- Álvaro Morella Barreda. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Javier Luna Ferrer. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Javier Ordovás Sánchez. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Carlos Moreno Gálvez. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Luis Corbatón Gomollón. Médico Interno Residente, Hospital Universitario de Navarra. Navarra, España.
- Irene Cemborain Goñi. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
RESUMEN
El Síndrome de Ekbom, o delirio de parasitosis, es un trastorno psiquiátrico primario caracterizado por la convicción fija e irreductible de estar infestado por parásitos u otros organismos pequeños, en ausencia de evidencia médica objetiva. Afecta predominantemente a adultos mayores y presenta un desafío diagnóstico significativo, requiriendo la exclusión meticulosa de infestaciones reales y otras condiciones médicas o psiquiátricas que pueden causar prurito o sensaciones cutáneas anormales (formicación). La falta de introspección (anosognosia) del paciente complica el manejo, siendo el pilar terapéutico los fármacos antipsicóticos, junto con el establecimiento de una sólida alianza terapéutica.
El impacto en la calidad de vida es considerable, llevando a menudo a aislamiento social, lesiones cutáneas autoinfligidas y una búsqueda incesante de validación médica («doctor shopping»). La revisión de la literatura disponible, compuesta mayoritariamente por series de casos y estudios descriptivos, subraya la importancia de un abordaje multidisciplinar (dermatología, atención primaria, psiquiatría) y una comunicación empática centrada en el alivio sintomático inicial. Sin embargo, se evidencia una carencia notable de estudios controlados de alta calidad sobre la eficacia comparativa de tratamientos y el pronóstico a largo plazo, lo que remarca la necesidad de investigación más rigurosa en esta patología.
PALABRAS CLAVE
Delirio de parasitosis, delirio de parasitosis de Ekbom.
ABSTRACT
Ekbom Syndrome, or delusional parasitosis, is a primary psychiatric disorder characterized by the fixed, unshakeable belief of being infested with parasites or other small organisms, in the absence of objective medical evidence. It predominantly affects older adults and presents a significant diagnostic challenge, requiring meticulous exclusion of actual infestations and other medical or psychiatric conditions that can cause pruritus or abnormal skin sensations (formication). The patient’s lack of insight (anosognosia) complicates management, with antipsychotic medications being the therapeutic mainstay, alongside establishing a strong therapeutic alliance.
The impact on quality of life is considerable, often leading to social isolation, self-inflicted skin lesions, and a relentless pursuit of medical validation («doctor shopping»). A review of the available literature, mostly comprising case series and descriptive studies, underscores the importance of a multidisciplinary approach (dermatology, primary care, psychiatry) and empathetic communication focused on initial symptom relief. However, a notable lack of high-quality controlled studies on comparative treatment efficacy and long-term prognosis highlights the need for more rigorous research in this condition.
KEY WORDS
Delusional parasitosis, Ekbom delusional parasitosis.
INTRODUCCIÓN
El Síndrome de Ekbom, conocido formalmente como delirio de parasitosis, es un trastorno psicótico monosintomático infrecuente pero clínicamente significativo, clasificado dentro de los trastornos delirantes de tipo somático según el DSM-5. Descrito inicialmente por el neurólogo sueco Karl Axel Ekbom, se define por una creencia delirante fija, falsa e irreductible de estar infestado por parásitos, insectos, gusanos u otros organismos diminutos1,2. A pesar de su relativa rareza, con estimaciones de prevalencia variables, pero generalmente bajas, su impacto en el paciente y la carga sobre el sistema sanitario pueden ser considerables debido a la cronicidad, el malestar asociado y la dificultad en el manejo2,4.
La presentación clínica a menudo ocurre inicialmente en consultas de dermatología o atención primaria, donde los pacientes buscan confirmación de la infestación, presentando frecuentemente muestras de piel, fibras o detritus («signo de la caja de cerillas» o «specimen sign») como supuesta evidencia1,9. El principal desafío radica en diferenciar este trastorno psiquiátrico primario de infestaciones parasitarias reales (como escabiosis o pediculosis) y de otras múltiples condiciones médicas y psiquiátricas que pueden generar síntomas similares, especialmente prurito y formicación (sensación táctil de insectos caminando sobre o bajo la piel)1,10. La falta de conciencia de enfermedad (anosognosia) por parte del paciente dificulta enormemente la aceptación del diagnóstico psiquiátrico y el inicio del tratamiento adecuado1,5. El presente artículo revisa las características clínicas, el proceso diagnóstico, las estrategias terapéuticas y los retos asociados al manejo del Síndrome de Ekbom.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Varón de 65 años sin antecedentes personales de interés. En seguimiento por Neurología por quejas mnésicas dado antecedente de primer grado de enfermedad de Alzheimer. Acude inicialmente a consulta por prurito generalizado por tronco y cabeza que relaciona con la mudanza de muebles viejos. Ante la ausencia de convivientes afectados y lesiones cutáneas sugestivas, se decide inicialmente observación con tratamiento sintomático.
