Abordaje nutricional en el paciente postquirúrgico: una perspectiva de enfermería

21 abril 2025

 

AUTORES

  1. María Berges Vidal. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  2. Belén Brau Sanz. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  3. Silvia Serrano Yus. Diplomada por la Universidad de Zaragoza. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  4. Cristóbal García Bragado. Graduado en Enfermería por la Universidad de Navarra. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  5. Natalia Bueno Latorre. Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  6. María Castán Merino. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.

 

RESUMEN

El abordaje nutricional en pacientes postquirúrgicos es crucial para la recuperación, reducir complicaciones y mejorar la calidad de vida. El equipo de enfermería desempeña un papel esencial en la identificación de riesgos nutricionales, la implementación de estrategias dietéticas y la educación continua del paciente. La evaluación nutricional preoperatoria, que incluye el análisis de la historia clínica, hábitos alimentarios y factores de riesgo, es fundamental, ya que la desnutrición preexistente aumenta el riesgo de complicaciones postquirúrgicas. El uso de herramientas como el IMC y escalas específicas permite identificar deficiencias nutricionales que deben ser corregidas.

Las intervenciones nutricionales deben adaptarse al tipo de cirugía y las condiciones del paciente. En algunos casos, la nutrición enteral es preferida, ya que favorece la absorción de nutrientes y mantiene la integridad del tracto gastrointestinal, mientras que la nutrición parenteral se utiliza cuando la enteral no es posible. La enfermera supervisa estos tratamientos y monitorea signos de intolerancia alimentaria y deshidratación. Además, la educación nutricional es clave para mejorar la adherencia del paciente y acelerar la recuperación, mientras que el apoyo psicosocial ayuda a manejar el estrés y las dificultades emocionales que pueden afectar la alimentación. En conjunto, un manejo nutricional adecuado mejora tanto la recuperación física como la salud mental del paciente postquirúrgico.

PALABRAS CLAVE

Evaluación nutricional, cuidado postquirúrgico, atención de enfermería, desnutrición.

ABSTRACT

The nutritional approach in post-surgical patients is crucial for recovery, reducing complications, and improving quality of life. The nursing team plays an essential role in identifying nutritional risks, implementing dietary strategies, and providing continuous education to the patient. Preoperative nutritional assessment, which includes reviewing medical history, dietary habits, and risk factors, is fundamental, as preexisting malnutrition increases the risk of post-surgical complications. The use of tools such as BMI and specific scales helps identify nutritional deficiencies that need to be addressed.

Nutritional interventions should be tailored to the type of surgery and the patient’s condition. In some cases, enteral nutrition is preferred, as it supports nutrient absorption and maintains the integrity of the gastrointestinal tract, while parenteral nutrition is used when enteral feeding is not feasible. Nurses monitor these treatments and watch for signs of food intolerance and dehydration. Additionally, nutritional education is key to improving patient adherence and speeding up recovery, while psychosocial support helps manage stress and emotional challenges that may affect eating. Together, proper nutritional management enhances both the physical recovery and mental health of post-surgical patients.

KEY WORDS

Nutritional assessment, postoperative care, nursing care, malnutrition.

DESARROLLO DEL TEMA

El abordaje nutricional en el paciente postquirúrgico es fundamental para asegurar una recuperación óptima, reducir posibles complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes a largo plazo. El estado nutricional influye en diversos aspectos de la cicatrización, la función inmunológica y la prevención de infecciones. A la hora de abordarlo, el equipo de enfermería es el que tiene la capacidad y responsabilidad no solo de la identificación de posibles riesgos e implementación de estrategias nutricionales, sino también de la educación y seguimiento del paciente. Este trabajo tiene como objetivo revisar el papel de la enfermería en el manejo nutricional postquirúrgico, destacando la importancia de la evaluación nutricional temprana, las intervenciones específicas y las actualizaciones recientes en la evidencia científica.

IMPORTANCIA DE LA EVALUACIÓN NUTRICIONAL:

El primer paso en el abordaje nutricional del paciente postquirúrgico es la evaluación nutricional preoperatoria. Se debe realizar un análisis exhaustivo del estado nutricional al ingreso, que incluye la revisión de la historia clínica del paciente, el análisis de los hábitos alimentarios previos y la identificación de factores de riesgo, como desnutrición preexistente, hábitos perjudiciales, enfermedades crónicas o pérdida de peso involuntaria. En un estudio de Montejo (2020), se resalta que la desnutrición preoperatoria aumenta significativamente el riesgo de complicaciones postquirúrgicas, como infecciones y retraso en la cicatrización. El equipo de enfermería debe trabajar en conjunto con otros profesionales de la salud para identificar estos riesgos y ajustar las intervenciones nutricionales adecuadamente según las necesidades y limitaciones del paciente1.

El uso de herramientas de evaluación como el Índice de Masa Corporal (IMC), la pérdida de peso reciente y la medición de proteínas plasmáticas, así como el uso de diversas escalas específicamente diseñadas para detectar estos riesgos, son fundamentales. Estas mediciones permiten determinar si el paciente tiene carencias nutricionales que deben abordarse antes y después de la cirugía. En revisiones previas se ha confirmado que la malnutrición puede ser un factor determinante en el desarrollo de infecciones, retraso en la curación de heridas, mortalidad y mayor estancia hospitalaria2.

INTERVENCIONES NUTRICIONALES EN EL PACIENTE POSTQUIRÚRGICO:

La administración de nutrientes debe adaptarse al tipo de cirugía realizada, la condición general del paciente y su tolerancia a la alimentación, el inicio de una dieta oral puede verse retrasado en caso de cirugías mayores, gastrointestinales, o por diversas complicaciones, en estos pacientes los requerimientos nutricionales aumentan, cobrando mayor relevancia la identificación temprana del problema. En un estudio se demostró que el manejo nutricional precoz con fórmulas enterales específicas en pacientes postquirúrgicos puede reducir la tasa de infecciones y complicaciones respiratorias3.

En este sentido, la enfermera tiene un papel esencial en la vigilancia de la tolerancia al régimen nutricional. La identificación de signos de intolerancia alimentaria como náuseas, vómitos, diarrea, o rechazo a la alimentación por otras causas, es clave para modificar el tratamiento a tiempo. La monitorización continua también incluye la observación y registro de la ingesta de líquidos, para evitar deshidratación, y la revisión de los parámetros bioquímicos, como los niveles de albúmina, uno de los marcadores de desnutrición más utilizados, que pueden indicar un déficit proteico4.

NUTRICIÓN ENTERAL Y NUTRICIÓN PARENTERAL:

La nutrición enteral y parenteral son dos enfoques que se utilizan para cubrir las necesidades nutricionales del paciente postquirúrgico. En situaciones en las que el paciente es incapaz de ingerir alimentos de manera oral, se opta por la nutrición enteral. La nutrición enteral es generalmente preferida, ya que mantiene la integridad del tracto gastrointestinal y favorece la absorción de nutrientes. Varios artículos destacan que la nutrición enteral temprana en el postoperatorio disminuye las infecciones y acelera la recuperación 3,5.

Por otro lado, cuando la nutrición enteral no es posible o insuficiente, la nutrición parenteral es una alternativa. Aunque es más invasiva y de coste superior, la nutrición parenteral puede ser la mejor alternativa para pacientes con complicaciones gastrointestinales o aquellos sometidos a cirugías extensas, como las que involucran el tracto gastrointestinal superior. En este tipo de nutrición, enfermería debe supervisar de cerca la administración de líquidos, electrolitos y macronutrientes para evitar complicaciones metabólicas6.

EDUCACIÓN Y APOYO PSICOSOCIAL AL PACIENTE:

Una parte esencial del abordaje nutricional es la educación continua del paciente y su familia sobre la importancia de la alimentación durante la recuperación postquirúrgica. La enfermera debe proporcionar información clara sobre las pautas dietéticas, la importancia de la hidratación y el consumo adecuado de nutrientes para mejorar la cicatrización y evitar complicaciones. En un estudio se resalta que la educación nutricional proporcionada por enfermería ha mostrado mejoras significativas en la adherencia a las recomendaciones dietéticas y en la tasa de recuperación de los pacientes6,7.

Además, el apoyo psicosocial también juega un papel crucial. Los pacientes postquirúrgicos, especialmente aquellos que enfrentan largas estancias hospitalarias, pueden experimentar estrés, ansiedad y depresión, lo cual puede afectar negativamente su apetito y su disposición para seguir las indicaciones nutricionales. Los enfermeros deben estar entrenados para identificar señales de angustia emocional y derivar al paciente a los servicios adecuados de apoyo psicológico7.

CONCLUSIÓN

El abordaje nutricional postquirúrgico es una estrategia integral que involucra la evaluación precoz del estado nutricional, la intervención dietética o administración de nutrición enteral o parenteral, y el seguimiento continuo del paciente. La participación activa de enfermería en estas fases es esencial para mejorar los resultados postoperatorios y reducir las complicaciones. La evidencia más reciente resalta que una intervención nutricional adecuada en el período postquirúrgico no solo mejora la recuperación física, sino también la salud mental del paciente. Así, la enfermera debe formar parte de un equipo multidisciplinar con el objetivo de asegurar los requisitos nutricionales del paciente para evitar posibles complicaciones y mejorar su calidad de vida.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Montejo JC. Nutrición en el paciente quirúrgico. Nutr Hosp. 2020;37(5):981-988.
  2. Ramírez MA. Desnutrición y complicaciones postquirúrgicas: una revisión de la literatura. Rev Med Chile. 2022;150(1):39-45.
  3. Gutiérrez R, Castillo S, Gómez C. Manejo nutricional postquirúrgico: beneficios de la nutrición enteral precoz. Rev Gastroenterol México. 2021;86(4):341-348.
  4. Fernández A, Pérez M, López E. Evaluación nutricional en pacientes postquirúrgicos: importancia de los biomarcadores. Nutr Clín. Práctica. 2020;35(1):28-34.
  5. Santos L, Rivas M, Hernández J. Nutrición enteral temprana y resultados postquirúrgicos. Cirugía y Cirujanos. 2023;91(6):564-571.
  6. López E, Ramírez A. Eficacia de la educación nutricional postquirúrgica en enfermería. Enfermería en Nutrición. 2022;36(2):103-109.
  7. López E, Martínez J. Impacto de la educación nutricional en pacientes postquirúrgicos. Enfermería Clínica. 2022;32(6):431-438.

 

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