Árnica montana del uso tradicional a la evidencia científica

8 mayo 2026

 

AUTORES

  1. Javier Sánchez Núñez. Enfermero en CS Épila. Zaragoza, España.
  2. Elena Pilar Herrero Martín. Enfermera en CS Épila. Zaragoza, España.
  3. María Sánchez Rodríguez. Enfermera en CS Univérsitas. Zaragoza, España.
  4. María Paredes Serrano. Enfermera Especialista en Familiar y Comunitaria en CS Épila. Zaragoza, España.
  5. Patricia Alconchel Echeverría. Enfermera en CS Alhama de Aragón. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Arnica montana es una planta medicinal ampliamente empleada en la tradición europea, especialmente en la península Ibérica, con aplicaciones terapéuticas en diversas dolencias corporales. Su uso principal se centra en el tratamiento de afecciones del sistema musculoesquelético, destacando su acción antiinflamatoria y analgésica en contusiones, esguinces y procesos reumáticos, fundamentalmente por vía tópica. Asimismo, se ha utilizado en el cuidado de la piel como agente vulnerable, favoreciendo la cicatrización de heridas y el tratamiento de hematomas y quemaduras.

Las preparaciones tradicionales incluyen tinturas, decocciones, macerados en aceite y cataplasmas, aplicadas mediante fricciones o compresas. Desde el punto de vista farmacológico, su actividad se atribuye principalmente a las lactonas sesquiterpénicas, que modulan la respuesta inflamatoria mediante la inhibición de mediadores como NF-κB y AP-1.

La evidencia clínica disponible sugiere que los preparados tópicos de árnica pueden ser eficaces y bien tolerados en el manejo del dolor y la inflamación, con resultados comparables a antiinflamatorios no esteroideos en algunas patologías, como la osteoartritis.

En conjunto, Arnica montana constituye un recurso terapéutico de interés cuya aplicación clínica requiere una valoración adecuada de su seguridad y eficacia.

PALABRAS CLAVE

Arnica montana, antiinflamatorios, analgésicos, fitoterapia, osteoartritis, administración tópica.

ABSTRACT

Arnica Montana is a medicinal plant widely used in European traditional medicine, particularly in the Iberian Peninsula, with therapeutic applications across different body systems. Its primary use is related to musculoskeletal disorders, where it is valued for its anti-inflammatory and analgesic properties in the treatment of contusions, sprains, and rheumatic conditions, mainly through topical application. Additionally, it has been employed in skin care as a vulnerary agent, promoting wound healing and the treatment of bruises and burns.

Traditional preparations include tinctures, decoctions, oil macerations, and poultices, typically applied as frictions or compresses. From a pharmacological perspective, its activity is mainly attributed to sesquiterpene lactones, which modulate the inflammatory response by inhibiting key mediators such as NF-κB and AP-1.

Available clinical evidence suggests that topical arnica preparations may be effective and well tolerated in the management of pain and inflammation, showing comparable results to nonsteroidal anti-inflammatory drugs in certain conditions, such as osteoarthritis.

Overall, Arnica Montana represents a therapeutic resource of interest whose clinical use requires careful assessment of its efficacy and safety.

KEY WORDS

Arnica montana, anti-inflammatory agents, phytotherapy, osteoarthritis, administration topical.

DESARROLLO DEL TEMA

Arnica montana es una planta medicinal ampliamente utilizada en la tradición etnobotánica europea, especialmente en la península Ibérica, donde se ha empleado con fines terapéuticos en diversas dolencias corporales. Sus principales aplicaciones se centran en el tratamiento de afecciones del sistema musculoesquelético, destacando su uso tópico como agente antiinflamatorio y analgésico en contusiones, esguinces, luxaciones y procesos reumáticos. Asimismo, se ha documentado su utilización en el cuidado de la piel y el tejido subcutáneo, donde actúa como vulnerable, favoreciendo la cicatrización de heridas, la desinfección y el tratamiento de quemaduras y hematomas.

