Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.63.27.001
AUTORES
- Carlos Alexander Borja Delgado. Médico posgradista en Imagenología – Universidad San Francisco de Quito (Ecuador), https://orcid.org/0000-0001-8056-564X
- Andrea Michelle Castillo González. Médico posgradista en Imagenología – Universidad San Francisco de Quito (Ecuador), https://orcid.org/0009-0006-2857-6396
- Cynthia Elizabeth Manangón Padilla. Médico posgradista en Imagenología – Universidad San Francisco de Quito (Ecuador), https://orcid.org/0009-0005-4783-7849
- Jéssica Gabriela Mestanza Zurita. Médica posgradista en Imagenología – Universidad San Francisco de Quito (Ecuador), https://orcid.org/0000-0003-3300-6153
- José Luis Latouche Miotta. Especialista en diagnóstico por imagen – Hospital General IESS Quito Sur de Quito (Ecuador).
RESUMEN
El colangiocarcinoma (CCA) es una neoplasia maligna originada en los conductos biliares intrahepáticos, caracterizada por su alta agresividad y diagnóstico frecuente en etapas avanzadas1. La enfermedad se presenta con síntomas inespecíficos, lo que dificulta su diagnóstico temprano. Herramientas diagnósticas como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) son esenciales para la identificación del CCA, aunque su disponibilidad sigue siendo limitada en muchas regiones1,2. En Ecuador, aunque la prevalencia es baja, estudios sugieren una tasa creciente de CCA en pacientes con enfermedades hepáticas crónicas3.
El caso clínico de una paciente femenina de 82 años con síntomas abdominales inespecíficos y diagnóstico inicial de absceso hepático ilustra la complejidad del diagnóstico del CCA. Tras realizar una colangiografía por RM, se identificó una masa hepática irregular, confirmándose el diagnóstico de colangiocarcinoma atípico mediante hepatectomía. A pesar del tratamiento quirúrgico, la paciente desarrolló metástasis gástricas, lo que condujo a un enfoque paliativo.
Este caso subraya la importancia de la detección temprana y la interpretación precisa de estudios radiológicos para mejorar el pronóstico del paciente4.
PALABRAS CLAVE
Tumores hepáticos, colangiocarcinoma, diagnóstico por imágenes, tomografía computarizada, resonancia magnética.
ABSTRACT
Cholangiocarcinoma (CCA) is a malignant neoplasm originating in the intrahepatic bile ducts, characterized by their high aggressiveness and frequent diagnosis in advanced stages1. The disease presents nonspecific symptoms, which makes early diagnosis difficult. Diagnostic tools such as computed tomography (CT) and magnetic resonance imaging (MRI) are essential for the identification of CCA, although their availability remains limited in many regions1,2. In Ecuador, although the prevalence is low, studies suggest an increasing rate of CCA in patients with chronic liver diseases3.
The clinical case of an 82-year-old female patient with nonspecific abdominal symptoms and an initial diagnosis of liver abscess illustrates the complexity of diagnosing CCA. After performing MR cholangiography, an irregular hepatic mass was identified, and the diagnosis of atypical cholangiocarcinoma was confirmed by hepatectomy. Despite surgical treatment, the patient developed gastric metastases, leading to a palliative approach.
This case highlights the importance of early detection and accurate interpretation of radiological studies to improve the patient’s prognosis4.
KEY WORDS
Liver tumors, cholangiocarcinoma, diagnostic imaging, CT scan, MRI.
INTRODUCCIÓN-JUSTIFICACIÓN
El colangiocarcinoma formador de masa es una neoplasia maligna que se origina en el epitelio de los conductos biliares intrahepáticos, reconocida por su alta agresividad y diagnóstico frecuentemente tardío, lo cual tiene un impacto negativo en el pronóstico de los pacientes1. Esta patología presenta una clínica muchas veces inespecífica, lo que dificulta su diagnóstico temprano y favorece la aparición de complicaciones graves. Las herramientas diagnósticas avanzadas, como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM), son esenciales para la detección de esta enfermedad, aunque su accesibilidad y eficacia continúan siendo limitadas en muchas regiones2,4.
