Beneficios de la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses: evidencia científica y papel de la matrona

16 junio 2025

AUTORES

  1. Sonsoles María Iglesias Constante. Matrona. Hospital de Jaca (Huesca). España.
  2. Pablo Aguilar Baines. Enfermero. Centro de Salud de Sabiñánigo (Huesca). España.
  3. Alicia Mas Álvarez. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.
  4. Marta Mimbrera Jericó. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.
  5. Susana Teresa Lacasa Viscasillas. Enfermera. Centro de Salud de Sabiñánigo (Huesca). España.
  6. Vanessa Pérez Gamazo. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.

 

RESUMEN

La lactancia materna exclusiva (LME) durante los seis primeros meses de vida es reconocida como la estrategia nutricional y sanitaria más eficaz, natural y sostenible para la protección y promoción de la salud del binomio madre-hijo. La leche materna proporciona todos los nutrientes esenciales en cantidad y calidad adecuadas, contiene factores inmunológicos activos que protegen frente a infecciones respiratorias, gastrointestinales y urinarias, y promueve el óptimo desarrollo neurológico y sensorial del lactante. Asimismo, se ha demostrado su papel protector frente a enfermedades crónicas como obesidad, diabetes tipo 1 y 2, y enfermedades cardiovasculares a largo plazo.

En la madre, la LME favorece una recuperación fisiológica más rápida tras el parto, disminuye el riesgo de hemorragia postparto, contribuye a la involución uterina, y se asocia con una reducción significativa en la incidencia de cáncer de mama y ovario. Además, fortalece el vínculo afectivo madre-hijo, facilitando el apego temprano y el bienestar emocional.

Este estudio revisa la evidencia científica más actual sobre los beneficios de la LME en la salud del lactante y la madre, su impacto en la salud pública y su contribución a la sostenibilidad medioambiental. Se analizaron 25 estudios publicados entre 2013 y 2024, que coinciden en señalar la necesidad de reforzar el apoyo profesional, especialmente por parte de matronas, para garantizar una lactancia exitosa y duradera.

Los resultados respaldan la implementación de políticas activas, programas de apoyo individualizado y estrategias de acompañamiento profesional, posicionando a la matrona como figura clave en la promoción de la lactancia y en la protección de este derecho fundamental en la primera infancia.

PALABRAS CLAVE

Lactancia materna, nutrición infantil, salud materno-infantil, inmunidad, matrona.

ABSTRACT

Exclusive breastfeeding (EBF) during the first six months of life is recognized as the most effective, natural, and sustainable nutritional and health strategy to protect and promote the well-being of both mother and child. Breast milk provides all essential nutrients in the appropriate quantity and quality, contains active immunological components that protect against respiratory, gastrointestinal, and urinary infections, and promotes the optimal neurological and sensory development of the infant. Additionally, it plays a protective role against chronic conditions such as obesity, type 1 and type 2 diabetes, and cardiovascular disease later in life.

For the mother, EBF supports faster physiological recovery after childbirth, reduces the risk of postpartum hemorrhage, contributes to uterine involution, and is associated with a lower incidence of breast and ovarian cancers. It also strengthens the emotional bond between mother and child, facilitating early attachment and maternal well-being.

This study reviews the most recent scientific evidence on the benefits of EBF for both infant and maternal health, its impact on public health, and its contribution to environmental sustainability. A total of 25 studies published between 2013 and 2024 were analyzed, all of which emphasize the importance of qualified professional support—particularly by midwives— to ensure successful and sustained breastfeeding.

The findings support the implementation of active policies, individualized support programs, and professional guidance strategies, placing the midwife as a key figure in promoting breastfeeding and safeguarding this fundamental right during early childhood.

KEY WORDS

Breastfeeding, infant nutrition, maternal and child health, immunity, midwife.

DESARROLLO DEL TEMA

CARACTERÍSTICAS DE LA LECHE MATERNA:

La leche materna es un alimento único, dinámico y biológicamente activo, diseñado por la naturaleza para responder de forma óptima a las necesidades nutricionales e inmunológicas del recién nacido. Su composición varía no solo entre madres, sino también a lo largo del día y del propio proceso de lactancia, adaptándose a cada etapa del desarrollo del lactante.

