- Alexandra Marco Bernad. Diplomada en Enfermería. Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Laura Larena Fernández. Diplomada en Enfermería. Servicio de Neonatos del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Noelia Lafuente Carrasco. Graduada en Enfermería. Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Ainhoa Leticia González Esgueda. Diplomada en Enfermería. Servicio de Urgencias del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Romina Andrea Ghimes Croitoru. Graduada en Enfermería. Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Sabrina Gil Navarro. Diplomada en Enfermería. Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
RESUMEN
La infección por Chlamydia trachomatis representa la enfermedad de transmisión sexual bacteriana más frecuente en España y Europa. Su curso habitualmente asintomático, junto a su alta incidencia en población joven, dificulta la detección precoz y facilita su propagación. Este monográfico ofrece una actualización centrada en el contexto español desde la perspectiva enfermera, analizando su evolución epidemiológica reciente, que muestra un aumento sostenido de casos, incluso en franjas de edad tradicionalmente menos afectadas como mayores de 45 años. Se abordan aspectos esenciales para la práctica profesional de enfermería, incluyendo el cribado, la educación sexual, la prevención primaria y el acompañamiento terapéutico. La implicación del colectivo enfermero, tanto en atención primaria como hospitalaria y comunitaria, es clave para reducir la carga de esta infección y mejorar las estrategias de salud pública dirigidas a las ITS.
PALABRAS CLAVE
Chlamydia trachomatis, infecciones de transmisión sexual, epidemiología, educación sexual, enfermería comunitaria, prevención, España y Europa.
ABSTRACT
Chlamydia trachomatis is the most frequently reported bacterial sexually transmitted infection (STI) in Spain and Europe. Its often asymptomatic nature and high incidence among young people hinder early detection and facilitate transmission. This monographic review provides an update from a nursing perspective, focusing on the Spanish context. It analyzes recent epidemiological trends highlighting a sustained increase in cases, including among older age groups traditionally considered at lower risk. Key aspects relevant to nursing practice are addressed, such as screening strategies, sexual health education, primary prevention, and therapeutic support. Nurses play a central role in the comprehensive management of this infection, contributing significantly to public health efforts aimed at reducing its incidence and long-term consequences.
KEY WORDS
Chlamydia trachomatis, sexually transmitted infections, epidemiology, sexual education, community nursing, prevention, Spain and Europe.
DESARROLLO DEL TEMA
La infección por Chlamydia trachomatis es la enfermedad de transmisión sexual (ETS) bacteriana más notificada en Europa y en España, con una incidencia creciente en los últimos años, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes. Esta infección, a menudo asintomática, puede pasar desapercibida y conducir a complicaciones graves como enfermedad inflamatoria pélvica, infertilidad o embarazo ectópico en mujeres y epididimitis en hombres.
El aumento de su prevalencia está asociado a múltiples factores: inicio temprano de las relaciones sexuales, baja percepción del riesgo, ausencia de síntomas, falta de cribado sistemático y escasa educación afectivo-sexual. La mayoría de los casos se concentran en personas menores de 30 años, grupo que presenta además una elevada tasa de reinfección.
Desde el ámbito de la salud pública, Chlamydia trachomatis constituye una prioridad en estrategias de prevención y diagnóstico precoz.
El sistema sanitario y, en particular el colectivo enfermero, desempeña un papel fundamental en la identificación de casos, educación sexual, seguimiento y acompañamiento terapéutico.
Este monográfico tiene como objetivo actualizar el conocimiento sobre esta infección en el contexto español, describir su epidemiología reciente, revisar aspectos críticos y de abordaje y destacar el papel de la enfermería como eje clave para la prevención y el control de la misma.
EPIDEMIOLOGÍA RECIENTE EN ESPAÑA:
En los últimos años, España ha experimentado un aumento notable en los casos de infección por Chlamydia trachomatis. Según el informe “Vigilancia Epidemológica de las ITS en España, 2023” del Instituto de Salud Carlos III, esta infección ha crecido en promedio un 20,7% anual entre 2016 y 20231. En 2023 se notificaron 36.983 casos, con una tasa de incidencia de 78,90 casos por 100.000 habitantes2.
El perfil demográfico refleja que la Chlamydia trachomatis afecta principalmente a personas jóvenes, especialmente aquellas menores de 25 años, aunque también se observa un rango amplio de edades con incidencia creciente3. Durante el período 2016-2022, la tasa de incidencia pasó de aproximadamente 18,06/100.000 habitantes en 2016 a 62,38/100.000 habitantes en 2022, en las comunidades autónomas con vigilancia sistemática3.
Las disparidades regionales son marcadas: en 2022, Cataluña reportó 162,92 casos por 100.000 habitantes, Navarra 111,34, País Vasco 101,00. Por contraste, regiones como Aragón, Extremadura y Castilla – La Mancha presentaban tasas mucho menores3.
