Cada paso cuenta: cuidados de enfermería en la prevención de caídas en la enfermedad de Parkinson

26 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Carmen Zorrilla Laguardia. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. María Sancho Bres. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Enrique Cardenas Viloita. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Adrián Borao Tutor. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Yaiza Gatell Hernández. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Manuel Lopéz Espin. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  7. Hugo Ortega Romanillos. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo progresivo que puede afectar a la movilidad, el equilibrio y la autonomía de la persona. Las caídas constituyen una de sus complicaciones más frecuentes y pueden provocar lesiones, miedo a volver a caer, disminución de la actividad física y pérdida de independencia. Por ello, la identificación de los factores de riesgo y la prevención de las caídas son aspectos fundamentales en el cuidado de las personas con Parkinson.

Las intervenciones de enfermería pueden contribuir a disminuir este riesgo mediante una valoración individualizada de la movilidad, el equilibrio, los antecedentes de caídas, la medicación y las características del entorno. La educación sanitaria, el fomento del autocuidado, la adaptación del domicilio y la enseñanza de estrategias para realizar las actividades cotidianas de forma segura son medidas importantes. Asimismo, el ejercicio adaptado y supervisado puede ayudar a mejorar el equilibrio y la movilidad y reducir la frecuencia de las caídas, especialmente en personas con enfermedad leve o moderada.

La prevención debe abordarse de forma individualizada, teniendo en cuenta la evolución de la enfermedad y las capacidades de cada persona. Enfermería desempeña un papel esencial en la detección precoz del riesgo, la educación de la persona y su familia y la coordinación con otros profesionales. Prevenir las caídas no implica limitar la actividad, sino favorecer un movimiento seguro que permita conservar durante el mayor tiempo posible la autonomía, la funcionalidad y la calidad de vida.

PALABRAS CLAVE

Enfermedad de Parkinson, accidentes por caídas, atención de enfermería, prevención de accidentes, ejercicio, autocuidado y actividades de la vida diaria.

ABSTRACT

Parkinson’s disease is a progressive neurodegenerative disorder that can affect mobility, balance, and independence. Falls are one of its most common complications and can lead to injuries, fear of falling again, reduced physical activity, and loss of independence. Therefore, identifying risk factors and preventing falls are essential aspects of caring for people with Parkinson’s disease.

Nursing interventions can help reduce this risk through an individualised assessment of mobility, balance, previous falls, medication, and environmental factors. Health education, promotion of self-care, home adaptations, and teaching strategies for carrying out daily activities safely are important measures. In addition, adapted and supervised exercise can help improve balance and mobility and reduce the frequency of falls, particularly in people with mild to moderate disease. [2,3]

Prevention should be individualised, taking into account disease progression and each person’s abilities. Nursing plays an essential role in early identification of fall risk, education of patients and their families, and coordination with other healthcare professionals. Preventing falls does not mean limiting activity, but rather promoting safe movement to help maintain independence, functionality, and quality of life for as long as possible.

KEY WORDS

Parkinson’s disease, accidental falls, nursing care, accident prevention, exercise, self-care, and activities of daily living.

INTRODUCCIÓN

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico y progresivo que afecta principalmente al movimiento, aunque también puede producir alteraciones cognitivas, autonómicas y emocionales. Su frecuencia aumenta con la edad y constituye uno de los trastornos neurológicos que más repercusión tienen sobre la autonomía y la calidad de vida. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 estimó una prevalencia mundial de aproximadamente 1,51 casos por cada 1.000 habitantes, observándose una tendencia creciente de la prevalencia a lo largo de las últimas décadas1.

Las caídas constituyen una de las complicaciones más frecuentes y relevantes de la enfermedad de Parkinson. Una revisión sistemática y metaanálisis que incluyó 54 estudios y más de 7.500 personas con Parkinson encontró que aproximadamente el 48 % había sufrido al menos una caída, mientras que el 32 % había sufrido dos o más durante el periodo de seguimiento2. Los trastornos de la marcha y del equilibrio, especialmente la dificultad para iniciar o mantener la marcha, así como el antecedente de caídas, se encuentran entre los principales factores asociados a un mayor riesgo de nuevas caídas3.

