Cuidados de enfermería en pacientes con congelaciones: valoración, manejo y prevención de complicaciones. Revisión sistemática

29 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Alba Achón Cerdán. Atención Continuada, Sector Alcañiz, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Teruel, España.
  2. Álvaro Serrano Mingorance. Servicio de Oncología y Neurología, Hospital Universitario San Jorge, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Huesca, España.
  3. Julia Palacios Alguacil. Atención Continuada, ZBS de Calahorra, Servicio Riojano de Salud (SERIS), La Rioja, España.
  4. Mónica Betrán Piracés. Servicio de Urgencias y Emergencias Sanitarias 061 Aragón, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Huesca, España.
  5. Rebeca Calle Sampietro. Servicio de Pediatría, Hospital Universitario San Jorge, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Huesca, España.

RESUMEN

Introducción: la congelación es una lesión tisular local producida por la exposición a temperaturas de congelación, cuya gravedad oscila entre lesiones superficiales y reversibles y lesiones profundas con riesgo de amputación. El personal de enfermería desempeña un papel clave en la valoración inicial, el recalentamiento, el cuidado de las heridas y la prevención y detección precoz de complicaciones, si bien la literatura específicamente enfermera sobre este tema es escasa.

Objetivo: analizar la evidencia científica disponible sobre la valoración, el manejo de enfermería y la prevención de complicaciones en pacientes con lesiones por congelación.

Metodología: se realizó una revisión sistemática de la literatura, orientada por la declaración PRISMA 2020, mediante búsqueda en PubMed/MEDLINE, Scopus, CINAHL y Cochrane Library, con los descriptores DeCS/MeSH «Congelación de las Extremidades», «Recalentamiento», «Atención de Enfermería», «Amputación» y «Heridas y Traumatismos», en estudios publicados entre 2018 y 2026. Se incluyeron guías de práctica clínica, revisiones sistemáticas con o sin metaanálisis y estudios observacionales, sintetizados de forma narrativa.

Resultados: se incluyeron 8 fuentes. El recalentamiento rápido en agua a 37-42ºC constituye el pilar del manejo inicial; la clasificación en dos niveles (buen/mal pronóstico) resulta más útil que las clasificaciones en cuatro grados durante la fase precoz; el tratamiento con trombolíticos o iloprost, administrado dentro de las primeras 24-48 horas, se asocia a una mayor tasa de salvamento tisular en las formas graves; y factores psicosociales como la falta de hogar, el consumo de alcohol, el tabaquismo y los trastornos psiquiátricos predisponen tanto a la lesión como a la amputación.

Discusión – Conclusiones: la evidencia disponible respalda un papel central de enfermería en la prevención primaria, la valoración precoz, el manejo del recalentamiento y de las heridas, y la vigilancia de complicaciones, por lo que se recomienda protocolizar la actuación enfermera ante la congelación en los distintos niveles asistenciales.

Palabras clave

Congelación de las extremidades, recalentamiento, atención de enfermería, amputación, heridas y traumatismos.

ABSTRACT

Introduction: frostbite is a local tissue injury caused by exposure to freezing temperatures, ranging in severity from superficial, reversible injury to deep injury with a risk of amputation. Nurses play a key role in initial assessment, rewarming, wound care, and the prevention and early detection of complications, although nursing-specific literature on this topic remains scarce.

Objective: to analyze the available scientific evidence on assessment, nursing management, and complication prevention in patients with frostbite injuries.

Methods: a systematic literature review was conducted, guided by the PRISMA 2020 statement, searching PubMed/MEDLINE, Scopus, CINAHL and the Cochrane Library, using the DeCS/MeSH terms «Frostbite», «Rewarming», «Nursing Care», «Amputation» and «Wounds and Injuries», in studies published between 2018 and 2026. Clinical practice guidelines, systematic reviews with or without meta-analysis, and observational studies were included and narratively synthesized.

Results: eight sources were included. Rapid rewarming in water at 37-42 ºC is the cornerstone of initial management; two-tier classification (good/poor prognosis) is more useful than four-degree classifications in the early phase; thrombolytic or iloprost therapy, administered within the first 24-48 hours, is associated with a higher rate of tissue salvage in severe forms; and psychosocial factors such as homelessness, alcohol use, smoking and psychiatric disorders predispose to both injury and amputation.

Discussion – Conclusions: available evidence supports a central nursing role in primary prevention, early assessment, rewarming and wound management, and complication surveillance, supporting the development of standardized nursing protocols for frostbite across care settings.

