Artículo monográfico. Síndrome de Cushing: perspectiva clínica y abordaje terapéutico

9 septiembre 2024

AUTORES

  1. Belén Lladró Sáenz. Graduada Universitaria en Enfermería. Enfermera en el Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
  2. Daniel Francés Muñoz. Graduado universitario en Enfermería. Enfermero en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  3. Christian Cardiel Hernández. Graduado Universitario en Enfermería. Enfermero en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  4. Laura Gracia Sesé. Graduada Universitaria en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  5. Josselyn Gabriela Tipán Chiliguano. Graduada Universitaria en Enfermería. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  6. María Iglesias Montori. Graduada Universitaria en Enfermería. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

El síndrome de Cushing es un trastorno endocrino caracterizado por una secreción excesiva de cortisol, que puede ser de origen endógeno o exógeno. Este artículo monográfico examina la etiología, manifestaciones clínicas, diagnóstico y opciones terapéuticas del síndrome de Cushing, con especial atención en la importancia del diagnóstico temprano y la intervención oportuna para prevenir complicaciones a largo plazo y mejorar la calidad de vida del paciente.

PALABRAS CLAVE

Síndrome de Cushing, hiperadrenocorticismo, cortisol.

ABSTRACT

Cushing’s syndrome is an endocrine disorder characterized by excessive cortisol secretion, which can be either endogenous or exogenous. This monograph examines the etiology, clinical manifestations, diagnosis, and therapeutic options of Cushing’s syndrome, with a particular focus on the importance of early diagnosis and timely intervention to prevent long-term complications and improve patient quality of life.

KEY WORDS

Cushing syndrome, hypercortisolism, cortisol.

DESARROLLO DEL TEMA

El síndrome de Cushing es una enfermedad rara y compleja resultante de la exposición prolongada a niveles elevados de cortisol. La condición puede ser consecuencia de un exceso de cortisol producido por las glándulas suprarrenales (endógeno) o debido al uso crónico de glucocorticoides exógenos. La incidencia del síndrome de Cushing endógeno se estima en 2 a 3 casos por millón de habitantes al año, y es más frecuente en mujeres, particularmente entre los 30 y 50 años1.

ETIOLOGÍA Y PATOGÉNESIS:

El síndrome de Cushing se clasifica en dos grandes tipos: endógeno y exógeno. Dentro del tipo endógeno, encontramos la variante ACTH-dependiente, mayormente debida a un adenoma hipofisario (enfermedad de Cushing), y la variante ACTH-independiente, causada por tumores o hiperplasia de las glándulas suprarrenales2.

  • Cushing endógeno ACTH-dependiente: este subtipo representa la mayoría de los casos endógenos, siendo el adenoma hipofisario la causa más frecuente3.
  • Cushing endógeno ACTH-independiente: incluye casos de hiperplasia adrenal primaria y tumores adrenocorticales, que producen cortisol de manera autónoma4.
  • Cushing exógeno: es el tipo más común de síndrome de Cushing, generalmente asociado con el uso prolongado de glucocorticoides prescritos para el tratamiento de enfermedades crónicas5.

 

MANIFESTACIONES CLÍNICAS:

El cuadro clínico del síndrome de Cushing es diverso y afecta a múltiples sistemas orgánicos debido a los efectos generalizados del cortisol. La severidad de las manifestaciones clínicas varía en función de la duración y el grado de hiperproducción de cortisol, así como de la causa subyacente6.

