Atención durante el embarazo, parto y puerperio de mujeres víctimas de mutilación genital femenina

1 abril 2024

 

AUTORES

  1. María del Carmen Caballero Rodríguez. Matrona en el Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa de Zaragoza.
  2. Andrea Fernández Sancho. Matrona en el Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Miguel Servet.
  3. Mónica Gregorio Jordán. Graduada en Enfermería y Especialista en Enfermería Obstétrico-Ginecológica. Matrona en el Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Miguel Servet.
  4. Claudia Salete García. Graduada en Enfermería y Especialista en Enfermería Obstétrico-Ginecológica. Matrona en el Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Miguel Servet.
  5. Marina Becas Azagra. Graduada en Enfermería y Especialista en Enfermería Obstétrico-Ginecológica. Matrona en el Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Miguel Servet.
  6. Inés Blasco Lázaro. Graduada en Enfermería y Especialista en Enfermería Obstétrico-Ginecológica. Matrona en el Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa de Zaragoza.

 

RESUMEN

Este estudio monográfico examina la incidencia y las implicaciones de la mutilación genital femenina (MGF) en mujeres durante el embarazo, parto y puerperio.

Es necesario iniciar una serie de acciones para la prevención de la MGF, reconocida como una violación de los derechos humanos y llevada a cabo por motivos religiosos y culturales, sin ninguna indicación terapéutica. Debido a la gran cantidad de problemas de salud que resulta de esta práctica, en la cual se incluyen secuelas físicas, emocionales, psicológicas y sociales, requiere la colaboración tanto de las instituciones, a través de los profesionales de la salud, como de la sociedad en su conjunto. La MGF presenta desafíos significativos para la salud materna y neonatal, por lo que es esencial garantizar un manejo adecuado para prevenir complicaciones adicionales.

En general, el estudio subraya la necesidad de una atención integral para las mujeres con antecedentes de MGF. Esto incluye una coordinación efectiva entre los profesionales de la salud, el uso de enfoques culturalmente y la atención individualizada para abordar las necesidades específicas de estas mujeres y garantizar el mejor resultado tanto para la madre como para el recién nacido.

 

PALABRAS CLAVE

Mutilación genital femenina, mujer, embarazo, parto, puerperio, prevención.

ABSTRACT

This monographic study examines the incidence and implications of female genital mutilation (FGM) in women during pregnancy, childbirth, and the postpartum period.

Initiating a series of actions for the prevention of FGM is necessary, as it is recognized as a violation of human rights and carried out for religious and cultural reasons, without any therapeutic indication. Due to the multitude of health problems resulting from this practice, including physical, emotional, psychological, and social consequences, it requires collaboration from both institutions, through healthcare professionals, and society as a whole.

FGM presents significant challenges for maternal and neonatal health, making it essential to ensure proper management to prevent additional complications.

Overall, the study underscores the need for comprehensive care for women with a history of FGM. This includes effective coordination among healthcare professionals, the use of culturally sensitive approaches, and individualized care to address the specific needs of these women and ensure the best outcome for both the mother and the newborn.

KEY WORDS

Genital mutilation, woman, pregnancy, childbirth, postpartum period, prevention.

DESARROLLO DEL TEMA

La Mutilación Genital Femenina (MGF), es una práctica cultural tradicional con fuertes raíces ancestrales. Es definida por la OMS como “todos los procedimientos que, de forma intencional y por motivos no médicos, alteran o lesionan los órganos genitales femeninos” (OMS, 2016).

Esta situación afecta aproximadamente a 200 millones de mujeres y niñas en todo el mundo, según datos de UNICEF de 2023, muchas de las cuales son menores de 15 años. Aunque esta práctica se lleva a cabo en 30 países del África subsahariana, también se realiza en naciones como Egipto, Yemen e Indonesia1.

Los flujos migratorios y el crecimiento de la población refugiada en los últimos años han hecho que la mutilación genital femenina (MGF) sea un fenómeno presente en países como España. Se detectaron casos en Cataluña en 1993 y en Palma de Mallorca en 1996. Antes de esto, se pensaba que esta práctica estaba limitada a otros países y se abordaba principalmente a través de programas de cooperación al desarrollo. Sin embargo, las autoridades, organizaciones de la sociedad civil y profesionales sanitarios han comenzado a enfrentar esta nueva realidad en España1.

