AUTORES
- Mario Pablo Hernández. Facultativo Especialista del Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Sara Cay Melero. Facultativo Especialista del Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Pedro Luis Vergara Pérez. Facultativo Especialista del Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Ernest LLuch. Calatayud, Zaragoza, España.
- Fernando Carbó Espinosa. Facultativo Especialista del Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Elena Regla Gómez González. Facultativo Especialista del Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Carlos Muñoz Burgués. Facultativo Especialista del Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Esther Polo Bardina. Facultativo Especialista del Área de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
RESUMEN
La cesárea urgente exige una decisión anestésica rápida, individualizada y coordinada con obstetricia, neonatología y enfermería. La técnica neuroaxial es preferible cuando permite alcanzar un bloqueo quirúrgico eficaz sin demorar una extracción necesaria, porque evita la manipulación de una vía aérea obstétrica potencialmente difícil y reduce la exposición fetal a fármacos de anestesia general. Sin embargo, la anestesia general conserva un papel esencial en la cesárea de categoría 1 sin analgesia epidural funcionante, en hemorragia materna crítica, contraindicación neuraxial, bloqueo insuficiente o necesidad de control inmediato de la vía aérea. Esta revisión narrativa sintetiza la evidencia disponible y las recomendaciones clínicas sobre selección de técnica, seguridad materno-fetal y manejo de escenarios urgentes. Se revisaron guías clínicas, estudios observacionales, revisiones y documentos de sociedades científicas publicados en fuentes verificables. Los resultados apoyan un enfoque basado en categoría de urgencia, estado materno, bienestar fetal, existencia y calidad de un catéter epidural, riesgo de vía aérea difícil, situación hemodinámica, coagulación y disponibilidad de equipo experto. La seguridad depende menos de una técnica universal que de la anticipación: evaluación precoz de la paciente obstétrica, analgesia epidural funcionante en partos de riesgo, protocolos de conversión epidural, vasopresores disponibles, preparación para intubación fallida, comunicación cerrada y presencia de personal entrenado en Reanimación neonatal. La decisión final debe equilibrar tiempo, eficacia del bloqueo, oxigenación materna, estabilidad hemodinámica y posibilidad de rescate.
PALABRAS CLAVE
Cesárea, anestesia obstétrica, urgencias.
ABSTRACT
Emergency caesarean section requires rapid, individualised anaesthetic decision-making in close coordination with obstetric, neonatal and nursing teams. Neuraxial anaesthesia is preferred when it can provide effective surgical anaesthesia without delaying necessary birth, because it avoids manipulation of a potentially difficult obstetric airway and reduces fetal exposure to general anaesthetic drugs. Nevertheless, general anaesthesia remains essential for category 1 caesarean birth without a functioning epidural catheter, critical maternal haemorrhage, contraindication to neuraxial techniques, inadequate block or need for immediate airway control. This narrative review summarises current evidence and recommendations on technique selection, maternal-fetal safety and management of urgent scenarios. Clinical guidelines, observational studies, reviews and scientific society documents from verifiable sources were reviewed. The findings support an approach based on urgency category, maternal condition, fetal status, presence and quality of an epidural catheter, difficult airway risk, haemodynamic status, coagulation and availability of expert staff. Safety depends less on a universal technique than on anticipation: early assessment of the obstetric patient, effective labour epidural analgesia in high-risk labour, epidural conversion protocols, ready access to vasopressors, failed intubation planning, closed-loop communication and trained neonatal resuscitation staff. The final decision should balance time, block efficacy, maternal oxygenation, haemodynamic stability and rescue options.
KEY WORDS
Cesarean section, anesthesia, obstetrical, emergencies.
INTRODUCCIÓN
La cesárea urgente es una situación de alta densidad clínica: concentra riesgo materno, riesgo fetal, presión temporal, incertidumbre diagnóstica y necesidad de coordinación entre equipos. En este contexto, la selección de la técnica anestésica no puede reducirse a una preferencia fija entre anestesia neuraxial y anestesia general. Debe responder a una pregunta práctica: qué técnica proporciona anestesia quirúrgica suficiente, en el tiempo disponible, con el menor riesgo razonable para madre y recién nacido.
Las normas editoriales de la Revista Sanitaria de Investigación recomiendan que las revisiones mantengan una estructura clara, con resumen bilingüe, palabras clave DeCS/MeSH y bibliografía Vancouver numerada en el texto1.