Pese a la mejoría parcial, sucesivas visitas en los meses siguientes tanto en Atención Primaria como en Urgencias por este motivo. Durante algunos de estos episodios, el paciente llega a aportar muestras de “parásitos” que posteriormente son identificados como guijarros y pelusas. Además, progresivamente más reiterativo entorno a la sensación de parasitosis (“siento bichitos que me recorren y eso es lo que me pica”) con evidente locus de control externo.
Desde Atención Primaria se decide completar el estudio con eosinofilia, IgE y parasitosis en heces, siendo todas las pruebas negativas. La valoración virtual por parte de Dermatología de las lesiones señaladas por el paciente fue anodina. Finalmente, se decide iniciar tratamiento con risperidona 0.25 mg V.O. cada 24 horas y poner el caso en conocimiento de Psiquiatría.
Pese a la oposición del paciente inicialmente, que sólo accede al argumentar que el tratamiento aliviará los síntomas de ansiedad que el cuadro le está produciendo, el tratamiento con risperidona logró una reducción de la idea delirante de parasitación que ha mejorado la funcionalidad del paciente. En el momento actual se encuentra en seguimiento por la Unidad de Salud Mental de área.
DISCUSIÓN
El Síndrome de Ekbom es considerado raro, aunque su prevalencia exacta es difícil de determinar y probablemente esté subestimada2,4. Afecta con mayor frecuencia a mujeres y a personas mayores de 50 años1,3. Puede presentarse como un trastorno primario (trastorno delirante tipo somático) o secundario a otras condiciones médicas (neurológicas como demencia o ACV, endocrinas, déficits nutricionales como B12, insuficiencia renal o hepática, infecciones, neoplasias), al uso o abstinencia de sustancias (cocaína, anfetaminas, alcohol) o a otros trastornos psiquiátricos (esquizofrenia, depresión psicótica, trastorno bipolar)1,4,11. La etiopatogenia no está completamente dilucidada, pero se postula una disfunción en las vías dopaminérgicas cerebrales, similar a otros trastornos psicóticos1,4. Alteraciones estructurales o funcionales en áreas como el cuerpo estriado, la ínsula o el córtex prefrontal podrían estar implicadas¹. En algunos casos, una sensación somática preexistente (prurito crónico, neuropatía) podría actuar como desencadenante sobre el que se construye la interpretación delirante¹.
El núcleo es la creencia delirante de infestación, fija e inamovible¹. Los pacientes describen vívidamente las características y comportamiento de los supuestos organismos. Son frecuentes las alucinaciones táctiles, principalmente la formicación1,3. El prurito es casi universal y puede ser intenso, llevando a lesiones cutáneas secundarias por rascado, excavación o intentos de extraer los «parásitos» (escoriaciones, úlceras, liquenificación, infecciones secundarias)1,10. La presentación de «evidencias» (Matchbox sign), que al análisis resultan ser artefactos, es característica³. El malestar y la preocupación pueden dominar la vida del paciente, causando ansiedad, depresión reactiva, aislamiento social y deterioro funcional significativo¹. En ocasiones, la creencia delirante puede ser compartida por una persona cercana (delirio compartido o folie à deux/partagée)¹.
Realizar un diagnóstico diferencial exhaustivo es el paso más crucial en la evaluación de un paciente con sospecha de Síndrome de Ekbom, dada la multitud de condiciones que pueden imitar sus síntomas1-4. El primer paso indispensable es excluir infestaciones parasitarias reales, como la escabiosis, pediculosis, picaduras de insectos (chinches, pulgas) o miasis, mediante una exploración física minuciosa, dermatoscopia y el examen microscópico de raspados cutáneos o de las muestras aportadas por el paciente3,9. Una vez descartadas las infestaciones, se deben considerar otras causas dermatológicas que cursan con prurito intenso, tales como dermatitis atópica, diversos tipos de eccemas, xerosis cutánea severa, urticaria crónica, liquen plano o enfermedades ampollosas como el penfigoide3,9
Posteriormente, es fundamental investigar causas médicas sistémicas que puedan manifestarse con prurito o sensaciones cutáneas anormales1,4. Entre ellas se incluyen la insuficiencia renal crónica (prurito urémico), la colestasis asociada a enfermedades hepáticas, trastornos tiroideos, diabetes mellitus con neuropatía asociada, neoplasias hematológicas como linfomas o leucemias, infección por VIH, déficits nutricionales (especialmente de vitamina B12 o hierro)¹¹, esclerosis múltiple o diversas neuropatías periféricas. Asimismo, se debe indagar sobre el consumo o abstinencia de sustancias, particularmente estimulantes como cocaína o anfetaminas, opiáceos o alcohol, ya que pueden inducir formicación1,4. Ciertos fármacos (como algunos antihipertensivos o hipolipemiantes) también pueden causar prurito como efecto secundario.