Key words

Frostbite, rewarming, nursing care, amputation, wounds and injuries.

INTRODUCCIÓN

La congelación (frostbite) es una lesión tisular local producida por la exposición de la piel y los tejidos subyacentes a temperaturas de congelación. La formación de cristales de hielo intra y extracelulares provoca alteraciones electrolíticas y del pH, deshidratación celular y disrupción de la membrana celular; posteriormente, durante el recalentamiento, se produce una lesión de reperfusión que cursa con inflamación, vasoconstricción, formación de trombos, daño endotelial y edema, lo que puede agravar el daño tisular inicial. Clínicamente, la congelación presenta un espectro muy amplio de gravedad, desde lesiones sin pérdida de tejido hasta necrosis extensa que puede requerir amputación1.

En las últimas décadas se ha descrito un aumento de la incidencia de la congelación, tradicionalmente asociada a profesiones y actividades de montaña o de alta altitud, pero cada vez más frecuente también en entornos urbanos, en relación con el cambio climático y la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos, así como con determinantes sociales de la salud que predisponen a ciertos colectivos a una mayor exposición al frío2.

Desde el punto de vista clínico, la congelación se ha clasificado tradicionalmente en cuatro grados según la profundidad del daño tisular, de forma análoga a las quemaduras, aunque esta clasificación resulta poco fiable para predecir el pronóstico en la fase precoz, ya que la lesión evoluciona y puede modificar su aspecto durante días o semanas. Por ello, en el ámbito clínico y prehospitalario se ha propuesto de forma complementaria una clasificación simplificada en dos niveles —buen o mal pronóstico— basada en los signos y síntomas de compromiso vascular tras el recalentamiento3.

Pese a que el manejo de la congelación implica a profesionales de enfermería en todos los niveles asistenciales —desde la atención prehospitalaria hasta los servicios de urgencias y las plantas de hospitalización—, la literatura científica específicamente enfermera sobre esta patología es notablemente escasa, lo que obliga con frecuencia a adaptar la bibliografía médica y de medicina de montaña al enfoque de los cuidados, tal y como se ha puesto de manifiesto en trabajos recientes de fin de grado en enfermería centrados en la elaboración de planes de cuidados estandarizados para esta patología4. Esta carencia de evidencia enfermera específica justifica la realización de la presente revisión sistemática, cuyo objetivo es sintetizar el conocimiento disponible sobre la valoración, el manejo y la prevención de complicaciones en los pacientes con congelaciones, con una orientación práctica dirigida al personal de enfermería.

OBJETIVOS

Objetivo general:

Analizar la evidencia científica disponible sobre la valoración, el manejo de enfermería y la prevención de complicaciones en pacientes con lesiones por congelación.

Objetivos específicos:

  • Describir los sistemas de clasificación y valoración enfermera de la congelación.
  • Analizar las intervenciones de enfermería en el manejo agudo de la congelación (recalentamiento, cuidado de heridas y control del dolor).
  • Identificar las principales complicaciones asociadas a la congelación y las estrategias disponibles para su prevención y detección precoz.
  • Describir los factores de riesgo psicosociales y personales relevantes para la prevención primaria desde la consulta de enfermería.

METODOLOGÍA

Diseño:

Se realizó una revisión sistemática de la literatura científica, orientada por las recomendaciones de la declaración PRISMA 2020 (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses).

Estrategia de búsqueda:

La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo durante el mes de agosto de 2026 en las bases de datos PubMed/MEDLINE, Scopus, CINAHL y Cochrane Library. Se emplearon los descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS) y Medical Subject Headings (MeSH) «Congelación de las Extremidades» (Frostbite), «Recalentamiento» (Rewarming), «Atención de Enfermería» (Nursing Care), «Amputación» (Amputation) y «Heridas y Traumatismos» (Wounds and Injuries), combinados mediante los operadores booleanos AND y OR. La búsqueda se limitó a estudios publicados entre 2018 y 2026, en español e inglés.

Criterios de selección:

Se incluyeron estudios que cumplieran los siguientes criterios PICO: población (P) formada por personas adultas con lesiones por congelación de cualquier grado, atendidas en cualquier nivel asistencial (extrahospitalario, urgencias, hospitalización o Atención Primaria); intervención/interés (I) centrado en la valoración clínica, el manejo terapéutico (recalentamiento, cuidado de heridas, tratamiento farmacológico) y los cuidados de enfermería; comparación (C), cuando procediera, entre distintas modalidades terapéuticas; resultados (O) relacionados con la clasificación y el pronóstico de la lesión, la tasa de complicaciones (infección, amputación, secuelas) o los factores de riesgo asociados. Se admitieron guías de práctica clínica basadas en la evidencia, revisiones sistemáticas con o sin metaanálisis y estudios observacionales relevantes, publicados en revistas científicas revisadas por pares o por sociedades científicas de referencia.

Se excluyeron los casos clínicos aislados sin aportación metodológica relevante, los estudios centrados exclusivamente en congelación pediátrica y los estudios realizados en modelos animales.

Selección de estudios y síntesis de la evidencia:

Tras un cribado inicial por título y resumen, se realizó una lectura a texto completo de los artículos preseleccionados para valorar su elegibilidad definitiva conforme a los criterios anteriormente descritos. La selección fue realizada por la autoría del presente trabajo. Finalmente se incluyeron 8 fuentes (una guía de práctica clínica internacional, tres revisiones sistemáticas —una de ellas con metaanálisis—, un estudio observacional multicéntrico, un artículo de revisión práctica dirigido a profesionales, un artículo específico sobre el manejo de la congelación en Atención Primaria y una fuente de referencia clínica general) que cumplían los criterios de elegibilidad. Dada la heterogeneidad de diseños, poblaciones y variables de resultado, no fue posible realizar una síntesis cuantitativa agregada, por lo que se optó por una síntesis narrativa apoyada en una tabla-resumen de las fuentes incluidas (Anexo 1).

Consideraciones éticas

Al tratarse de una revisión de literatura ya publicada, no se requirió la aprobación de un comité de ética de la investigación. Se ha respetado en todo momento la autoría original de las fuentes incluidas mediante su correcta referenciación bibliográfica.

RESULTADOS

Características generales de las fuentes incluidas:

Se incluyeron 8 fuentes publicadas entre 2019 y 2024: la guía de práctica clínica de la Wilderness Medical Society sobre prevención y tratamiento de la congelación1, el artículo sobre el manejo de la congelación en Atención Primaria de Wu y Duff2, una revisión práctica dirigida a profesionales sanitarios sobre el manejo actual de las lesiones por congelación5, una revisión sistemática con metaanálisis sobre el tratamiento de la congelación6, una revisión sistemática sobre los factores psicosociales y personales predisponentes a la congelación y a la amputación7, un estudio observacional multicéntrico sobre los factores de riesgo de amputación en pacientes con congelación grave8, así como fuentes de referencia clínica general y de la práctica enfermera española sobre esta patología1, 4. El conjunto de fuentes incluidas permite abordar de forma complementaria la valoración clínica, el manejo terapéutico, la prevención de complicaciones y los factores de riesgo asociados a la congelación (Anexo 1).

Valoración y clasificación de la lesión:

La valoración inicial de toda persona con sospecha de lesión por congelación debe seguir la secuencia ABCDE (vía aérea, ventilación, circulación, discapacidad neurológica y exposición), dado que la congelación se asocia con frecuencia a hipotermia concomitante, que debe ser descartada y tratada de forma prioritaria5. Una vez estabilizado el paciente, la valoración enfermera de la lesión debe incluir la exploración del color, la temperatura y la sensibilidad de la piel, la presencia de ampollas y su contenido (claro o hemorrágico), el relleno capilar, la palpación y/o Doppler de pulsos periféricos, la saturación de oxígeno periférica y la movilidad activa y pasiva de las articulaciones afectadas, ya que la pérdida de sensibilidad, el relleno capilar enlentecido y la ausencia de pulso periférico son marcadores de isquemia tisular grave2.

Respecto a la clasificación de la lesión, la valoración en cuatro grados —análoga a la de las quemaduras— resulta con frecuencia difícil de aplicar en la fase inicial, ya que el tejido congelado dificulta la exploración física y la lesión puede modificar su aspecto en los días o semanas posteriores. Por ello, tras el recalentamiento y antes de disponer de pruebas de imagen, se recomienda una clasificación de campo en dos niveles: la piel pálida, blanquecina o amarillenta antes del recalentamiento, y eritematosa, edematosa, con sensibilidad conservada y ampollas de contenido claro tras el recalentamiento, se asocia a buen pronóstico; mientras que la piel cianótica, oscura o violácea antes del recalentamiento, y fría, insensible, sin pulso y con ampollas hemorrágicas tras el recalentamiento, se asocia a mal pronóstico y a mayor riesgo de pérdida tisular5. En los casos de presentación diferida (más de 24 horas tras el recalentamiento), la guía de la Wilderness Medical Society recomienda el uso de pruebas de imagen, como la gammagrafía ósea con tecnecio-99m, para predecir con mayor precisión el nivel de viabilidad tisular y orientar el momento y la extensión de una eventual amputación1.

Manejo de enfermería en la fase aguda: recalentamiento y cuidado de heridas:

El recalentamiento rápido en un baño de agua circulante a una temperatura de entre 37 y 42ºC continúa siendo el pilar del tratamiento inicial de la congelación, y debe mantenerse hasta que la zona afectada recupere un color rojo o púrpura y una consistencia blanda, evitando en todo momento el recalentamiento con fuentes de calor seco, la fricción o el masaje de la zona congelada, así como el riesgo de recongelación, que agrava de forma notable el daño tisular1, 5. Tras el recalentamiento, los cuidados de enfermería deben incluir la elevación del miembro afectado, la protección frente a traumatismos, la cura de las heridas con apósitos estériles no adherentes, la actualización de la profilaxis antitetánica y un control del dolor adecuado, dado que el proceso de recalentamiento resulta intensamente doloroso y con frecuencia requiere analgesia opioide. La hidroterapia diaria o dos veces al día, a una temperatura de entre 37 y 39ºC, se ha recomendado en el periodo posterior al recalentamiento para favorecer el desbridamiento y la movilización1.

En las formas graves de congelación, la evidencia disponible respalda el uso de tratamiento trombolítico o del análogo de prostaciclina iloprost, administrado dentro de las primeras 24 a 48 horas tras el recalentamiento, con el objetivo de revertir la vasoconstricción y la trombosis y limitar la progresión de la isquemia tisular. El metaanálisis de Regli et al. concluyó que los pacientes tratados con trombolíticos dentro de las primeras 24 horas presentaron mejores resultados de salvamento tisular que los tratados con otras modalidades, y que el iloprost resultó beneficioso en la congelación grave administrado dentro de las primeras 48 horas6. En este contexto, el papel de enfermería resulta esencial para la monitorización estrecha del hemograma, las plaquetas, el fibrinógeno y el tiempo de tromboplastina parcial, así como para la vigilancia de signos de sangrado durante la terapia trombolítica5.

Complicaciones y su prevención:

Entre las complicaciones más relevantes de la congelación se encuentran la infección de la herida, favorecida por la pérdida de la barrera cutánea y la presencia de tejido desvitalizado, el síndrome compartimental, la necrosis tisular con necesidad de amputación quirúrgica y, a largo plazo, la artritis por congelación, secundaria al daño óseo y cartilaginoso, que puede manejarse con las mismas intervenciones empleadas en la artrosis, siendo los antiinflamatorios no esteroideos orales el tratamiento farmacológico de primera línea2. La prevención de estas complicaciones exige una vigilancia enfermera estrecha de los signos de infección local o sistémica, del dolor desproporcionado o de la aparición de parestesias que puedan indicar compromiso compartimental, así como un abordaje precoz de la isquemia tisular mediante las terapias farmacológicas descritas, dado que el retraso en el inicio del tratamiento se ha asociado de forma consistente a un mayor riesgo de amputación6, 8.

Factores de riesgo psicosociales y personales: implicaciones para la prevención primaria:

La revisión sistemática de Essien et al., que analizó 36 estudios sobre los factores predisponentes de la congelación y la amputación asociada, identificó seis factores psicosociales relevantes: la falta de hogar, el bajo nivel socioeconómico, la intoxicación o el abuso de alcohol, el tabaquismo, los trastornos psiquiátricos y el consumo de otras sustancias. Asimismo, se identificaron como factores personales predisponentes la ropa de abrigo inadecuada o insuficiente, el retraso en la búsqueda de atención médica y la falta de conocimientos sobre cómo actuar frente al frío7. En la misma línea, el estudio de Carceller et al. sobre los factores de riesgo de amputación en pacientes con congelación grave señaló el retraso en el inicio del tratamiento como uno de los factores personales más consistentemente asociados a un peor pronóstico8.

Estos hallazgos tienen implicaciones directas para la prevención primaria desde la consulta de enfermería, tanto en Atención Primaria como en los servicios comunitarios y de urgencias: la identificación de las personas con mayor vulnerabilidad social (personas sin hogar, con trastornos por consumo de sustancias o con enfermedades psiquiátricas), la educación sobre el uso de ropa adecuada y el reconocimiento precoz de los signos de congelación incipiente (frostnip), y la insistencia en la importancia de buscar atención médica de forma precoz ante la sospecha de una lesión por frío, constituyen intervenciones enfermeras clave para reducir la incidencia y la gravedad de la congelación2, 7.

El papel de enfermería a lo largo del proceso asistencial:

El conjunto de la evidencia revisada respalda un papel enfermero activo y transversal a lo largo de todo el proceso asistencial de la congelación: desde la prevención primaria y la educación comunitaria, pasando por la valoración y el manejo del recalentamiento en la fase prehospitalaria y de urgencias, hasta el cuidado de heridas, la monitorización analítica durante el tratamiento farmacológico y el apoyo psicosocial durante la hospitalización y la rehabilitación, especialmente en los casos que cursan con amputación. Un ejemplo de esta aplicación práctica lo constituye el desarrollo, en el ámbito de la enfermería española, de planes de cuidados estandarizados estructurados en las fases prehospitalaria, de urgencias y de hospitalización, orientados a sistematizar la actuación enfermera y a garantizar una atención de calidad y coherente a lo largo de todo el proceso4.

DISCUSIÓN

Los resultados de la presente revisión sistemática confirman que el manejo de la congelación requiere una actuación de enfermería coordinada y transversal, que abarca desde la prevención primaria hasta la vigilancia de complicaciones a medio y largo plazo. La convergencia de los hallazgos, procedentes tanto de guías de práctica clínica internacionales como de revisiones sistemáticas y estudios observacionales, respalda la importancia de una valoración clínica precoz y correcta, de un recalentamiento adecuado y de la instauración temprana del tratamiento farmacológico en los casos graves, así como de la identificación de los colectivos con mayor vulnerabilidad social frente a esta lesión.

No obstante, esta revisión pone de manifiesto una limitación relevante de la evidencia disponible: la escasez de literatura específicamente enfermera sobre la congelación, que contrasta con la relativa abundancia de guías y revisiones de orientación médica o de medicina de montaña. Esta circunstancia, señalada también en la experiencia reciente de profesionales de enfermería española que han tenido que adaptar bibliografía médica al enfoque de los cuidados ante la ausencia de literatura enfermera específica4, refuerza la necesidad de impulsar investigación enfermera original sobre la valoración, el manejo y la prevención de la congelación. A ello se suma la baja calidad metodológica de buena parte de la evidencia terapéutica disponible: el metaanálisis de Regli et al. identificó un único ensayo clínico aleatorizado entre 71 estudios incluidos, lo que limita la solidez de las recomendaciones sobre el tratamiento farmacológico de la congelación grave6.

Esta revisión presenta, asimismo, limitaciones propias de su diseño: la búsqueda bibliográfica, aunque realizada en varias bases de datos relevantes, no cubrió la totalidad de las fuentes biomédicas disponibles ni fue registrada previamente en una plataforma de protocolos; la selección y evaluación de las fuentes fue realizada por una única persona, sin doble revisión independiente; y la heterogeneidad de diseños, poblaciones y variables de resultado impidió una síntesis cuantitativa agregada, por lo que los resultados deben interpretarse con la cautela propia de una síntesis narrativa.

A pesar de estas limitaciones, la evidencia recopilada respalda la recomendación de protocolizar la actuación de enfermería ante la congelación en los distintos niveles asistenciales, incluyendo la valoración clínica estructurada, el manejo estandarizado del recalentamiento y del cuidado de heridas, la vigilancia activa de complicaciones y la identificación proactiva de las personas en situación de mayor vulnerabilidad social. Se recomienda que futuras investigaciones desarrollen y validen instrumentos de valoración enfermera específicos para la congelación, así como estudios sobre la efectividad de intervenciones educativas de prevención primaria dirigidas a la población y a los colectivos de mayor riesgo.

CONCLUSIÓN

En conclusión, el personal de enfermería desempeña un papel central, aunque insuficientemente documentado en la literatura científica, en la prevención, la valoración precoz, el manejo agudo y la vigilancia de complicaciones de la congelación, lo que respalda la necesidad de desarrollar protocolos de actuación enfermera específicos y de generar evidencia propia de la disciplina en este ámbito.