A nivel mundial, la incidencia de colangiocarcinoma varía considerablemente, siendo más prevalente en regiones de Asia, mientras que, en Latinoamérica, y particularmente en Ecuador, las tasas son más bajas. Sin embargo, estudios recientes han identificado una prevalencia del 21,5% de colangiocarcinoma en pacientes con tumores hepáticos en el Hospital Teodoro Maldonado Carbo3,6. La identificación de características radiológicas específicas, tales como el realce capsular en RM y la dilatación biliar, es fundamental para el diagnóstico diferencial y el manejo de este tipo de cáncer5. No obstante, debido a su diagnóstico generalmente en etapas avanzadas, las opciones terapéuticas suelen ser limitadas, lo que resalta la importancia de un diagnóstico precoz3.
Este caso clínico presenta a una paciente femenina de 82 años con antecedentes de bronquitis crónica y tratamiento reciente por infección urinaria, quien presentó síntomas abdominales inespecíficos. La persistencia de estos síntomas llevó a estudios diagnósticos que revelaron una masa hepática inicialmente sospechosa de absceso hepático, pero que tras realizarse una colangiografía por RM fue identificada como una masa quística irregular. A pesar de los esfuerzos terapéuticos, la paciente fue diagnosticada con colangiocarcinoma atípico, confirmando la importancia de las herramientas radiológicas en su diagnóstico.
MATERIAL Y MÉTODO
La recolección de información documental del caso se realizó mediante fuentes primarias y observación directa, entrevistas con los familiares y profesionales sanitarios relacionados al mismo, permitiendo acceso a los datos relevantes y las imágenes diagnósticas con un enfoque transversal centrado en el momento del estudio.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Paciente femenina de 82 años con antecedentes de bronquitis crónica de larga data y de infección de vías urinarias tratada 15 días antes. Consulta por dolor abdominal difuso de 15 días de evolución, acompañado de malestar general, hiporexia y náuseas, sin fiebre ni diarrea. Inicialmente fue tratada como infección urinaria; sin embargo, ante la persistencia de síntomas acudió a una clínica particular.
En la exploración física se evidenció abdomen con abundante panículo adiposo, ruidos hidroaéreos presentes y dolor a la palpación profunda, predominante en epigastrio e hipocondrio derecho, donde se palpó una masa de bordes definidos.
Los exámenes de laboratorio mostraron leucocitosis (15,53 × 10³/µL), elevación de AST (55,5 U/L) y fosfatasa alcalina (219 U/L), además de leve aumento de amilasa (98,1 U/L). La ecografía abdominal sugirió absceso hepático, por lo que se realizó colangioresonancia magnética (Imagen 1), evidenciando una masa quística lobulada irregular en el lóbulo hepático izquierdo y un ganglio paraaórtico de 2,5 × 2,4 cm.
Ante estos hallazgos, y la falta de mejoría clínica, se procedió al drenaje percutáneo guiado por ecografía y tomografía con colocación de un drenaje tipo pig-tail. A las 48 horas, se realizó un control ecográfico (Imagen 2), mostrando una reducción en el tamaño de la masa hepática, pero con persistencia de una colección líquida en su interior. Posteriormente, el drenaje produjo 100 cc de líquido seroso, lo que motivó la realización de una tomografía abdominal contrastada (Imagen 3), que sugirió la presencia de una masa hepática heterogénea, con posibles características de necrosis central, adenopatías paraaórticas y un diagnóstico diferencial que incluye hepatocarcinoma y colangiocarcinoma.
Se realizaron los siguientes marcadores tumorales, cuyos resultados mostraron elevación de CEA, CA 19-9 y tras revisar los hallazgos de imagen, considerando la sospecha clínica, se decidió realizar una resección quirúrgica mediante hepatectomía izquierda (segmentos II-III-IV) junto a colecistectomía para la confirmación diagnóstica.
Los estudios histológicos de la masa tumoral indurada de 15 cm ubicada en los segmentos hepáticos mencionados, con adherencias al epiplón mayor, atribuidas a un carcinoma pobremente diferenciado. La inmunohistoquímica reveló positividad focal para EMA, con negatividad para alfa-fetoproteína, galectina, GATA-3, TIF1 y melan-A. El perfil inmunohistoquímico sugiere un origen en las vías biliares intrahepáticas, sin infiltración tumoral en la vesícula biliar.