  • Alteraciones metabólicas: la hiperglucemia y la resistencia a la insulina son prevalentes, lo que a menudo lleva al desarrollo de diabetes mellitus tipo 2. El cortisol promueve la gluconeogénesis hepática y la lipólisis, alterando el metabolismo de carbohidratos y lípidos7. Además, el catabolismo proteico inducido por el cortisol provoca pérdida de masa muscular, especialmente en extremidades.
  • Características físicas: una de las características más distintivas del síndrome de Cushing es la redistribución anormal de la grasa corporal, que se manifiesta como obesidad central, con acumulación de grasa en áreas específicas como la cara (cara de luna llena), la parte superior del tronco (giba de búfalo) y abdomen, mientras que las extremidades permanecen delgadas8. Los pacientes también pueden experimentar una notoria fragilidad cutánea, con equimosis fáciles y una cicatrización retardada.
  • Cambios dermatológicos: la piel se torna delgada y frágil debido a la disminución de la síntesis de colágeno, lo que resulta en estrías violáceas prominentes, especialmente en el abdomen, muslos, y senos9. Estas estrías son generalmente más anchas y de un color más oscuro que las estrías normales, lo cual es un signo característico del síndrome de Cushing. Además, es común la aparición de acné e hirsutismo en mujeres debido a la hiperandrogenemia asociada.
  • Trastornos musculoesqueléticos: el catabolismo proteico también afecta el sistema musculoesquelético, resultando en debilidad muscular, particularmente en los músculos proximales (miopatía proximal), lo que dificulta actividades cotidianas como levantarse de una silla o subir escaleras10. La osteoporosis es otra complicación frecuente, aumentando el riesgo de fracturas vertebrales y de cadera, debido al efecto del cortisol en la resorción ósea y la inhibición de la formación ósea.
  • Complicaciones cardiovasculares: la hipertensión es una complicación prevalente, afectando a la mayoría de los pacientes con síndrome de Cushing. Este aumento de la presión arterial es multifactorial, relacionado con la expansión del volumen plasmático, la sensibilización a los efectos vasoconstrictores de las catecolaminas y el aumento en la producción de angiotensinógeno11. El síndrome de Cushing también está asociado con dislipidemia y aumento del riesgo de eventos cardiovasculares, como infarto de miocardio y accidente cerebrovascular.
  • Alteraciones neuropsiquiátricas: los trastornos del ánimo son comunes en el síndrome de Cushing, incluyendo depresión, ansiedad e irritabilidad. En algunos casos, los pacientes pueden desarrollar psicosis6. Estos síntomas pueden ser exacerbados por los efectos del cortisol en el sistema nervioso central, donde altera la neurotransmisión y la neurogénesis.
  • Alteraciones reproductivas: en las mujeres, el síndrome de Cushing puede causar irregularidades menstruales, amenorrea, y disminución de la fertilidad debido a la supresión de la liberación de gonadotropinas8. En los hombres, puede provocar disfunción eréctil y disminución de la libido.

 

DIAGNÓSTICO:

El diagnóstico del síndrome de Cushing es un proceso complejo que requiere una combinación de pruebas clínicas, de laboratorio y de imagen para confirmar la hipercortisolismo y determinar su etiología12.

  • Pruebas iniciales: las pruebas de cribado para el síndrome de Cushing incluyen el cortisol libre urinario de 24 horas, el cortisol salival nocturno y la prueba de supresión con dexametasona en dosis bajas13. El cortisol libre urinario de 24 horas mide la excreción total de cortisol y es una prueba sensible para detectar hipercortisolismo, pero puede ser menos fiable en pacientes con insuficiencia renal. El cortisol salival nocturno aprovecha la pérdida del ritmo circadiano en pacientes con Cushing, donde los niveles de cortisol, normalmente bajos por la noche, se mantienen elevados. La prueba de supresión con dexametasona evalúa la capacidad del sistema hipotalámico-pituitario-adrenal para regular el cortisol en respuesta a un glucocorticoide exógeno.
  • Confirmación diagnóstica: una vez que se ha establecido el hipercortisolismo, se deben realizar pruebas adicionales para determinar la causa subyacente. La medición de ACTH en plasma es crucial para diferenciar entre las formas ACTH-dependientes e independientes del síndrome de Cushing14. Niveles elevados de ACTH sugieren una fuente pituitaria o ectópica, mientras que niveles bajos indican una causa adrenal. La prueba de supresión con dexametasona en dosis altas y la prueba de estimulación con CRH pueden ser útiles para diferenciar entre la enfermedad de Cushing y la producción ectópica de ACTH.
  • Imágenes diagnósticas: una vez identificada la causa hormonal, las técnicas de imagen son esenciales para localizar el origen del exceso de cortisol15. La resonancia magnética (RM) de la hipófisis es la modalidad preferida para detectar microadenomas pituitarios. Sin embargo, en algunos casos, puede ser necesario un cateterismo de senos petrosos inferiores para confirmar la fuente hipofisaria de ACTH, especialmente si la RM es negativa o incierta. Para las causas adrenales, la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética de las glándulas suprarrenales pueden identificar adenomas, carcinomas o hiperplasia.

 

TRATAMIENTO Y MANEJO:

El tratamiento del síndrome de Cushing debe ser individualizado, basado en la etiología subyacente, la severidad de los síntomas y las comorbilidades presentes. Los objetivos del tratamiento incluyen la normalización de los niveles de cortisol, el manejo de las complicaciones asociadas y la restauración de la calidad de vida del paciente16.

  1. Cirugía: la resección quirúrgica es el tratamiento de elección para la mayoría de los casos de síndrome de Cushing de origen endógeno. En la enfermedad de Cushing, la adenomectomía transesfenoidal es el tratamiento más efectivo y de elección17. Para los casos de tumor adrenal, la adrenalectomía laparoscópica es el procedimiento estándar, con altas tasas de éxito y recuperación rápida18. En casos de producción ectópica de ACTH, la localización y resección del tumor responsable puede ser desafiante, requiriendo a veces cirugía exploratoria.
  2. Radioterapia: en pacientes con enfermedad de Cushing que no son candidatos para cirugía o en quienes la cirugía ha fallado, la radioterapia dirigida a la hipófisis es una opción, aunque sus efectos pueden tardar meses o años en manifestarse completamente19. Este tratamiento es a menudo utilizado en combinación con terapia médica para controlar los síntomas mientras se espera la respuesta completa.
  3. Tratamiento médico: los medicamentos pueden ser utilizados como tratamiento adyuvante o en aquellos que no son candidatos para cirugía. Los inhibidores de la esteroidogénesis, como el ketoconazol y el metirapona, son opciones comunes que reducen la producción de cortisol20. Recientemente, el pasireotida, un análogo de la somatostatina, ha mostrado eficacia en el tratamiento de la enfermedad de Cushing al inhibir la secreción de ACTH21. En algunos casos, puede ser necesario el uso de antagonistas del receptor de glucocorticoides, como la mifepristona, particularmente en pacientes con diabetes severa o hiperglucemia incontrolada22.
  4. Tratamiento de las comorbilidades: el manejo de las complicaciones asociadas al síndrome de Cushing es esencial para mejorar la calidad de vida del paciente. Esto incluye el tratamiento de la hipertensión, la diabetes, la osteoporosis y los trastornos psiquiátricos asociados. La monitorización regular y el ajuste de la terapia para estas condiciones son cruciales para prevenir complicaciones adicionales y mejorar los resultados a largo plazo.
  5. Seguimiento a largo plazo: debido a la alta tasa de recurrencia y la persistencia de las complicaciones a largo plazo, es esencial un seguimiento continuo. Los pacientes tratados exitosamente deben ser monitorizados regularmente para detectar signos de recaída y para el manejo de los efectos secundarios a largo plazo del tratamiento23.

 

CONCLUSIONES

El síndrome de Cushing es una condición compleja con un impacto significativo en la salud física y psicológica del paciente. Un diagnóstico temprano y preciso es crucial para evitar complicaciones graves y mejorar el pronóstico. El tratamiento debe ser multidisciplinario, enfocado no solo en normalizar los niveles de cortisol, sino también en tratar las comorbilidades asociadas y proporcionar un seguimiento a largo plazo. La cirugía sigue siendo el tratamiento de elección en la mayoría de los casos, aunque la radioterapia y los tratamientos médicos juegan un papel importante en aquellos casos en los que la cirugía no es posible o no ha sido completamente exitosa.

 

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