Según un estudio del European Institute for Gender Equality en 2019 en cuatro países de la Unión Europea (Austria, Dinamarca, Luxemburgo y España), se estima que entre el 9 % y el 15 % de las niñas de entre 0 y 18 años están en riesgo de sufrir una mutilación genital femenina (MGF)2.

La mutilación genital femenina se clasifica en cuatro tipos, de los cuales, la mayoría de los casos se centran en los tipos I, II y IV:

  • Tipo I (clitoridectomía): Resección parcial o total del glande del clítoris, principalmente la parte externa y visible del clítoris, que es una parte sensible de los genitales femeninos; y/o resección el prepucio del clítoris.
  • Tipo II (escisión): Resección parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin escisión de los labios mayores.
  • Tipo III (infibulación): Estrechamiento de la abertura vaginal, sellándolo mediante el corte y la recolocación de los labios menores o mayores, con o sin resección del clítoris, mediante suturas.
    • Pese a los riesgos para la salud, algunas mujeres se someten a una re-sutura de la abertura vaginal luego de haber sido desinfibuladas, por ejemplo, tras el parto. Esto significa que una mujer podría pasar por repetidas infibulaciones y desinfibulaciones.
  • Tipo IV: Todos los demás procedimientos lesivos de los genitales externos con fines no médicos. Por ejemplo, perforación, incisión, raspado o cauterización de la zona genital3.

 

CONSECUENCIAS SALUD REPRODUCTIVA3,4:

Hay múltiples y diversas formas en que la MGF puede afectar física y psicológicamente a las mujeres, así como los riesgos a corto y largo plazo asociados con esta práctica, además de las consecuencias reproductivas, obstétricas y sexuales, en las que nos centraremos en este documento.

Riesgos sexuales:

  • Dispareunia (relaciones sexuales dolorosas), más común en el tipo III de MGF.
  • Disminución de la satisfacción sexual. Reducción del deseo sexual y la excitación.
  • Disminución de la lubricación durante las relaciones sexuales.
  • Reducción de la frecuencia de orgasmo o incluso anorgasmia.

 

Los estudios realizados en países donde se practica la MGF han documentado un aumento de complicaciones durante el parto y el posparto, especialmente relacionadas con casos de infibulación.

Estas complicaciones incluyen un aumento del segundo periodo del trabajo de parto, mayor incidencia de desgarros perineales y fístulas, aumento de la hemorragia posparto, aumento de partos instrumentalizados, necesidad de episiotomía o cesárea e infertilidad, lo que se asocia con un aumento de la morbimortalidad materna y fetal.

La gravedad de las complicaciones está directamente relacionada con el grado de mutilación por la resistencia del periné causado por el tejido cicatricial secundario a la mutilación, sin embargo, investigaciones recientes en países que atienden a mujeres con MGF durante el embarazo y el parto, y que incluyen la desinfibulación, han demostrado una reducción significativa de estas complicaciones.

ETIOLOGÍA1,2,4:

La MGF posee un profundo significado simbólico arraigado en las comunidades que la practican, respaldado por una estructura social. Se valora en gran medida entre los grupos étnicos que la perpetúan, siendo considerada una etapa crucial en la vida de las mujeres y contando con el apoyo comunitario e incluso el consentimiento mayoritario de las familias de las niñas. En ciertas sociedades, forma parte de ceremonias de iniciación que están intrínsecamente ligadas a dos valores fundamentales de la cultura: el sentido de pertenencia a la comunidad (identidad étnica) y la complementariedad entre los géneros (identidad de género).

La MGF, como práctica tradicional, se realiza en 30 países de África, principalmente en la zona subsahariana, aunque también está presente en países de Asia (en las regiones de Oriente Medio y el Sudeste Asiático) y en algunas comunidades en América del Sur y Europa del Este.

 

ABORDAJE DE LA MUJER VICTIMA DE LA MGF5:

Se requerirá una coordinación efectiva entre distintos niveles y multidisciplinar para asegurar la continuidad asistencial.

Abordar un tema tan delicado y complejo, y proponer un cambio en la percepción de la MGF por parte de las mujeres, implica adentrarse en una experiencia profundamente íntima y dolorosa, por lo que es fundamental salvaguardar la privacidad y la confidencialidad, así como demostrar respeto por una norma establecida en su sociedad de origen y evitar cualquier forma de culpabilización o rechazo. Se debe evitar la revictimización de mujeres y niñas que hayan sufrido MGF. Establecer un ambiente de confianza previo, mostrando interés en la situación sociosanitaria de la familia, para proporcionar información y canalizar hacia los recursos y servicios de apoyo disponibles, promoviendo así una atención integral y la inclusión social.

