocer el tipo de ensayo, las unidades utilizadas y el intervalo de referencia establecido por el fabricante antes de aplicar un punto de corte ajustado¹,⁵.

5. Algoritmos adaptados a la probabilidad clínica: YEARS:

El algoritmo YEARS integra tres criterios clínicos: signos de trombosis venosa profunda, hemoptisis y que la embolia pulmonar sea el diagnóstico más probable. Según la presencia o ausencia de estos criterios se aplican diferentes umbrales de dímero D¹,⁶.

En la estrategia YEARS, el umbral puede situarse en 1000 µg/L cuando no existe ninguno de los criterios YEARS y en 500 µg/L cuando existe al menos uno. La finalidad es identificar pacientes en los que la embolia puede descartarse sin imagen¹.

Un estudio prospectivo publicado en 2025 en atención primaria observó que el algoritmo YEARS permitió descartar embolia pulmonar sin imagen en aproximadamente el 81 % de los pacientes estudiados, con una tasa de fallo diagnóstico a tres meses del 0,50 % en los pacientes considerados descartados⁸.

Estos resultados apoyan la utilidad del algoritmo, pero su aplicación requiere respetar los criterios originales y el contexto de validación. Los pacientes anticoagulados y determinados grupos de alto riesgo pueden no estar representados adecuadamente en los estudios de validación¹,⁸.

6. Otras pruebas de laboratorio:

El hemograma puede aportar información sobre anemia, trombocitopenia, leucocitosis u otras alteraciones relevantes para el diagnóstico diferencial y la planificación del tratamiento, aunque no existe un parámetro hematológico específico capaz de diagnosticar trombosis venosa profunda o embolia pulmonar²,³.

La función renal, evaluada mediante creatinina y estimación del filtrado glomerular, es especialmente relevante cuando se considera la utilización de contraste intravenoso para angiografía pulmonar por tomografía computarizada y también para seleccionar determinados tratamientos anticoagulantes¹,².

Los estudios de coagulación, incluyendo tiempo de protrombina, tiempo de tromboplastina parcial activada y fibrinógeno, no sirven por sí mismos para confirmar una trombosis. Sin embargo, aportan información necesaria para valorar el estado hemostático y pueden ser importantes antes o durante determinados tratamientos²,³.

El estudio de trombofilia no forma parte del diagnóstico inicial rutinario de una trombosis aguda. Su indicación depende de las características del paciente, antecedentes familiares, edad, localización de la trombosis y circunstancias clínicas, y debe individualizarse².

7. Limitaciones del dímero D:

El principal problema del dímero D es que un resultado elevado puede aparecer en numerosas situaciones sin trombosis aguda. La edad avanzada, cáncer, embarazo, infección, inflamación, cirugía y traumatismos pueden reducir considerablemente su especificidad³,⁵.

Por este motivo, solicitar dímero D indiscriminadamente en pacientes con alta probabilidad clínica o en personas con numerosas causas alternativas de elevación puede generar resultados positivos que obliguen a realizar pruebas de imagen innecesarias³,⁵.

La interpretación también depende del método analítico. Existen diferentes ensayos y unidades, por lo que los puntos de corte no deben trasladarse de un método a otro sin comprobar las recomendaciones del fabricante y la validación del laboratorio¹,⁵.

El tratamiento anticoagulante puede modificar la concentración del dímero D y los estudios que validan algoritmos diagnósticos han excluido en muchos casos a pacientes que ya reciben anticoagulación terapéutica. Esta circunstancia debe tenerse en cuenta al interpretar un resultado¹.

8. Integración del laboratorio con las pruebas de imagen:

El diagnóstico moderno del tromboembolismo venoso se basa en algoritmos secuenciales. La combinación de probabilidad clínica, dímero D y pruebas de imagen permite reducir tanto el riesgo de falsos negativos como el uso innecesario de exploraciones radiológicas¹,².

En la trombosis venosa profunda, la ecografía de compresión es la principal técnica de imagen. En la embolia pulmonar, la angiografía pulmonar por tomografía computarizada constituye una de las principales pruebas diagnósticas cuando el dímero D no permite excluir la enfermedad o cuando la probabilidad clínica es alta¹,².

Las estrategias diagnósticas basadas en dímero D no pretenden sustituir a la imagen, sino seleccionar de forma más eficiente a los pacientes que realmente necesitan una exploración. Esta integración es especialmente relevante en los servicios de urgencias y atención primaria¹,⁵,⁸.

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

La evidencia actual sitúa al dímero D como una herramienta de exclusión y no de confirmación del tromboembolismo venoso. Su elevada sensibilidad permite descartar la enfermedad en pacientes adecuadamente seleccionados, mientras que su baja especificidad limita su utilidad cuando la probabilidad clínica es alta o existen múltiples causas de elevación¹,³,⁵.

En la trombosis venosa profunda, la combinación de una escala de Wells y un dímero D de alta sensibilidad permite identificar pacientes en los que puede evitarse la ecografía. Cuando la probabilidad clínica es mayor o el resultado es positivo, la ecografía continúa siendo necesaria²,⁷.

En la embolia pulmonar, las estrategias actuales recomiendan integrar el dímero D con la probabilidad clínica. Los puntos de corte ajustados por edad y los algoritmos como YEARS pueden aumentar la eficiencia diagnóstica y reducir el número de pacientes sometidos a imagen¹,⁶,⁸.

Las pruebas complementarias de laboratorio, como hemograma, función renal y estudios de coagulación, no diagnostican por sí mismas la enfermedad tromboembólica, pero proporcionan información importante para el diagnóstico diferencial, la valoración del riesgo y la planificación terapéutica¹,².

En conclusión, la utilidad del dímero D depende fundamentalmente de una correcta selección del paciente. Su interpretación aislada es insuficiente; integrada con escalas de probabilidad clínica, puntos de corte validados y pruebas de imagen cuando son necesarias, constituye una herramienta eficaz para mejorar el diagnóstico del tromboembolismo venoso y reducir exploraciones innecesarias¹,²,⁵.

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