Fluido vivo y adaptativo:

La leche materna es un fluido vivo, cuyas propiedades cambian según el momento del día, la edad del bebé, la duración de la toma y el estado de salud de madre e hijo. Existen tres fases principales:

  • Calostro: se produce durante los primeros días posparto, con alta concentración de inmunoglobulinas, leucocitos y factores de crecimiento.
  • Leche de transición: aparece entre el tercer y décimo día, con aumento progresivo del volumen y contenido energético.
  • Leche madura: establecida a partir de la segunda semana, contiene una composición equilibrada y ajustada a las demandas del lactante en crecimiento.

 

Composición bioactiva y completa:

La leche materna contiene:

  • 88% de agua, lo que cubre completamente las necesidades de hidratación del lactante.
  • Lípidos esenciales, que aportan aproximadamente el 50% del valor energético total y son fundamentales para el desarrollo cerebral y visual.
  • Proteínas específicas, muchas de ellas con funciones inmunológicas (lactoferrina, inmunoglobulina A, lisozima).
  • Carbohidratos complejos, especialmente lactosa y oligosacáridos, que nutren el microbioma intestinal y favorecen la absorción de minerales.
  • Vitaminas, minerales, enzimas, hormonas y células vivas (incluyendo células madre), que contribuyen al crecimiento, desarrollo inmune y maduración del sistema digestivo.

 

Función integral: nutrición, protección e inmunomodulación:

Además de aportar energía y nutrientes, la leche materna tiene un rol clave en:

  • La protección inmunológica frente a infecciones comunes en la infancia.
  • La regulación del microbioma intestinal, al promover una flora bacteriana saludable desde los primeros días de vida.
  • La estimulación del desarrollo neurológico y emocional, al fortalecer el vínculo madre-hijo y facilitar la maduración cerebral.

 

En conjunto, la leche materna constituye un alimento completo, inteligente y personalizado, cuya complejidad y adaptabilidad no pueden ser replicadas por fórmulas artificiales, y cuya función va mucho más allá de la nutrición básica.

BENEFICIOS PARA EL LACTANTE:

La lactancia materna exclusiva (LME) ofrece múltiples beneficios para el lactante, no solo en términos nutricionales, sino también inmunológicos, neurológicos y preventivos. La leche materna es un alimento completo y adaptado a las necesidades del bebé, con una composición que evoluciona para garantizar un desarrollo saludable y proteger frente a enfermedades a corto y largo plazo.

Beneficios nutricionales:

La leche materna proporciona nutrientes de alta biodisponibilidad, es decir, fácilmente absorbidos y utilizados por el organismo del lactante. Su composición favorece una digestión eficiente y suave, lo que reduce el riesgo de cólicos, estreñimiento y regurgitación. Contiene la proporción ideal de proteínas, grasas e hidratos de carbono, así como micronutrientes esenciales para un crecimiento armónico y sostenido durante los primeros meses de vida.

Beneficios inmunológicos:

La leche materna actúa como una “vacuna natural” gracias a su contenido en inmunoglobulina A secretora (IgA), lactoferrina, lisozima y leucocitos vivos, que refuerzan las defensas del recién nacido frente a infecciones respiratorias, gastrointestinales y urinarias. Además, contiene oligosacáridos específicos que modulan el microbioma intestinal, fortaleciendo la barrera inmunológica y previniendo enfermedades inflamatorias.

Beneficios neurológicos:

La lactancia materna favorece un óptimo desarrollo cerebral y emocional. Diversos estudios asocian la LME con mayores puntuaciones en los tests de cociente intelectual (CI), mejor capacidad de aprendizaje y mejor organización del patrón de sueño. También potencia el vínculo afectivo, proporcionando al lactante una sensación de seguridad que favorece su desarrollo emocional.

Beneficios preventivos:

Los efectos protectores de la leche materna se extienden a medio y largo plazo, con menor incidencia de enfermedades crónicas en la infancia y edad adulta. La LME se asocia con un menor riesgo de obesidad, diabetes tipo 1 y tipo 2, enfermedades cardiovasculares, alergias y asma. Asimismo, se ha demostrado una reducción significativa del riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) en los primeros meses de vida.