Las caídas pueden provocar lesiones físicas, miedo a volver a caer, pérdida de confianza y una reducción de la actividad cotidiana, favoreciendo así una mayor dependencia. Por ello, su prevención debe formar parte de los cuidados habituales de las personas con Parkinson. Enfermería puede desempeñar un papel fundamental mediante la valoración individual del riesgo, la educación sanitaria, la adaptación del entorno, el fomento del autocuidado y la coordinación con otros profesionales para mantener la movilidad y la seguridad de la persona4,5.

OBJETIVOS

General:

Analizar las intervenciones de enfermería dirigidas a prevenir las caídas en personas con enfermedad de Parkinson.

Específicos:

  • Identificar los principales factores asociados al riesgo de caídas en personas con enfermedad de Parkinson.
  • Describir las intervenciones enfermeras que pueden contribuir a reducir el riesgo de caídas.
  • Valorar la importancia de la educación sanitaria, el ejercicio y la adaptación del entorno en la prevención de caídas.

METODOLOGÍA

Se realizó una búsqueda bibliográfica sistemática de la literatura científica publicada durante los últimos cinco años, comprendiendo el periodo de 2021 a 2026. Las bases de datos consultadas fueron PubMed/MEDLINE, CINAHL, Scopus, Web of Science y Cochrane Library, debido a su relevancia en el ámbito de la enfermería, las ciencias de la salud y la rehabilitación.

La pregunta de investigación se formuló mediante la estrategia PICO, una herramienta que permite estructurar de forma clara una pregunta clínica y orientar la búsqueda de evidencia científica. Sus componentes son:

  • P: Paciente o población: personas con enfermedad de Parkinson.
  • I: Intervención: intervenciones y cuidados de enfermería dirigidos a la prevención de caídas.
  • C: Comparación: cuidados habituales o ausencia de una intervención específica.
  • O: Resultado (Outcome): reducción del riesgo y de la incidencia de caídas y mejora de la seguridad y autonomía.

A partir de estos elementos, se planteó la siguiente pregunta de investigación: En personas con enfermedad de Parkinson, ¿las intervenciones y cuidados de enfermería dirigidos a la prevención de caídas, frente a los cuidados habituales o la ausencia de una intervención específica, contribuyen a reducir el riesgo de caídas y mejorar la seguridad y autonomía?

Las palabras clave se seleccionaron a partir de los descriptores DeCS/MeSH: Enfermedad de Parkinson, accidentes por caídas, atención de enfermería, prevención de accidentes, ejercicio, autocuidado y actividades de la vida diaria. Los términos se combinaron mediante los operadores booleanos AND y OR.

Como criterios de inclusión se establecieron artículos publicados entre 2021 y 2026, en español o inglés, con texto completo disponible de forma gratuita y relacionados con la prevención de caídas, los factores de riesgo, los cuidados de enfermería, el ejercicio, la movilidad o la seguridad de las personas con Parkinson. Se excluyeron artículos anteriores al periodo establecido, publicaciones duplicadas, estudios sin acceso al texto completo y aquellos que no abordaran directamente la prevención de caídas o la atención de personas con enfermedad de Parkinson.

RESULTADOS

Factores de riesgo de caídas:

Los resultados muestran que las caídas son un problema frecuente en las personas con enfermedad de Parkinson. Las alteraciones de la marcha y del equilibrio, junto con los antecedentes de caídas, constituyen algunos de los principales factores asociados a un mayor riesgo. También pueden influir otros aspectos relacionados con la evolución de la enfermedad, como el freezing de la marcha, los síntomas autonómicos y determinadas alteraciones cognitivas2,3.

Valoración enfermera del riesgo:

La valoración individualizada permite identificar de forma precoz las dificultades que pueden favorecer una caída. Desde enfermería, esta valoración puede incluir los antecedentes de caídas, la movilidad, el equilibrio, la medicación, la capacidad para realizar las actividades de la vida diaria y las características del entorno. La identificación de estos factores facilita la planificación de medidas preventivas adaptadas a las necesidades de cada persona4.

