Cicatrices de acné: opciones terapéuticas según tipo de cicatriz

24 marzo 2026

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.56.47.001

 

 

AUTORES

  1. Melanie Francisca Rosero Obando. Médico General, Universidad Central del Ecuador, Médico General, https://orcid.org/0009-0006-8181-498X
  2. Katerin Alejandra Mejía Barros. Médica Cirujana, Universidad Técnica de Manabí, Médico Ocupacional, https://orcid.org/0009-0009-9430-6273, Santo Domingo, Ecuador.
  3. Edgar Sebastián Orbea Ramos. Médico General UNIANDES, Médico Rural MSP CS, Médico Estético Independiente, https://orcid.org/0009-0000-3825-8638, Ambato, Ecuador.
  4. Viviana Elizabeth Guarco Merchán. Médica Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, https://orcid.org/0009-0008-0083-2567, Guayaquil, Ecuador.

 

RESUMEN

Introducción: El acné vulgaris es una dermatosis inflamatoria crónica con una alta prevalencia mundial. Una de sus secuelas más temidas es la formación de cicatrices, las cuales generan un profundo impacto psicosocial, afectando la autoestima y la calidad de vida de los pacientes.

Objetivo: Revisar y sintetizar la evidencia científica actual sobre la fisiopatología, clasificación y, de manera primordial, las opciones terapéuticas de las cicatrices de acné, proponiendo un abordaje individualizado basado en la morfología de la cicatriz.

Métodos: Se llevó a cabo una búsqueda bibliográfica exhaustiva en las bases de datos PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science y Google Scholar, priorizando artículos publicados entre 1990 y 2025. Se utilizaron términos MeSH y operadores booleanos para filtrar ensayos clínicos, metaanálisis y revisiones sistemáticas.

Resultados: La evidencia demuestra que el tratamiento óptimo requiere una clasificación morfológica precisa (pica-hielo, furgón, onduladas, hipertróficas o queloides). El abordaje moderno se basa en terapias combinadas: la técnica CROSS y la escisión para cicatrices en pica-hielo; la subcisión y bioestimuladores para las cicatrices onduladas; y los dispositivos basados en energía (láseres fraccionados ablativos y no ablativos, radiofrecuencia con microagujas) como pilares transversales para la remodelación del tejido.

Conclusiones: El manejo de las cicatrices de acné ha evolucionado hacia un enfoque multimodal. La gestión de las expectativas del paciente y la combinación de técnicas sinérgicas son fundamentales para optimizar los resultados estéticos y minimizar el tiempo de inactividad o las complicaciones, especialmente en fototipos altos.

PALABRAS CLAVE

Acné vulgar, cicatriz, terapias por láser, subcisión, ácido tricloroacético, estética cutánea.

ABSTRACT

Introduction: Acne vulgaris is a chronic inflammatory dermatosis with a high global prevalence. One of its most dreaded sequelae is the formation of scars, which generate a profound psychosocial impact, affecting patients’ self-esteem and quality of life.

Objective: To review and synthesize current scientific evidence on the pathophysiology, classification, and primarily, the therapeutic options for acne scars, proposing an individualized approach based on scar morphology.

Methods: A comprehensive literature search was conducted in PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science, and Google Scholar databases, prioritizing articles published between 1990 and 2025. MeSH terms and Boolean operators were utilized to filter clinical trials, meta-analyses, and systematic reviews.

Results: Evidence shows that optimal treatment requires precise morphological classification (ice pick, boxcar, rolling, hypertrophic, or keloid). The modern approach relies on combination therapies: the CROSS technique and excision for ice pick scars; subcision and biostimulators for rolling scars; and energy-based devices (ablative and non-ablative fractional lasers, microneedling radiofrequency) as transversal pillars for tissue remodeling.

Conclusions: The management of acne scars has evolved into a multimodal approach. Managing patient expectations and combining synergistic techniques are fundamental to optimizing aesthetic outcomes and minimizing downtime or complications, especially in higher skin phototypes.

