- Erick Enrique Murillo Valdez. Graduado en enfermería. Hospital General de la Defensa. Zaragoza. España.
- Alba Blasco Celma. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Fuentes de Ebro. Zaragoza, España.
- Sara Nasser Sarto. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Miriam Carmena del Viso. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Valderrobres. Teruel. España.
- Umayma Beni Abdellah El Mohammadi. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Caspe. Zaragoza. España.
- Carla Cantero Lumbreras. Graduada en enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
RESUMEN
El envejecimiento poblacional ha incrementado la necesidad de cuidados paliativos en residencias de mayores, donde la sedación paliativa se emplea para aliviar síntomas refractarios como dolor intratable, delirium, disnea severa y angustia psicológica, diferenciándose de la eutanasia al no buscar acortar la vida. Su aplicación requiere consideración ética basada en el principio del doble efecto, proporcionalidad, justicia y respeto a la autonomía, asegurando intervenciones mínimas, equitativas y, cuando es posible, con consentimiento informado o voluntades anticipadas. El personal de enfermería desempeña un rol clave en la valoración del sufrimiento, monitorización, ajuste de cuidados, registro clínico y comunicación con pacientes, familias y equipo interdisciplinario, además de ofrecer apoyo emocional y fomentar la deliberación ética y la resiliencia profesional. La sedación paliativa, aplicada con rigor y transparencia, garantiza una práctica ética y humanizada que mejora la calidad de los cuidados al final de la vida.
PALABRAS CLAVE
Sedación paliativa, residencia de mayores, cuidados al final de la vida, cuidados de enfermería, ética.
ABSTRACT
Population aging has increased the need for palliative care in nursing homes, where palliative sedation is used to relieve refractory symptoms such as intractable pain, delirium, severe dyspnea, and extreme psychological distress, differing from euthanasia as it does not aim to hasten death. Its application requires ethical consideration based on the principle of double effect, proportionality, justice, and respect for autonomy, ensuring minimal, equitable interventions with informed consent or advance directives when possible. Nursing staff play a key role in assessing suffering, monitoring, adjusting care, documenting interventions, and communicating with patients, families, and the interdisciplinary team, while providing emotional support and promoting ethical deliberation and professional resilience. Applied with rigor and transparency, palliative sedation constitutes an ethical and humanized practice that improves the quality of end-of-life care.
KEY WORDS
Palliative sedation, nursing homes, nursing care, end-of-life care, ethics.
DESARROLLO DEL TEMA
El envejecimiento demográfico global ha incrementado la prevalencia de enfermedades crónicas y degenerativas, lo que ha generado una mayor necesidad de cuidados paliativos en residencias de mayores. En este contexto, la sedación paliativa surge como una intervención clínicamente indicada para aliviar síntomas refractarios en situaciones de sufrimiento extremo. Su aplicación, sin embargo, implica importantes consideraciones éticas que deben ser cuidadosamente valoradas por los profesionales implicados, especialmente por el personal de enfermería que desempeña un rol central en la atención directa, la comunicación con las familias y la evaluación continua del confort del paciente. La correcta comprensión de sus fundamentos éticos y clínicos es esencial para garantizar una práctica responsable y humanizada1,2.
Qué es la sedación paliativa:
La sedación paliativa se define como la administración deliberada de fármacos con el fin de disminuir el nivel de conciencia para aliviar síntomas considerados refractarios, es decir, aquellos que no responden a tratamientos adecuados o provocan un sufrimiento intolerable pese a intervenciones previas1,3. Los síntomas más comunes en el ámbito residencial incluyen dolor intratable, delirium hiperactivo, disnea severa y angustia psicológica extrema.
Es fundamental diferenciar la sedación paliativa de la eutanasia o el suicidio asistido. Mientras que estas últimas prácticas pretenden acortar deliberadamente la vida, la sedación paliativa tiene como única finalidad el alivio del sufrimiento. La evidencia científica indica que, cuando se aplica adecuadamente, no acelera el proceso de morir3,4.
Existen distintos tipos de sedación paliativa:
- Proporcional o intermitente, ajustada gradualmente según la respuesta clínica.
- Profunda y continua, indicada en situaciones terminales donde el síntoma refractario no permite otro enfoque terapéutico.
En ambos casos, su aplicación debe basarse en criterios clínicos claros, evaluación multidisciplinar y registro detallado en la historia clínica.