En resumen, la lactancia materna exclusiva ofrece al lactante un inicio óptimo en términos de salud, desarrollo y protección inmunológica, constituyendo la mejor inversión para su bienestar presente y futuro.

BENEFICIOS PARA LA MADRE:

La lactancia materna exclusiva (LME) no solo ofrece ventajas para el lactante, sino también para la salud física, emocional y a largo plazo de la madre. Amamantar activa mecanismos fisiológicos beneficiosos inmediatamente después del parto y aporta protección frente a enfermedades crónicas, además de favorecer el bienestar psicológico y el vínculo con el recién nacido.

Beneficios físicos:

Durante el puerperio inmediato, la succión del bebé estimula la liberación de oxitocina, lo que provoca una mayor contracción del útero, favorece su involución y reduce el riesgo de hemorragia postparto. Además, la lactancia materna contribuye a una mayor pérdida de peso corporal al aumentar el gasto energético diario, ayudando a recuperar el peso previo al embarazo. Otro beneficio relevante es su efecto anticonceptivo natural: la amenorrea por lactancia puede ofrecer una protección anticonceptiva temporal, especialmente durante los primeros seis meses, si se cumplen ciertos criterios (método MELA).

Prevención de enfermedades:

Numerosos estudios han demostrado que las mujeres que han amamantado presentan un menor riesgo de padecer cáncer de mama y de ovario, con una protección acumulativa según la duración de la lactancia. Asimismo, se asocia con una menor incidencia de diabetes tipo 2, hipertensión arterial y enfermedad cardiovascular, al contribuir a una mejor regulación metabólica y hormonal.

Beneficios emocionales:

Desde el punto de vista psicológico, la lactancia materna fortalece el vínculo afectivo madre-hijo, al promover el contacto piel con piel y la interacción continua. Se ha observado que amamantar reduce los niveles de estrés, mejora el estado de ánimo y disminuye la incidencia de depresión posparto. Además, muchas madres experimentan un aumento de la autoestima, la confianza en sus capacidades y una mayor satisfacción personal, al sentir que están proporcionando lo mejor para su bebé.

En conjunto, la lactancia materna representa una estrategia de salud integral para la mujer, con beneficios inmediatos y duraderos que impactan positivamente en su salud física, emocional y reproductiva.

IMPACTO EN SALUD PÚBLICA Y SOSTENIBILIDAD:

La lactancia materna exclusiva no solo aporta beneficios individuales a corto y largo plazo para la madre y el lactante, sino que también genera un impacto positivo profundo en la salud pública y en la sostenibilidad global. Su promoción y protección deben entenderse como una inversión estratégica en el bienestar de las poblaciones y en el cumplimiento de los compromisos internacionales de salud y desarrollo sostenible.

Reducción de morbilidad y uso del sistema sanitario:

La lactancia materna se asocia con una disminución significativa de la morbilidad infantil, especialmente por infecciones respiratorias, gastrointestinales y urinarias. Esta menor incidencia de enfermedades se traduce en menos visitas médicas, hospitalizaciones y tratamientos con antibióticos, lo que contribuye además a la lucha contra la resistencia antimicrobiana. También reduce las complicaciones maternas posparto, optimizando el uso de recursos sanitarios.

Ahorro económico para los sistemas de salud y la sociedad:

Diversos estudios han estimado que el aumento de las tasas de lactancia materna permitiría ahorrar millones en costes sanitarios directos e indirectos relacionados con el tratamiento de enfermedades evitables. Además, reduce el absentismo laboral de padres y cuidadores al disminuir la frecuencia de enfermedades infantiles. La inversión en programas de apoyo a la lactancia genera retornos económicos significativos y sostenibles.

Equidad social y seguridad alimentaria:

La leche materna es un alimento completo, gratuito y seguro, que no depende de condiciones externas para su producción. Por ello, constituye una herramienta clave para garantizar la nutrición infantil en contextos de pobreza, emergencia humanitaria o inseguridad alimentaria. Promover la lactancia favorece la equidad social, especialmente en poblaciones vulnerables o con acceso limitado a recursos sanitarios y económicos.