KEY WORDS

Acne vulgaris, cicatrix, laser therapy, subcision, trichloroacetic acid, skin esthetics.

INTRODUCCIÓN

El acné vulgaris es una de las patologías dermatológicas más prevalentes a nivel global, afectando aproximadamente al 80-90% de los adolescentes y adultos jóvenes1. Aunque a menudo se percibe como una afección transitoria, la inflamación prolongada y la alteración de la unidad pilosebácea pueden derivar en daños estructurales permanentes en la dermis, manifestándose como cicatrices postacné. Diversos estudios epidemiológicos sugieren que hasta el 47% de los pacientes con acné activo desarrollarán algún grado de cicatrización, una secuela que no solo altera la arquitectura cutánea, sino que conlleva una morbilidad psicosocial significativa, incluyendo altas tasas de ansiedad, aislamiento social y depresión clínica2.

Históricamente, el manejo de estas lesiones representaba un desafío monumental debido a la limitación tecnológica y la alta incidencia de efectos adversos (como la hiperpigmentación postinflamatoria) en fototipos oscuros. No obstante, las últimas tres décadas han sido testigos de una revolución en la dermatología cosmética y correctiva. El paradigma actual se aleja de la monoterapia y abraza un enfoque algorítmico e individualizado, donde la selección de la modalidad terapéutica está intrínsecamente ligada al subtipo morfológico de la cicatriz (atrófica o hipertrófica) y a las características fenotípicas del paciente3.

El propósito de esta revisión narrativa es consolidar el estado del arte respecto a las opciones terapéuticas disponibles para el tratamiento de las cicatrices de acné, delineando un mapa de ruta clínico basado en la evidencia científica más reciente.

MÉTODO

METODOLOGÍA DE BÚSQUEDA BIBLIOGRÁFICA:

Para la elaboración de este artículo de revisión narrativa, se diseñó una estrategia de búsqueda bibliográfica estructurada en las principales bases de datos biomédicas: PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science y Google Scholar. El rango temporal de la búsqueda abarcó desde enero de 1990 hasta marzo de 2025, con el objetivo de capturar tanto los tratamientos clásicos consolidados como las innovaciones tecnológicas emergentes.

Se emplearon los siguientes términos MeSH (Medical Subject Headings) y palabras clave en diversas combinaciones mediante operadores booleanos (AND, OR): «Acne Vulgaris/complications», «Cicatrix/therapy», «Cicatrix/classification», «Laser Therapy», «Dermal Fillers», «Microneedling», «Chemexfoliation», y «Platelet-Rich Plasma».

Criterios de inclusión: artículos en inglés o español, ensayos clínicos aleatorizados (ECA), estudios de boca dividida (split-face), revisiones sistemáticas, metaanálisis en red y guías de consenso clínico. Se excluyeron reportes de casos aislados sin relevancia estadística significativa y artículos que no especificara el tipo de cicatriz evaluada. De los artículos recuperados, se seleccionaron los 20 más pertinentes, verificables y de mayor rigor metodológico para fundamentar el manuscrito.

FISIOPATOLOGÍA:

La génesis de la cicatriz de acné es el resultado de una alteración en el proceso natural de curación de heridas cutáneas tras una inflamación folicular intensa. La fisiopatología se desencadena por la hiperqueratinización folicular, el aumento de la secreción sebácea y la colonización proliferativa de Cutibacterium acnes (anteriormente Propionibacterium acnes). Esta bacteria induce una cascada inmunológica severa mediante la activación de los receptores tipo Toll (TLR-2) en monocitos y neutrófilos, lo que promueve la liberación de citocinas proinflamatorias (IL-1, IL-8, TNF-alfa) y enzimas líticas4.

La magnitud y duración de esta inflamación determinan el destino del tejido. La rotura del infundíbulo folicular libera queratina, sebo y bacterias a la dermis circundante, exacerbando la respuesta inflamatoria. Durante la fase de resolución, los macrófagos y fibroblastos intentan reparar el daño tisular.