Las preparaciones tradicionales incluyen tinturas alcohólicas, decocciones, macerados en aceite y cataplasmas, aplicadas mediante fricciones, compresas o lavados. En menor medida, también se han registrado usos por vía oral, aunque estos se encuentran limitados debido a su potencial toxicidad. Desde el punto de vista farmacológico, la actividad del árnica se atribuye principalmente a sus lactonas sesquiterpénicas, como la helenalina, responsables de la inhibición de mediadores clave en la respuesta inflamatoria, como los factores de transcripción NF-κB y AP-1.

La evidencia clínica disponible respalda parcialmente estos usos tradicionales. Ensayos clínicos han demostrado que los preparados tópicos de árnica pueden ser eficaces y bien tolerados en el tratamiento de la osteoartritis, mostrando resultados comparables a antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno en determinadas condiciones. Asimismo, se han observado efectos beneficiosos en otras afecciones cutáneas, como picaduras de insectos y lesiones inducidas por procedimientos láser.

En conjunto, Arnica montana representa un recurso terapéutico relevante cuya integración en la práctica clínica requiere una adecuada valoración de su eficacia y seguridad, así como la realización de estudios adicionales que consoliden su evidencia científica.

Distribución geográfica y características de la planta:

La Árnica Montana, conocida comúnmente como árnica, arnicón o tabaco de montaña, es una especie vegetal de origen europeo que se distribuye de forma natural en regiones montañosas subalpinas de Europa central, septentrional y oriental, extendiéndose hasta Siberia. Su presencia es característica en cordilleras como los Pirineos, los Alpes y los Balcanes, así como en diversos territorios de los países escandinavos. Posteriormente, su uso y cultivo se han difundido hacia Asia y América del Norte. En la actualidad, diversos autores señalan que, debido al impacto de la contaminación ambiental en ecosistemas de montaña y a la recolección silvestre no controlada, esta especie se encuentra en situación de vulnerabilidad o en peligro de extinción en algunos países, motivo por el cual ha sido objeto de medidas de protección, incluyéndose en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

Desde el punto de vista botánico, se trata de una planta herbácea perenne, con tallos erectos que pueden alcanzar hasta 60 cm de altura. Presenta hojas basales enteras dispuestas en forma de roseta, mientras que las hojas caulinares son escasas, generalmente organizadas en uno o dos pares de menor tamaño y disposición opuesta. Los capítulos florales son solitarios, de color amarillo anaranjado, y pueden alcanzar un diámetro de hasta 6–8 cm, aunque habitualmente son de menor tamaño. Estos se sitúan sobre un pedúnculo de aproximadamente 2–3 cm y están rodeados por un involucro compuesto por una o dos filas de brácteas lanceoladas y alargadas.

Las flores liguladas, localizadas en la periferia, miden entre 20 y 30 mm y presentan una morfología tridentada, mientras que las flores tubulares centrales son de menor tamaño, en torno a 15 mm. El fruto es un aquenio fusiforme de color pardo, coronado por un vilano que facilita su dispersión. Según las descripciones recogidas en la farmacopea, la planta se caracteriza además por un olor aromático distintivo1.

Desde la perspectiva de la enfermería, el conocimiento preciso de las características botánicas y del hábitat de la especie resulta fundamental para garantizar una correcta identificación, uso seguro y manejo responsable de los productos derivados de Árnica Montana, especialmente en el contexto de la fitoterapia y los cuidados complementarios.

Aplicaciones terapéuticas:

El efecto analgésico, antiinflamatorio y antibacteriano de esta planta, perteneciente a la familia Asteraceae, ha sido atribuido principalmente a su contenido en flavonoides, entre los que se incluyen astragalósidos, quercetol, glucogalacturónido e isoquercitrócido. Otros autores señalan que dichas propiedades podrían deberse a la presencia de principios amargos, en particular lactonas sesquiterpénicas como la helenanina y la dihidrohelenanina. Asimismo, se ha planteado que compuestos fenólicos como el ácido cafeico y el ácido clorogénico podrían ayudar a su actividad farmacológica.

