Capacidad funcional para las actividades de la vida diaria en la población no institucionalizada.

7 enero 2024

AUTORES

  1. Gema Montón Blasco. Diplomada de Enfermería. Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  2. María Ángeles Navarro Peiró. Diplomada de Enfermería. Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Centro de Especialidades Ramón y Cajal, Zaragoza.
  3. Isabel Domínguez Lozano. Diplomada de Enfermería. Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. CS Ejea Zaragoza.
  4. Cristina Pablos Mur. Diplomada de Enfermería. Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. CS Oeste Amparo Poch. Zaragoza.

 

RESUMEN

Evaluar la relación existente entre la capacidad para el desempeño de las Actividades de la vida diaria y las variables sociodemográficas y de salud en personas mayores de 64 años La población objeto fue de 1299 personas. Se seleccionaron por enfermería aquellas que cumplían los criterios de inclusión durante el tiempo de estudio. El cuestionario empleado fue el OARS-MAFQ.

Obtuvimos que las personas que viven solas presentan mayor depresión, las que valoran su salud física como regular/mala presentan Hipertensión, Artrosis/Artritis y ACV (p<0’005). Los varones precisan mayor ayuda en las instrumentales y las mujeres para desplazarse.

Conclusión: Son los hombres, las personas de mayor edad, las que viven con otros/as, las que poseen menor nivel de estudios, las que perciben su estado de salud como regular/mala y tienen mala salud física, las que más ayuda necesitan.

PALABRAS CLAVE

Anciano, actividades de la vida diaria, enfermedades crónicas, dependencia.

ABSTRACT

To evaluate the relationship between the ability to perform activities of daily living and sociodemographic and health variables in people over 64 years of age. The target population was 1,299 people. Those who met the inclusion criteria during the study time were selected by nursing. The questionnaire used was the OARS-MAFQ.

We found that people who live alone have greater depression, those who rate their physical health as fair/poor have Hypertension, Osteoarthritis/Arthritis and Stroke (p<0’005). Men need more help with instruments and women need more help to move around.

Conclusion: It is men, older people, those who live with others, those who have a lower level of education, those who perceive their health status as fair/poor and have poor physical health, who need help the most.

KEY WORDS

Old man, daily life activities, chronic diseases, dependence.

INTRODUCCIÓN

Antes de pasar a ocuparnos de aspectos de relevancia para los ancianos debemos preguntarnos quienes son ellos, y podríamos decir, que ellos son nosotros ayer y nosotros ellos mañana1. El aumento que viene experimentando la esperanza de vida de la población española en los últimos años implica un aumento en el número de personas ancianas, siendo la edad uno de los factores de riesgo para muchas enfermedades, desencadenando así la inmovilización de la persona y a su vez originando importantes implicaciones familiares y sociales. Por ello, la previsión del tiempo de la dependencia es fundamental para la planificación de los cuidados y apoyos futuros2.

El Instituto Aragonés de Estadística indica que en el año 2008 en Zaragoza hubo un total de 609,6 personas mayores de 64 años dependientes para las Actividades de la Vida Diaria –AVD- por cada mil habitantes3.

En los servicios sanitarios la valoración de la dependencia se realiza desde un abordaje biopsicosocial mediante la valoración integral y multidisciplinar. Es aquí donde la enfermería tiene un papel muy importante, en la evaluación de las necesidades del enfermo y sus cuidadores2. Diversos son los cuestionarios y escalas empleados para valorar la dependencia, entre ellos destacamos el Índice de Katz de4,5 y el índice de Lawton Brody6. Sin embargo, y para que pueda medirse un mayor rango de dependencia7, es deseable incluir ítems que miden la capacidad funcional tanto para las actividades básicas de la vida diaria –ABVD-, como para las actividades instrumentales de la vida diaria- AIVD-; siendo éstas las que poseen mayor grado de incapacidad, ya que requieren un desarrollo físico y cognitivo más sofisticado, pudiendo a su vez evolucionar hacia un mayor deterioro y por lo tanto ser predictoras de la dependencia para las básicas. Entre los factores de riesgo del deterioro funcional para las AVD, diversos estudios señalan la importancia de los procesos crónicos8,9, que constituyen un problema de salud, aumentando los gastos médicos y dando a su vez una menor calidad de vida10. Sorprendentemente en nuestro país, los estudios que analizan la incidencia de las enfermedades crónicas en el deterioro funcional son reducidos11-14.

