AUTORES
- María Castán Merino. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- María Berges Vidal. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Belén Brau Sanz. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Silvia Serrano Yus. Diplomada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Cristóbal García Bragado. Graduado en Enfermería por la Universidad de Navarra. Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Natalia Bueno Latorre. Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge. Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa, Zaragoza, España.
RESUMEN
Las úlceras vasculares crónicas son heridas de difícil cicatrización que afectan principalmente a personas con insuficiencia venosa o arterial. Estas lesiones representan un desafío para el personal de enfermería, ya que requieren un manejo integral que incluya la prevención de infecciones, el control del dolor y la promoción de la cicatrización. El cuidado de enfermería en pacientes con úlceras vasculares crónicas se centra en la evaluación continua del estado de la herida, la aplicación de tratamientos adecuados y la educación del paciente para mejorar su calidad de vida. Además, es fundamental abordar factores subyacentes, como enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión o insuficiencia venosa), que pueden retrasar la curación. Este documento abordará las principales estrategias de enfermería para el manejo de úlceras vasculares, destacando la importancia del enfoque holístico y multidisciplinario en el tratamiento de estos pacientes.
PALABRAS CLAVE
Cuidados de enfermería, úlcera vascular.
ABSTRACT
Chronic vascular ulcers are difficult-to-heal wounds that mainly affect people with venous or arterial insufficiency. These injuries represent a challenge for nursing staff, as they require comprehensive management that includes infection prevention, pain control, and promotion of healing.
Nursing care in patients with chronic vascular ulcers focuses on continuous evaluation of the state of the wound, the application of appropriate treatments and patient education to improve their quality of life. Additionally, it is essential to address underlying factors, such as chronic diseases (diabetes, hypertension or venous insufficiency), that can delay healing.
This document will address the main nursing strategies for the management of vascular ulcers, highlighting the importance of a holistic and multidisciplinary approach in the treatment of these patients.
KEY WORDS
Nursing care, vascular ulcer.
INTRODUCCIÓN
Las úlceras vasculares crónicas son heridas de difícil cicatrización que afectan principalmente a personas con insuficiencia venosa o arterial. Estas lesiones representan un desafío para el personal de enfermería, ya que requieren un manejo integral que incluya la prevención de infecciones, el control del dolor y la promoción de la cicatrización. El cuidado de enfermería en pacientes con úlceras vasculares crónicas se centra en la evaluación continua del estado de la herida, la aplicación de tratamientos adecuados y la educación del paciente para mejorar su calidad de vida. Además, es fundamental abordar factores subyacentes, como enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión o insuficiencia venosa), que pueden retrasar la curación1.
El cuidado de enfermería en pacientes con úlceras vasculares crónicas se centra en la evaluación continua del estado de la herida, la aplicación de tratamientos adecuados y la educación del paciente para mejorar su calidad de vida. Además, es fundamental abordar factores subyacentes, como enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión o insuficiencia venosa), que pueden retrasar la curación. Las úlceras vasculares crónicas representan un problema de salud significativo a nivel mundial, especialmente en poblaciones con enfermedades crónicas subyacentes como insuficiencia venosa crónica, enfermedad arterial periférica y diabetes mellitus. Estas lesiones son de difícil cicatrización y pueden afectar la calidad de vida del paciente, aumentando el riesgo de infecciones y complicaciones sistémicas2.
El abordaje de las úlceras vasculares no solo implica el tratamiento de la herida en sí, sino también el control de los factores de riesgo subyacentes, la educación del paciente y el seguimiento constante para prevenir recurrencias. En este contexto, el rol de enfermería es fundamental en la evaluación, el tratamiento local de la lesión, la promoción del autocuidado y la implementación de estrategias para mejorar la circulación y la cicatrización.
Este trabajo tiene como objetivo analizar las características de las úlceras vasculares crónicas y describir los principales cuidados de enfermería en su manejo. Se abordarán aspectos clave como la evaluación de la herida, el uso de apósitos adecuados, el control del dolor, la prevención de infecciones y la educación del paciente.
Las úlceras vasculares crónicas son heridas que permanecen abiertas debido a alteraciones en la circulación sanguínea. Estas se clasifican principalmente en3,4:
- Úlceras venosas: Representan aproximadamente el 70% de las úlceras vasculares crónicas y son causadas por insuficiencia venosa crónica. Se localizan generalmente en la parte distal de las piernas y se caracterizan por bordes irregulares, presencia de exudado y cambios en la pigmentación de la piel circundante.