Por otra parte, las lactonas sesquiterpénicas presentan propiedades rubefacientes, de modo que su aplicación tópica mediante fricción sobre la zona afectada induce un aumento local de la temperatura y eritema cutáneo, como consecuencia de la hiperemia. Este mecanismo podría favorecer la reabsorción de hematomas o prevenir su aparición. Sin embargo, es importante considerar que su uso puede resultar perjudicial en individuos con piel sensible, pudiendo desencadenar reacciones adversas como dermatitis de contacto o formación de ampollas2.

A continuación, se detallan los usos más relevantes divididos por sistemas recogidos por la medicina tradicional:

Sistema circulatorio:

En la región del Alt Ter (Ripollès, Pirineo catalán), el uso tradicional del árnica incluye su aplicación en forma de loción con finalidad vasotónica, orientada a mejorar la circulación en las extremidades inferiores. Para su preparación, los capítulos florales se someten a maceración en soluciones alcohólicas, como colonia, o en vinagre, empleándose posteriormente mediante fricciones sobre la piel.

Asimismo, a partir de las inflorescencias se obtiene, mediante destilación, un preparado líquido conocido popularmente como “espíritu” o esencia de árnica. Este producto se utiliza, en algunos casos, con el mismo propósito vasotónico, mientras que en otros se administra por vía oral en pequeñas dosis, atribuyéndosele propiedades depurativas. De igual modo, se ha documentado su consumo durante periodos determinados, como una novena, con fines preventivos frente a episodios apopléticos.

En la comarca de Terra Chá (Lugo), se ha documentado el uso tradicional de la decocción de flores, administrada en pequeñas cantidades (aproximadamente una cucharadita), con fines terapéuticos en casos de hemorragias internas y hematomas. Por otro lado, en la zona de O Caurel (Lugo), se describe la aplicación tópica de las hojas sobre heridas incisas, con el objetivo de ejercer un efecto hemostático.

Sistema respiratorio:

En diversas regiones de la península Ibérica, las hojas pulverizadas de árnica han sido empleadas tradicionalmente en el tratamiento de los enfriamientos. Asimismo, las flores, e incluso la planta entera, se han utilizado en forma de infusión o decocción por sus propiedades anticatarrales y antitusígenas.

En determinadas localidades de la provincia de León, se ha documentado la preparación de la planta en infusión, a la que se añadía leche con fines terapéuticos. Por su parte, en el Ripollès (Pirineo catalán), se consumía el macerado de las flores en aguardiente como antitusígeno, limitándose la dosis a una cucharadita debido a su potencial toxicidad.

De forma paralela, el macerado alcohólico de las flores , empleadas solas o en combinación con otras especies como Lavandula latifolia Medik., Hypericum perforatum L. y Romero, se ha utilizado como anticatarral y para el alivio de la tos pectoral, aplicándose tópicamente mediante fricciones en el pecho y la espalda. Este uso también ha sido registrado en áreas próximas como el Alto Ampurdá.

Por último, en los Picos de Europa y en otras zonas de Cantabria, las hojas y flores secas de árnica se han empleado por vía nasal, a modo de rapé, con el fin de inducir el estornudo3.

Sistema muscular y esquelético:

Tal y como se ha señalado previamente, el principal uso medicinal del árnica, caracterizado por sus efectos antiinflamatorios y analgésicos mediante aplicación tópica, se encuentra ampliamente documentado en diversas regiones, incluyendo el noroeste de la península Ibérica (Galicia, León y Asturias), la franja norte (Cantabria y País Vasco), así como en los Pirineos y la cordillera prelitoral catalana, especialmente en el Montseny.

En este contexto, la tintura elaborada a partir de los capítulos florales mediante maceración en alcohol constituye una de las preparaciones más habituales. De manera menos frecuente, se emplean otros disolventes como aguardiente, anís, orujo, ron, vinagre e incluso aguarrás. Esta preparación se utiliza principalmente para la aplicación tópica mediante fricciones sobre zonas afectadas por procesos inflamatorios derivados de contusiones, esguinces y luxaciones, así como en casos de lumbalgia, afecciones reumáticas y otros dolores de origen osteomuscular.