Respecto al sexo y edad, la mediana de edad al diagnóstico fue de 27 años, siendo las mujeres diagnosticadas más jóvenes que los hombres (24 vs 30 años aproximadamente)3. Si bien la mayor incidencia de Chlamydia trachomatis continúa concentrándose en adolescentes y adultos jóvenes, los datos más recientes del Instituto Carlos III muestran que los grupos de mayor edad también registran un crecimiento estadísticamente significativo de casos. En 2023, el grupo de 55 años o más representó aproximadamente un 2,4% del total de casos notificados (874 casos), y la tendencia de aumento anual (PAC) incluye a todos los rangos etarios, con incrementos observados incluso en personas mayores de 45 años4. Este hallazgo pone de manifiesto la necesidad de ampliar las estrategias de cribado y prevención, incluyendo también a la población de edad avanzada.
CLÍNICA Y DIAGNÓSTICO:
La infección por Chlamydia trachomatis suele cursar de forma asintomática en hasta el 70-80% de las mujeres y el 50% de los hombres, lo que dificulta su detección precoz y favorece su transmisión silenciosa5. Cuando se manifiesta, los síntomas suelen ser inespecíficos o leves y varían según el sexo y la localización anatómica.
En mujeres, puede producir flujo vaginal anormal, disuria, sangrado intermenstrual o postcoital, dolor pélvico y, en casos no tratados, evolución hacia la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP). En hombres, se presenta con secreción uretral, disuria, dolor testicular o inflamación del epidídimo. También pueden aparecer síntomas rectales en relaciones anales receptivas o conjuntivitis por autoinoculación5.
El cribado oportuno en población sexualmente activa, especialmente menores de 25 años y personas con prácticas sexuales de riesgo, es clave para la detección precoz6. Las pruebas diagnósticas de elección son las técnicas de amplificación de ácidos nucleicos (NAAT: Nucleic Acid Amplification Test), que ofrecen alta sensibilidad y especificidad. Estas pueden realizarse mediante muestra de orina o exudado genital, rectal o faríngeo, según el tipo de práctica sexual6.
PREVENCIÓN Y EDUCACIÓN SEXUAL:
La prevención de la infección por Chlamydia trachomatis debe abordarse desde una estrategia integral que combine intervenciones educativas, promoción del cribado, accesibilidad a pruebas diagnósticas y tratamiento adecuado en los casos detectados. La prevención primaria se basa fundamentalmente en la educación afectivo-sexual desde etapas tempranas, con información veraz y adaptada a la edad sobre las ITS, el uso del preservativo, la toma de decisiones informadas y las dinámicas de relaciones seguras.
Numerosos estudios han evidenciado que las campañas de sensibilización escolar, comunitaria o en redes sociales, tienen impacto positivo en el conocimiento y en la modificación de conductas de riesgo7. Sin embargo, en España, persisten desigualdades territoriales en la implantación de programas sistemáticos de educación sexual, lo que limita su eficacia a nivel poblacional.
La implantación de la figura de la enfermera escolar en algunos colegios y centros integrados se ha consolidado en distintos contextos internacionales como un agente clave de promoción de la salud sexual y reproductiva en adolescentes. Estudios recientes muestran que su participación en programas educativos dentro del ámbito escolar, mejora el conocimiento sobre las ITS y favorece actitudes protectoras en jóvenes8. Aunque, como hemos dicho anteriormente, la desigualdad entre autonomías debe ponerse en el foco para la mejora de la prevención primaria a nivel nacional.
La prevención primaria de Chlamydia trachomatis en España se apoya también en programas educativos oficiales y autonómicos dirigidos al ámbito escolar. La Ley Orgánica de Educación 3/2020 (LOMLOE) establece la inclusión de contenidos de educación afectivo-sexual como parte del currículo transversal en Primaria y Secundaria, e impone a los centros la integración de medidas para la igualdad y educación sexual en sus proyectos educativos9. En autonomías como la Comunidad Valenciana se ha impulsado la Guía de Educación Sexual Integral para todas las etapas educativas10. En Asturias, el programa “Ni ogros ni princesas” ofrece en los institutos talleres de educación en sexualidades, coordinándose con servicios de salud escolar11. La Fundación para la mejora de la Vida y Educación Emocional (FMYV) desarrolla programas de educación afectivo-sexual y prevención de la violencia sexual en la infancia y adolescencia12. Otras iniciativas como el Programa de Sexología Al-Garaia también realizan formación docente y talleres escolares con enfoque de Educación sexual Integral13.
En este contexto, la intervención enfermera es crucial: desde la atención primaria, salud sexual y reproductiva, unidades de ITS o centros educativos, las enfermeras pueden desarrollar programas de educación, asesoramiento, cribado oportuno y seguimiento clínico, contribuyendo de forma directa a la reducción de la incidencia y las complicaciones derivadas de esta infección.
Los datos presentados reflejan una realidad preocupante en España: la infección por Chlamydia trachomatis mantiene una tendencia ascendente sostenida en la última década, especialmente entre la población joven. Esta tendencia se sustenta en factores que hemos señalado gracias a la literatura consultada, como el inicio temprano en la actividad sexual, la escasa percepción del riesgo entre adolescentes y jóvenes adultos y la aplicación desigual en los programas de educación sexual en el ámbito escolar nacional.
