Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.63.28.001
AUTORES
- María Carmen Albiac Cubeles. Graduada en Enfermería. Licenciada en Farmacia. Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear. Subdirección Provincial de Salud Pública. Zaragoza. España.
- David Sancho Guillén. Graduado en Enfermería. 061 Aragón. Zaragoza. España.
- María Inés Arbués Pascual. Graduada en Enfermería. Centro de Salud de Ejea de los Caballeros. Zaragoza. España.
- Rosana Gracia Marcén. Graduada en Enfermería. Centro de Salud de Ejea de los Caballeros. Zaragoza. España.
- Estefanía Ndjou´ou Murillo. Graduada en Enfermería. Centro de Salud de Ejea de los Caballeros. Zaragoza. España.
- Almudena Basallo Vea-Murguía. Graduada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.
RESUMEN
La disfagia, que es la dificultad para tragar, afecta a muchas personas, especialmente a los ancianos y aquellos con enfermedades neurológicas. Esta condición puede perjudicar la calidad de vida y llevar a problemas graves como desnutrición, deshidratación y neumonía. En los ancianos, los cambios físicos y de salud suelen agravar la disfagia, afectando las diferentes etapas del proceso de tragar.
Los pacientes con condiciones neurológicas, como el accidente cerebrovascular, la enfermedad de Parkinson y las demencias, también experimentan frecuentemente disfagia. Las causas de este problema incluyen daño en el cerebro, trastornos del movimiento y debilidad muscular, lo que afecta el control de la deglución.
Los métodos para diagnosticar la disfagia han mejorado, incluyendo cuestionarios, pruebas de deglución y estudios avanzados. Diagnosticar la disfagia no solo implica reconocerla, sino también entender su causa y naturaleza.
El tratamiento de esta condición debe ser personalizado, involucrando a un equipo de profesionales de la salud. Las opciones de tratamiento incluyen ejercicios para fortalecer los músculos relacionados con la deglución, cambios en la textura de los alimentos y, en casos graves, nutrición alternativa como la gastrostomía.
La disfagia se puede clasificar según su ubicación y causas, ya sea mecánica o funcional. La detección temprana y las intervenciones son clave para prevenir complicaciones y mejorar los resultados en pacientes. El artículo subraya la importancia de un manejo adecuado de la disfagia en pacientes geriátricos y neurológicos.
PALABRAS CLAVE
Disfagia, trastornos de deglución, trastornos neurológicos, atención integral de salud, salud del anciano institucionalizado, espesantes.
ABSTRACT
Dysphagia, which is difficulty swallowing, affects many people, especially the elderly and those with neurological diseases. This condition can impair quality of life and lead to serious problems such as malnutrition, dehydration, and pneumonia. In the elderly, physical and health changes often aggravate dysphagia, affecting the different stages of the swallowing process.
Patients with neurological conditions, such as stroke, Parkinson’s disease, and dementias, also frequently experience dysphagia. Causes of this problem include brain damage, movement disorders, and muscle weakness, which affects swallowing control.
Methods for diagnosing dysphagia have improved, including questionnaires, swallowing tests, and advanced studies. Diagnosing dysphagia involves not only recognizing it, but also understanding its cause and nature.
The treatment of this condition must be personalized, involving a team of health professionals. Treatment options include exercises to strengthen muscles related to swallowing, changes in the texture of food, and, in severe cases, alternative nutrition such as gastrostomy.
Dysphagia can be classified according to its location and causes, either mechanical or functional. Early detection and interventions are key to preventing complications and improving patient outcomes. The article underscores the importance of proper management of dysphagia in geriatric and neurological patients.
KEY WORDS
Deglutition disorders, nervous system diseases, comprehensive health care, health of institutionalized elderly, thickeners.