Desde el punto de vista clínico, la clasificación por categorías de urgencia facilita que obstetras, anestesiólogos, matronas, neonatólogos y enfermería compartan el mismo marco temporal. NICE define la categoría 1 como amenaza inmediata para la vida de la mujer o del feto, y la categoría 2 como compromiso materno o fetal sin amenaza inmediata, recomienda realizar la categoría 1 lo antes posible y, en la mayoría de los casos, dentro de 30 minutos desde la decisión, y la categoría 2 dentro de 75 minutos2.
El interés anestésico de esta clasificación no es sólo administrativo. Una bradicardia fetal mantenida, un prolapso de cordón o una sospecha de rotura uterina no ofrecen el mismo margen que una detención de la progresión con trazado fetal conservado. La categoría de urgencia condiciona si puede realizarse una anestesia espinal, si debe extenderse un catéter epidural ya existente, si es aceptable esperar a un bloqueo completo o si la anestesia general aporta la mayor probabilidad de incisión inmediata.
Las guías de anestesia obstétrica de la American Society of Anesthesiologists y la Society for Obstetric Anesthesia and Perinatology recomiendan individualizar la técnica para cesárea según factores anestésicos, obstétricos y fetales, y subrayan que la disponibilidad de recursos y personal entrenado modifica la seguridad real de cada opción3. De forma concordante, NICE recomienda ofrecer anestesia regional en preferencia a anestesia general para la cesárea, incluida la placenta previa, pero mantiene recomendaciones específicas para la anestesia general cuando está es necesaria, como preoxigenación, inducción de secuencia rápida y preparación ante aspiración2.
La técnica neuraxial evita la intubación traqueal y permite a la madre permanecer despierta durante el nacimiento. En cambio, puede fallar, requerir tiempo para alcanzar nivel quirúrgico o agravar una hipotensión si no se previene y trata de forma activa. La anestesia general ofrece rapidez y control de la vía aérea, pero expone a la madre a mayor riesgo de intubación difícil, aspiración e hipoxemia, y puede asociarse a depresión neonatal, especialmente cuando el feto ya está comprometido. Por ello, la decisión segura combina conocimiento de evidencia, experiencia local y comunicación inmediata.
OBJETIVOS
El objetivo principal de esta revisión narrativa es sintetizar criterios prácticos para seleccionar la técnica anestésica en la cesárea urgente, integrando seguridad materna, seguridad fetal y toma de decisiones bajo presión temporal.
Como objetivos secundarios se plantean: describir el papel de la anestesia neuraxial y de la anestesia general en distintos grados de urgencia, revisar factores que modifican el riesgo materno-fetal, resumir medidas de preparación para situaciones críticas como hipotensión, bloqueo insuficiente, vía aérea difícil, hemorragia y necesidad de Reanimación neonatal, y proponer un enfoque clínico aplicable en servicios de Anestesiología y Reanimación.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa durante mayo de 2026. Se consultaron PubMed/MEDLINE, PubMed Central, NICE Guidance, páginas de sociedades científicas y fuentes editoriales de Revista Sanitaria de Investigación. Los términos de búsqueda incluyeron combinaciones en inglés y español de: “emergency caesarean section”, “cesarean delivery”, “obstetric anesthesia”, “neuraxial anesthesia”, “general anesthesia”, “decision to delivery interval”, “category 1 cesarean”, “failed intubation obstetrics”, “spinal anesthesia hypotension” y “phenylephrine”.
Se incluyeron guías clínicas, revisiones, estudios observacionales y documentos institucionales con información relevante para la selección de técnica anestésica y la seguridad materno-fetal en cesárea urgente. Se priorizaron fuentes verificables, con DOI, PMID, página oficial o acceso institucional. Se excluyeron textos sin datos bibliográficos trazables, opiniones no revisadas por pares y estudios centrados exclusivamente en cesárea electiva sin aplicabilidad clara a la urgencia. Al tratarse de una revisión narrativa, no se realizó evaluación sistemática de riesgo de sesgo ni metaanálisis.
RESULTADOS
Clasificación de la urgencia y comunicación:
La categoría de urgencia debe comunicarse de forma explícita y temprana. La categoría 1 implica amenaza inmediata para madre o feto, como rotura uterina, desprendimiento placentario grave, prolapso de cordón, hipoxia fetal o bradicardia persistente2. Esta comunicación permite al anestesiólogo decidir si hay tiempo para anestesia espinal, si el catéter epidural puede extenderse o si debe prepararse anestesia general.
El intervalo decisión-parto es un indicador de proceso, no un sustituto del juicio clínico. En una cohorte multicéntrica, Bloom et al. observaron que muchas cesáreas urgentes no iniciadas antes de 30 minutos no presentaron incremento de compromiso neonatal, lo que sugiere que el umbral de 30 minutos debe interpretarse dentro del contexto clínico y no como una regla absoluta7. Otros estudios han mostrado que el intervalo se ve influido por técnica anestésica, organización del turno, traslado a quirófano, disponibilidad de personal y preparación quirúrgica8.
La comunicación cerrada reduce errores: indicación obstétrica, categoría, estado fetal, ayuno, alergias, vía venosa, hemorragia, anticoagulacion, plaquetas, existencia epidural y nivel de analgesia deben transmitirse con claridad. En urgencia extrema, el equipo necesita frases breves y operativas: “categoría 1 por bradicardia sostenida”, “epidural funcionante durante el parto”, “plaquetas conocidas normales”, “vía aérea prevista difícil” o “hemorragia activa”.
Preferencia por técnicas neuroaxiales cuando son viables:
La anestesia neuraxial es la opción preferente para la mayoría de cesáreas cuando el tiempo y la situación materna lo permiten. Sus ventajas incluyen evitar intubación traqueal, reducir riesgo de aspiración, facilitar contacto materno-neonatal precoz y proporcionar analgesia postoperatoria mediante opioides neuroaxiales. NICE recomienda anestesia regional en preferencia a general para cesárea2, y las guías ASA/SOAP apoyan individualizar la técnica con preferencia neuraxial cuando no existan contraindicaciones3.
En cesárea urgente con analgesia epidural de parto funcionante, la extensión del catéter puede ser la vía más rápida para alcanzar anestesia quirúrgica. La probabilidad de éxito depende de la calidad previa de la analgesia, necesidad de bolos repetidos, lateralización, migración del catéter y nivel alcanzado. Un catéter que ha funcionado de forma estable permite administrar anestésico local de concentración quirúrgica y bicarbonato/adrenalina según protocolo local. Por el contrario, un catéter dudoso no debe consumir tiempo excesivo en una categoría 1 si el bloqueo no progresa de forma rápida.
La anestesia espinal puede ser adecuada en categoría 2 y en algunas categorías 1 cuando hay unos minutos de margen, no existe epidural funcionante y la vía aérea o comorbilidad materna hacen especialmente deseable evitar anestesia general. Sus limitaciones son el tiempo hasta posicionamiento y punción, la posibilidad de hipotensión brusca, el riesgo de bloqueo insuficiente y la necesidad de no retrasar una extracción verdaderamente inmediata. La anestesia combinada espinal-epidural puede aportar flexibilidad, aunque suele tener menos papel en urgencia extrema por su mayor complejidad inicial.
Seguridad neonatal y anestesia general:
La asociación entre anestesia general y peor resultado neonatal debe interpretarse con cautela porque la anestesia general se usa con mayor frecuencia en situaciones más graves. Sin embargo, diversos estudios observacionales han encontrado mayor necesidad de Reanimación, intubación neonatal o Apgar bajo en cesáreas bajo anestesia general, especialmente cuando existe sufrimiento fetal previo. En un estudio poblacional, Algert et al. observaron incremento de resultados neonatales adversos con anestesia general frente a bloqueo regional en distintas indicaciones, con mayor impacto absoluto en cesáreas no planificadas por compromiso fetal4.
Estudios recientes en cesárea urgente y categoría 1 han explorado si técnicas neuraxiales seleccionadas pueden conseguir tiempos aceptables sin empeorar resultados. Chen et al. comunicaron que la anestesia epidural en pacientes seleccionadas no se asoció a peor resultado neonatal o materno y logró intervalos comparables a anestesia general en su entorno5. En categoría 1, otras cohortes han evaluado el equilibrio entre rapidez y morbimortalidad neonatal, destacando que la condición fetal previa, más que la técnica aislada, explica parte importante del resultado6.
La anestesia general no debe considerarse una técnica de menor calidad, es una herramienta imprescindible cuando no hay tiempo para bloqueo neuraxial, existe contraindicación neuraxial o la madre presenta inestabilidad que exige control inmediato. Su seguridad depende de preparación: preoxigenación eficaz, posicionamiento con desplazamiento uterino, disponibilidad de videolaringoscopio, plan de vía aérea difícil, aspiración lista, fármacos calculados, relajante de inicio rápido, comunicación con neonatología y minimización del intervalo inducción-nacimiento.
Riesgos maternos de anestesia general y vía aérea obstétrica:
La embarazada presenta cambios fisiológicos que reducen el margen de seguridad durante la inducción general: menor capacidad residual funcional, mayor consumo de oxígeno, edema de vía aérea, mayor riesgo de regurgitación y dificultad potencial para ventilación e intubación. La anestesia general obstétrica debe asumirse como una situación de alto riesgo relativo, incluso en pacientes sin predictores evidentes.
