AUTORES
- Ana María Calvo Cons. Matrona. Servicio Aragonés de salud. Zaragoza. España.
- María Jesús Bernal Montañés. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Celia Salinas Subías. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
RESUMEN
El cuidado del cordón umbilical hasta su desprendimiento continúa siendo motivo de controversia en la actualidad1. La variabilidad de criterios de actuación de los profesionales sanitarios en ocasiones se basa más en la experiencia que en la evidencia. Repasamos recomendaciones para el correcto cuidado del cordón umbilical en el recién nacido, así como sus posibles complicaciones.
PALABRAS CLAVE
Cordón umbilical, granuloma, clorhexidina, cuidados de enfermería.
ABSTRACT
The care of the umbilical cord until its detachment continues to be a source of controversy today1. The variability in performance criteria of health professionals is sometimes based more on experience than on evidence. We review recommendations for the correct care of the umbilical cord in the newborn as well as its possible complications.
KEY WORDS
Umbilical cord, granuloma, chlorhexidine, nursing care.
DESARROLLO DEL TEMA
El cordón umbilical se compone de dos arterias y una vena rodeados de un estroma gelatinoso, la gelatina de Wharton, y está cubierto por una sola capa de amnios. Habitualmente tiene una longitud de 40 a 60 cm, 2 cm de diámetro y 40 giros2.
Después del nacimiento, se procede al pinzamiento del cordón umbilical. De esto modo, se separan las circulaciones de la madre y del recién nacido evitándose el sangrado. El cordón es cortado por medio de un utensilio estéril, quedando el muñón umbilical expuesto. El cordón se desprende en torno a los 7 días de vida y, hasta ese momento, atraviesa una fase de secado y momificación. En este proceso influyen:
- La exposición al aire ambiental.
- La degradación es mediada por células fagocíticas.
- La colonización por bacterias exógenas1.
El tejido desvitalizado del muñón constituye un medio propicio para la colonización y el crecimiento de bacterias patógenas que, finalmente, pueden desembocar en el desarrollo de una onfalitis u otras complicaciones relacionadas con la cicatrización del cordón umbilical cuya incidencia puede variar en función del tipo de cura. Entre ellas se encontraría el sangrado, el granuloma, el retraso en la caída y la presencia de secreción1.
La Comisión de Estándares de la Sociedad Española de Neonatología publicó en 2009 sus recomendaciones para el cuidado y atención del recién nacido en el parto y en las primeras horas después del nacimiento. La comisión reveló que persiste la variabilidad de criterios de actuación de los profesionales sanitarios respecto al cuidado del ombligo y a las recomendaciones que se proporcionan a los cuidadores. En este sentido los criterios de los profesionales se basan más en la experiencia que en una evidencia que los respalde3.
Los resultados de esta Comisión concluyen que:
- La cura en seco del cordón umbilical continúa siendo la estrategia más adecuada en entornos como nuestro país, en los que la tasa de onfalitis es baja.
- El uso rutinario de clorhexidina está indicado en entornos con tasas elevadas de onfalitis y de muertes neonatales relacionadas.
- Desde la perspectiva de los cuidadores, la aplicación de clorhexidina no confiere una sensación de seguridad mayor ni es percibida como más sencilla que la cura en seco.
- Por todo esto, resulta razonable restringir el uso de clorhexidina a aquellas situaciones en las que esté realmente indicado3.
Las recomendaciones para una correcta limpieza en seco se resumen en:
- Lavarse las manos antes de su cuidado.
- Limpiar la zona del cordón con agua tibia y jabón neutro. Posteriormente secarlo bien.
- Se puede ayudar a mantenerlo seco colocando una gasa limpia y seca que lo envuelva, recambiando la gasa con los cambios de pañal.
- Cambiar frecuentemente los pañales4.
Los signos y los síntomas que pueden aparecer son:
- Enrojecimiento o inflamación de la zona del ombligo.
- Cordón húmedo con secreción amarilla maloliente.
- Sangrado a nivel del cordón umbilical. Un pequeño sangrado con la caída del cordón o el roce del mismo con el pañal, se consideran normales.
- Hipertermia.
- Retraso en la caída del cordón después de los 15 días de vida4.
La onfalitis consiste en la infección del ombligo y los tejidos que lo rodean. Es una infección típica del periodo neonatal y cursa con induración, eritema, mal olor y dolor de la piel periumbilical, asociado o no a exudado purulento de la base del ombligo5.
Tras el parto, el ombligo se coloniza con diferentes bacterias: estafilococos y cocos gram-positivos están presentes en cuestión de horas, y después aparecen los organismos entéricos. Los tejidos del muñón umbilical proporcionan un excelente medio de crecimiento para las bacterias y los vasos sanguíneos tromboidales interiores proporcionan una entrada para los microorganismos en el torrente sanguíneo5. En todos los casos, el cordón debe cortarse con una cuchilla o tijeras estériles, preferiblemente con guantes estériles, para evitar la contaminación bacteriana patógena, que puede provocar onfalitis o tétanos neonatal.
La incidencia en recién nacidos de países de renta alta está en torno al 0,7%. Esta tasa asciende en países con renta baja al 8% si el parto es hospitalario y al 22% si ocurre en domicilio. Afecta por igual a ambos sexos.
Los factores de riesgo para su aparición son:
- Bajo peso al nacer.
- Trabajo de parto prolongado.
- Rotura prematura de membranas.
- Corioamnionitis.
- Cateterismo umbilical.
- Partos domiciliarios no planificados.
- Cuidado inapropiado del cordón.
- El contacto piel con piel puede ser un factor protector porque promueve la colonización del ombligo por flora saprofita de la piel5.
El diagnóstico es clínico, siendo los signos más característicos: el exudado purulento y el eritema periumbilical.
Las complicaciones son poco frecuentes pero graves: sepsis neonatal, trombosis portal, absceso hepático, peritonitis, gangrena intestinal, fascitis necrotizante y la muerte. Son más frecuentes en recién nacidos de sexo masculino, prematuros, partos con complicaciones infecciosas y en presencia de fiebre5.
Se deben recoger muestras para cultivo del exudado purulento y hemocultivo en todos los casos. El tratamiento antibiótico debe ser intravenoso y de inicio precoz para disminuir el riesgo de complicaciones, incluyendo antibióticos frente a cocos Gram positivos y bacilos Gram negativos5.
El granuloma es otra patología frecuente del ombligo. Se forma en las primeras semanas de vida y corresponde a un pequeño nódulo de tejido que persiste tras la caída del cordón. Aparece en el lecho del ombligo con una superficie lisa o irregular, frecuentemente de color rosado y puede tener secreción, sensibilidad y eritema alrededor de la piel. Su tamaño varía entre 1 mm y 1 cm y está conformado por tejido de granulación con fibroblastos y abundantes capilares. Su tratamiento en general consiste en aplicaciones tópicas de nitrato de plata al 75%, una o dos veces a la semana durante el tiempo que se requiera hasta que haya epitelización. Si no responde tras 2 o 3 aplicaciones con nitrato de plata o es de color rojo cereza debe sospecharse un pólipo o seno y pueden requerir la resección quirúrgica. Si son de gran tamaño pueden necesitar extirpación y cauterización de la base.
CONCLUSIONES
El lavado en seco se presenta como la técnica de elección ante partos en países desarrollados y recién nacidos con adecuada atención neonatal y correctas medidas higiénicas. El uso de antisépticos o antibióticos tópicos se recomienda en partos con medidas higiénico-sanitarias deficientes. El uso rutinario de clorhexidina está indicado en entornos con tasas elevadas de onfalitis y muertes neonatales relacionadas.
BIBLIOGRAFÍA
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