A pesar de la intervención quirúrgica, la paciente presentó un deterioro progresivo de su estado general que incluyó un sangrado digestivo alto para lo que se realizó una endoscopia con toma de biopsia que reportó una tumoración en curvatura gástrica catalogada como carcinoma pobremente diferenciado como extensión del primario hepático. Por catalogarse como una patología metastásica la familia decide no seguir tratamiento por lo que fue transferida a manejo paliativo. Lamentablemente, la paciente falleció el 19 de noviembre de 2024.
DISCUSIÓN
El colangiocarcinoma es una neoplasia maligna con pronóstico reservado debido a su diagnóstico tardío. En este caso, la paciente presentó síntomas inespecíficos que condujeron inicialmente a un diagnóstico erróneo de absceso hepático. La resonancia magnética permitió identificar una masa quística irregular sugestiva de CCA atípico, resaltando la importancia del diagnóstico radiológico avanzado5.
Fortalezas del diagnóstico radiológico:
La TC y la RM son herramientas fundamentales para la evaluación del CCA. La RM permite identificar realce capsular, dilatación biliar y compromiso ganglionar, como el ganglio paraaórtico observado en este caso5. Además, es esencial para la valoración de la relación tumoral con estructuras vasculares, información clave para la planificación quirúrgica2.
La elevación de marcadores tumorales como CEA y CA 19-9 refuerza la sospecha clínica y contribuye al seguimiento de tumores biliares1.
Limitaciones del diagnóstico radiológico:
A pesar de los avances, el diagnóstico radiológico puede ser engañoso en presentaciones atípicas. En este caso, la ecografía sugirió un absceso hepático, retrasando el diagnóstico definitivo. La RM permitió un mejor diagnóstico diferencial3. Sin embargo, la confirmación definitiva sólo fue posible mediante estudio histopatológico tras la resección quirúrgica, evidenciando un carcinoma pobremente diferenciado4.
Relevancia del Caso y Comparación con la Literatura:
Este caso representa una presentación atípica de colangiocarcinoma en una paciente de edad avanzada. Aunque la prevalencia es mayor en Asia, estudios latinoamericanos evidencian una presencia creciente, especialmente en pacientes con enfermedad hepática crónica6. La progresión hacia metástasis gástricas pese al tratamiento quirúrgico demuestra la agresividad de la enfermedad y la necesidad de un enfoque multidisciplinario3.
CONCLUSIÓN
El diagnóstico del colangiocarcinoma continúa siendo un desafío debido a su clínica inespecífica y a las limitaciones de la imagenología. Aunque la TC y la RM son herramientas esenciales, la confirmación definitiva requiere estudio histopatológico. Este caso resalta la importancia del diagnóstico precoz y de la interpretación radiológica adecuada, factores que podrían influir significativamente en el pronóstico del paciente.
BIBLIOGRAFÍA
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ANEXOS

Imagen 2.- Ultrasonido Abdominal: Hígado de situación conservada, con bordes regulares y ecogenicidad aumentada. Se identifica imagen heterogénea, avascular e hipoecoica con bordes irregulares en el segmento II, en relación con absceso hepático conocido (10.5 × 6.4 × 8.3 cm, volumen 292 cc), que contiene imagen tubular hiperecogénica compatible con drenaje.
Imagen 3.- Tomografía Computarizada Trifásica: Hígado, Lesión volumétrica ovalada en lóbulo izquierdo (11.7 x 9.9 x 7.2 cm), hipodensa en estudio simple, heterogénea, con componente sólido periférico y centro quístico denso. Tras contraste, presenta realce sólido periférico en fases arterial y venosa. Volumen estimado de 433 cc. Lesión paraaórtica ovalada, mide 36 x 25 mm, con comportamiento similar a la lesión hepática. Adenopatías retroperitoneales, paraaórticos de hasta 17 mm, con características regulares.