Finalmente, es necesario diferenciar el delirio de parasitosis primario de otros trastornos psiquiátricos1,4. Si existen otras ideas delirantes no relacionadas o alucinaciones en otras modalidades sensoriales, podría tratarse de esquizofrenia. En el contexto de un ánimo deprimido o eufórico severo, se debe considerar un trastorno depresivo mayor con síntomas psicóticos o un trastorno bipolar. Si la idea de infestación es reconocida por el paciente como excesiva o irracional (egodistónica), podría orientar hacia un trastorno obsesivo-compulsivo. Si el foco principal del paciente está en la preocupación por los síntomas físicos en sí mismos más que en la creencia fija de infestación, un trastorno de síntomas somáticos podría ser más apropiado. La solicitud de pruebas complementarias, como análisis de sangre generales que incluyan función renal, hepática, tiroidea, niveles de vitamina B12 y ferritina, serologías relevantes o incluso pruebas de imagen cerebral si hay sospecha neurológica, debe guiarse por la sospecha clínica derivada de la anamnesis y exploración¹.
El manejo del Síndrome de Ekbom es inherentemente complejo, principalmente debido a la frecuente falta de insight (anosognosia) del paciente sobre la naturaleza psiquiátrica de su condición1,2,5. La piedra angular del tratamiento reside en el establecimiento de una sólida alianza terapéutica5,7. Es crucial que el clínico muestre empatía genuina hacia el sufrimiento del paciente, validando el malestar que experimenta (el picor, las lesiones cutáneas, la angustia son indiscutiblemente reales para él), pero sin reforzar o validar la creencia delirante de infestación¹⁰. Se debe evitar la confrontación directa inicial sobre la naturaleza delirante de sus ideas, enfocándose en cambio en aquellos síntomas que el paciente sí reconoce como problemáticos y para los que busca alivio, como el picor, las lesiones en la piel, el insomnio o la ansiedad asociada⁷.
El tratamiento farmacológico con antipsicóticos constituye la terapia de elección y más eficaz para abordar la creencia delirante subyacente1,6,7,12. Generalmente, se prefieren los antipsicóticos de segunda generación (atípicos) debido a su perfil de efectos secundarios más favorable, especialmente en población mayor6,12. Fármacos como la risperidona (a dosis bajas, típicamente entre 0.5 y 2 mg/día), la olanzapina (usualmente entre 2.5 y 10 mg/día) o el aripiprazol son opciones comunes⁶. No obstante, antipsicóticos de primera generación como la pimozida o el haloperidol también han demostrado ser efectivos¹². Es fundamental iniciar el tratamiento a dosis bajas e incrementar la dosis gradualmente, monitorizando la respuesta y los posibles efectos adversos⁶. La mejoría clínica puede tardar varias semanas o incluso meses en manifestarse, y a menudo se requiere un tratamiento de mantenimiento a largo plazo para prevenir recaídas1,8, cuya duración debe individualizarse.
Paralelamente al tratamiento antipsicótico, es importante implementar un manejo dermatológico adecuado para tratar las lesiones cutáneas secundarias al rascado o manipulación3,9. Esto puede incluir el uso de emolientes para restaurar la barrera cutánea, corticoides tópicos de baja o mediana potencia para reducir la inflamación, antihistamínicos orales (preferiblemente sedantes por la noche si hay insomnio asociado al picor) y antibióticos tópicos u orales si se constata sobreinfección bacteriana. Aunque el abordaje psicológico o psicoterapia raramente consigue eliminar la creencia delirante por sí solo, puede ser un coadyuvante útil una vez que se ha establecido una buena alianza terapéutica y se ha logrado cierta mejoría con la medicación⁵. Estrategias como la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) pueden ayudar al paciente a desarrollar mejores estrategias de afrontamiento para manejar el malestar asociado, reducir las conductas de rascado o búsqueda de evidencia, y mejorar su funcionamiento social y su calidad de vida, incluso si la creencia central persiste en cierta medida.
Finalmente, dada la complejidad del diagnóstico y manejo, la coordinación multidisciplinar es esencial5,7. Una colaboración fluida entre el médico de atención primaria, el dermatólogo y el psiquiatra permite asegurar una evaluación completa, descartar adecuadamente otras patologías, iniciar el tratamiento apropiado de forma consensuada y realizar un seguimiento integral del paciente.