 

DETECCIÓN, DIAGNÓSTICO Y ATENCIÓN DE CASOS DE MGF5,6:

En la primera consulta obstétrica en nuestro centro, es imperativo indagar sobre la posible experiencia de MGF en pacientes provenientes de regiones de riesgo. Se intentará establecer una relación de confianza antes de realizar preguntas, pues no es aconsejable abordar en un primer encuentro temas de sexualidad o de un probable antecedente de MGF. Se aconseja tener en consideración que el término «mutilación» puede resultar impactante para la paciente. Es primordial establecer una relación basada en el respeto y fomentar la continuidad en las visitas para así comprender mejor la historia individual de la mujer, incluyendo su origen, procedencia y etnia. Normalizar las preguntas sobre la MGF es crucial.

Si el idioma supone una barrera idiomática significativa, es fundamental garantizar la presencia de una traductora, preferiblemente mujer y ajena a la familia, para facilitar la comunicación con la paciente. En la colaboración con los servicios de la zona, es muy importante la figura del trabajador social como recurso de enlace con los servicios sociales.

 

ATENCIÓN DURANTE EL EMBARAZO5,6,7:

Cuando existen sospechas de MGF, la primera visita de control de embarazo no es el momento más apropiado para llevar a cabo la exploración ginecológica. Es preferible realizar esta exploración en visitas posteriores, permitiendo así que la mujer desarrolle una mayor confianza con el equipo médico. Es crucial ser extremadamente cuidadosos al manipular los genitales, especialmente si se observan secuelas graves que pueden dificultar e incluso imposibilitar ciertas exploraciones. Es importante planificar intervenciones necesarias con la paciente, no solo de cara al parto, sino también en términos integrales de su salud sexual y reproductiva.

Algunas complicaciones de la MGF deben ser tratadas cuando aparezcan durante el embarazo. Las más comunes consultadas son: Infecciones de orina o vaginales de repetición, quistes vulvares o vaginales y/o cicatrices queloides extensas, en los cuales se debe derivar a la mujer a un nivel de atención especializada.

OBSTETRICIA Y GINECOLOGÍA TRATAMIENTO QUIRÚRGICO DE MGF8,9:

En gestantes con MGF, se debe informar y tranquilizar en cuanto a las posibles complicaciones motivadas por esta situación durante el parto, sobre todo en MGF tipo III. En estos casos se podría realizar una desinfibulación. La mujer debe otorgar consentimiento informado para la intervención, se informará a la mujer junto a su pareja, con detalle del porqué de la intervención explicándose detalladamente los beneficios para la salud materna y fetal, incluyendo mejoras en la micción, menstruación y relaciones sexuales. Se debe aclarar que no se realizará reinfibulación después del parto.

En casos graves, la desinfibulación puede ser necesaria, ya que es posible que el introito de la vagina esté estenosado o rígido, lo que impedirá una correcta exploración. La intervención desinfibulatoria puede plantearse con independencia de la gestación y el parto. Por razones de seguridad, el mejor momento para realizar la desinfibulación es entre la semana 20 y 28 de la gestación. Hay que tener especial atención en esta intervención, pues la desinfibulación puede revivir traumas psicológicos9.

 

ATENCIÓN HOSPITALARIA DE MGF EN EL PARTO6,7,10:

Durante el parto, es crucial prestar especial atención para evitar complicaciones derivadas de la MGF, especialmente en el período expulsivo. Recordar que la presencia de infibulación no siempre requiere una cesárea; por ejemplo: en el caso de una MGF tipo III no desinfibulada, esta puede realizarse durante el parto o durante el período expulsivo si la mujer lo consiente. En caso contrario, se considerará la realización de una cesárea, explicando detalladamente los riesgos asociados, como la imposibilidad de sondaje vesical.

Además de las consideraciones habituales durante el parto, es fundamental que los profesionales brinden un apoyo tranquilizador, gestionando de manera adecuada cualquier reacción desmedida a la apariencia genital de la mujer.

Durante el período expulsivo, se deben reducir al mínimo las exploraciones vaginales. Es esencial evaluar la elasticidad vulvar para prevenir desgarros y reservar la episiotomía para casos de extrema necesidad.