En la comarca catalana del Alto Ampurdán, se ha documentado la práctica de someter la maceración de la planta a exposición exterior durante un periodo de nueve días (proceso conocido localmente como a sol i serena). En determinadas ocasiones, esta tintura se enriquece con la adición de otras especies vegetales, como las inflorescencias de Hypericum perforatum, Lavandula latifolia, Lavandula angustifolia, así como brotes de romero, Salvia officinalis y Verbena officinalis. Asimismo, algunos preparados incorporan sustancias adicionales como alcanfor, limón o zanahoria.

En sustitución de la tintura, en diversas regiones se emplea la decocción de los capítulos florales, la raíz o la planta entera, aplicada directamente o mediante compresas sobre la zona afectada. En Cantabria, Asturias y Galicia, el árnica se utiliza tradicionalmente como agente antiequimótico para el tratamiento de hematomas y contusiones, mediante baños locales o paños impregnados en el cocimiento. En la comarca de Terra Chá (Lugo), se emplea la decocción de la sumidad florida o de la planta completa con fines antiinflamatorios, mientras que en los Picos de Europa su uso se extiende al tratamiento de hematomas, esguinces y torceduras, recomendándose su aplicación exclusivamente sobre piel íntegra. De forma similar, en el Pirineo aragonés se utiliza el cocimiento de las flores aplicado en forma de compresas húmedas.

Adicionalmente, se han documentado otras modalidades de aplicación tópica, como la exposición de la zona afectada a los vapores de la decocción, la maceración acuosa sin ebullición, o el uso de cataplasmas elaboradas con los capítulos previamente hervidos. En algunos casos, también se emplean directamente las inflorescencias frescas. De manera excepcional, se ha referido el uso por vía oral en el tratamiento del reumatismo, restringido a pequeñas dosis debido a su potencial toxicidad.

Otra forma habitual de preparación consiste en la maceración , y en ocasiones la decocción, en aceite de oliva. Este tipo de preparados ha sido utilizado en distintas regiones, como León y Galicia, para el tratamiento tópico de contusiones y afecciones reumáticas, incluyendo tanto las flores como la raíz. Asimismo, en Cataluña se han descrito macerados en aceite y pomadas elaboradas con aceite y cera natural con fines análogos. En Galicia, también se emplean decocciones aplicadas mediante fricciones o en forma de parches para el alivio del dolor.

Finalmente, en áreas del Pirineo leridano, tras la retirada de inmovilizaciones por fractura ósea, se ha documentado la aplicación de preparados tópicos complejos a base de árnica, aceite de oliva, anís, azúcar y jabón, con el objetivo de favorecer la recuperación funcional del tejido óseo.

Piel y tejido celular subcutáneo:

La tintura de árnica, además de su reconocido efecto antiinflamatorio, se emplea tradicionalmente como agente vulnerario, utilizándose para la limpieza, desinfección y cicatrización de heridas y cortes. Asimismo, se recurre a la decocción de distintas partes de la planta: flores, hojas, raíz o planta entera aplicada mediante lavados o compresas.

Este uso ha sido documentado en diversas regiones, si bien en algunas áreas, como Piloña (Asturias), su recuerdo es actualmente limitado. En la provincia de León, además del empleo del cocimiento, se describe la aplicación directa de las flores machacadas sobre la herida, seguida de su vendaje. Del mismo modo, el conocimiento ha sido utilizado para el tratamiento de quemaduras y como desinfectante de heridas, particularmente en localidades de La Coruña.

Otras formas de preparación incluyen la maceración en aceite, así como la aplicación directa de flores previamente maceradas (“confitadas”), prácticas documentadas en el Pirineo catalán y leridano, especialmente en el tratamiento de heridas derivadas de contusiones.

En Galicia, concretamente en Lugo, se ha documentado su uso para picaduras de insectos, frotando directamente la flor sobre la picadura.