Sostenibilidad ambiental y alineación con los ODS:

A diferencia de las fórmulas artificiales, la leche materna es un alimento ecológico, renovable y sin residuos industriales, cuya producción no implica el uso de envases, transporte, agua embotellada ni procesos contaminantes. Su promoción contribuye directamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular:

  • ODS 2 (hambre cero).
  • ODS 3 (salud y bienestar).
  • ODS 5 (igualdad de género).
  • y ODS 12 (producción y consumo responsables).

 

En conjunto, la lactancia materna es una intervención de alto impacto poblacional y ambiental, que mejora la salud pública, favorece la justicia social y representa una práctica coherente con un modelo de desarrollo sostenible y equitativo.

LIMITACIONES Y FALSAS CONTRAINDICACIONES:

La lactancia materna es una práctica segura y recomendada en la gran mayoría de los casos. Sin embargo, su éxito puede verse comprometido por falsas creencias, falta de apoyo profesional y escasa formación sanitaria, lo que lleva con frecuencia al abandono precoz de la lactancia. Distinguir entre las verdaderas contraindicaciones médicas y los mitos sin base científica es fundamental para proteger el derecho de las madres y los lactantes a recibir los beneficios de la lactancia materna exclusiva.

Contraindicaciones reales: pocas y bien definidas:

Las verdaderas contraindicaciones médicas a la lactancia materna son muy escasas y están claramente establecidas por organismos como la OMS y la AEP. Entre ellas destacan:

  • Galactosemia clásica: una enfermedad metabólica hereditaria poco frecuente, que impide metabolizar la galactosa presente en la leche.
  • Infección por VIH sin tratamiento antirretroviral (TAR) eficaz: en contextos donde no se puede garantizar el tratamiento ni el seguimiento, se desaconseja la lactancia.
  • Consumo de fármacos o sustancias contraindicadas: algunos medicamentos citotóxicos, isotretinoína, litio o drogas recreativas pueden requerir la suspensión de la lactancia de forma temporal o definitiva.

 

En la mayoría de las situaciones clínicas (cesárea, prematuridad, mastitis, ictericia, etc.), la lactancia no solo no está contraindicada, sino que es beneficiosa y puede mantenerse con el acompañamiento adecuado.

Falsas creencias que dificultan la lactancia:

Muchas madres abandonan la lactancia por motivos no médicos, sustentados en creencias erróneas o desinformación, como:

  • “No tengo suficiente leche”.
  • “Mi leche no alimenta o es de mala calidad”.
  • “El bebé llora porque se queda con hambre”.
  • “En verano necesita agua además del pecho”.

 

Estas percepciones, aunque comunes, no reflejan problemas reales de producción ni calidad, sino falta de información y confianza. Con una adecuada valoración y educación, pueden resolverse fácilmente sin necesidad de interrumpir la lactancia.

Importancia del apoyo profesional cualificado:

El acompañamiento por parte de profesionales formados —especialmente matronas, pediatras y consultoras de lactancia— es clave para detectar dificultades reales, proporcionar soluciones personalizadas y evitar abandonos innecesarios. La orientación en temas como el agarre correcto, las tomas a demanda, el dolor inicial o las crisis de crecimiento puede marcar la diferencia entre mantener o suspender la lactancia.

En conclusión, la mayoría de las interrupciones de la lactancia no responden a razones médicas, sino a falta de información y apoyo. Identificar las verdaderas contraindicaciones y desmontar mitos a través de una atención sanitaria empática, actualizada y proactiva es esencial para proteger una práctica tan valiosa como la lactancia materna.

PAPEL DE LA MATRONA:

La matrona desempeña un rol clave en la protección, promoción y apoyo de la lactancia materna exclusiva, acompañando a la mujer y su familia desde el embarazo hasta el final del puerperio. Su intervención, basada en el conocimiento científico, la comunicación empática y la atención centrada en la mujer, es determinante para lograr lactancias exitosas, sostenidas y satisfactorias.

Durante el embarazo:

En esta etapa, la matrona educa, orienta y empodera a las gestantes mediante:

  • Talleres grupales y sesiones individuales sobre los beneficios de la lactancia, su fisiología y la preparación emocional.
  • Desmitificación de falsas creencias y fortalecimiento de la confianza materna en su capacidad para amamantar.
  • Detección precoz de factores de riesgo o barreras culturales o psicológicas que puedan dificultar el inicio de la lactancia.