El desequilibrio en la matriz extracelular (MEC) define el tipo de cicatriz:

  • Cicatrices atróficas: Representan el 80-90% de los casos. Se producen por una respuesta lítica exagerada donde las metaloproteinasas de matriz (MMPs) degradan el colágeno y la elastina más rápido de lo que los fibroblastos pueden sintetizarlos. El resultado es una pérdida neta de tejido conectivo dérmico o subcutáneo5.
  • Cicatrices hipertróficas y queloides: Ocurren en una minoría de pacientes (con predisposición genética o topográfica, como el pecho y la mandíbula). Se caracterizan por una respuesta de curación aberrante con disminución de la actividad de las colagenasas y una super producción de colágeno fibrilar por parte de miofibroblastos hiperactivos, resultando en una ganancia neta de tejido6.

 

PRESENTACIÓN CLÍNICA:

El reconocimiento morfológico exacto es el pilar fundamental para el éxito terapéutico. Las cicatrices postacné se clasifican globalmente en maculares, atróficas e hipertróficas/queloides. El sistema de clasificación más aceptado para las cicatrices atróficas, que condicionan la mayor parte de las consultas, fue propuesto por Jacob et al., y posteriormente refinado en la práctica clínica. 3

  • Cicatrices en pica-hielo (Ice pick): Tractos epiteliales estrechos (menores a 2 mm de diámetro), en forma de «V», fuertemente delimitados, que se extienden profundamente en la dermis reticular o incluso en el tejido subcutáneo. Su profundidad las hace refractarias a las terapias de rejuvenecimiento superficial.
  • Cicatrices en furgón (Boxcar): Depresiones redondas u ovaladas (1 a 4 mm de diámetro) con bordes verticales muy marcados, en forma de «U». No se estrechan hacia la base. Pueden ser superficiales (0.1 – 0.5 mm) o profundas (mayores a 0.5 mm).
  • Cicatrices onduladas (Rolling): Depresiones amplias (generalmente mayores a 4 mm), de bordes suaves y no definidos, que confieren a la piel una apariencia de «montañas y valles». Son el resultado de bandas fibróticas anormales que anclan la dermis a la hipodermis, traccionando la superficie epidérmica hacia abajo.7
  • Eritema macular e Hiperpigmentación postinflamatoria (HPI): Aunque técnicamente no son cicatrices estructurales, son alteraciones del color cutáneo secundarias al daño vascular (eritema) o depósito de melanina (HPI), muy comunes tras la resolución de la lesión aguda, especialmente en fototipos III-VI de Fitzpatrick8.

 

ABORDAJE DIAGNÓSTICO:

El diagnóstico clínico es predominantemente visual y táctil. Se requiere una iluminación óptima (idealmente luz tangencial) para acentuar las sombras y delimitar las depresiones. Es imperativo estirar la piel (prueba de distensibilidad): las cicatrices onduladas suelen aplanarse y desaparecer temporalmente al traccionar la piel, confirmando la presencia de tractos fibróticos subcutáneos, mientras que las pica-hielo y furgón profundo mantienen su arquitectura.

Para estandarizar la severidad, se recomienda el uso del Sistema Cualitativo Global de Evaluación de Cicatrices de Goodman y Baron9.

Véase tabla 1 en anexos clasificación cualitativa de Goodman y Baron.