INTRODUCCIÓN
La disfagia, o dificultad para tragar, es un trastorno de deglución que puede presentarse en diversas poblaciones, siendo particularmente prevalente en pacientes geriátricos y neurológicos. Esta condición no solo deteriora la calidad de vida, sino que también puede conllevar a complicaciones serias, como la desnutrición, la deshidratación y la neumonía por aspiración. En el envejecimiento y en diversas enfermedades del sistema nervioso, la disfagia emerge como un síntoma común, cuyas causas y manifestaciones pueden ser multifactoriales y complejas.
Los cambios anatómicos y fisiológicos que ocurren con el envejecimiento pueden afectar las fases oral, faríngea y esofágica de la deglución. La disminución de la fuerza muscular, la disminución de la sensibilidad, y los cambios en la estructura de los huesos y tejidos blandos son aspectos del envejecimiento que pueden contribuir a la disfagia en la población geriátrica. Estas alteraciones fisiológicas a menudo se exacerban por enfermedades crónicas y por la polifarmacia común en esta etapa de la vida1.
Además, la disfagia es un hallazgo frecuente en pacientes con condiciones neurológicas, tales como accidente cerebrovascular (ACV), enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple y demencias, entre otras. Los mecanismos patofisiológicos subyacentes en estos cuadros pueden incluir daño neural directo, trastornos del movimiento, deterioro cognitivo y debilidad muscular, lo que afecta directamente el control central o periférico de la deglución2.
Los métodos de diagnóstico de la disfagia se han diversificado y especializado para abordar mejor la complejidad de la condición. Los test diagnósticos varían desde sencillos cuestionarios clínicos y pruebas de deglución con alimentos de diferentes consistencias hasta estudios más sofisticados como la videofluoroscopia y la manometría. El objetivo del diagnóstico de la disfagia es no solo identificar la presencia de la dificultad para tragar, sino también determinar la etiología y localizar la disfunción anatomo fisiológica específica que la origina3.
En cuanto al tratamiento, este debe ser individualizado y a menudo multidisciplinario, incluyendo médicos, enfermeras, nutricionistas y terapeutas de lenguaje y deglución. La terapia puede implicar ejercicios de rehabilitación para fortalecer la musculatura involucrada en la deglución, modificaciones de la textura del alimento y la postura durante la ingesta, y en casos severos, la introducción de nutrición alternativa como la gastrostomía4.
La clasificación de la disfagia en tipos según su localización anatómica (oral, faríngea, cricofaríngea y esofágica) y sus características puede ayudar a identificar la estrategia terapéutica más adecuada. Por ejemplo, la disfagia orofaríngea implica dificultades en la formación del bolo alimentario y en su transporte desde la boca hasta el esófago; mientras que la disfagia esofágica suele referirse a la sensación de que los alimentos se quedan atascados después de haber pasado la faringe5.
Además, la disfagia puede clasificarse etiológicamente en mecánica y funcional. La disfagia mecánica ocurre cuando hay una obstrucción física o un cambio anatómico que impide el paso del bolo alimentario. Por otro lado, la disfagia funcional se refiere a alteraciones en la coordinación neuromuscular de la deglución, sin obstrucciones físicas evidentes. Estos conceptos son cruciales para orientar el abordaje terapéutico.
Cabe señalar que los test de detección y las intervenciones tempranas pueden ser esenciales para prevenir complicaciones y mejorar los resultados en el manejo de la disfagia. La valoración diagnóstica de la disfagia debe comprender enfoques tanto clínicos como instrumentales y su elección dependerá del perfil individual del paciente y de su contexto clínico.
En resumen, la disfagia en el paciente geriátrico y neurológico es un tema de importancia creciente en la medicina debido a su alta prevalencia y sus consecuencias potencialmente severas. Este artículo explora la naturaleza de la disfagia, su diagnóstico, clasificación y abordaje terapéutico con el fin de dotar al personal de la salud de las herramientas necesarias para un manejo óptimo de los pacientes con este trastorno de la deglución.