OBJETIVO

Por ello, el objetivo que nos planteamos es evaluar la relación existente entre la capacidad para el desempeño de las AVD y las variables sociodemográficas y de salud inherentes al individuo en personas mayores de 64 años que residen en la Zona Básica de Salud de Casetas.

MÉTODO

Estudio transversal no probabilístico de casos cuya población objeto es de 1299 personas mayores de 64 años, (datos extraídos de la base de datos de tarjeta sanitaria, de la ZBS de Casetas, haciendo el corte en diciembre del 2008). De ellas, se seleccionaron aquellas que o bien han pasado durante los meses de marzo y abril por la consulta de enfermería, o bien se les ha atendido en sus domicilios, así como a sus acompañantes si estos cumplían los criterios de inclusión: Personas pertenecientes a la Zona Básica de Salud de Casetas, que sean mayores de 64 años no institucionalizadas, que obtengan menos de siete fallos en el cuestionario preliminar Pfeiffer15,16 y que firmen el consentimiento informado.

Los datos han sido recogidos mediante entrevista personal, valorando a posteriori en su historia clínica y en el programa informático OMI los diagnósticos precisos. El total de personas encuestadas resultó ser de 150, y tras eliminar a 30 con más de siete fallos en el cuestionario preliminar Pfeiffer, la muestra final fue de 120 personas. El cuestionario empleado para la valoración de las AVD es el OARS-MFAQ17-20. Dicho cuestionario además se ha convertido en una herramienta aceptada para la valoración integral de los ancianos no institucionalizados y para orientar la asignación de recursos para esta población21,22, en versión validada y adaptada al castellano23,24, seleccionándose aquellos ítems referidos a la capacidad para las AVD, diferenciando las ABVD y AIVD como variables dependientes. Consideramos variables explicativas/predictoras la edad “menores de 75 años y mayores de 75 años”, sexo ”mujer y hombre”, nivel de estudios “menos de primaria y primarios”, convivencia habitual “solo, cónyuge, hijos/otros”, salud física y mental, valorada ambas a través del Short Psychiatry Evaluation Schedule25,26 –SPES-, recursos sociales y recursos económicos, recodificados en “buenos y regular/malo”, calificación otorgada por el entrevistador/a. Las enfermedades crónicas estudiadas fueron las siguientes: Hipertensión –HTA- Artrosis/Artritis, Osteoporosis, Diabetes, EPOC –bronquitis, enfisema y asma-, Patología Visual –cataratas, retinopatía, glaucoma-, Lumbago, Problemas urinarios –incontinencia-, Cáncer-mama, próstata, vejiga, colon-, Accidente Cerebro Vascular –ACV- y Depresión; en el análisis bivariante han resultado ser las más frecuentes. La enfermedad mental se clasificó en Buena (menos de 3 puntos), Regular/Mala (de 4 a 7 puntos). Los ítems seleccionados para las AIVD y ABVD se dicotomizó en “con ayuda o sin ayuda”.

Análisis Estadístico: Primero se realizó un análisis descriptivo unidimensional de las variables consideradas a estudio, mediante un estudio de porcentajes y un IC 95%. La relación de dependencia entre las AVD y las variables independientes se valoró mediante el estadístico Chi- Cuadrado, y para identificar qué variable independiente influía más se utilizaron los residuales tipificados de Haberman. La comparación de edad entre los que podían desarrollar o no cada una de las actividades se realizó mediante la U-Mann Whitney. A modo de resumen, se realizó un análisis gráfico de correspondencias múltiples para interpretar la relación entre las diversas categorías de las variables. El nivel de significación elegido fue p< 0’05 y el programa estadístico utilizado fue el SPSS 15.0.

RESULTADOS

El perfil de los encuestados se corresponde con mujeres en un 58,3%, mayores de 75 años (54,2%), que no han terminado los estudios primarios (54’2%), que fundamentalmente conviven con el cónyuge (45’8%) o con otras personas (32’5%). Aunque valoran su salud como regular/malo un 54’2%, no presentan signos de alteración mental un 77’5% y un 71’7% no necesitan ayuda para las AVD (tabla 1). Las enfermedades crónicas diagnosticadas previamente por su médico de atención primaria /especializada mas frecuentes son: HTA (64,2%; IC:55,6–72,8), Artrosis/Artritis (26,7% IC:22,7-39,3), Osteoporosis (22,5% IC:18,8-34,6) y Diabetes Mellitus -DM -(22,5% IC:15,0-30,0), de ellos, un 3,75% (IC:0,4-7,1) padecen DM tipo I. Al relacionarlas con las variables sociodemográficas (tabla 2), observamos que las mujeres son las que padecen en mayor proporción Osteoporosis (p<0,01), Depresión (p<0,05) y Artrosis/Artritis, aunque en esta última, la diferencia no llega a ser estadísticamente significativa. Los hombres en cambio, son los que padecen en mayor proporción EPOC, ACV (p<0,001) y Cáncer (p<0,05). No existen diferencias significativas por sexo para el resto de las patologías estudiadas. En relación a la edad, son los más mayores los que presentan en mayor proporción Patología Visual (p<0,05), no encontrando diferencias significativas en el resto de los procesos.