- Úlceras arteriales: Son menos frecuentes y resultan de la insuficiencia arterial periférica, que reduce el aporte de oxígeno y nutrientes a los tejidos. Suelen localizarse en zonas de prominencias óseas, presentando bordes definidos, dolor intenso y escaso exudado.
- Úlceras mixtas: Combinan características de las úlceras venosas y arteriales, siendo más complejas de tratar debido a la coexistencia de insuficiencia venosa y arterial.
Factores de riesgo y etiología:
Diversos factores contribuyen al desarrollo de úlceras vasculares crónicas, entre los cuales se incluyen:
- Edad Avanzada: El envejecimiento conlleva cambios en la elasticidad vascular y una mayor prevalencia de enfermedades crónicas que predisponen a la formación de úlceras.
- Enfermedades Crónicas: Afecciones como la diabetes mellitus, hipertensión arterial y dislipidemias incrementan el riesgo de daño vascular y, por ende, de úlceras.
- Estilos de Vida Sedentarios: La falta de actividad física disminuye el retorno venoso y puede contribuir a la hipertensión venosa.
- Obesidad: El exceso de peso aumenta la presión venosa en las extremidades inferiores, favoreciendo la aparición de úlceras venosas.
- Tabaquismo: El consumo de tabaco está relacionado con la aterosclerosis y la disminución de la perfusión tisular, factores que predisponen a úlceras arteriales.
- Traumatismos repetidos en extremidades con circulación comprometida.
- Historia de trombosis venosa profunda o insuficiencia venosa crónica5.
Evaluación y diagnóstico de las úlceras vasculares:
Una evaluación exhaustiva es crucial para el diagnóstico preciso y la planificación del tratamiento adecuado. Los pasos fundamentales incluyen:
- Historia Clínica: Recopilación de información sobre la duración de la úlcera, síntomas asociados, antecedentes médicos relevantes y factores de riesgo.
- Examen Físico: Inspección detallada de la úlcera, evaluación de pulsos periféricos, determinación del tipo de úlcera, evaluación de signos de infección, pruebas de llenado capilar y valoración de cambios en la piel circundante.
- Pruebas Diagnósticas: Medición del índice tobillo-brazo (ITB) para evaluar la perfusión arterial, estudios Doppler venosos y arteriales, y, en algunos casos, angiografía para una evaluación más detallada y análisis microbiológicos en caso de sospecha de infección6.
Cuidados de enfermería en pacientes con úlceras vasculares crónicas:
El manejo de las úlceras vasculares crónicas requiere un enfoque integral que abarque tanto el tratamiento local de la herida como la atención a los factores sistémicos subyacentes. Las intervenciones de enfermería clave incluyen:
Limpieza y Desbridamiento: La limpieza regular de la úlcera con solución salina estéril ayuda a prevenir infecciones. El desbridamiento, ya sea autolítico, enzimático, mecánico o quirúrgico, es esencial para eliminar tejido necrótico y promover la cicatrización.
- Autolítico: Uso de apósitos hidrocoloides o hidrogeles para facilitar la eliminación de tejido desvitalizado.
- Mecánico: Irrigación con jeringa o uso de gasa estéril para retirar esfacelos.
- Enzimático: Aplicación de agentes enzimáticos que favorecen la degradación del tejido necrótico.
- Quirúrgico: Retiro del tejido desvitalizado mediante bisturí o tijeras, realizado por profesionales capacitados.
Selección de apósitos: La elección del apósito debe basarse en las características de la úlcera, como el nivel de exudado y la presencia de infección. Los apósitos hidrocoloides, de espuma, alginatos y aquellos impregnados con plata son opciones comunes.
- Apósitos hidrocoloides: Indicados en heridas con exudado moderado, favorecen el ambiente húmedo y la cicatrización.
- Apósitos de espuma de poliuretano: Absorben exudado y protegen la lesión.
- Apósitos con plata: Útiles en úlceras infectadas por su acción antimicrobiana.
- Gasas impregnadas con soluciones antisépticas: Para heridas con signos de infección.
- Terapia Compresiva: En las úlceras venosas, la compresión es fundamental para mejorar el retorno venoso y reducir el edema. Los vendajes de compresión multicapa han demostrado ser efectivos en la promoción de la cicatrización.
Control del Dolor: La evaluación regular del dolor y la administración de analgésicos
- Analgésicos tópicos y sistémicos: Uso de paracetamol, antiinflamatorios no esteroides (AINEs) y opioides en casos severos.