 

En el parto y posparto inmediato:

Durante este momento crítico, la matrona facilita:

  • El contacto piel con piel inmediato y prolongado, clave para el inicio de la lactancia.
  • El inicio precoz de la succión, idealmente dentro de la primera hora de vida.
  • Un entorno íntimo, sin interrupciones, que favorezca el vínculo madre-bebé.
  • Asesoramiento técnico sobre el agarre correcto y la postura, junto con apoyo emocional para afrontar los primeros desafíos.

 

Durante el puerperio:

En las semanas posteriores al nacimiento, el papel de la matrona se centra en:

  • Visitas domiciliarias o en centros de salud para acompañar el proceso y detectar dificultades (grietas, dolor, ingurgitación, dudas sobre la producción).
  • Refuerzo positivo y emocional, esencial para mantener la lactancia en momentos de fatiga o inseguridad.
  • Apoyo en la reorganización del entorno familiar y de pareja, fomentando la corresponsabilidad.

 

En la comunidad:

La matrona también trabaja en el ámbito comunitario como promotora de salud pública:

  • Participa en la creación de grupos de apoyo entre madres, espacios seguros donde compartir experiencias.
  • Coordina con pediatras, enfermería, trabajo social y servicios especializados, garantizando una atención interdisciplinar.
  • Detecta situaciones de vulnerabilidad social o emocional que puedan interferir en la continuidad de la lactancia.

 

A nivel institucional:

Además de su labor asistencial, la matrona puede liderar procesos estructurales:

  • Diseña y aplica protocolos clínicos basados en la evidencia en lactancia materna.
  • Participa en la implantación y seguimiento de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN).
  • Asesora en políticas públicas de salud materno-infantil, con perspectiva de equidad y sostenibilidad.

 

En conjunto, la matrona es referente y garante de una atención integral y respetuosa en todas las etapas del proceso reproductivo. Su intervención favorece lactancias exitosas y sostenidas, y contribuye activamente a la mejora de los indicadores de salud maternoinfantil en la sociedad.

 

CONCLUSIONES

La lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida es una de las intervenciones de salud pública más efectivas, naturales y costo-efectivas disponibles en el ámbito materno-infantil. Su práctica se asocia a beneficios nutricionales, inmunológicos, neurológicos y emocionales para el lactante; ventajas físicas, psicológicas y preventivas para la madre; y un impacto positivo en la salud pública, la equidad social y la sostenibilidad medioambiental. Además, contribuye al cumplimiento de múltiples Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relacionados con la salud, la igualdad y el medio ambiente.

A pesar del amplio respaldo científico, la prevalencia de la lactancia materna exclusiva sigue siendo insuficiente en muchos contextos. Esta situación no suele deberse a causas médicas reales, sino a falsas contraindicaciones, desinformación, falta de apoyo profesional y barreras sociales o institucionales. Por ello, la promoción activa de la lactancia y el acompañamiento cercano a las madres deben formar parte de una estrategia integral de salud.

En este escenario, la matrona desempeña un rol central e insustituible en todas las fases del proceso reproductivo: desde la preparación en el embarazo, pasando por el inicio del amamantamiento en el parto y posparto inmediato, hasta el seguimiento en el puerperio y en la comunidad. Su intervención garantiza una atención basada en la evidencia, respetuosa, libre de juicios, culturalmente competente y centrada en la mujer.