El pronóstico es variable. Con tratamiento antipsicótico adecuado, una proporción significativa de pacientes experimenta remisión completa o parcial de los síntomas delirantes y mejora del funcionamiento6,12. Sin embargo, las recaídas son comunes si se interrumpe la medicación⁸. Algunos casos pueden cronificarse¹. El impacto en la calidad de vida es muy negativo, con aislamiento social, estigmatización, deterioro de relaciones familiares y laborales, y un alto consumo de recursos sanitarios¹.
CONCLUSIONES
El Síndrome de Ekbom o delirio de parasitosis es un trastorno psiquiátrico desafiante que requiere un alto índice de sospecha y una evaluación diagnóstica diferencial exhaustiva para excluir causas orgánicas¹. Aunque infrecuente, su impacto en la vida del paciente es profundo. La piedra angular del manejo es la construcción de una relación terapéutica sólida y empática, que facilite la introducción y adherencia al tratamiento farmacológico con antipsicóticos, principal herramienta eficaz5,6,12. La falta de insight del paciente es la barrera más significativa¹.
La revisión de la evidencia disponible, mayoritariamente descriptiva3,10, subraya la necesidad de un enfoque coordinado entre diferentes especialidades⁵. Se identifica una carencia importante de investigación de alta calidad, como ensayos clínicos aleatorizados y controlados, que permitan establecer de forma más robusta la eficacia comparativa de los distintos antipsicóticos, las dosis óptimas, la duración del tratamiento y los factores pronósticos a largo plazo1,4,12. Profundizar en la comprensión y manejo de este síndrome es crucial para aliviar el sufrimiento de estos pacientes y optimizar el uso de recursos sanitarios.
BIBLIOGRAFÍA
- Freudenmann RW, Lepping P. Delusional infestation. Clin Microbiol Rev. 2009 Oct,22(4):690-734. doi: 10.1128/CMR.00018-09.
- Lepping P, Freudenmann RW. Delusional parasitosis: a systematic review of epidemiology, clinical presentation and treatment. Acta Psychiatr Scand. 2008 Sep,118(3):190-200. doi: 10.1111/j.1600-0447.2008.01240.x.
- Hylwa SA, Bury JE, Davis MDP, El-Azhary RA, Boh M, Comfere NI. Delusional infestation, including delusions of parasitosis: Results of histologic examination of skin biopsy and parasite specimens in 103 patients. Br J Dermatol. 2011 Oct,165(4):849-54. doi: 10.1111/j.1365-2133.2011.10406.x.
- Reich A, Kwiatkowska D, Pacan P. Delusions of parasitosis: an update. Dermatol Ther (Heidelb). 2019 Dec,9(4):631-638. doi: 10.1007/s13555-019-00324-3.
- Mohandas P, Bewley A, Taylor R. Delusional parasitosis: a survey of dermatologists’ and psychiatrists’ experiences and management practices. Br J Dermatol. 2017 Nov,177(5):1438-1440. doi: 10.1111/bjd.15680.
- Campbell EH, El-Azhary RA, Hylwa SA, Davis MD, Bridges AG, Pittelkow MR, et al. Treatment of delusional infestation with antipsychotic agents: a retrospective chart review. J Am Acad Dermatol. 2014 Jul,71(1):141-6. doi: 10.1016/j.jaad.2014.01.883.
- Shergill M, Shergill J, Bewley A. Delusional infestation: understanding and managing the condition. Prescriber. 2020,31(1):18-21. doi: 10.1002/psb.1813.
- Wong S, Bewley A. Patients with delusional infestation (delusional parasitosis) often require prolonged treatment as recurrence of symptoms after cessation of treatment is common: an observational study. Br J Dermatol. 2011 Sep,165(3):685-7. doi: 10.1111/j.1365-2133.2011.10431.x.
- Murase JE, Wu JJ, Koo J. Delusional parasitosis. Am J Clin Dermatol. 2007,8(1):1-4. doi: 10.2165/00128071-200708010-00001.
- Moriarty N, Alam M, Kalus A, O’Connor K. Delusional infestation: clinical presentation, diagnosis and management. Australas J Dermatol. 2019 Nov,60(4):e263-e269. doi: 10.1111/ajd.13128.
- Traber K, Keller M, Tschanz C, Stanga Z, G K Z. Delusional Parasitosis as a Presenting Symptom of Vitamin B12 Deficiency in an Elderly Patient. Case Rep Psychiatry. 2016,2016:6290506. doi: 10.1155/2016/6290506.
- Lepping P, Baker C, Freudenmann RW. Treatment of primary delusional parasitosis – a systematic review. J Dtsch Dermatol Ges. 2010 Jul,8(7):527-35. doi: 10.1111/j.1610-0387.2010.07403.x.