- Técnicas de vendaje compresivo: En úlceras venosas, la terapia compresiva mejora la circulación y reduce el dolor.
- Cuidados durante la curación: Minimizar el trauma durante la limpieza y cambio de apósitos7.
Prevención de infecciones:
Las infecciones pueden retrasar la cicatrización y generar complicaciones graves como celulitis o sepsis. Las estrategias para prevenir infecciones incluyen:
- Higiene adecuada de la herida y el entorno del paciente.
- Uso racional de antibióticos según cultivos y antibiogramas.
- Vigilancia de signos de infección como eritema, edema, aumento de exudado y mal olor.
Educación del paciente y prevención de recurrencias:
La educación del paciente es crucial para evitar la reaparición de úlceras. Los puntos clave incluyen:
- Promoción del ejercicio físico para mejorar la circulación.
- Control de enfermedades subyacentes como diabetes e hipertensión.
- Uso adecuado de medias de compresión en úlceras venosas.
- Cuidados en el hogar para evitar traumatismos en las extremidades afectadas.
Las úlceras vasculares crónicas representan un desafío significativo en el ámbito de la salud debido a su alta prevalencia, cronicidad y tendencia a la recidiva. Estas lesiones, que afectan principalmente a las extremidades inferiores, se asocian con una considerable morbilidad y una disminución notable en la calidad de vida de los pacientes. El papel de la enfermería es esencial en la prevención, evaluación y manejo de estas úlceras, así como en la educación del paciente para promover el autocuidado y prevenir complicaciones7,8.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Motivo de consulta: Mujer de 77 años que requiere ingreso hospitalario en la consulta por edemas EEII con formación de ampollas.
ANTECEDENTES PERSONALES:
DLP. HTA. Migraña en 2006. Fractura de pelvis en 2019. Depresión en 2023. En Sept de 2023 ORL diagnóstica mareo de origen multifactorial posible cervical/ central. Fractura orbitomalar dcha en 2015.
Medicación actual: CONDROSAN 400 MG 2 cada 1 Día; VASONASE 20 MG 3 cada 1 Día; ATERINA 15 MG 1.0 cada 12 Horas; ESCITALOPRAM 15 MG 1 cada 1 Día; ABSORBENTE INC ORINA 2.0 cada 24 Horas; MASTICAL D 1.0 cada 24 Horas; NOLOTIL 575 MG 3 cada 28 días; OMEPRAZOL 40 MG 1.0 cada 24 Horas; SULPIRIDA KERN PHARMA 50 MG 1 cada 1 Día; MIRTAZAPINA 15 MG 1 cada 1 Día;
ENFERMEDAD ACTUAL:
Visitada 14/01/2025 consulta externa, remitida desde MAP varios meses antes. No hospitalizaciones previas recientes, atendida en H Militar por apendicitis con peritonitis aguda. No constan asistencias en urgencias, el 23/12//2024 nota MAP: edemas EEII. Visitas de primaria repetidas. No parece que salga de domicilio. Refiere dolores en parte baja de la espalda, imposibilita acostarse, ha estado meses durmiendo en un sillón. Sudestada tiene menos dolor. Edemas EEII con formación de ampollas, están yendo a curarlas, las enfermeras de zona. Desde la visita en consultas, caída accidental con traumatismo sobre lado derecho.
EXPLORACIÓN GENERAL:
Tensión Arterial: 125/88 mmHg, Frecuencia Cardiaca: 85 p.m., Temperatura: 35,60 ºC, Timpánica, Saturación de Oxígeno: 95% basal
Consciente y orientada.
Abdomen distendido, no doloroso.
MMII pulsos presentes bilaterales, no edema ni fóvea.
Lab 18/12/2024: urea 73, Cr 1.62, eGFR 29, alb 3.3, K 5.49, IST 15%, resto de bioquímica en rango, lípidos en rango, CA19.9 (1.7x), CEA, AFP, CA125, en rango, TSH en rango, VSG 39, Hb 10.3, hto 32% N-N, leucos en rango, plts 434, PCR 2x
IMPRESIÓN DX:
Úlcera vascular crónica.
ORGANIZACIÓN SEGÚN LAS 14 NECESIDADES DE VIRGINIA HENDERSON
- Respiración: El paciente no presenta dificultades respiratorias ni alteraciones en la función pulmonar. No requiere asistencia respiratoria.