OBJETIVOS
En primer lugar, el artículo tiene como objetivo general describir la epidemiología de la disfagia en las poblaciones geriátricas y con trastornos neurológicos, identificando la prevalencia e importancia de este trastorno en estos grupos. Este conocimiento base es fundamental para reconocer la magnitud del problema y la necesidad de una detección e intervención adecuadas. La meta es ofrecer una revisión integral que abarque desde el diagnóstico hasta el tratamiento y clasificación de la enfermedad.
Los objetivos específicos de este artículo son múltiples y están enfocados en proporcionar un entendimiento comprensivo sobre la disfagia en los pacientes geriátricos y neurológicos:
1. Analizar los mecanismos fisiopatológicos por los cuales se desarrolla la disfagia en pacientes de edad avanzada y con condiciones neurológicas. Comprender estos mecanismos permite identificar posibles dianas de intervención y personalizar el tratamiento, tomando en cuenta el espectro de habilidades y limitaciones presentes en cada paciente.
2. En lo que respecta al diagnóstico, se tiene el propósito de evaluar y comparar las distintas pruebas y métodos de evaluación de la disfagia. Se enfocará en describir detalladamente tanto las herramientas de cribado como las modalidades de diagnóstico avanzado, incluyendo pruebas de imagen y manométricas, entre otras y cómo estas pueden ser aplicadas en diferentes entornos clínicos. Adicionalmente, se pretende discernir la utilidad y limitaciones de cada uno de estos métodos para afinar el enfoque diagnóstico en estos pacientes.
3. Asimismo, se busca establecer un marco para la valoración integral del paciente con disfagia, resaltando la importancia de un enfoque multidisciplinario. Esto incluirá examinar la colaboración entre especialistas y cómo la amalgama de sus competencias puede contribuir a un diagnóstico y tratamiento más efectivos.
4. Desde la perspectiva del tratamiento, el artículo tiene como objetivo describir y evaluar las diferentes estrategias de manejo existentes para la disfagia, desde modificaciones dietéticas y conductuales hasta intervenciones terapéuticas y quirúrgicas. Se revisarán las bases de evidencia que respaldan cada modalidad de tratamiento para guiar la toma de decisiones clínicas.
5. Por último, se abordará la clasificación de la disfagia, con el objetivo de distinguir entre los diferentes tipos de disfagia y sus implicaciones prácticas tanto para el diagnóstico como para el tratamiento. Esto permitirá a los profesionales de la salud seleccionar las intervenciones más adecuadas e individualizadas basadas en la etiología y localización de la disfunción de deglución.
El artículo pretende aportar conocimientos que sean a la vez teóricos y aplicables, con la finalidad de prevenir contra los riesgos asociados a la disfagia y optimizar los resultados funcionales y de salud para los pacientes afectados. La meta es contribuir a mejorar la calidad y expectativa de vida de los pacientes geriátricos y neurológicos con dificultades para deglutir, dando a los clínicos las herramientas para implantar prácticas basadas en la evidencia.
En resumen, los objetivos específicos de este artículo científico se centran en:
1. Definir la epidemiología de la disfagia en el paciente geriátrico y neurológico.
2. Entender la fisiopatología de la enfermedad en estos grupos poblacionales.
3. Comparar los distintos métodos de evaluación y diagnóstico de la disfagia.
4. Exponer un marco para la valoración integral y multidisciplinaria del paciente.
5. Identificar y discutir las opciones de tratamiento y manejo de la disfagia.
6. Clasificar los tipos de disfagia y sus implicaciones en el cuidado del paciente.
METODOLOGÍA
La metodología empleada para el desarrollo de este artículo se basa en una revisión bibliográfica minuciosa de la literatura médica y científica disponible sobre la disfagia en pacientes geriátricos y neurológicos. La metodología aplicada se ha configurado para garantizar la exhaustividad y relevancia de la información recopilada, cumpliendo con los estándares establecidos para las revisiones sistemáticas en el ámbito de la investigación en salud.
Identificación y selección de las fuentes bibliográficas:
La identificación de las fuentes se realizó mediante la búsqueda en diversas bases de datos electrónicas reconocidas por su rigor y cobertura en evidencia científica: PubMed/Medline, Embase, Cochrane Library, Scopus, Cuiden, Web of Science y Google Scholar. Las palabras clave y los términos MeSH (Medical Subject Headings)/DeCS (Descriptores en Ciencias de la Salud) usados durante las búsquedas incluyeron: “deglutition Disorders”, “Nervous System Diseases”, “Comprehensive Health Care”, “Health of Institutionalized Elderly” y “Thickeners”, y sus combinaciones mediante operadores booleanos “and”, “or” y “not”. Se aplicaron filtros para restringir la búsqueda a artículos publicados en inglés y en español, estudios en humanos y publicaciones de los últimos 20 años para asegurar la actualidad de los datos.
Criterios de inclusión y exclusión:
Se incluyeron en la revisión estudios originales, revisiones clínicas y metaanálisis que abordarán la epidemiología, evaluación, diagnóstico, tratamiento y clasificación de la disfagia en el paciente geriátrico y neurológico. Se excluyeron aquellos estudios que no proporcionaron datos específicos sobre estas poblaciones o que se centraron en otros trastornos de deglución no clasificados como disfagia. Además, se descartaron las publicaciones que carecían de rigor científico, como cartas al editor, comentarios y editoriales.
Estrategia de extracción y análisis de la información:
Tras la selección de los artículos, se extrajeron datos relevantes sobre objetivos del estudio, diseño, población estudiada, métodos de evaluación de la disfagia y resultados principales. La extracción de datos fue realizada por un equipo de revisores para garantizar precisión y minimizar el riesgo de sesgo. Posteriormente, se realizó un análisis cualitativo de los estudios para identificar los hallazgos más consistentes y relevantes en relación con cada uno de los objetivos del artículo.
Evaluación de la calidad de la evidencia:
Para evaluar la calidad de la evidencia recopilada, se aplicaron criterios reconocidos internacionalmente, como los criterios de la Escala de Jadad para estudios clínicos aleatorizados y los criterios STROBE (Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology) para estudios observacionales. Se dio preferencia a aquellos estudios con altos puntajes en estas escalas y se consideró su relevancia clínica y aplicabilidad práctica al contexto de la disfagia en las poblaciones de interés.
Síntesis y presentación de los resultados:
La información obtenida se organizó y sintetizó de manera que permitiera una presentación lógica y secuencial de los temas abordados en el artículo. Se estructuró la presentación de los resultados comenzando por la epidemiología, seguido por la patofisiología, y avanzando hacia el diagnóstico, estrategias de evaluación, manejo y clasificación de la disfagia. Se realizó un esfuerzo para destacar tanto las conclusiones sólidamente establecidas como aquellas áreas en las que existen divergencias entre estudios o falta de consenso.
Partiendo de la síntesis de los resultados, se plantea una discusión crítica sobre los aspectos clave de la disfagia en las poblaciones geriátricas y neurológicas. Se exploran las implicaciones de los hallazgos para la práctica clínica, identificando las brechas en el conocimiento actual y proponiendo áreas para investigaciones futuras. Se presentan reflexiones sobre el impacto de la disfagia en la morbimortalidad y calidad de vida de los pacientes, con un enfoque especial en las posibilidades de intervención temprana y prevención de complicaciones.
La metodología descrita proporciona así un marco robusto para el análisis y la presentación de la información relevante sobre la disfagia en pacientes geriátricos y neurológicos. Se espera que esta revisión de la literatura científica contribuya de manera significativa al conocimiento existente y a la toma de decisiones informadas en la práctica clínica.
RESULTADOS
La revisión bibliográfica de la literatura médica basada en la evidencia sobre disfagia en el paciente geriátrico y neurológico ha producido resultados significativos en varias dimensiones del trastorno. Estos ámbitos incluyen la epidemiología, la fisiopatología, el diagnóstico, el manejo y la clasificación de la disfagia. A continuación, se presenta una síntesis detallada de los hallazgos más relevantes de la revisión.
Epidemiología de la disfagia:
Los estudios revisados indican que la prevalencia de disfagia es alta en la población geriátrica y aún mayor en aquellos con enfermedades neurológicas crónicas1,2. En los pacientes mayores de 60 años, la prevalencia varía entre el 15% y el 30%. La incidencia de disfagia aumenta con la edad y las comorbilidades3. En pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular (ACV), hasta el 80% pueden experimentar disfagia en las fases agudas, aunque este porcentaje tiende a disminuir durante la recuperación4. En enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson, la disfagia puede afectar hasta a un 90% de los pacientes en las etapas avanzadas de la enfermedad5.
Fisiopatología:
La disfagia geriátrica puede ser atribuida a una combinación de factores relacionados con el envejecimiento, incluidos la sarcopenia (pérdida de masa muscular), la alteración de la sensación orofaríngea y la disfunción neuromuscular6. En los pacientes neurológicos, la disfagia es comúnmente secundaria al daño directo sobre las vías neurales involucradas en el control de la deglución, como ocurre en los ACV, o a trastornos progresivos del movimiento, como en la enfermedad de Parkinson7.
Diagnóstico de disfagia:
El diagnóstico de disfagia se basa primordialmente en la historia clínica del paciente y en una serie de pruebas específicas. Las herramientas de cribado como el Test de Deglución de Agua y el cuestionario Eating Assessment Tool (EAT-10) proporcionan una vía rápida para la detección inicial de la disfagia8. Para un análisis más detallado, la videofluoroscopia de deglución (VFD) y la endoscopia de deglución de fibra óptica (FEES) son los estudios de elección que ofrecen una visualización directa de la mecánica de la deglución9.
Tratamiento y manejo:
El manejo de la disfagia en ambos grupos puede incluir estrategias de rehabilitación, como ejercicios para mejorar la fuerza y coordinación muscular, adiestramiento en la técnica de deglución y modificación de la dieta10. Los estudios han demostrado la eficacia de la terapia ejercicio-basada en mejorar la función de deglución, aunque la evidencia sobre los protocolos específicos muestra resultados contradictorios11. Las modificaciones en la textura de los alimentos y los líquidos, así como las adaptaciones posicionales durante la alimentación, son prácticas comunes y fundamentadas en la evidencia que facilitan la seguridad y eficiencia de la deglución12.
Clasificación de la disfagia:
La disfagia se clasifica basándose en la localización anatómica del trastorno (oral, faríngea, cricofaríngea, esofágica) y su naturaleza (mecánica o funcional). Esta clasificación es útil para orientar el tratamiento, dado que las estrategias deben ser específicas para el tipo y causa de la disfagia. Por ejemplo, en la disfagia oral, es necesaria la rehabilitación de la musculatura involucrada en la formación y el transporte del bolo13, mientras que en la disfagia esofágica se puede necesitar una dilatación o tratamiento farmacológico14.
Los resultados presentados en este artículo proporcionan una perspectiva actualizada y detallada acerca de los aspectos más relevantes de la disfagia en el ámbito geriátrico y neurológico. Revelan la complejidad de la condición, subrayando la necesidad de un enfoque integral y personalizado en su diagnóstico y manejo. A través del análisis riguroso de la literatura, este artículo refuerza la importancia del diagnóstico temprano y las intervenciones basadas en la evidencia, con el fin último de mejorar los desenlaces de salud y la calidad de vida de los pacientes afectados por esta condición.
DISCUSIÓN-CONCLUSIÓN
La disfagia representa un síndrome clínico de gran relevancia en el paciente geriátrico y neurológico por su prevalencia y el potencial de complicaciones. La discusión de los resultados obtenidos en la presente revisión bibliográfica evidencia varios puntos críticos que necesitan ser abordados para mejorar la atención de estos pacientes.
La elevada prevalencia de disfagia en pacientes ancianos y con trastornos neurológicos resalta la importancia del cribado sistemático y la evaluación en estas poblaciones. La disfagia no solo se asocia a un incremento en la morbimortalidad por complicaciones como la neumonía aspirativa, sino que además se relaciona con una disminución considerable en la calidad de vida. Es clave identificar a los pacientes en riesgo y garantizar evaluaciones rápidas y eficientes para un manejo temprano1.
Los resultados muestran que las herramientas de cribado, como el Test de Deglución de Agua y el cuestionario EAT-10, son efectivas para detectar la disfagia en entornos de atención primaria y hospitalaria. No obstante, la necesidad de pruebas diagnósticas más completas resulta evidente para determinar la etiología y la mejor estrategia de manejo. Estudios como la VFD y la FEES no sólo identifican con precisión las fases de la deglución afectadas, sino que también pueden guiar el diseño de intervenciones terapéuticas específicas2.
A lo largo de esta revisión ha quedado claro que el tratamiento de la disfagia requiere un enfoque multifacético y personalizado que puede incluir modificación de la dieta, terapia de rehabilitación, entrenamiento en técnicas de deglución y, en ocasiones, opciones de alimentación alternativa3. Los ejercicios de fortalecimiento y coordinación muscular, el fraccionamiento de alimentos y la adaptación de la postura durante la ingesta son recomendaciones basadas en la evidencia y aceptadas en la práctica clínica. Sin embargo, la variabilidad entre los pacientes exige un grado elevado de individualización en el abordaje terapéutico4.
La revisión también refuerza la idea de que la disfagia debe ser gestionada por un equipo multidisciplinario de profesionales de la salud. Una colaboración efectiva entre médicos, terapeutas, enfermeras y nutricionistas es fundamental para abordar todas las facetas del trastorno. La participación de distintos especialistas garantiza una comprensión completa del cuadro clínico del paciente y una selección más acertada de las intervenciones5.
La perspectiva integral de la disfagia, sustentada por la clasificación en tipos según localización y naturaleza, es decisiva en este contexto. Esta categorización proporciona un marco para formular diagnósticos más precisos y calibrar las intervenciones para abordar las causas subyacentes de manera específica6. Por ejemplo, la disfagia orofaríngea podría beneficiarse de terapias conductuales y ejercicio-basadas en mayor medida que la disfagia esofágica, que puede requerir intervenciones médicas o quirúrgicas7.
Sin embargo, esta revisión también deja al descubierto lagunas en la evidencia disponible. Existe heterogeneidad en los estudios y a menudo una falta de ensayos clínicos aleatorizados que provean datos sólidos para algunas estrategias de tratamiento. La investigación continua es esencial para refinar las técnicas existentes y desarrollar nuevas terapias basadas en alta calidad de evidencia8.
Una limitación inherente a la disfagia en la población geriátrica y neurológica es la presencia de comorbilidades que pueden complicar el diagnóstico y manejo. En la práctica clínica, es fundamental distinguir entre las manifestaciones del proceso de envejecimiento normal y aquellas resultantes de patologías subyacentes. Los profesionales deben estar atentos para identificar y tratar apropiadamente estas condiciones concurrentes, que pueden empeorar la disfagia9.
En conclusión, esta revisión bibliográfica, ilustra la complejidad multidimensional de la disfagia en los pacientes geriátricos y neurológicos. El cribado y la evaluación temprana, un enfoque de tratamiento personalizado y multidisciplinario y una clasificación clara son esenciales para un manejo efectivo. Con una mayor comprensión y mejor enfoque en la investigación y tratamiento, se pueden evitar muchas de las complicaciones y mejorar la calidad de vida y los resultados de salud en estos pacientes vulnerables.
Los actuales y futuros esfuerzos de investigación deben centrarse en estudios longitudinales y ensayos clínicos controlados que aborden las áreas de incertidumbre y exploren nuevos enfoques terapéuticos. La promoción de la conciencia sobre la disfagia entre los profesionales de la salud y la educación de los pacientes y sus cuidadores seguirá siendo una faceta crucial en la atención integral de esta distinguida población.
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