Si analizamos la variable de con quién vive, se comprueba que las personas que viven solos/as son las que padecen en mayor proporción problemas de Depresión (p<0’05); en cambio, los que viven con sus cónyuges padecen Lumbago (p<0,05). Respecto al nivel de estudios, observamos que son los que han acabado primaria o poseen estudios superiores los que padecen en mayor proporción DM (p<0,05) y Osteoporosis (p>0,05).

Aquellas personas que valoran su estado de salud física como regular/mala, son las que padecen con mayor frecuencia HTA (p<0,01), Artrosis /Artritis (p<0’05), Osteoporosis (p<0’01) y ACV (p<0,05).

Al analizar de forma individualizada la AVD (figura 2), son en las AIVD donde presentan mayor dificultad: labores del hogar (33% IC: 24,6-41,4), realizar la compra (29% IC: 20,9-37,1) y desplazarse (28% IC: 20,0-36,0). Y en las ABVD, la dificultad se centra en el andar (26% IC: 18,2-33,8) seguida de ducharse/bañarse (20%, IC: 12,8-27,2) y en los problemas de llegar a tiempo al wc (19% IC: 12,0 -26,0). Al relacionar la capacidad para realizar las AVD y las variables independientes consideradas en el estudio (tabla 3), vemos que los hombres presentan en mayor proporción necesidad de ayuda en las AIVD: uso del teléfono (p<0,05), cocinar y administración/preparación de su medicación (p<0,01); y las mujeres presentan mayor dificultad para desplazarse (p<0,05). Si nos centramos en las ABVD, cabe señalar que son los hombres los que mayor necesidad de ayuda precisan en la actividad de andar (p<0,05). Las personas que viven en casa de otros familiares o cuentan con una las persona 24 horas para su cuidado, son las que más ayuda necesitan para todas las AIVD (p<0,05), excepto en los desplazamientos y en las ABVD, aunque estas diferencias sólo son estadísticamente significación para las actividades de aseo, ducha y baño (p<0,05). Respecto al nivel de estudios, son las personas que no han acabado de cursar primaria las que más necesitan ayuda para todas las AIVD (p<0,05), excepto en el desplazamiento y en la actividad básica: andar (p<0,05). Son los que perciben su estado de salud regular/malo, los que más ayuda necesitan para AVD tanto instrumentales como básicas (p<0,05). En relación a la edad, son los más mayores los que mayor necesidad de ayuda precisan para todas las AIVD, en cambio para las ABVD hay una cuasignificación en las actividades de aseo (p=0,08) y de acostarse/levantarse (p=0,07), destacando que en el uso del wc no hay significación estadística (p=0,4).

En la tabla 4 se muestra la relación entre la capacidad para las AVD en su conjunto y las variables sociodemográficas y de salud consideradas. En este caso observamos que son los de mayor edad, los que perciben su salud como regular /mala y cuentan con escasos recursos sociales, económicos y de salud física, los que necesitan en mayor proporción ayuda para realizar dichas actividades (p<0,0001), (gráfica 3). Podemos destacar que se muestra una relación significativa con la necesidad de ayuda y las AVD.

El análisis de correspondencias múltiples (tabla 4), a través de las variables incorporadas en el estudio, indicó que la solución con dos dimensiones explicaba el 55,67% de la varianza. La figura 3, ilustra las relaciones múltiples entre las categorías consideradas. Se observa como con la categoría “sin necesidad de ayuda para las AVD” se relacionan las categorías de buena salud física, excelente o buena salud auto-percibida, convivir con el cónyuge, poseer buenos recursos económicos y sociales, aunque a una pequeña distancia se encuentra la categoría ser menor de 75 años. Y como con la categoría de la necesidad de ayuda, se relacionan las opuestas, fundamentalmente la salud auto-percibida como regular/ mala y la salud física.