- Nutrición: El paciente se encuentra en riesgo de malnutrición. Se debe controlar su dieta, evitar alimentos ricos en azúcares y grasas y asegurar una ingesta adecuada de proteínas para promover la cicatrización.
- Eliminación: No presenta alteraciones en la eliminación de orina ni heces. No tiene signos de retención urinaria ni problemas intestinales.
- Movilidad: La úlcera limita la movilidad del paciente debido al dolor y a la dificultad para caminar. Se recomienda el uso de un bastón o ayuda para caminar. También se sugiere fisioterapia para evitar complicaciones musculoesqueléticas secundarias a la inmovilización.
- Sueño y reposo: El paciente refiere que sufre de dificultades para dormir debido al dolor en la pierna afectada. Se pueden aplicar estrategias de manejo del dolor, como la administración de analgésicos.
- Vestimenta: El paciente usa ropa adecuada, pero se debe recomendar el uso de ropa ligera para evitar presión en la pierna afectada. La compresión debe ser aplicada correctamente para evitar complicaciones.
- Temperatura corporal: No se han reportado alteraciones en la temperatura corporal. Sin embargo, se debe tener cuidado con los signos de infección, ya que la úlcera podría ser susceptible a infecciones secundarias.
- Higiene corporal: Se recomienda una higiene adecuada de la zona de la úlcera, evitando irritaciones y promoviendo la limpieza para prevenir infecciones.
- Seguridad: El paciente tiene un riesgo elevado de caídas debido a la limitación de la movilidad por el dolor. Es fundamental asegurarse de que el entorno sea seguro y libre de obstáculos.
- Comunicación: El paciente se comunica adecuadamente, pero puede presentar inquietud o ansiedad relacionada con la cicatrización de la úlcera. Se debe proporcionar apoyo emocional y educación sobre el proceso de cicatrización.
- Autoestima: Debido a la apariencia de la úlcera y el dolor asociado, el paciente podría experimentar sentimientos de vergüenza o incomodidad. Es importante ofrecerle apoyo psicológico y ayudarlo a comprender que la úlcera es un proceso médico tratable.
- Aprendizaje: El paciente y sus familiares necesitan educación sobre el manejo adecuado de la úlcera, la importancia de la compresión y los cuidados de la piel para evitar complicaciones.
- Relaciones: El paciente tiene apoyo de su familia, pero podría necesitar apoyo social adicional, como terapia ocupacional o de rehabilitación para mejorar su movilidad y calidad de vida.
- Espiritualidad: El paciente no ha expresado preocupaciones religiosas o espirituales en relación con su enfermedad, pero debe ser evaluado por si las necesita, ya que podría ser un componente importante en su proceso de sanación emocional.
DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA SEGÚN LA TAXONOMÍA NANDA, NIC Y NOC9,10,11,12,13
00044 Deterioro de la integridad tisular R/C alteración de la epidermis, la dermis o ambas M/P ampollas en EEII
Resultados NOC: Indicadores
- 1102 Integridad tisular: piel y membranas mucosas.
- 0703 Curación de la herida: por segunda intención.
Intervenciones NIC:
3590 Vigilancia de la piel.
3660 Cuidados de las heridas.
Actividades:
Evaluar el tamaño, profundidad y características de la herida.
Observar signos de infección (eritema, edema, calor, exudado purulento, mal olor).
Determinar el nivel de dolor asociado a la herida.
Evaluar la circulación en la zona afectada.
Elegir el apósito adecuado según la fase de cicatrización (hidrocoloides, espumas, alginatos, gasas impregnadas, etc.).
Mantener un ambiente húmedo adecuado para favorecer la cicatrización.
Cambiar los apósitos con la frecuencia recomendada para evitar maceración o infección.
00085 Deterioro de la movilidad física R/C dolor M/P limitación del movimiento.
Resultados NOC: Indicadores.
- 0208 Movilidad.
- 0212 Consecuencias de la inmovilidad: fisiológicas.
Intervenciones NIC:
0221 Terapia de ejercicios: movilidad articular.
1400 Manejo del dolor.
4310 Terapia circulatoria.
Actividades:
Evaluación de la movilidad: Determinar el rango de movimiento y detectar limitaciones.
Ejercicios activos: Motivar al paciente a realizar movimientos controlados y repetitivos.
Fisioterapia: Coordinar con fisioterapia para un plan de rehabilitación si es necesario.
Aplicación de calor o frío: Usar compresas calientes para relajar músculos o frías para reducir inflamación.