En la investigación moderna, el abordaje diagnóstico se ha sofisticado mediante el uso de Tomografía de Coherencia Óptica (OCT) y ecografía cutánea de alta frecuencia (20-50 MHz), permitiendo una medición objetiva del grosor epidérmico/dérmico y la evaluación de la arquitectura vascular y colagénica antes y después de las intervenciones terapéuticas10.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL:

El clínico debe ser cauto al diferenciar las cicatrices de acné de otras entidades que pueden imitar su presentación. Las cicatrices de varicela suelen ser más grandes, monomórficas (tipo furgón superficial) y de distribución generalizada. Los poros dilatados (patulosos) pueden confundirse con cicatrices en pica-hielo en la región nasal y malar media. La rosácea fimatosa o pápulo-pustulosa severa puede dejar irregularidades texturales y eritema persistente. Asimismo, traumatismos faciales previos, infecciones por Staphylococcus aureus o Leishmania deben considerarse en el interrogatorio clínico, ya que su tejido fibroso responde de forma diferente a ciertas energías lumínicas.

ESTRATEGIAS TERAPÉUTICAS:

El tratamiento debe ser secuencial, polifacético y estrictamente adaptado al fenotipo de cicatriz predominante. La resolución del acné activo es un prerrequisito absoluto antes de iniciar terapias de revisión de cicatrices atróficas severas.

Manejo de cicatrices atróficas en Pica-hielo (Ice pick):

Debido a su profundidad, los láseres tradicionales no penetran lo suficiente sin causar necrosis térmica severa.

  • Técnica CROSS (Reconstrucción Química de Cicatrices Cutáneas): Consiste en la aplicación focalizada de altas concentraciones de Ácido Tricloroacético (TCA) al 70-100% directamente en el fondo de la cicatriz mediante un palillo de madera o aguja fina. Esto induce una necrosis coagulativa local seguida de neocolagénesis intensa, empujando el fondo de la cicatriz hacia la superficie. Estudios reportan mejoras superiores al 70% tras 3 a 6 sesiones11.
  • Escisión en sacabocados (Punch excision): Utilizando un punch de biopsia (1.5 – 2 mm) que coincida con el diámetro de la cicatriz. Se extirpa el tracto fibrótico y se cierra con sutura o pegamento tisular, convirtiendo una cicatriz deprimida en una línea plana fina y estética.

 

Manejo de cicatrices en Furgón (Boxcar):

  • Láseres fraccionados ablativos (CO2 10600 nm y Er:YAG 2940 nm): Son el estándar de oro para cicatrices en furgón superficiales y medias. A diferencia de los láseres ablativos puros, la tecnología fraccionada crea Zonas Microtérmicas de Tratamiento (MTZ), dejando tejido sano circundante que acelera la reepitelización. El láser de CO2 penetra más profundamente induciendo mayor contracción tisular, mientras que el Er:YAG tiene mayor afinidad por el agua, generando ablación «fría» con menor eritema residual. Se ha demostrado que mejoran la textura en un 50-75%12.
  • Elevación en sacabocados (Punch elevation): Para cicatrices en furgón profundas con bases no fibróticas. Se secciona el borde cilíndrico de la cicatriz y se eleva el tapón de tejido central para igualarlo con la epidermis circundante, fijándose en su lugar.

 

Manejo de cicatrices Onduladas (Rolling):

La presencia de anclajes fibrosos subdérmicos obliga a liberar esta tensión antes de intentar cualquier rejuvenecimiento epidérmico.

  • Subcisión (Cirugía subcutánea sin incisión): Mediante el uso de una aguja hipodérmica (ej. Nokor) o cánulas de punta roma insertadas tangencialmente bajo la dermis, se rompen mecánicamente las bandas fibróticas traccionantes. La acumulación de sangre post-traumática (microhematoma) previene la readhesión y sirve como matriz para la formación de nuevo colágeno. Es el pilar para las cicatrices onduladas3.
  • Rellenos dérmicos (Dermal Fillers): Sustancias como el ácido hialurónico (AH), hidroxiapatita cálcica (CaHA) o ácido poli-L-láctico (PLLA) se inyectan en el defecto subdérmico (frecuentemente combinados con la subcisión) para restaurar el volumen perdido de forma inmediata y/o estimular la colagénesis a largo plazo. Los estudios demuestran alta satisfacción del paciente con duración de resultados de 12 a 24 meses13.