BIBLIOGRAFÍA

  1. McIntosh SE, Freer L, Grissom CK, Rodway GW, Giesbrecht GG, McDevitt M, et al. Wilderness Medical Society clinical practice guidelines for the prevention and treatment of frostbite: 2024 update. Wilderness Environ Med. 2024;35(2):183-97. doi:10.1177/10806032231222359.
  2. Wu Y, Duff E. Management of frostbite injury in primary care. J Nurse Pract. 2024;20(2):104897. doi:10.1016/j.nurpra.2023.104897.
  3. Manual MSD versión para profesionales. Congelación [Internet]. Kenilworth (NJ): Merck Sharp & Dohme; 2025 [citado 26 agosto 2026]. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es/professional/lesiones-y-envenenamientos/lesiones-por-frío/congelación
  4. Colegio Oficial de Enfermería de Huesca. Conoce a tu enfermero: Rubén Cordero, «las congelaciones requieren una atención integral y una respuesta rápida para evitar daños mayores» [Internet]. Huesca: Colegio Oficial de Enfermería de Huesca; 2025 [citado 26 agosto 2026]. Disponible en: https://www.colegioenfermeriahuesca.org/conoce-a-tu-enfermero-ruben-cordero-las-congelaciones-requieren-una-atencion-integral-y-una-respuesta-rapida-para-evitar-danos-mayores/
  5. Zaramo TZ, Green JK, Janis JE. Practical review of the current management of frostbite injuries. Plast Reconstr Surg Glob Open. 2022;10(10):e4618. doi:10.1097/GOX.0000000000004618.
  6. Regli IB, Oberhammer R, Zafren K, Brugger H, Strapazzon G. Frostbite treatment: a systematic review with meta-analyses. Scand J Trauma Resusc Emerg Med. 2023;31(1):96. doi:10.1186/s13049-023-01160-3.
  7. Essien SK, Chireh B, Steinberg C, Omondi P, Zucker-Levin A. Psychosocial and personal predisposing factors of frostbite injury and associated amputation: a systematic review. Inj Epidemiol. 2024;11(1):62. doi:10.1186/s40621-024-00546-w.
  8. Carceller A, Javierre C, Ríos M, Viscor G. Amputation risk factors in severely frostbitten patients. Int J Environ Res Public Health. 2019;16(8):1351. doi:10.3390/ijerph16081351.

ANEXOS

Anexo 1. Tabla 1. Características de las fuentes incluidas en la revisión:

Fuente [ref.] Tipo de fuente Ámbito Aportación principal
McIntosh et al. (WMS), 2024 [1] Guía de práctica clínica basada en la evidencia Internacional Recomendaciones graduadas sobre prevención, recalentamiento, tratamiento farmacológico e imagen diagnóstica en la congelación.
Wu y Duff, 2024 [2] Artículo de revisión (enfermería de práctica avanzada) Atención Primaria Valoración clínica tras el recalentamiento, manejo de la congelación superficial y de la artritis por congelación en Atención Primaria.
Manual MSD, 2025 [3] Fuente de referencia clínica general Internacional Definición, fisiopatología básica y principios generales del tratamiento de la congelación.
Colegio Oficial de Enfermería de Huesca, 2025 [4] Fuente institucional / divulgativa España Ejemplo de plan de cuidados estandarizado en tres fases (prehospitalaria, urgencias, hospitalización); evidencia de la escasez de literatura enfermera específica.
Zaramo et al., 2022 [5] Revisión práctica (54 estudios) Internacional Clasificación de campo en dos niveles, manejo del recalentamiento, monitorización analítica durante la terapia trombolítica.
Regli et al., 2023 [6] Revisión sistemática con metaanálisis (71 estudios) Internacional Los trombolíticos y el iloprost mejoran el salvamento tisular administrados de forma precoz (24-48 h); baja calidad metodológica de la evidencia disponible.
Essien et al., 2024 [7] Revisión sistemática (36 estudios) Internacional Identifica factores psicosociales (falta de hogar, alcohol, tabaquismo, enfermedad psiquiátrica) y personales (ropa inadecuada, retraso en la atención) predisponentes.
Carceller et al., 2019 [8] Estudio observacional multicéntrico Internacional El retraso en el inicio del tratamiento se asocia de forma consistente a un mayor riesgo de amputación en la congelación grave.

Fuente: Elaboración propia.

 

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