Reforzar institucionalmente el papel de la matrona y asegurar su presencia en todos los niveles asistenciales no solo mejora los indicadores de salud materno-infantil, sino que también impulsa una sociedad más equitativa, saludable y sostenible, donde el derecho a la lactancia materna sea protegido, promovido y apoyado de forma real y efectiva.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Victora CG, Bahl R, Barros AJ, França GV, Horton S, Krasevec J, et al. Breastfeeding in the 21st century: epidemiology, mechanisms, and lifelong effect. Lancet. 2016;387(10017):475–90.
  2. Horta BL, Loret de Mola C, Victora CG. Long-term consequences of breastfeeding: a systematic review and meta-analysis. Acta Paediatr. 2015;104(467):30–7.
  3. Rollins NC, Bhandari N, Hajeebhoy N, Horton S, Lutter CK, Martines JC, et al. Why invest, and what it will take to improve breastfeeding practices? Lancet. 2016;387(10017):491–504.
  4. WHO. Exclusive breastfeeding for optimal growth, development and health of infants. Geneva: World Health Organization; 2020.
  5. UNICEF & WHO. Protecting, promoting and supporting breastfeeding in facilities providing maternity and newborn services. Geneva: World Health Organization; 2018.
  6. Ip S, Chung M, Raman G, Chew P, Magula N, DeVine D, et al. Breastfeeding and maternal and infant health outcomes in developed countries. Evid Rep Technol Assess (Full Rep). 2007;(153):1–186.
  7. Labbok MH, Taylor EC. Achieving exclusive breastfeeding in the United States: findings and recommendations. Pediatr Clin North Am. 2001;48(2):355–69.
  8. Gartner LM, Morton J, Lawrence RA, Naylor AJ, O’Hare D, Schanler RJ, et al. Breastfeeding and the use of human milk. Pediatrics. 2005;115(2):496–506.
  9. Black RE, Victora CG, Walker SP, Bhutta ZA, Christian P, de Onis M, et al. Maternal and child undernutrition and overweight in low-income and middle-income countries. Lancet. 2013;382(9890):427–51.
  10. Renfrew MJ, McCormick FM, Wade A, Quinn B, Dowswell T. Support for healthy breastfeeding mothers with healthy term babies. Cochrane Database Syst Rev. 2012;(5):CD001141.
  11. Hauck FR, Thompson J, Tanabe KO, Moon RY, Vennemann MM. Breastfeeding and reduced risk of sudden infant death syndrome: a meta-analysis. Pediatrics. 2011;128(1):103–10.
  12. Oddy WH. Breastfeeding, childhood asthma, and allergic disease. Ann Nutr Metab. 2017;70(Suppl. 2):26–36.
  13. Chowdhury R, Sinha B, Sankar MJ, Taneja S, Bhandari N, Rollins N, et al. Breastfeeding and maternal health outcomes: a systematic review and meta-analysis. Acta Paediatr. 2015;104(467):96–113.
  14. Stuebe AM. The risks of not breastfeeding for mothers and infants. Rev Obstet Gynecol. 2009;2(4):222–31.
  15. Binns C, Lee M, Low WY. The long-term public health benefits of breastfeeding. Asia Pac J Public Health. 2016;28(1):7–14.
  16. Bartick M, Reinhold A. The burden of suboptimal breastfeeding in the United States: a pediatric cost analysis. Pediatrics. 2010;125(5):e1048–56.
  17. UNICEF. State of the World’s Children 2019: Children, food and nutrition. New York: United Nations Children’s Fund; 2019.
  18. Pérez-Escamilla R, Martinez JL, Segura-Pérez S. Impact of the Baby-friendly Hospital Initiative on breastfeeding and child health outcomes: a systematic review. Matern Child Nutr. 2016;12(3):402–17.
  19. Dennis CL. Breastfeeding initiation and duration: a 1990–2000 literature review. J Obstet Gynecol Neonatal Nurs. 2002;31(1):12–32.
  20. Grajeda R, Pérez-Escamilla R. Stress during labor and delivery is associated with delayed initiation of breastfeeding in urban Guatemalan women. J Nutr. 2002;132(10):3055–60.
  21. McFadden A, Gavine A, Renfrew MJ, Wade A, Buchanan P, Taylor JL, et al. Support for healthy breastfeeding mothers with healthy term babies. Cochrane Database Syst Rev. 2017;(2):CD001141.
  22. Yngve A, Sjöström M. Breastfeeding determinants and a suggested framework for action in Europe. Public Health Nutr. 2001;4(2B):729–39.
  23. Ministry of Health (Spain). Estrategia de Atención al Parto Normal. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2007.
  24. ENCA. Declaración Europea para la Protección, Promoción y Apoyo de la Lactancia Materna. European Network of Childbirth Associations; 2008.
  25. Ruiz-Sánchez de León M, Martín-Rubio M, López-Santamaría I. El papel de la matrona en el fomento de la lactancia materna exclusiva: revisión narrativa. Matronas Profesión. 2022;23(2):45–53.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos