AUTORES
- Marta Fernández Marín. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
- Joan Marín Egea. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
- Javier Sierra Cremallé. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
- Lucía Romeo Arnal. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Zaragoza, España.
- Diego Moliner Manada. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Zaragoza, Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
- Aroa Calvo Sanjuan. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
RESUMEN
Chlamydia trachomatis es una bacteria intracelular obligada responsable de una de las infecciones de transmisión sexual bacterianas más frecuentes a nivel mundial. La infección afecta principalmente al aparato genital, aunque también puede localizarse en recto y faringe. Con frecuencia es asintomática, especialmente en mujeres, lo que favorece su transmisión y el desarrollo de complicaciones. Entre las principales manifestaciones se encuentran uretritis, cervicitis, proctitis y enfermedad inflamatoria pélvica. En los hombres puede producir epididimitis y proctitis. Las infecciones no tratadas en mujeres pueden ocasionar infertilidad, embarazo ectópico y dolor pélvico crónico. Durante el embarazo puede transmitirse al recién nacido y producir conjuntivitis y neumonía. El diagnóstico se realiza principalmente mediante pruebas de amplificación de ácidos nucleicos. El tratamiento se basa en antibióticos, siendo la doxiciclina una opción de primera elección en adultos no embarazados. La prevención requiere diagnóstico precoz, tratamiento de las parejas sexuales y utilización correcta del preservativo. Se presentan dos casos clínicos publicados que muestran complicaciones poco frecuentes de la infección por C. trachomatis.
PALABRAS CLAVE
Chlamydia trachomatis, infecciones por chlamydia, infecciones de transmisión sexual, enfermedad inflamatoria pélvica, infertilidad.
ABSTRACT
Chlamydia trachomatis is an obligate intracellular bacterium responsible for one of the most common bacterial sexually transmitted infections worldwide. Infection mainly affects the genital tract, although rectal and pharyngeal infections may also occur. Many infections are asymptomatic, particularly in women, facilitating transmission and increasing the risk of complications. Clinical manifestations include urethritis, cervicitis, proctitis, and pelvic inflammatory disease. In men, epididymitis and proctitis may occur. Untreated infection in women can lead to infertility, ectopic pregnancy, and chronic pelvic pain. During pregnancy, maternal infection can be transmitted to newborns and cause conjunctivitis or pneumonia. Diagnosis is mainly based on nucleic acid amplification tests. Treatment relies on antibiotics, with doxycycline being a first-line option for non-pregnant adults. Prevention requires early diagnosis, treatment of sexual partners, and consistent condom use. Two published clinical cases illustrating uncommon complications of C. trachomatis infection are presented.
KEY WORDS
Chlamydia trachomatis, chlamydia infections, sexually transmitted infections, pelvic inflammatory disease, infertility.
INTRODUCCIÓN
Chlamydia trachomatis es una bacteria intracelular obligada que constituye una causa frecuente de infección de transmisión sexual. La infección afecta principalmente al tracto genital, aunque también puede localizarse en el recto y la faringe¹. Una característica importante es que muchas personas permanecen asintomáticas, especialmente las mujeres, favoreciendo la transmisión y el diagnóstico tardío². Cuando no se trata, puede producir complicaciones reproductivas importantes, como enfermedad inflamatoria pélvica, embarazo ectópico e infertilidad¹. Su reconocimiento precoz permite iniciar tratamiento y prevenir complicaciones².
EPIDEMIOLOGÍA Y CLASIFICACIÓN:
La infección por C. trachomatis presenta una distribución mundial y afecta especialmente a personas jóvenes sexualmente activas. La OMS estimó 128,5 millones de nuevas infecciones entre adultos de 15 a 49 años en 2020³. La transmisión se produce principalmente mediante relaciones sexuales vaginales, anales u orales. La infección puede clasificarse según la localización en urogenital, rectal y orofaríngea. Determinados serovares producen linfogranuloma venéreo, mientras que otros están relacionados con infecciones genitales y oculares. La elevada proporción de infecciones asintomáticas constituye uno de los principales factores que favorecen su propagación².
MANIFESTACIONES CLÍNICAS HEMATOLÓGICAS:
La infección urogenital puede producir cervicitis, uretritis, disuria y secreción genital anormal, aunque una elevada proporción de pacientes no presenta síntomas². En las mujeres, la infección ascendente puede producir enfermedad inflamatoria pélvica, salpingitis, infertilidad, embarazo ectópico y dolor pélvico crónico⁴. En los hombres puede ocasionar uretritis, epididimitis y proctitis. Las infecciones rectales pueden ser asintomáticas o acompañarse de dolor, secreción y sangrado. Durante el embarazo puede producir transmisión neonatal, con conjuntivitis y neumonía en el recién nacido³. Las complicaciones dependen de la localización y del tiempo transcurrido hasta el diagnóstico⁴.
DIAGNÓSTICO:
El diagnóstico de C. trachomatis se realiza principalmente mediante pruebas de amplificación de ácidos nucleicos, consideradas las técnicas de elección por su elevada sensibilidad y especificidad⁵. Las muestras pueden obtenerse mediante exudado vaginal, cervical, uretral o rectal, así como mediante muestras de orina en determinadas circunstancias. Las técnicas moleculares permiten detectar infecciones que pueden permanecer asintomáticas. En pacientes con factores de riesgo se recomienda realizar cribado según las características individuales y las recomendaciones clínicas. Ante una infección confirmada también debe valorarse la realización de pruebas para otras infecciones de transmisión sexual². El diagnóstico precoz permite iniciar tratamiento y reducir la transmisión y las complicaciones reproductivas⁵.
TRATAMIENTO DE SOPORTE Y PREVENCIÓN DE COMPLICACIONES:
El tratamiento debe administrarse a todas las personas con infección confirmada. En adultos y adolescentes no embarazados, la doxiciclina constituye el régimen recomendado por las principales guías clínicas, mientras que la azitromicina puede utilizarse en determinadas situaciones⁶. Durante el embarazo se emplean esquemas específicos, siendo la azitromicina una de las opciones recomendadas por las guías internacionales⁶. Es fundamental tratar adecuadamente a las parejas sexuales para disminuir el riesgo de reinfección y transmisión. Los pacientes deben evitar las relaciones sexuales durante el periodo recomendado después del tratamiento y hasta que las parejas hayan sido tratadas. En las mujeres debe prestarse especial atención a los síntomas compatibles con enfermedad inflamatoria pélvica, debido al riesgo de secuelas reproductivas⁴. El seguimiento clínico permite detectar reinfecciones y reducir el riesgo de complicaciones⁶.
OPCIONES Y TERAPIAS INNOVADORAS:
El diagnóstico molecular continúa evolucionando mediante nuevas pruebas de amplificación de ácidos nucleicos y métodos que permiten realizar determinaciones en muestras obtenidas por los propios pacientes⁵. Las guías europeas más recientes recomiendan utilizar pruebas moleculares validadas y consideran la doxiciclina como tratamiento de primera línea en la mayoría de las infecciones por C. trachomatis⁷. La investigación también se dirige hacia nuevas estrategias preventivas, incluyendo el desarrollo de vacunas, ya que actualmente no existe una vacuna disponible para prevenir la infección³. La vigilancia epidemiológica permite conocer la distribución de la infección y orientar las estrategias de cribado. La detección precoz, el tratamiento de los casos y de sus parejas y la educación sexual continúan siendo las principales herramientas para reducir su transmisión. La investigación de nuevos métodos diagnósticos y preventivos puede contribuir a disminuir la elevada carga mundial de esta infección⁵˒⁷.
PRESENTACIÓN DE CASOS CLÍNICOS
CASO CLÍNICO 1: SÍNDROME DE FITZ-HUGH-CURTIS POR CHLAMYDIA TRACHOMATIS:
Mujer de 32 años que presentó dolor abdominal intenso localizado en el cuadrante superior derecho acompañado de secreción vaginal. Inicialmente había recibido tratamiento en otro centro sin mejoría. La combinación de síntomas abdominales y manifestaciones genitales llevó a considerar una complicación de la enfermedad inflamatoria pélvica. Los estudios permitieron establecer el diagnóstico de síndrome de Fitz-Hugh-Curtis asociado a infección por C. trachomatis. La paciente recibió tratamiento antibiótico y seguimiento posterior, con evolución favorable⁸.
CASO CLÍNICO 2: SEPSIS Y DISFUNCIÓN MIOCÁRDICA ASOCIADAS A ENFERMEDAD INFLAMATORIA PÉLVICA POR CHLAMYDIA TRACHOMATIS
Adolescente de 19 años con diabetes mellitus tipo 1 que desarrolló alteración brusca del estado mental y shock después de superar una cetoacidosis diabética. Las pruebas de imagen mostraron inflamación uterina y anexial, y la exploración ginecológica confirmó enfermedad inflamatoria pélvica. La paciente precisó intubación y soporte vasopresor y desarrolló una importante disfunción miocárdica biventricular. La prueba de amplificación de ácidos nucleicos de la secreción vaginal fue positiva para C. trachomatis y Trichomonas vaginalis, mientras que fue negativa para Neisseria gonorrhoeae. El caso evidencia que, aunque poco frecuente, la infección por C. trachomatis puede asociarse a cuadros sistémicos graves⁹.
DISCUSIÓN-CONCLUSIÓN
Chlamydia trachomatis constituye una de las infecciones de transmisión sexual bacterianas más importantes desde el punto de vista sanitario. Su elevada frecuencia y la gran proporción de infecciones asintomáticas favorecen la transmisión y dificultan la identificación precoz de los casos.
El diagnóstico mediante técnicas moleculares permite detectar la infección de forma rápida y fiable. El cribado de personas con riesgo elevado representa una herramienta importante para identificar casos asintomáticos y reducir las complicaciones.
En las mujeres, el diagnóstico y tratamiento precoz son especialmente importantes debido al riesgo de enfermedad inflamatoria pélvica, infertilidad y embarazo ectópico. En los hombres también deben identificarse y tratarse las infecciones para evitar complicaciones y transmisión a las parejas sexuales.
El tratamiento antibiótico adecuado consigue curar la infección en la mayoría de los pacientes. Sin embargo, el manejo no debe limitarse al paciente diagnosticado, sino que debe incluir la evaluación y tratamiento de las parejas sexuales cuando esté indicado.
Durante el embarazo resulta fundamental detectar y tratar la infección para reducir el riesgo de transmisión al recién nacido y de complicaciones obstétricas.
La prevención se basa principalmente en el uso correcto del preservativo, educación sexual, diagnóstico precoz, cribado de las personas con riesgo y tratamiento adecuado de los casos y sus parejas.
La coordinación entre atención primaria, ginecología, urología, microbiología, enfermería y salud pública favorece una atención integral y permite reducir la transmisión y las consecuencias a largo plazo de esta infección.
BIBLIOGRAFÍA
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