Las guías OAA/DAS para intubación difícil y fallida en obstetricia proporcionan algoritmos específicos para optimizar la preparación, limitar intentos, priorizar oxigenación, usar dispositivos supraglóticos de segunda generación cuando sea necesario y decidir si despertar o continuar según urgencia materno-fetal9. Una revisión de la literatura sobre intubación fallida obstétrica estimó incidencias alrededor de 1 por 443 anestesias generales para cesárea, con muertes maternas relacionadas con aspiración o hipoxemia secundaria a obstrucción o intubación esofágica10.
Por tanto, la vía aérea debe evaluarse de forma temprana en toda gestante de riesgo, idealmente antes de la urgencia. Obesidad, preeclampsia, edema, limitación de apertura oral, cuello corto, apnea del sueño, reflujo severo o cirugía cervical deben registrarse y comunicarse. En cesárea urgente, la estrategia puede cambiar si la vía aérea parece difícil: una técnica neuroaxial rápida puede ser preferible si el tiempo lo permite, si no, debe activarse ayuda experta desde el inicio.
Hipotensión, vasopresores y perfusión uteroplacentaria:
La hipotensión tras anestesia espinal es frecuente y clínicamente relevante porque puede causar náuseas, vómitos, malestar materno y reducción transitoria de perfusión uteroplacentaria. NICE recomienda infusión profiláctica de fenilefrina tras anestesia espinal, ajustada para mantener la presión arterial al menos en el 90% de la basal y evitar descensos por debajo del 80%, además de co-carga con cristaloides y efedrina en bolos cuando exista bradicardia asociada2.
El consenso internacional sobre vasopresores en cesárea bajo anestesia espinal apoya el uso de fenilefrina como vasopresor principal en mujeres sin bradicardia significativa, con noradrenalina como alternativa emergente en algunos entornos y efedrina reservada para situaciones concretas11. En urgencia, el elemento clave es no iniciar la técnica neuroaxial sin plan activo de presión arterial: monitorización frecuente, vasopresor preparado, acceso venoso permeable, desplazamiento uterino y comunicación con obstetricia si la hipotensión coincide con deterioro fetal.
La estabilidad hemodinámica materna es seguridad fetal. Un bloqueo rápido pero acompañado de hipotensión no tratada puede ser menos seguro que una inducción general bien ejecutada en una situación concreta. Por ello, la selección de técnica debe valorar hemorragia, sepsis, cardiopatía, preeclampsia grave, tratamiento anticoagulante y disponibilidad inmediata de sangre y uterotónicos.
Contraindicaciones y situaciones especiales:
Las contraindicaciones neuroaxiales absolutas o prácticas incluyen rechazo materno, coagulopatía significativa, anticoagulación no compatible, infección en el punto de punción, hipertensión intracraneal por lesión ocupante y falta de tiempo en amenaza vital inmediata. La trombocitopenia exige una valoración contextual según cifra, tendencia, etiología y sangrado, en preeclampsia o HELLP puede cambiar rápidamente.
La obesidad incrementa la dificultad tanto neural como de vía aérea. En estas pacientes, la anticipación es esencial: colocación precoz de epidural durante el parto si existe riesgo de cesárea, ecografía neural cuando esté disponible, rampa para intubación, preoxigenación prolongada, videolaringoscopio y ayuda adicional. Las revisiones sobre cesárea en pacientes obesas recomiendan preferir técnicas neuroaxiales, aunque reconociendo su dificultad técnica y la necesidad de preparación para conversión a anestesia general12.
La hemorragia obstétrica modifica la decisión. En desprendimiento placentario, placenta previa sangrante, atonía grave o rotura uterina, la prioridad puede ser control quirúrgico inmediato, Reanimación hemostática y acceso vascular adecuado. Si la paciente está inestable, la anestesia general puede ser necesaria para control de vía aérea, ventilación y soporte hemodinámico. Si está estable y hay tiempo, la neuraxial puede seguir siendo posible, pero debe evitarse en coagulopatía o shock no corregido.
Dolor intraoperatorio y conversión a anestesia general:
El bloqueo insuficiente durante la cesárea es una urgencia anestésica y humana. La paciente despierta con dolor quirúrgico puede sufrir una experiencia traumática, además, persistir con una anestesia inadecuada aumenta respuesta simpática, movimiento y riesgo operatorio. Antes de incisión debe comprobarse nivel sensitivo bilateral suficiente para cesárea. Si hay dolor antes o durante la cirugía, deben comunicarse de inmediato las acciones: detener estímulo si es posible, administrar analgesia o anestésico suplementario, valorar infiltración local y convertir a anestesia general si el dolor no se controla.