Uso de dispositivos de asistencia: Fomentar el uso de bastones, andadores o férulas si son necesarias.
Educación y prevención: Enseñar sobre posturas adecuadas y técnicas para evitar la rigidez articular.
Monitorización de la circulación: Evaluar el color de la piel, temperatura, llenado capilar y pulsos periféricos.
Fomentar la movilidad: Estimular cambios posturales frecuentes y ejercicios de movilidad para mejorar la circulación.
Masajes y vendajes compresivos: Aplicar masajes suaves en extremidades y utilizar vendajes si es indicado.
Cuidado de la piel: Inspeccionar la piel para detectar signos de isquemia o úlceras por presión.
Administración de fármacos: Según indicación médica, administrar anticoagulantes o vasodilatadores.
Educación al paciente: Enseñar sobre la importancia de la hidratación y el ejercicio para mejorar la circulación.
00133 Dolor crónico R/C úlcera vascular:
Resultados NOC: Indicadores:
- 1605 Control del dolor.
- 2102 Nivel de malestar.
Intervenciones NIC:
1400 Manejo del dolor.
2314 Administración de analgésicos (si está indicado).
2380 Manejo de la medicación.
Actividades:
Administrar analgesia si está prescrita.
Enseñar técnicas de manejo del dolor no farmacológicas (relajación, cambios de posición).
00126 Conocimientos deficientes R/C proceso de la enfermedad, factores desencadenantes, tratamiento M/P preguntas, dudas
Resultados NOC: Indicadores:
- 1803 Conocimiento: manejo de la enfermedad crónica.
- 1813 Conocimiento: prevención de complicaciones.
Intervenciones NIC:
5602 Enseñanza: proceso de enfermedad.
5618 Enseñanza: cuidados de la piel.
5520 Facilitación del aprendizaje.
Actividades:
Explicar la importancia del cuidado de la herida y la higiene adecuada.
Enseñar cómo realizar los cambios de apósito en casa si es necesario.
Informar sobre signos de alarma (aumento del dolor, fiebre, secreción purulenta).
00004 Riesgo de infección secundaria a la úlcera y posible entrada de patógenos:
Resultados NOC: Indicadores:
- 0702 Severidad de la infección.
- 1103 Estado de la herida.
Intervenciones NIC:
6540 Control de infecciones.
3660 Cuidados de las heridas.
Actividades:
Mantener vendaje oclusivo y limpio.
Observar signos y síntomas asociados con infección local o sistémica como enrojecimiento, tumefacción, fiebre, malestar.
Controlar signos de infección y reportar cualquier cambio sospechoso.
Asegurar una correcta nutrición e hidratación para favorecer la regeneración tisular.
Promover la movilidad del paciente para evitar úlceras por presión y favorecer la circulación.
Mantener las normas de asepsia en cada cura.
CONCLUSIÓN
En este caso clínico, se presenta a una paciente diagnosticada con una úlcera vascular, una afección crónica que, en este contexto, se relaciona principalmente con problemas circulatorios en las extremidades inferiores, como insuficiencia venosa o arterial. A lo largo de la valoración de enfermería, se han identificado varios factores que contribuyen a la aparición y progresión de la úlcera, como antecedentes de enfermedades vasculares, hipertensión, obesidad y la falta de adherencia al tratamiento.
Durante el proceso de cuidado, se implementaron intervenciones específicas, entre las que destacan el control de la presión venosa, la educación sobre el autocuidado (como la elevación de las piernas, el uso de medias de compresión y el manejo adecuado de la higiene), y la mejora de la circulación sanguínea mediante técnicas adecuadas. Además, se enfatizó en la importancia de la colaboración interprofesional, trabajando junto al médico para ajustar el tratamiento farmacológico y, en caso necesario, el tratamiento quirúrgico.
El seguimiento ha sido esencial para monitorear la evolución de la úlcera, promoviendo la cicatrización y previniendo infecciones, lo cual ha mostrado resultados favorables. Se recomienda una evaluación periódica para detectar signos de complicaciones y mejorar la calidad de vida de la paciente.
En conclusión, la intervención de enfermería ha sido fundamental para el manejo de la úlcera vascular, promoviendo la autocuración, reduciendo riesgos de infección y mejorando la condición de la paciente mediante una atención integral. Sin embargo, la adherencia a los cuidados recomendados por la paciente es esencial para prevenir recurrencias y asegurar la sanación completa de la úlcera.
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