Educación sanitaria y autocuidado:

La educación sanitaria constituye una intervención fundamental en la prevención de caídas. Enseñar a la persona y a sus familiares a reconocer situaciones de riesgo, desplazarse de forma segura, utilizar correctamente las ayudas técnicas y adaptar las actividades a sus capacidades puede favorecer una mayor seguridad y autonomía. Las intervenciones educativas y multifactoriales han mostrado resultados favorables en la prevención de caídas, lo que respalda la importancia de la educación dentro de los cuidados enfermeros5.

Ejercicio y mantenimiento de la movilidad

El ejercicio físico adaptado y el entrenamiento específico pueden contribuir a mejorar algunos de los factores relacionados con las caídas. Los programas dirigidos al equilibrio, la marcha, la fuerza y la movilidad han mostrado beneficios en personas con enfermedad de Parkinson. Mantener una actividad física adecuada también puede ayudar a conservar la funcionalidad y evitar el deterioro asociado al sedentarismo6,7.

Adaptación del entorno:

La modificación del entorno constituye otra medida preventiva relevante. Mantener los espacios despejados, mejorar la iluminación, eliminar obstáculos y valorar la necesidad de ayudas técnicas son actuaciones sencillas que pueden disminuir las situaciones de riesgo. Enfermería puede participar en la identificación de estas necesidades y proporcionar recomendaciones tanto a la persona como a sus familiares y cuidadores1,3,5.

Papel de enfermería en la prevención:

Los resultados ponen de manifiesto que la intervención enfermera debe ser individualizada y continuada. La valoración periódica del riesgo, la educación sanitaria, el fomento del autocuidado, la promoción de la movilidad segura y la coordinación con otros profesionales permiten establecer un plan preventivo adaptado a la evolución de la enfermedad4,5.

DISCUSIÓN

Los resultados obtenidos muestran una relación clara entre las alteraciones de la marcha y el equilibrio y el riesgo de sufrir caídas en la enfermedad de Parkinson. La elevada frecuencia de este problema justifica que la prevención sea un objetivo prioritario dentro de los cuidados, especialmente en personas con antecedentes de caídas o dificultades importantes para caminar2,3.

En este contexto, enfermería desempeña un papel fundamental porque puede realizar una valoración continuada y detectar cambios que aumenten el riesgo antes de que se produzca una caída. La educación, la supervisión, la promoción del autocuidado y la revisión de las condiciones del entorno permiten desarrollar un abordaje preventivo e individualizado4,5.

La prevención no debería centrarse únicamente en evitar las caídas, sino también en mantener la movilidad y la autonomía. Una reducción excesiva de la actividad por miedo a caer puede favorecer el sedentarismo y la pérdida de capacidad funcional. Por ello, las recomendaciones deben buscar un equilibrio entre seguridad y mantenimiento de la actividad, fomentando el ejercicio adaptado y las estrategias que permitan desplazarse con mayor confianza6,7.

Finalmente, la prevención de caídas requiere un abordaje multidisciplinar. Enfermería puede actuar como elemento de coordinación entre la persona, la familia y profesionales como fisioterapia, neurología y terapia ocupacional, favoreciendo que las medidas preventivas sean coherentes y se adapten a la evolución de la enfermedad4.

CONCLUSIONES

  • Las caídas son una complicación frecuente en las personas con enfermedad de Parkinson y están estrechamente relacionadas con las alteraciones de la marcha y el equilibrio y con los antecedentes de caídas. Por ello, la valoración precoz del riesgo debe formar parte de los cuidados enfermeros habituales.
  • Las intervenciones de enfermería basadas en la educación sanitaria, el fomento del autocuidado, la identificación de factores de riesgo y la adaptación del entorno pueden contribuir a mejorar la seguridad de la persona y reducir el riesgo de caídas.
  • El ejercicio adaptado y el mantenimiento de la movilidad también son importantes para conservar la funcionalidad y evitar que el miedo a las caídas conduzca a una disminución excesiva de la actividad.
  • Prevenir una caída no significa limitar el movimiento, sino ayudar a que cada persona pueda seguir moviéndose de la forma más segura y autónoma posible. El papel de enfermería resulta esencial para conseguirlo mediante una atención individualizada, preventiva y coordinada con el resto del equipo multidisciplinar.

BIBLIOGRAFÍA

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