AUTORES
- Ruth Santamarta Plaza. Diplomada en Trabajo Social. Trabajadora Social en Salud Aragón. España.
- María Nuria Requeno Jarabo. Médica de Familia. Centro de Salud San José Sur. Zaragoza, Aragón. España.
- Nuria Martínez Artigas. Licenciada en Derecho. Administrativa en Salud Aragón. España.
RESUMEN
La digitalización de los sistemas sanitarios ha mejorado la gestión y el acceso a servicios, pero no todos se benefician por igual. Este artículo analiza cómo la brecha digital se ha convertido en un determinante social de la salud, afectando especialmente a personas mayores, población rural, migrantes y grupos con menos recursos. Asimismo, se examina el rol del Trabajo Social Sanitario en la identificación de estas desigualdades y en la implementación de estrategias que promuevan un acceso más equitativo a los servicios de salud.
PALABRAS CLAVE
Brecha digital, acceso a la salud, desigualdad social, trabajo social sanitario, salud digital.
ABSTRACT
The digitalization of healthcare systems has improved the management and access to services, but not everyone benefits equally. This article analyzes how the digital divide has become a social determinant of health, particularly affecting older adults, rural populations, migrants, and low-income groups. It also examines the role of Health Social Work in identifying these inequalities and implementing strategies that promote more equitable access to healthcare services.
Digital divide, health care access, social inequality, health social work, digital health.
DESARROLLO DEL TEMA
DIGITALIZACIÓN Y EQUIDAD EN EL SISTEMA SANITARIO:
En los últimos años, la digitalización ha transformado el funcionamiento de los sistemas sanitarios. Recursos sanitarios como la telemedicina, las aplicaciones para gestionar citas o el acceso a la historia clínica electrónica han facilitado la organización y el acceso a los servicios de salud1. Sin embargo, estos progresos no benefician a todos por igual2 y, en muchos casos, crean nuevas barreras para quienes ya enfrentan dificultades.
La brecha digital no se limita a la falta de dispositivos o conexión a internet, también incluye las habilidades para usar la tecnología y la capacidad de aprovecharla correctamente. Por ello, hoy en día el manejo de las herramientas digitales se considera un determinante social de la salud³, al igual que factores tradicionales como los ingresos o la vivienda.
Los colectivos más vulnerables sufren este “muro tecnológico” con mayor intensidad: las personas mayores pueden tener problemas para manejar plataformas complejas⁵, quienes viven en zonas rurales enfrentan dificultades por la conectividad limitada⁴, las personas migrantes pueden encontrar barreras lingüísticas y culturales⁵, y quienes tienen menos recursos económicos pueden no contar con dispositivos ni acceso a internet de calidad⁵. Para estos grupos, la digitalización de los servicios sanitarios puede convertirse en un obstáculo más que en una ayuda.
El Trabajo Social Sanitario tiene un papel fundamental para reducir estas desigualdades⁵. Los profesionales actúan como intermediarios entre la tecnología y la realidad de los pacientes, acompañándolos en el uso de herramientas digitales y garantizando que estas se conviertan en un instrumento de inclusión y equidad.
Este artículo busca analizar cómo la brecha digital afecta al acceso a los servicios de salud y cómo la intervención del Trabajo Social puede contribuir a que la digitalización sea una oportunidad de equidad y no un factor que amplíe la exclusión⁵.
LA BRECHA DIGITAL COMO DETERMINANTE SOCIAL DE LA SALUD:
Dimensiones de la brecha digital en el ámbito sanitario:
La brecha digital en el ámbito sanitario es un fenómeno multidimensional, que no se limita a la falta de acceso a dispositivos o conexión a internet, sino que incluyen diversos factores que determinan la participación efectiva en los servicios de salud digitales4.5. Comprender estas dimensiones resulta fundamental para desarrollar estrategias que aseguren un acceso estratégico y prevengan la exclusión de colectivos más vulnerables.
Competencias digitales y alfabetización. El acceso físico a las tecnologías resulta insuficiente si las personas no cuentan con las habilidades necesarias para utilizarlas. Muchas personas presentan dificultades para manejar plataformas digitales o aplicaciones sanitarias, especialmente cuando requieren múltiples pasos o conocimientos previos5. Esta limitación limita con mayor intensidad a determinados colectivos, como las personas mayores, la población migrante y aquellas personas con menos nivel educativo, lo que puede comprometer su autonomía y su capacidad para gestionar de forma activa su propia salud.
Barreras socioeconómicas y territoriales: El coste de los dispositivos electrónicos y el acceso a una conexión a internet de calidad supone una gran limitación para los sectores con menos recursos4. Esta situación se agrava en el entorno rural, donde la falta de infraestructuras adecuadas dificulta que servicios como la telemedicina, se conviertan en una opción real de acceso a la asistencia sanitaria.
Si no se aplican estrategias, que compensen estas diferencias, la digitalización puede dejar de ser una oportunidad de mejora para convertirse en una nueva barrera de acceso a los servicios sanitarios, especialmente para las personas con menos recursos o que viven en zonas con menos conectividad.
