AUTORES
- Judith Benedi Gracia. Graduada en Enfermería. EAC Sector Zaragoza II. Zaragoza, España.
- Patricia Torres Peñalosa. Graduada en Enfermería. P F Neumología HRV. Zaragoza, España.
- Sara Moreno Sau. Graduada en Enfermería. Hospital Reina Sofía de Tudela. Navarra, España.
RESUMEN
La técnica de cura Mölndal es un método basado en la cura en ambiente húmedo (CAH) que ha revolucionado el manejo de heridas crónicas y quirúrgicas. Su aplicación temprana, incluso desde el quirófano, ha demostrado reducir el dolor, acelerar la cicatrización y minimizar el riesgo de infecciones. Es también una cura muy cómoda para los pacientes, ya que permite minimizar la asistencia al centro sanitario y al realizarse con apósito de poliuretano, permite el aseo completo sin riesgo de humedecer la cura. Este artículo analiza los fundamentos de la técnica, su aplicación en diferentes tipos de heridas, las estadísticas sobre su efectividad, y el papel crucial de la enfermería en atención primaria en su implementación y seguimiento.
PALABRAS CLAVE
Enfermería, herida quirúrgica, dehiscencia de herida quirúrgica, heridas y lesiones.
ABSTRACT
The Mölndal dressing technique is a method based on moist wound healing (MWH) that has revolutionized the management of chronic and surgical wounds. Its early application, even from the operating room, has been shown to reduce pain, accelerate healing, and minimize the risk of infections. It is also a very comfortable dressing for patients, as it reduces the need for frequent visits to healthcare facilities. Additionally, since it is performed with a polyurethane dressing, it allows for full hygiene without the risk of wetting the wound. This article examines the fundamentals of the technique, its application in different types of wounds, statistics on its effectiveness, and the crucial role of primary care nursing in its implementation and follow-up.
KEY WORDS
Nursing, surgical wound, surgical wound dehiscence, wound and injuries.
DESARROLLO DEL TEMA
Introducción a la cura Mölndal:
Las heridas crónicas y quirúrgicas representan un desafío para el personal sanitario, ya que pueden complicarse con infecciones, cicatrización deficiente y un alto costo en términos de hospitalización y recursos. La técnica de cura Mölndal, basada en la CAH, se ha establecido como una estrategia eficaz para mejorar la evolución de estas lesiones, reduciendo complicaciones y mejorando la calidad de vida de los pacientes1.
El personal de enfermería desempeña un papel clave en la aplicación de esta técnica, tanto en entornos hospitalarios como en atención primaria, garantizando una correcta selección de apósitos y un seguimiento adecuado de la evolución de la herida. En este artículo se detallarán los fundamentos de la técnica, su material necesario, aplicación en quirófano y atención domiciliaria, así como la evidencia científica que respalda su uso.
Fundamentos de la técnica de cura Mölndal:
Concepto y principios:
La cura Mölndal se fundamenta en la teoría de la CAH, que promueve la cicatrización mediante un ambiente óptimo de humedad controlada, evitando la formación de costras y favoreciendo la migración celular². Esta técnica ha demostrado ser especialmente efectiva en heridas con alto riesgo de infección, como úlceras por presión, úlceras venosas y heridas quirúrgicas³. En España, se ha comenzado a extender en la actualidad. Inicialmente se está utilizando para la cura de heridas quirúrgicas limpias, con buenos resultados.
Material necesario:
La correcta aplicación de la técnica requiere los siguientes materiales:
● Solución salina estéril para la limpieza de la herida.
● Apósitos hidrocoloides o hidrocelulares, seleccionados según el nivel de exudado.
● Gasas estériles para el secado periférico de la herida.
● Guantes estériles para prevenir infecciones.
● Vendajes suaves o apósitos adhesivos para fijar el material sin causar presión excesiva⁴ y favoreciendo la visualización del apósito primario para observar el exudado y características del mismo. Se suelen utilizar por ello apósitos de poliuretano transparentes, que permiten también el aseo completo del paciente manteniendo la cura aislada.
Aplicación de la técnica en heridas quirúrgicas:
Implementación en quirófano:
La cura Mölndal puede aplicarse desde el mismo acto quirúrgico para optimizar la cicatrización postoperatoria. El procedimiento en quirófano incluye:
1. Limpieza de la incisión con suero fisiológico antes del cierre.
2. Colocación de un apósito hidrocoloide.
3. Apósito de poliuretano secundario.
4. Evaluación postoperatoria y mantenimiento del apósito durante 3 a 5 días, dependiendo del exudado⁵.
Estudios han demostrado que el uso de la cura Mölndal en heridas quirúrgicas disminuye el riesgo de infecciones hasta en un 50% y reduce la tasa de dehiscencias quirúrgicas en cirugías abdominales y ortopédicas⁶.