La elevada proporción de casos asintomáticos dificulta la detección precoz y contribuye a la transmisión de la infección. Pese a disponer de técnicas diagnósticas altamente sensibles, como las NAAT, su uso no está generalizado en la práctica clínica diaria, por lo que se retrasa el tratamiento y favorece la aparición de complicaciones como la enfermedad inflamatoria pélvica o la infertilidad.
Un hallazgo relevante, es el incremento sostenido también en personas mayores de 45 años, un grupo tradicionalmente menos considerado en las estrategias de cribado. Este fenómeno obliga a replantear las intervenciones preventivas (que hasta ahora se han focalizado en población joven), e incluir también a adultos de edad intermedia y avanzada.
En cuanto a la prevención, si bien existen avances normativos que promueven la educación afectivo-sexual en el sistema educativo, su implementación es todavía heterogénea entre las comunidades autónomas. Programas escolares bien diseñados han demostrado eficacia, pero requieren mayor estabilidad institucional y participación activa del personal sanitario.
En este contexto, el colectivo enfermero se posiciona como una figura clave en el abordaje integral de la infección. Su papel en el cribado, la educación en salud sexual y el acompañamiento terapéutico es fundamental para contener la expansión de Chlamydia trachomatis y minimizar sus consecuencias clínicas y sociales. Potenciar su presencia en entornos comunitarios, especialmente educativos, puede ser determinante para mejorar los resultados en salud sexual a nivel poblacional.
CONCLUSIÓN
La infección por Chlamydia trachomatis representa un desafío creciente para la salud pública en España, con una incidencia en ascenso sostenido y una alta prevalencia en población joven. La combinación de factores como la asintomaticidad, el inicio precoz de las relaciones sexuales y la insuficiencia de programas de educación afectivo-sexual uniformes y consolidadas, favorecen la propagación de la infección y limitan su control.
Los datos actuales confirman además un aumento no despreciable de los casos en personas mayores de 45 años, lo que subraya la necesidad de adoptar una perspectiva más amplia e inclusiva en las estrategias de prevención y cribado.
En este contexto, la figura de la enfermería se reafirma como agente esencial en la detección precoz, el asesoramiento en salud sexual, la implementación de programas educativos y el acompañamiento terapéutico de los pacientes. Reforzar su rol, junto con el desarrollo de protocolos claros y la consolidación de políticas efectivas, es imprescindible para frenar la expansión de esta infección y minimizar sus consecuencias a largo plazo.
BIBLIOGRAFÍA
- Instituto de Salud Carlos III. Vigilancia Epidemiológica de las Infecciones de Transmisión Sexual en España, 2023. Madrid: CNE-ISCIII, 2024. Disponible en: https://www.isciii.es
- Ministerio de Sanidad. Enfermedades de transmisión sexual: Datos 2023. Madrid: Gobierno de España, 2024.
- CNE-ISCIII. Sistema de información sobre las enfermedades transmisibles. Datos consolidados 2016-2022. Disponible en: https://cne.iscii.es
- Instituto Carlos III. Análisis por grupos de edad y tendencia PAC. ITS 2023. Informe técnico complementario.
- Workowski KA, Bachmann LH, Chan PA, Johnston CM, Muzny CA, Park I, et al. Sexually Transmitted Infections Treatment Guidelines, 2021. MMWR Recomm Rep. 2021,70(4):1-187.
- Centers of Disease Control and Prevention. Screening Recommendations for Chlamydia trachomatis. Atlanta: CDC,2022. Disponible en: https://www.cdc.gov
- Fonner VA, Amstrong KS, Kennedy CE, O’Reilly KR, Sweat MD. School based sex education and HIV prevention in low-and middle-income countries: a systematic review and meta-analysis. PloS One. 2014,9(3):e89692.
- “Arriagada C, Castro R, Morales C. Intervenciones de enfermería en la educación sexual de adolescentes: revisión de alcance. Enfermería: Cuidados Humanizados. 2023:12(2):1-20. Disponible en: https://www.scielo.edu.uy/pdf/ech/v12n2/en_2393-6606-ech-12-02-e3278.pdf
- España. Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica de Educación (LOMLOE). Boletín Oficial del Estado, nº340, 30 de diciembre de 2020.
- Generalitat Valenciana. Guía de Educación Sexual Integral. Educación y Derechos sexuales. Valencia: Consellería d’Educació, 2022.
- Gobierno del Principado de Asturias. Programa educativo “Ni ogros ni princesas”. Consejería de Salud, 2023.
- Fundación FMYV. Educación afectivo-sexual y prevención de violencia sexual en jóvenes. Madrid: Fundación Mejora de la Vida y Educación Emocional, 2023.
- Asociación Al-Garaia. Educación Sexual Integral en contextos escolares. País Vasco: Al-Garaia, 2022.