DISCUSIÓN

Un resultado importante de nuestro análisis es que, en términos generales, entre un 20,2 y un 36,4% necesitaron algún tipo de ayuda para realizar las AVD. Es decir, como mínimo una cuarta parte de los ancianos no institucionalizados necesitó una ayuda para su vida. Al diferenciar entre ABVD y AIVD, nuestro estudio revela que, son los hombres los peor parados para las AIVD, al igual que en un estudio similar, realizado en Zaragoza27. Sin embargo, en la mayoría de los análisis consultados, es la población femenina quien exhiben mayor grado de dependencia para las instrumentales14,21,28-30; no encontrándose diferencias por sexo en otros estudios31,32. Estas diferencias pueden estar relacionadas debido a que los sujetos considerados viven en una zona rural y los estudios con los se comparan son de personas que viven en una zona urbana. Estos resultados se corresponden parcialmente con las jerarquías establecidas en algunos análisis para la aparición de la dependencia funcional en las AVD. La primera actividad para que los individuos pierden su funcionalidad es bañarse, seguida de la movilidad, acostarse/ levantarse, asearse, vestirse y comer, dado que las personas pierden la capacidad de desarrollar las actividades en orden inverso a cómo las aprendieron en la infancia33. Estamos de acuerdo con la mayoría de los autores en que la edad es un factor de riesgo clave en la necesidad de ayuda para las AVD34.

No es de extrañar que sean los que viven con los hijos u otras personas, los que mayor ayuda necesitan para realizar las AVD, en este sentido, el nivel de convivencia, más que una variable predictora, podríamos considerarla como variable “consecuencia” de la incapacidad, dada la importancia que en nuestro país tienen los cuidados informales28,31,33,35, posibilitando que los ancianos puedan continuar en sus hogares.

Aquellos mayores que percibían su estado de salud como bueno eran los que exhibían significativamente puntuaciones mejores en las AVD y una gran proporción de los que la percibían como regular/mala -ocho de cada diez- necesitó algún tipo de ayuda. Es decir, la percepción de la mala salud está relacionada con la mayor dependencia o deterioro funcional en AVD, siendo este un resultado generalizado8,9. En nuestro estudio, de forma idéntica a otros, encontramos asociación entre el nivel de dependencia y el menor nivel de estudios36,37.

Al analizar las patologías, vemos que el proceso crónico padecido con más frecuencia por nuestros encuestados es la HTA, encontrándose en esta situación más de la mitad de la población, cifra similar a la encontrada en un estudio realizado en la Ciudad de México10 y superior a la publicada en estudios a nivel nacional38,39 o más locales32,40, alguno de ellos muy próximo a nuestro entorno41. En segundo lugar aparece la Artrosis/Artritis, diagnosticada en casi un tercio de los encuestados, cifra inferior a la de estudios internacionales42, nacionales38,39 o locales32. Le sigue la Osteoporosis, padeciéndola una cuarta parte de los encuestados, cifra muy por encima de la publicada en la encuesta nacional de salud de 2003 y 2006 para el total de la población. Si tenemos en cuenta que ambos procesos pertenecen al conjunto de enfermedades del sistema osteoarticular, en nuestro estudio el 44,2%, padece alguna patología incluida en este apartado, próxima aunque superior a la encontrada en la ciudad de Avilés43, cifra muy superior a la encontrada tanto a nivel nacional42 42 como internacional10,44. Con menor frecuencia, aparece el proceso más común del sistema endocrino, la diabetes, -dos de cada diez encuestados la padecen-, cifra similar a la publicada en estudios nacionales39,45,46 o internacionales42.

Las enfermedades crónicas son ampliamente reconocidas como una de las principales causas de pérdida de capacidad funcional en personas mayores47. Diversos autores han mostrado que la presencia de una sola condición crónica conlleva una disminución en la capacidad funcional18, tanto para el conjunto de las AVD15 como de las básicas e instrumentales de forma separada16.

En nuestro estudio, todos los clasificados con salud física regular/mala precisan ayuda para realizar las AVD, sin embargo, al relacionar las patologías de forma individualizada con la dependencia, observamos que ninguna de ellas contribuye significativamente a la incapacidad para el desarrollo de las AVD, resultado muy diferente al observado en la bibliografía consultada. Así padecer Reumatismo, Artrosis/ Artritis, aumenta el riesgo de dependencia tanto para las AIVD4,6,20,48 como para las ABVD14.