Aprovechamiento de los recursos digitales: Incluso cuando las personas tienen acceso a dispositivos y competencias básicas, la complejidad de algunas plataformas o la falta de apoyo pueden dificultar un uso efectivo de los servicios sanitarios digitales5. Esto puede generar frustración, abandono de los recursos digitales y dependencia de terceros, limitando la autonomía del usuario y reforzando desigualdades en el acceso a la salud⁵.
Impacto de la brecha digital en el acceso a la atención sanitaria:
La brecha digital tiene consecuencias directas y significativas sobre el acceso a los servicios de salud. Las personas que carecen de infraestructuras adecuadas o presentan carencias en competencias digitales enfrentan dificultades para solicitar citas médicas online, consultar la historia clínica electrónica o recibir seguimiento mediante telemedicina 4,5 Una consecuencia clave es que los pacientes dependen de familiares o terceros para gestionar citas, acceder a información o usar servicios digitales.
Entre los efectos más frecuentes se encuentra la dificultad para acceder a servicios básicos de atención sanitaria. La imposibilidad de gestionar citas de forma online puede derivar en retrasos en la atención, pérdida de seguimiento médico y, en algunos casos, empeoramiento del estado de salud. Aunque la telemedicina busca eficiencia y accesibilidad, para quienes carecen de competencias digitales puede resultar inaccesible y aumentar la inequidad⁴.
La gestión de la información sanitaria también se ve afectada. La historia clínica electrónica y la disponibilidad de resultados online requieren habilidades para navegar y comprender la información digital. Sin las habilidades digitales necesarias, los pacientes pueden interpretar mal la información, retrasar consultas o depender de terceros, afectando su autonomía y seguridad ⁵.
Otro efecto importante es el aumento de la dependencia social y familiar. La digitalización, cuando no va acompañada de estrategias inclusivas, obliga a muchos usuarios a depender de familiares o amigos para realizar trámites médicos, reservar citas o acceder a información sobre su salud. Esto no solo limita la autonomía, sino que también puede generar desigualdades interpersonales y estrés añadido para quienes actúan como intermediarios⁵.
Finalmente, la brecha digital puede reforzar desigualdades territoriales y socioeconómicas. Las personas en zonas rurales o con bajos recursos económicos tienen menos probabilidades de acceder a servicios de salud digitales, lo que puede traducirse en retrasos en el diagnóstico, menor seguimiento de enfermedades crónicas y dificultades para recibir atención preventiva. Si no se aplican medidas compensatorias, la digitalización corre el riesgo de convertirse en un factor que amplía la desigualdad en salud más que en una solución para mejorar la cobertura sanitaria4,5.
ROL DEL TRABAJO SOCIAL SANITARIO COMO AGENTE DE EQUIDAD DIGITAL:
El Trabajo Social Sanitario conecta el sistema de salud con la realidad social del paciente, detectando barreras, apoyando en el uso de tecnología y asegurando que esta promueva inclusión5. Aunque la digitalización de los servicios sanitarios ofrece oportunidades, también puede generar desigualdades si no se aplican estrategias de apoyo adecuadas, por ello, la intervención del profesional resulta indispensable.
Identificación de barreras y colectivos vulnerables:
Para que la intervención no sea solo una acción aislada, es necesario reconocer quiénes son los colectivos más afectados por la brecha digital. Entre ellos se incluyen5:
- Personas mayores: presenta mayor resistencia o dificultad ante interfaces complejas y sufren de una baja alfabetización digital funcional.
- Población rural: se ve especialmente afectada por la brecha digital debido a la limitada infraestructura tecnológica, la deficiente conectividad y la escasez de dispositivos actualizados, lo que restringe su acceso a servicios de salud digitales como telemedicina.
- Personas migrantes: se enfrentan a la barrera idiomática y la cultural, que dificulta la interpretación de los servicios digitales.
- Grupos en precariedad socioeconómica: aquellos cuya limitación es material (falta de hardware, datos móviles o recursos financieros para el mantenimiento técnico).
Estrategias de intervención:
El Trabajo Social Sanitario juega un papel fundamental en la reducción de la brecha digital, desarrollando estrategias que combinan intervenciones técnicas y sociales para garantizar un servicio equitativo a los servicios de salud. Estas principales líneas de acción son5:
- Acompañamiento personalizado en el uso de tecnologías sanitarias: los profesionales guían a los pacientes en la gestión de citas, consulta de historia clínica electrónica y seguimiento mediante telemedicina. A través de sesiones prácticas y soporte permanente, se busca que el usuario desarrolle confianza y pueda autogestionar su atención sanitaria.
- Programas de alfabetización digital adaptados a cada colectivo: se desarrollan talleres y materiales específicos para cada grupo vulnerable, como habilidades básicas de navegación digital para personas mayores, programas multilingües para migrantes y capacitación práctica para usuarios con menor nivel educativo.
