AUTORES
- Alba Alares Montesinos. Diplomada en Enfermería. Atención Primaria. Huesca, España.
- Carlos Sánchez Allueva. Graduado en Enfermería. Atención Primaria. Departamento de Sagunto. Valencia, España.
- María Cristina Sáenz Martínez-Portillo. Diplomada en Enfermería. Unidad de ICTUS. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Mónica Anicuta Hila. Diplomada en Enfermería. Atención Primaria. Calatayud, Zaragoza, España.
- Ana Belén Piedrafita Embid. Diplomada en Enfermería. Unidad de Neumología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
RESUMEN
El impétigo es una infección bacteriana superficial de la piel, común especialmente en niños, aunque puede afectar a personas de cualquier edad.
Aunque generalmente es leve, el impétigo puede llevar a complicaciones si no se trata, como infecciones cutáneas más severas o problemas renales en casos raros.
La educación sobre el impétigo y su manejo es crucial para controlar su propagación y minimizar su impacto en la salud infantil.
PALABRAS CLAVE
Impétigo, bacteria, piel, staphylococcus.
ABSTRACT
Impetigo is a superficial bacterial infection of the skin, common especially in children, although it can affect people of any age.
Although usually mild, impetigo can lead to complications if left untreated, such as more severe skin infections or kidney problems in rare cases.
Education about impetigo and its management is crucial to control its spread and minimize its impact on children’s health.
KEY WORDS
Impetigo, bacteria, skin, staphylococcus.
DESARROLLO DEL TEMA
El impétigo es la infección cutánea bacteriana más común en niños de dos a cinco años. Está causada principalmente por las bacterias: Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes.
Existen dos tipos principales de impétigo, cada uno con características y presentaciones diferentes:
– Impétigo No ampolloso: Es la forma más común y suele manifestarse con vesículas o pústulas dispuestas en racimos que se rompen y desarrollan una costra melicérica, exudado desde la base de la lesión, sobre las lesiones. Las más pequeñas pueden evolucionar a placas costrosas más grandes.
A menudo se encuentra en la cara, alrededor de la nariz y la boca, y en áreas expuestas de la piel.
– Impétigo ampolloso: es similar, pero las vesículas suelen agrandarse rápidamente formando ampollas. Las ampollas se rompen y pueden dejar áreas húmedas y rojas que quedan expuestas para luego cubrirse con una costra melicérica delgada1.
Las llagas suelen aparecer 10 días después de la exposición a las bacterias estreptococos del grupo A. Incluyen llagas rojas que pican, y que se abren y supuran líquido transparente o pus durante algunos días. Pueden producir en cualquier parte del cuerpo, pero afecta con mayor frecuencia la piel expuesta. Se encuentran más comúnmente en la parte superior del torso y en áreas que están en contacto con ropa o pañales.
El diagnóstico diferencial entre ambas presentaciones es muy difícil. El 50% de los casos de impétigo son de etiología mixta.
El impétigo es un problema común en niños, y puede ser especialmente preocupante por varias razones:
– El impétigo es altamente contagioso y se propaga a través del contacto directo con una persona infectada o al tocar superficies y objetos contaminados. Se propaga fácilmente en entornos donde hay contacto cercano, como escuelas y guarderías. Esto puede llevar a brotes rápidos entre los niños.
– Aunque generalmente no es grave, el impétigo puede causar incomodidad y picazón, lo que puede afectar la calidad de vida del niño.
– Estigmatización Social: Las lesiones visibles pueden causar ansiedad o vergüenza en los niños, lo que podría afectar su autoestima y sus interacciones sociales.
– Reacciones emocionales: Los niños pueden sentirse frustrados o molestos por el tratamiento y la necesidad de evitar el contacto con otros mientras están infectados.
-Dificultad para Diagnosticar: A veces, los síntomas del impétigo pueden confundirse con otras afecciones cutáneas, lo que puede llevar a un diagnóstico tardío y a la propagación de la infección.
– Costos Económicos: El tratamiento del impétigo, así como las ausencias escolares, pueden generar costos económicos tanto para las familias como para las instituciones educativas. Esto incluye gastos médicos y la necesidad de cubrir el tiempo que los niños faltan a la escuela.
– La falta de conocimiento sobre el impétigo y su prevención puede contribuir a la propagación de la enfermedad. Es fundamental educar a padres, maestros y niños sobre los síntomas y las medidas de prevención.
– Acceso a Atención Médica: En algunas comunidades, el acceso a servicios de salud adecuados puede ser limitado, lo que dificulta el diagnóstico y tratamiento oportuno del impétigo
La atención a estos problemas es esencial para controlar el impétigo y minimizar su impacto en la salud pública y el bienestar de los niños.
La intervención temprana y la educación son clave para manejar el impétigo en niños y minimizar su impacto.
Mantener una buena higiene personal, como lavarse las manos frecuentemente, cortarse las uñas y mantener la higiene Enseñar a los niños a lavarse las manos con frecuencia y a no tocarse la cara. Evitar compartir toallas, sábanas y otros objetos personales. Cubrir las lesiones para prevenir la propagación.
Informar a padres y maestros sobre los síntomas para una detección temprana. Organizar charlas informativas para padres y estudiantes sobre el impétigo, su prevención y manejo.
Buscar atención médica al primer signo de impétigo para iniciar el tratamiento lo antes posible.
La Mupirocina es el tratamiento de elección para lesiones limitadas y se aplica directamente sobre las áreas afectadas. Se debe limpiar adecuadamente la zona para eliminar las costras en la medida de lo posible y aplicar la crema dos o tres veces al día durante 5 a 10 días. También el Ácido fusídico puede ser eficaz y se utiliza de manera similar.
Es fundamental hacer un seguimiento para asegurarse de que el tratamiento está siendo efectivo y para ajustar la terapia si no se observa mejoría.
Pueden ser necesarios antibióticos orales (p. ej., dicloxacilina o cefalexina) en pacientes inmunocomprometidos, que tienen lesiones de impétigo extensas o resistentes2.
Si el impétigo no se trata, las bacterias pueden penetrar más profundamente en la piel, provocando infecciones como celulitis o fascitis necrotizante, que pueden requerir tratamiento más intensivo. En casos raros, el impétigo causado por Streptococcus pyogenes puede llevar a glomerulonefritis postestreptocócica, una inflamación de los riñones que puede afectar su función.
Las lesiones severas o recurrentes pueden dejar cicatrices permanentes en la piel, especialmente si hay rascado o si las lesiones no se manejan adecuadamente. Puede extenderse a las capas más profundas de la piel, causando celulitis, que se presenta con enrojecimiento, hinchazón y dolor en la zona afectada3.
CONCLUSIONES
El impétigo es una infección cutánea común en niños que, aunque generalmente es leve, puede tener consecuencias significativas si no se trata adecuadamente. Su alta contagiosidad y la posibilidad de afectar la autoestima y la vida social de los niños lo convierten en un problema relevante1.
La prevención a través de una buena higiene, la educación sobre los síntomas y la búsqueda de atención médica temprana son esenciales para controlar la propagación de esta infección. Con un manejo adecuado, los niños pueden recuperarse rápidamente y minimizar el impacto del impétigo en su vida diaria. La colaboración entre padres, educadores y profesionales de la salud es clave para garantizar el bienestar de los más pequeños2,3.
BIBLIOGRAFÍA
- Taberner Pazos B, Fernandez Gonzalez MC, Gonzalez Torres MD. Impétigo ampolloso: presentación clínica y tratamiento. Rev Pediatr Aten Primaria.2021. 23:391-395
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