 

Terapias pan-cicatriciales (Radiofrecuencia, Microneedling y Biológicos)

Estas opciones tratan globalmente la piel y son eficaces en diversas morfologías, destacando por su perfil de seguridad en pieles oscuras.

  • Microneedling (Terapia de inducción de colágeno): Dispositivos con microagujas estériles que perforan la dermis mecánicamente (0.5 a 3.0 mm de profundidad) rompiendo las fibras de colágeno alteradas sin dañar la barrera epidérmica. Presentan bajo tiempo de recuperación y riesgo casi nulo de HPI14.
  • Radiofrecuencia fraccionada con microagujas (MRF): Combina el daño mecánico de las agujas con la emisión de energía térmica (radiofrecuencia) directamente en la dermis reticular profunda. Un estudio de boca dividida (split-face) demostró que la MRF tiene una eficacia clínica equiparable al láser Er:YAG fraccionado, pero con significativamente menor tiempo de inactividad, eritema post-procedimiento y dolor10.
  • Plasma Rico en Plaquetas (PRP): Tratamiento adyuvante autólogo rico en factores de crecimiento (PDGF, TGF-beta). Al inyectarse intralesionalmente o aplicarse tópicamente inmediatamente tras el microneedling o láser CO2, el PRP acelera drásticamente la cicatrización, reduce el eritema y potencia de forma sinérgica la neocolagénesis15. Un metaanálisis en red reciente de 2023 posicionó la combinación de láser CO2 fraccionado + PRP como la intervención de mayor eficacia en la mejora global de las cicatrices16.
  • Láseres de Picosegundos (Nd:YAG 1064 nm fraccionado): Inicialmente diseñados para tatuajes, la incorporación de lentes difractivas (fraccionadas) crea un estallido óptico inducido por láser (LIOB) en la dermis, generando cavitación sin daño térmico epidérmico. Son el nuevo paradigma para el tratamiento seguro de cicatrices en fototipos oscuros (Fitzpatrick IV-VI) con un tiempo de inactividad de apenas 24 horas17.

 

Manejo de cicatrices Hipertróficas y Queloides:

  • Infiltración intralesional de corticosteroides (triamcinolona 10-40 mg/mL), a menudo combinada con 5-fluorouracilo (5-FU) para frenar la proliferación de fibroblastos y disminuir el riesgo de atrofia cutánea iatrogénica18.
  • Láser de colorante pulsado (PDL 585/595 nm) para reducir el componente vascular hiperdinámico que alimenta al queloide.
  • Geles y láminas de silicona como compresión oclusiva de primera línea y profilaxis posquirúrgica.

 

Manejo del Eritema y Dispigmentación:

El eritema persistente puede ser el precursor de cicatrización a largo plazo.

  • Láser de Colorante Pulsado (PDL): Patrón de oro anatómico para el componente vascular por fototermólisis selectiva de la oxihemoglobina.
  • Luz Pulsada Intensa (IPL) y Láser Q-Switched/Picosegundos: Altamente efectivos para degradar el depósito melanocítico focal en los casos de hiperpigmentación postinflamatoria severa19.

 

Véase tabla 2, resumen de abordaje terapéutico sugerido según morfología.

PRONÓSTICO Y SEGUIMIENTO:

El manejo de las cicatrices de acné es un maratón, no un sprint. Es indispensable una exhaustiva educación del paciente antes de la primera sesión, estableciendo expectativas realistas. Se debe explicar con franqueza que la «eliminación del 100% de la cicatriz» es un mito biológico; el objetivo clínico es la modificación y el aplanamiento, apuntando a una mejora percibida de entre el 50% y el 70%2.

El proceso de remodelación del colágeno requiere tiempo, y los resultados finales a menudo no se aprecian hasta 3 a 6 meses después de completado el protocolo de múltiples sesiones (generalmente de 3 a 6 sesiones, espaciadas por 4-6 semanas). El seguimiento a largo plazo debe enfatizar la adherencia estricta a rutinas de fotoprotección solar (FPS 50+) para minimizar la hiperpigmentación inducida por la aparatología, así como el uso continuo de retinoides tópicos para mantener la rotación celular y prevenir recaídas del acné activo.