- Mediación y facilitación de recursos: el profesional de Trabajo Social facilita que los pacientes puedan utilizar los servicios digitales de salud, garantizando el acceso a dispositivos, conexión a internet y apoyo técnico cuando sea necesario. Esto minimiza la dependencia de terceros y reduce la exclusión derivada de limitaciones materiales o técnicas.
Estas estrategias buscan superar barreras técnicas, fortalecer la autonomía del paciente y garantizar que la digitalización funcione como un motor de inclusión y equidad.
DISCUSIÓN: RETOS DEL TRABAJO SOCIAL SANITARIO5:
La digitalización del sistema sanitario ha supuesto un avance importante para mejorar la organización y el acceso a los servicios de salud. Sin embargo, este proceso también plantea nuevos retos relacionados con la equidad. No todas las personas tienen las mismas oportunidades para acceder o utilizar los recursos digitales. En este contexto, el Trabajo Social Sanitario es la pieza clave para unir la tecnología con la realidad de cada paciente. Nuestra labor garantiza que la innovación no cree nuevos grupos de excluidos. El verdadero reto hoy es conseguir que los avances digitales sirvan para acercar la salud a todos, asegurando que la tecnología sea una ayuda real y nunca una barrera para quienes más ayuda necesitan.
Uno de los principales retos se relaciona con las diferencias en las competencias digitales de la población. Mientras algunos usuarios utilizan con facilidad las herramientas tecnológicas, otros presentan dificultades para comprender o manejar estas plataformas. Esta situación obliga a los profesionales a adaptar la intervención a distintos niveles de alfabetización digital, ofreciendo acompañamiento y orientación. La capacidad de un paciente para usar dispositivos digitales debe considerarse ya un determinante social de la salud. Es un factor tan decisivo como el nivel de renta o la vivienda a la hora de garantizar que alguien pueda cuidar de su salud correctamente.
Otro aspecto a considerar es la disponibilidad de recursos en los propios centros sanitarios. La falta de dispositivos, de programas de formación o de infraestructuras adecuadas limita la puesta en marcha de estrategias de inclusión digital. En muchos casos, las iniciativas dependen exclusivamente del compromiso individual de los profesionales, lo que dificulta su continuidad. Por ello, resulta necesario que el sistema sanitario dote de medios suficientes a los centros para que la digitalización sea una herramienta institucional y no solo una cuestión de voluntad personal.
Además, no deben ignorarse las barreras culturales y emocionales relacionadas con el uso de la tecnología. Muchas personas, especialmente en contextos de vulnerabilidad, experimentan inseguridad o temor ante los entornos digitales. En estas situaciones, el Trabajo Social Sanitario cumple una función de mediación fundamental, facilitando la confianza del paciente y acompañando su adaptación progresiva al uso de herramientas digitales dentro del sistema sanitario.
Por último, la reducción de la brecha digital requiere un enfoque integral. La colaboración entre servicios sociales, instituciones públicas y entidades comunitarias resulta fundamental para desarrollar estrategias coordinadas de inclusión digital. Solo mediante esta cooperación será posible garantizar que la transformación digital del sistema sanitario contribuya realmente a reducir las desigualdades en salud.
CONCLUSIONES
La brecha digital como nuevo determinante social. No tener competencias digitales es una barrera de exclusión social. No es un simple despiste tecnológico, sino una limitación que impide a las personas ejercer su derecho a la salud en igualdad de condiciones que el resto.
Riesgo de exclusión en colectivos vulnerables: Personas mayores, población rural, migrantes y quienes tienen menos recursos son especialmente afectados. Si no se implementan medidas que incluyan a todos, la digitalización corre el riesgo de profundizar las desigualdades ya existentes.
Papel esencial del Trabajo Social Sanitario: Los profesionales identifican barreras, acompañan a los pacientes y ofrecen alfabetización digital adaptada, fortaleciendo la autonomía del paciente sin perder la atención humana.
Necesidad de un enfoque coordinado e institucional: Lograr la inclusión digital exige que los servicios sanitarios, sociales y comunitarios trabajen de manera conjunta, además de invertir en infraestructuras que permitan que la tecnología funcione como un verdadero motor de equidad.
Hacia un sistema centrado en las personas: La digitalización solo tendrá sentido si incluye a todos, convirtiendo la tecnología en un puente que acerque la salud a todas las personas y no en un obstáculo que deje fuera a los más vulnerables.
BIBLIOGRAFÍA
- Ministerio de Sanidad. Estrategia de Salud Digital del Sistema Nacional de Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad, 2021.
- Organización Mundial de la Salud. Estrategia mundial sobre salud digital 2020-2025. Ginebra: OMS, 2021.
- Fundación Telefónica. Sociedad digital en España 2023. Madrid: Fundación Telefónica, 2023.
- Castaño C. La segunda brecha digital. Madrid: Cátedra, 2008.
- Alcalá L. Inclusión digital y envejecimiento activo: la alfabetización digital de las personas mayores. Madrid: Editorial Síntesis, 2014.