AUTORES
- María Ángela Arto Delgado. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
- María Alcutén Romera. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
- Angélica Blanco Fernández. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
- Carmen María Begué Azpiroz. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
- Daniel Jesús Vargas Buhigas. Graduado en Enfermería. Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
RESUMEN
Las úlceras por presión son lesiones de gran prevalencia. Resulta fundamental disponer de los conocimientos suficientes para el manejo de estas por parte del paciente y de las personas que se encargan de su cuidado.
PALABRAS CLAVE
Úlceras por presión, prevención, cuidados de enfermería.
ABSTRACT
Pressure ulcers are highly prevalent injuries. It is essential to have sufficient knowledge to manage these by the patient and the people who are in charge of their care.
KEY WORDS
pressure ulcers, prevention, nursing care.
DESARROLLO DEL TEMA
ETIOPATOGENIA:
Las úlceras por presión, como su nombre indica, son lesiones que se producen por la presión mantenida sobre dos planos duros, el hueso de la persona y una superficie como la cama. Cuanta más presión hagamos sobre la zona y más mantenida sea en el tiempo, más lesión va haber sobre los tejidos.
Los pequeños capilares se encargan de llevar el oxígeno y los nutrientes a la capa más interna de la piel, si se produce una presión mantenida en el tiempo sobre esta, va a hacer que esos capilares se colapsen. En un principio va a aparecer una hiperemia, si no se revierte esa presión sobre los capilares, se continúa con una isquemia y si se mantiene da lugar a una necrosis.
Se pueden clasificar los factores de riesgo en distintos grupos.
Los factores de riesgo intrínsecos no se pueden cambiar, como la edad o la raza. A mayor edad el oxígeno llega peor a los tejidos.
Los factores de riesgo fisiopatológicos son aquellas enfermedades de base que alteran el transporte del oxígeno, como alteraciones en la vascularización o alteraciones pulmonares, enfermedades inmunitarias, la nutrición tanto en las personas con caquexia como con obesidad donde no se oxigena igual los tejidos.
Los factores de riesgo extrínsecos son los que cobran mayor importancia durante la asistencia porque estos son donde más modificaciones podemos hacer, como sería en el manejo de la presión y de la fuerza que se ejerce sobre la persona sobre todo durante las movilizaciones.
Los factores de riesgo relacionados con el tratamiento serían úlceras secundarias a tratamientos.
Los factores de riesgo situacionales, de estos, la mayoría de las veces se pueden modificar, enseñando a la familia a realizar los cambios posturales adecuadamente, teniendo cuidado con las arrugas de las sábanas de la cama… Por otro lado, las inmovilizaciones que están impuestas por un tratamiento, no se pueden modificar1.
CUIDADOS PREVENTIVOS:
Valorar el riesgo de úlceras por presión con el empleo de escalas, las que más importancia cobran son la escala de Norton, la escala de Braden y la escala de EMINA.
Cuidados generales de la piel, una buena higiene e hidratación de la piel con cremas sin componente farmacológico. Por otro lado, los ácidos grasos hiperoxigenados son fármacos que se aplican en las zonas de mayor riesgo de aparición de úlcera por presión, su aplicación debe hacerse de manera suave sin masajear porque produciría más presión y riesgo de lesión en la zona.
Mantener un control de la humedad, sobre todo en los pacientes con incontinencia en las áreas de pañal, también vigilar las áreas de los pliegues cutáneos, secar muy bien después de la higiene. Se pueden emplear cremas de óxido de zinc para el control de la humedad, estas cremas son hidrófobas y repelen la humedad, cuando se proceda a su retirada se debe hacer con cosas oleosas como el aceite.
Manejo de la presión, para ello lo más importante es llevar a cabo cambios posturales. También existen superficies especiales para el manejo de la presión (cojines, colchones…). Manejo de la fricción con apósitos preventivos.
Tratar a aquellas personas con alteraciones nutricionales y realizar un seguimiento de aquellas personas que tengan enfermedades que favorezcan la aparición de estas lesiones2,3.
CUIDADOS ÚLCERA:
Registrar la lesión, en el momento de la aparición de la úlcera hay que llevar a cabo una buena valoración de esta, que permita establecer una correcta categorización y poder así seguir la evolución de la misma. Cuando se establece un estadio en el momento del diagnóstico, aunque vaya mejorando la lesión, no se debe cambiar de estadio.
Se pueden utilizar escalas como la escala PUSH que ayuda a valorar cómo va la evolución de la úlcera o la escala FEDPALLA que valora la lesión perilesional y de los bordes.
Retirar el tejido desvitalizado, el tejido muerto es importante quitarlo porque retrasa el proceso de cicatrización y favorece la infección. Existen diferentes tipos de desbridamiento, el más agresivo es el quirúrgico, los siguientes más agresivos son el mecánico o el cortante y los menos agresivos son el desbridamiento enzimático y el autolítico.
Manejar la inflamación y la infección, hacer una limpieza rutinaria y adecuada de la herida, si existe una infección tratarla. Se recomienda limpiar las heridas crónicas con suero fisiológico. No se recomienda el uso de antisépticos porque destruye los fibroblastos y retrasa la cicatrización.
Mantener los bordes sanos para no ralentizar la cicatrización ya que las heridas cicatrizan desde los bordes hacia el centro.
Controlar adecuadamente el exudado, si la herida es muy exudativa habrá que utilizar parches que ayudan a absorber el exceso de exudado y si es poco exudativo habrá que aportar humedad para que la herida pueda cicatrizar.
Hay muchos tipos de apósitos, absorbentes en función de su capacidad de absorción, los que menos absorben son los hidrocoloides en placa, los siguientes las espumas de poliuretano y los que más absorben son los de hidrofibra de hidrocoloide y los de alginato cálcico. Apósitos hidratantes, lo más utilizado es el hidrogel. Apósitos protectores como los de silicona. Los apósitos antimicrobianos como la plata. Los apósitos desodorizantes como el carbón activado4.
CONCLUSIÓN
Las úlceras por presión son muy frecuentes sobre todo en personas mayores que son inmóviles. Esto supone una complicación que se suma a las enfermedades de base de la persona. Es importante saber que la mayoría de estas lesiones se pueden prevenir. Para ello, es fundamental informar a los propios pacientes, cuidadores y familiares sobre este tema haciéndolos partícipes en la prevención y cuidado de estas lesiones. Su correcto manejo representa una calidad asistencial positiva.
BIBLIOGRAFÍA
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