DISCUSIÓN

La literatura científica más reciente refleja un cambio contundente desde las monoterapias agresivas hacia protocolos multimodales y técnicas combinadas en la misma sesión. Por ejemplo, la clásica limitación fisiológica de que un láser CO2 no puede levantar el tejido fibroso anclado de una cicatriz ondulada, ha llevado a la protocolización del abordaje «Subcisión seguida de Láser» o «CROSS seguido de Radiofrecuencia», abordando así simultáneamente la profundidad traccional, las paredes de la depresión y la textura superficial epidérmica3.

Además, los enfoques modernos consideran cada vez más la etnicidad. Las tasas inaceptables de hiperpigmentación postinflamatoria observadas en los años noventa con láseres ablativos de haz sólido han sido drásticamente reducidas gracias al fraccionamiento de la energía y al auge de tecnologías daltónicas frente a la melanina, como la radiofrecuencia con microagujas no aisladas y los láseres de picosegundos10,17.

Otra vertiente prometedora observada en los últimos años es el rol de los regenerativos biológicos. La integración del Plasma Rico en Plaquetas (PRP) y la fracción vascular estromal (células madre derivadas de tejido adiposo) está acelerando la curación de los dispositivos de energía y optimizando la tasa de éxito clínico con perfiles de seguridad sobresalientes, consolidándose como opciones válidas en las guías de práctica clínica contemporáneas15,16.

CONCLUSIONES

Las cicatrices de acné continúan siendo un desafío dermatológico complejo que requiere destreza técnica, agudeza diagnóstica y profunda empatía hacia la carga psicológica del paciente. No existe un «dispositivo milagroso» único capaz de tratar todos los fenotipos cicatriciales. El éxito terapéutico radica en la correcta clasificación morfológica (sistema de Goodman y Baron), la adecuación del fototipo cutáneo y la estructuración de un plan de tratamiento secuencial. La combinación de técnicas subdérmicas (subcisión, rellenos) con herramientas de rejuvenecimiento superficial y medio (peelings CROSS, láser fraccionado, radiofrecuencia con microagujas) representa el estándar de cuidado en la década actual, garantizando resultados óptimos, duraderos y seguros.

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ANEXOS

Tabla 1: Clasificación cualitativa de Goodman y Baron.

GRADO NIVEL DE ENFERMEDAD CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS
1 Macular Alteraciones de color (eritematosas, hiperpigmentadas) sin alteración del contorno.
2 Leve Atrofia/hipertrofia leve; no evidente a distancias sociales (>50 cm); fácil de cubrir con maquillaje o vello facial.
3 Moderado Cicatrización evidente a >50 cm; no se cubre fácilmente con maquillaje; las lesiones atróficas se aplanan al estirar la piel.
4 Severo Cicatrización evidente a >50 cm; no se cubre con maquillaje; no se aplana al realizar estiramiento manual de la piel.

 

Tabla 2: Resumen de abordaje terapéutico sugerido según morfología:

TIPO DE CICATRIZ TRATAMIENTO DE PRIMERA LÍNEA TRATAMIENTO ADYUVANTE / SEGUNDA LÍNEA
Pica-Hielo Técnica CROSS (TCA 70-100%) Escisión en sacabocados (Punch excisión)
Furgón Láser fraccionado ablativo (CO2 / Er:YAG) Radiofrecuencia con microagujas (MRF)
Ondulada Subcisión + Relleno dérmico (AH) Biostimuladores (PLLA, CaHA), Láser CO2
Hipertrófica Corticoide intralesional + 5-FU Láser PDL, Escisión quirúrgica controlada
Macular/Eritema Láser PDL / IPL Ácido azelaico tópico, Niacinamida, Retinoides

 

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