Evidencia científica:

En los últimos años, diversos estudios han permitido descifrar la composición química del árnica, evidenciando mecanismos de acción comparables a los de los glucocorticoides en la modulación de la cascada inflamatoria y la respuesta inmunitaria. Estos hallazgos sugieren su potencial aplicación terapéutica en el manejo de patologías de carácter inflamatorio que cursan con dolor y deterioro progresivo de la movilidad articular, como la osteoartritis.

La actividad antiinflamatoria de la flor desecada de árnica se atribuye a la inhibición de la activación de los factores de transcripción NF-κB y AP-1, lo que conlleva una disminución en la producción de citocinas proinflamatorias, principalmente TNF-α e interleucinas, así como de metaloproteinasas de la matriz (MMP). Entre los principales compuestos responsables de este efecto destacan las lactonas sesquiterpénicas, especialmente la helenalina y la 11α-13-dihidrohelenanina, junto con sus ésteres, como el tiglinato y el metacrilato, que presentan una mayor actividad biológica en comparación con las formas no esterificadas.

Existe una amplia variedad de ensayos que evidencian el poder terapéutico del árnica para aliviar las sintomatologías en cirugía maxilofacial, odontológica, estética o ginecológica, en los que la aplicación ya sea mediante la aplicación de pomadas o preparados homeopáticos durante el preoperatorio o el postoperatorio reduce el sangrado, la inflamación y el dolor2.

Diversos ensayos clínicos han evaluado la eficacia de preparados de árnica en el tratamiento de la osteoartritis. En un estudio multicéntrico abierto, que incluyó a 79 pacientes con osteoartritis leve o moderada de rodilla, la aplicación de un gel de árnica mostró una tolerabilidad calificada como buena o muy buena en el 63% de los participantes. Asimismo, en un ensayo aleatorizado, doble ciego, el mismo preparado fue comparado con un gel de ibuprofeno al 5% en 204 pacientes con osteoartrosis de las articulaciones interfalángicas de la mano. Tras 21 días de tratamiento, no se observaron diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos, evidenciándose en ambos casos una mejoría del dolor y de la funcionalidad manual4.

Por otro lado, gracias a su efecto antiinflamatorio, un estudio posterior evaluó la eficacia del árnica en forma de gel tópico en el tratamiento de picaduras de insectos y lesiones cutáneas inducidas por láser YAG, observando resultados clínicos favorables5.

CONCLUSIÓN

En conclusión, Arnica montana constituye un recurso terapéutico ampliamente utilizado en la medicina tradicional cuyo valor ha sido reafirmado por la evidencia científica actual. La revisión de la literatura disponible sugiere que su uso, principalmente por vía tópica, puede considerarse seguro y potencialmente eficaz en el manejo del dolor, la inflamación y las equimosis de origen traumático o posquirúrgico. No obstante, resulta necesario continuar profundizando en estudios clínicos que permitan consolidar su perfil de eficacia y seguridad.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Accame, M. E. C., & Hernández-Agero, T. O. Flores de Arnica montana: interés terapéutico. Panorama actual del medicamento. 2016, 40(395), 737-741.
  2. Del Puerto Horta, M., Casas Insua, L., & Cañete Villafranca, R. Usos más frecuentes de Árnica Montana. Revista Cubana de Plantas Medicinales. 2013, 18(2), 315-326.
  3. Conect-e. Compartiendo el Conocimiento Ecológico Tradicional Sede web. Gobierno de España: Ministerio de Economía y Competitividad, 2026. Disponible en: https://conecte.es/index.php/es/plantas/215-arnica-montana/usos-tradicionales
  4. SEFIT. Sociedad Española de Fitoterapia Sede web.España: SEFIT, 2026. Disponible en: https://www.sefit.es/jornada-fitoterapia-salud-osteomuscular-arnica-montana-uso-tradicional-evidencia-cientifica/
  5. Huber R, Bross F, Schempp C, & Gründemann C. Arnica and stinging nettle for treating burns. Rev Med Germany. 2011, 19(5):276-80.

 

 

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