Y, por último, en caso de que el recién nacido sea una niña, se notificará a neonatología para activar el protocolo de prevención en la niña en coordinación con Pediatría de atención Primaria.

 

ATENCIÓN Y CUIDADOS POSTPARTO4,5,8:

Los controles durante el puerperio seguirán los habituales según protocolo, tanto durante la hospitalización como en el domicilio, con una atención específica dirigida a los cambios anatómicos, funcionales y psicológicos que pueden surgir tras cirugía reparadora o desinfibulación. Se coordinará con los servicios de pediatría para activar el protocolo de seguimiento y prevención, involucrando a Trabajo Social y Atención Primaria, indistintamente del recién nacido sea niño o niña.

La continuidad de cuidados es fundamental para tener seguimiento de la evolución clínica y se brindará instrucción sobre higiene perineal, recuperación del suelo pélvico y métodos anticonceptivos. Además, se llevará a cabo un seguimiento posterior en la consulta de Ginecología para abordar cualquier síntoma derivado de la MGF.

En cuanto a las relaciones sexuales, se asesorará sobre el momento apropiado para reanudarlas, basado en la evolución clínica individual de cada mujer. Se sugiere esperar entre 4 o 6 semanas, salvo que la cicatrización completa ocurra antes. Se recomendará el uso de un método anticonceptivo apropiado y el uso de lubricantes vaginales si fuese necesario.

Será importante implicar a la pareja en la información y asesoramiento, explicando los posibles cambios que pueden experimentar.

Los servicios de salud, son fundamentales para la detección, intervención y prevención de la MGF. El personal sanitario puede desempeñar un papel crucial en la prevención y erradicación de esta práctica, siempre y cuando estén informados sobre ella y actúen desde una perspectiva de derechos humanos y equidad de género.

 

CONCLUSIONES

Con el aumento de la migración hacia nuestro territorio, es crucial que los profesionales de la salud, especialmente aquellos que trabajan en el ámbito de la salud de la mujer, estén al tanto de la problemática social y sanitaria asociada a la mutilación genital femenina (MGF). Este fenómeno no solo afecta a mujeres en sus países de origen, sino que también puede continuar en comunidades migrantes en el extranjero. Al comprender las implicaciones físicas, psicológicas y sociales de la MGF, podemos proporcionar un tratamiento integral y un apoyo adecuado a las mujeres que han sido afectadas por esta práctica. Esto implica no solo intervenir desde una perspectiva médica para abordar las complicaciones físicas derivadas de la MGF, sino también ofrecer apoyo psicológico y emocional para ayudar a las mujeres a enfrentar el trauma y las repercusiones psicosociales de esta violación de los derechos humanos.

Además, es esencial trabajar en colaboración con otros profesionales y organizaciones, incluidas las instituciones de apoyo a la migración y los grupos comunitarios, para abordar eficazmente este problema y promover la salud y el bienestar de las mujeres migrantes afectadas por la MGF.

En última instancia, al estar informados y sensibilizados sobre esta cuestión, podemos desempeñar un papel vital en la prevención de la MGF, la atención a las supervivientes y la promoción de los derechos y la dignidad de todas las mujeres.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. World Health Organization. Female genital mutilation: Key facts. Geneva: World Health Organization; 2020. Available from: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/female-genital-mutilation.
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  3. Kaplan Marcusan A, Aliaga Figueras N, Álvarez Rossat C. Prevención y atención de la mutilación genital femenina: Manual para profesionales en Andalucía. 2nd ed. Consejería de Justicia e Interior. Junta de Andalucía. Fundación Wassu; 2018.
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  7. Kaplan A, Toran P, Bedoya MH, et al. Las mutilaciones genitales femeninas en España: Posibilidades de prevención desde los ámbitos de la atención primaria en salud, la educación y los servicios sociales. Rev Migraciones. 2006; 19:189-217.
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  9. Fundación Wassu & Grupo Interdisciplinar para la Prevención y el Estudio de las Prácticas Tradicionales Perjudiciales (GIPE/PTP). Mutilación genital femenina: Manual para profesionales en Andalucía. Junta de Andalucía; 2017.
  10. García de Herreros Madeueño T, Garabato González S, Martínez Blanco ML, eds. Guía de actuaciones sanitarias frente a la mutilación genital femenina en la Comunidad de Madrid. Red de Prevención de la Mutilación Genital Femenina en la Comunidad de Madrid; 2017.

 

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