Principios éticos implicados en la sedación paliativa:
El principio del doble efecto:
El análisis ético de la sedación paliativa suele fundamentarse en el principio del doble efecto, que establece que una acción con consecuencias tanto positivas como potencialmente negativas puede ser moralmente aceptable cuando la intención primaria es buena. En este contexto, el objetivo es aliviar el sufrimiento mediante la sedación, mientras que la pérdida de conciencia o la percepción social de un posible acortamiento de la vida constituyen efectos secundarios no deseados5.
Para aplicar este principio deben cumplirse varias condiciones:
- La intención del profesional debe ser exclusivamente terapéutica.
- La acción clínica debe ser correcta y proporcionada.
- El beneficio buscado no debe alcanzarse mediante el efecto perjudicial.
- El balance riesgo–beneficio debe estar claramente justificado5,6.
Proporcionalidad y adecuación terapéutica:
La proporcionalidad constituye un componente ético esencial. La sedación debe ser la mínima necesaria para aliviar el síntoma refractario y su intensidad ha de ajustarse continuamente según la respuesta del paciente. Una sedación excesiva puede considerarse mala praxis, mientras que una insuficiente puede vulnerar el principio de no maleficencia al perpetuar el sufrimiento2,7.
Justicia y equidad:
En las residencias de mayores, la justicia implica garantizar que todos los residentes tengan acceso a cuidados paliativos adecuados, independientemente de sus capacidades cognitivas, situación familiar o recursos institucionales. Esta dimensión ética destaca la importancia de la formación y disponibilidad de equipos interdisciplinarios preparados para ofrecer sedación paliativa cuando esté indicada8.
Autonomía y consentimiento informado:
El respeto a la autonomía del paciente es un eje fundamental de la bioética contemporánea. En la sedación paliativa, este principio exige una comunicación clara acerca de la indicación, los objetivos, las alternativas y las implicaciones de la intervención. Siempre que sea posible, el paciente debe participar activamente en la toma de decisiones9.
Sin embargo, en las residencias de mayores es frecuente que exista deterioro cognitivo o demencia avanzada, lo que dificulta obtener un consentimiento directo. En estos casos, adquieren especial relevancia las voluntades anticipadas, las instrucciones previas y la participación de representantes legales y familiares. La comunicación debe ser continua, transparente y compasiva, enfatizando que la finalidad de la sedación paliativa no es provocar la muerte, sino aliviar un sufrimiento intolerable10.
El rol de enfermería en la sedación paliativa:
El personal de enfermería cumple un papel clave en todas las fases del proceso de sedación paliativa.
1. Valoración del sufrimiento:
Dada su cercanía al residente, la enfermería es fundamental para identificar síntomas refractarios, evaluar la intensidad del sufrimiento y comunicar la necesidad de considerar la sedación al equipo médico. Esta valoración requiere competencias clínicas avanzadas y sensibilidad ética11.
2. Monitorización durante la sedación:
Una vez iniciada la sedación, el profesional de enfermería tiene la responsabilidad de:
- Monitorizar signos vitales y nivel de confort.
- Registrar dosis, efectos y evolución de la intervención.
- Ajustar cuidados básicos y prevenir complicaciones.
- Mantener una comunicación constante con el equipo interdisciplinar7,12.
3. Comunicación y apoyo emocional:
La enfermería actúa como enlace entre el residente, la familia y el resto del equipo sanitario. Proporciona información comprensible, acompaña emocionalmente, apoya en el proceso de despedida y contribuye a disminuir la ansiedad y el estigma asociado a la sedación paliativa13.
4. Sostenimiento ético y emocional del equipo:
La toma de decisiones al final de la vida puede generar carga moral en los profesionales. Enfermería promueve espacios de deliberación ética, facilita la reflexión y contribuye a una práctica humanizada que protege tanto al paciente como al propio equipo14.
CONCLUSIÓN
La sedación paliativa al final de la vida es una intervención terapéutica plenamente respaldada desde la ética clínica y los cuidados paliativos cuando se aplica con rigor, proporcionalidad y transparencia. En residencias de mayores, donde la vulnerabilidad de los pacientes es especialmente elevada, se requiere un enfoque interdisciplinar sensible y técnicamente competente.
El personal de enfermería, por su cercanía con los residentes y su participación activa en la evaluación y acompañamiento, desempeña un rol esencial en garantizar que la sedación paliativa se realice con respeto, humanidad y fundamentación ética sólida. Para ello, es indispensable promover formación continua, fomentar la comunicación con las familias y fortalecer estructuras organizativas que permitan cuidados paliativos de calidad.
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