Cuidados postoperatorios:
El seguimiento postquirúrgico con cura Mölndal se centra en:
● Vigilancia de signos de infección (enrojecimiento, secreción purulenta).
● Cambio de apósito según el nivel de exudado (generalmente cada 3-5 días, pudiendo mantenerse hasta una semana).
● Evitar la manipulación innecesaria de la herida, para prevenir contaminación bacteriana⁷.
Aplicación de la técnica en heridas crónicas:
Procedimiento paso a paso:
La cura Mölndal en una herida crónica debe realizarse siguiendo un protocolo riguroso para garantizar su efectividad y minimizar el riesgo de complicaciones:
1. Preparación del material y del paciente:
○ Lavar las manos y colocarse guantes estériles.
○ Preparar la solución salina estéril, el apósito adecuado y los materiales de fijación.
○ Posicionar al paciente de manera cómoda y con acceso adecuado a la herida.
2. Limpieza de la herida:
○ Irrigar la herida con solución salina estéril para eliminar detritos y exudados.
○ No utilizar antisépticos agresivos (como povidona yodada o clorhexidina en altas concentraciones), ya que pueden retardar la cicatrización⁵.
○ Secar suavemente la piel circundante con gasas estériles sin frotar la herida.
3. Valoración de la herida:
○ Evaluar el tipo de tejido presente (necrótico, fibrinoso, de granulación).
○ Observar signos de infección como eritema, edema o exudado purulento.
○ Seleccionar el apósito más adecuado según el nivel de exudado.
4. Elección del apósito:
○ En heridas con poco exudado: Usar apósitos hidrocoloides y valorar el uso de hidrogel para mantener la humedad.
○ En heridas con exudado moderado: Aplicar apósitos de espuma de poliuretano o hidrocelulares para absorber el exceso de líquido manteniendo el nivel óptimo de humedad, pero evitando maceración.
○ En heridas con exudado abundante: Utilizar apósitos de alginato o con plata para controlar la humedad y prevenir infecciones⁶. Valorar el uso de cremas barrera (óxido de Zinc) para evitar la maceración de la piel perilesional.
5. Apósito secundario:
○ Asegurar el apósito con vendajes suaves o apósitos adhesivos, evitando una presión excesiva que pueda comprometer la perfusión. Elegir apósitos de poliuretano transparentes siempre que sea posible.
○ No utilizar esparadrapo directamente sobre la piel frágil.
6. Frecuencia de cambio del apósito:
○ Dependiendo del nivel de exudado, se recomienda cambiar el apósito cada 3 a 7 días.
○ Evitar cambios innecesarios, ya que la exposición al aire interrumpe la cicatrización.
7. Registro y seguimiento:
○ Documentar el estado de la herida, el tipo de apósito aplicado y la evolución del paciente. Adjuntar imágenes de la lesión en la historia clínica electrónica del paciente, si es posible, para valorar su evolución de forma objetiva
○ Realizar controles periódicos para ajustar la estrategia de tratamiento según la evolución.
Rol de la enfermería en atención primaria:
El personal de enfermería de atención primaria es fundamental en el manejo de heridas crónicas y quirúrgicas mediante la cura Mölndal. Su intervención se enfoca en:
Evaluación de la herida:
● Determinación del tipo de herida (quirúrgica, úlcera por presión, pie diabético).
● Valoración del nivel de exudado y presencia de signos de infección.
● Selección del apósito más adecuado para cada paciente.
Aplicación y seguimiento de la cura:
● Realización de la cura Mölndal en domicilio o en consulta.
● Educación al paciente y cuidadores sobre el manejo de la herida.
● Control de la evolución y documentación de progresos.
Prevención de complicaciones:
● Identificación temprana de infecciones y derivación en casos graves.
● Promoción de hábitos de autocuidado, como la higiene y nutrición adecuada.
Evidencia científica y estadísticas:
Diferentes estudios han respaldado la eficacia de la cura Mölndal en múltiples contextos:
● En heridas quirúrgicas tratadas desde el quirófano, la reducción del riesgo de infección es de 50%⁸.
● En úlceras por presión, la reducción del tiempo de cicatrización alcanza el 40%⁶.
● En heridas de pie diabético, la tasa de cierre exitoso es superior al 75% en comparación con métodos tradicionales⁷.
Estos resultados destacan la importancia de implementar esta técnica en la práctica clínica para mejorar la calidad del tratamiento de heridas.
CONCLUSIONES
La técnica de cura Mölndal representa una estrategia efectiva y basada en evidencia para el manejo de heridas quirúrgicas y crónicas. Su aplicación desde el quirófano y su implementación en atención primaria garantizan una evolución favorable y reducen complicaciones como infecciones y dehiscencias. La enfermería desempeña un papel clave en su aplicación, seguimiento y educación del paciente, contribuyendo significativamente a mejorar la calidad de vida de las personas con heridas de difícil cicatrización.
BIBLIOGRAFÍA
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