Aunque en nuestro estudio la HTA no muestra asociación con la dependencia, sí lo hace en numerosas publicaciones, tanto para las ABVD45,49, como para las AIVD50,51, como para ambas22,52, o en una construcción conjunta9,23.

Estos resultados, tan diferentes a los publicados, pueden ser debido a un sesgo de selección, y por ello la frecuencia de las patologías en particular es, en su mayoría superior a casi todas las publicadas, y es posible que sea este exceso de procesos los que han hecho que desaparezca su poder discriminatorio para la dependencia.

CONCLUSIONES

Son los hombres, las personas de más edad, las que viven con los hijos o con otras personas, las que poseen menor nivel de estudios y las que perciben su estado de salud como regular/mala, las que necesitan más ayuda para realizar las AVD. Tener en cuenta la incapacidad para el desarrollo de las AIVD es de gran importancia en el diagnóstico de la dependencia, puesto que son las primeras en aparecer y las que se dan en mayor frecuencia en la población. Aunque existe una relación significativa entre la salud física y el deterioro para las AVD, en nuestro estudio no hemos encontrado relación entre los procesos crónicos analizados y la variable endógena.

 

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ANEXOS

TABLA 1: CARACTERÍSTICAS SOCIODEMOGRÁFICAS DE SALUD:

Características Clasificación Número % IC
Sexo Hombres

Mujeres

50

70

41’7

58’3

(32,8-50,2)

(49,5-67,1)

Edad Menos de 75 años

Mayores de 75 años

55

65

45’8

54’2

(36,9-54,7)

(45,3-63,1)

Nivel de estudios Primaria sin terminar PST

Primaria terminada PS

65

55

54’2

45’8

(45,3-63,1)

(36,9-54,7)

Con quién viven Solos

Cónyuge

Otros

26

55

39

21’7

45’8

32’5

(14,3-29,1)

(36,9-54,7)

(24,1-40,9)

Salud auto-percibida Buena

Regular- Mala

55

65

45’8

54’2

(36,9-54,7)

(45,3-63,1)

Actividades de la vida diaria. Sin ayuda

Con ayuda

86

34

71’7

28’3

(63,6-79,7)

(20,2-36,4)

Salud mental. Sin síntomas

Con síntomas

93

27

77’5

27

(70,0-85,0)

(19,0-63,1)

 

FIGURA: 1: DISTRIBUCIÓN DE LAS ENFERMEDADES MÁS COMUNES EN LA POBLACIÓN MAYOR DE 64 AÑOS.

 

TABLA 2: DISTRIBUCIÓN DE ENFERMEDADES MÁS PREVALENTES EN RELACIÓN CON LAS VARIABLES SOCIODEMOGRÁFICA

*p<0,05 **p<0,01 ***p<0,0001 # cuasi-significación.

 

FIGURA 2: PORCENTAJE DE INDIVIDUOS CON ALGUNA DIFICULTAD PARA EL DESEMPEÑO DE LAS AVD.

TABLA 3: RELACIÓN DE LAS VARIABLES SOCIODEMOGRÁFICAS EN RELACIÓN CON LAS ABVD Y AIVD:

TABLA 4: RELACIÓN ENTRE LA CAPACIDAD FUNCIONAL PARA EL DESARROLLO DE LAS AVD Y LAS VARIABLES EXPLICATIVAS:

Actividades de la Vida Diaria
Sin Ayuda Con Ayuda P
Variables: % %
Recursos Sociales:

Bueno

Regular /Malo

77

9

89,5

10,5

20

11

58,8

41,2

0,002
Recursos Económicos:

Bueno

Regular/Malo

73

13

84,9

15,1

23

11

67,7

32,3

0,035
Salud Mental:

Bueno

Regular/Malo

76

10

88,3

83,3

26

8

85

22,2

NS
Salud Física:

Buena

Regular/Mala

86

0

100

0

0

34

0

100

0,0001
Total:

IC:

86 72

(64,0-80,0)

34 28

(26,0-42,0)

Resumen del modelo de correspondencias múltiples:

Dimensión Alfa de Cronbach Varianza explicada
Inercia % de la varianza Total (Autovalores)
1 ,728 2,658 0,380 37,976
2 ,225 1,239 0,177 17,701
Total 3,897 0,557 55,677
Media ,568(a) 1,949 0,278 27,838

a. El Alfa de Cronbach Promedio está basado en los autovalores promedio.

 

FIGURA 3: ANÁLISIS DE CORRESPONDENCIAS MÚLTIPLES:

 

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