La conversión a anestesia general debe ser temprana cuando el bloqueo es claramente inadecuado y la cirugía no puede esperar. La decisión requiere informar brevemente a la paciente si la situación lo permite, pedir ayuda, preparar vía aérea y coordinar el momento con obstetricia. La analgesia postoperatoria también forma parte de la seguridad: el uso de opioides neuroaxiales cuando proceda, junto a paracetamol y antiinflamatorios salvo contraindicación, reduce necesidad de opioides sistémicos y favorece recuperación13.
Preparación del entorno y factores de sistema:
La cesárea urgente segura depende del sistema. La técnica ideal fracasa si no hay quirófano disponible, material preparado, monitorización, vasopresores, vía aérea difícil, sangre, neonatología o comunicación efectiva. Los servicios con alto volumen obstétrico suelen disponer de protocolos para categoría 1, carros de vía aérea obstétrica, listas de comprobación y simulación. En hospitales con menor volumen, estos elementos son aun más importantes porque la exposición individual a emergencias puede ser limitada.
Las complicaciones anestésicas en cesárea son infrecuentes pero potencialmente graves. Bloom et al. describieron complicaciones relacionadas con anestesia en cesárea, subrayando la importancia de vigilancia y de sistemas que reduzcan retrasos y errores14. La revisión Cochrane sobre anestesia regional frente a general para cesárea muestra que la evidencia experimental directa es limitada, en parte por razones éticas y logísticas, por lo que muchas decisiones descansan en datos observacionales, fisiología, experiencia y consenso clínico15.
DISCUSIÓN
La evidencia disponible apoya una estrategia flexible. La anestesia neuraxial debe ser la primera opción en la cesárea urgente siempre que pueda proporcionar anestesia quirúrgica efectiva sin retraso perjudicial. Esta recomendación es especialmente fuerte cuando existe un catéter epidural funcionante, cuando la urgencia es categoría 2 o cuando la vía aérea materna hace que la anestesia general sea particularmente peligrosa. La rapidez de una epidural extendida correctamente puede competir con la anestesia general en entornos entrenados, pero solo si el catéter era fiable y el equipo actúa con protocolo claro.
La anestesia general debe estar disponible de inmediato y no debe retrasarse cuando la situación lo exige. En una categoría 1 sin epidural funcionante, con bradicardia fetal sostenida y necesidad de incisión inmediata, la anestesia general puede ser la opción más segura para el binomio porque reduce el tiempo hasta el nacimiento. También es apropiada ante contraindicación neuraxial, bloqueo fallido, hemorragia crítica, shock, deterioro materno o necesidad de control de vía aérea. Su riesgo se reduce con preoxigenación, inducción de secuencia rápida, videolaringoscopia disponible, plan de intubación fallida y presencia de personal experto.
El punto central no es elegir entre rapidez y seguridad, sino evitar falsas dicotomías. Una anestesia espinal realizada con precisión, vasopresor preparado y margen obstétrico suficiente puede ser rápida y segura. Una anestesia general mal preparada puede ser lenta y peligrosa. A la inversa, insistir en una neuraxial difícil durante una categoría 1 puede demorar una extracción urgente. La decisión debe renovarse minuto a minuto: si el bloqueo no progresa, si el trazado empeora, si aparece hipotensión o si la paciente sangra, el plan debe cambiar.
La seguridad materno-fetal empieza antes de la cesárea. En partos con alto riesgo de cesárea, la evaluación anestésica temprana y la colocación de una epidural eficaz pueden transformar una emergencia. La revisión periódica del catéter, el registro de bolos fallidos y la comunicación sobre analgesia incompleta permiten no confiar en una epidural que probablemente no servira para cirugía. Del mismo modo, identificar una vía aérea difícil antes de la urgencia permite preparar material, ayuda y alternativas.
CONCLUSIONES
En conclusión, la anestesia para cesárea urgente exige una toma de decisiones estructurada, pero no rígida. La categoría de urgencia, el estado materno, el bienestar fetal, la calidad de una epidural previa, las contraindicaciones neuroaxiales, el riesgo de vía aérea y los recursos disponibles deben integrarse en segundos. La técnica neuroaxial es preferible cuando es viable, la anestesia general es imprescindible cuando la urgencia, la fisiología o el fracaso del bloqueo lo requieren. Los mejores resultados dependen de protocolos compartidos, entrenamiento en simulación, comunicación cerrada, manejo activo de la hipotensión y preparación real para la vía aérea obstétrica difícil.
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