Comparación del uso de sueros glucosados frente a sueros salinos en pacientes con insuficiencia cardíaca, una revisión sistemática

6 agosto 2025

 

Nº de DOI:10.34896/RSI.2025.60.54.002

 

 

AUTOR

  1. Lucía González Santos. Enfermera, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La insuficiencia cardíaca (IC) es una enfermedad crónica con gran prevalencia en la actualidad que requiere, si se precisa fluidoterapia, un control minucioso de la misma. Esta revisión compara el uso de sueros glucosados y salinos en este tipo de pacientes, analizando sus efectos sobre el equilibrio hídrico, electrolítico y pronóstico clínico. La evidencia sugiere individualizar la terapia elegida en función de las necesidades de cada paciente y de su perfil.

PALABRAS CLAVE

Insuficiencia cardíaca, fluidoterapia, suero glucosado, suero salino, sobrecarga hídrica.

ABSTRACT

Heart failure is a prevalent condition which requires to be careful if we need to infuse the patient with intravenous fluids. This review compares the clinical impact of glucose-containing solutions versus normal saline ones in heart failure patients. Evidence supports the need for tailored approaches to optimize the recovery and to prevent volume overload.

KEY WORDS

Heart failure, fluid therapy, glucose solution, saline, fluid overload.

INTRODUCCIÓN

La insuficiencia cardíaca (IC) es una de las principales causas de ingresos y reingresos en hospitales y de consultas en centros de salud, sobre todo en adultos mayores. Si en su tratamiento se necesita administrar fluidoterapia (muchos de estos pacientes presentan otras patologías subyacentes que así lo pueden requerir), hay que analizar su riesgo-beneficio exhaustivamente, ya que cuanto más líquido se administre más aumenta el riesgo de empeoramiento de esta condición por acumulación en pulmón1.

El suero salino al 0,9%, rico en sodio y cloro, puede favorecer la sobrecarga hídrica en estos pacientes, aumentando el riesgo de edema de pulmón mencionado previamente2. Por otro lado, los sueros glucosados, que carecen de sodio, evitan dicha complicación, aunque pueden inducir hiponatremia o hiperglucemia3.

La IC suele coexistir con enfermedades como diabetes, enfermedad renal crónica o hipertensión, lo que complica aún más la toma de decisiones clínicas en cuanto a la administración de líquidos. Además, en contextos de urgencia, la fluidoterapia puede indicarse para estabilizar la presión arterial o mantener la perfusión tisular, lo que obliga a seleccionar soluciones que no comprometan aún más el equilibrio hidroelectrolítico del paciente. Por ello, resulta esencial comprender los mecanismos fisiopatológicos de la IC, caracterizados por una activación neurohormonal que favorece la retención de sodio y agua, empeorando la congestión sistémica y pulmonar si no se actúa con cautela.

OBJETIVO

Evaluar y comparar el efecto del uso de suero salino frente al glucosado en pacientes con insuficiencia cardíaca, poniendo el foco en balance de líquidos, alteraciones electrolíticas y morbimortalidad.

METODOLOGÍA

Se realizó una búsqueda en PubMed, Scopus y Cochrane Library con términos: heart failure, saline, glucose infusion, fluid overload. Se seleccionaron artículos publicados entre 2010 y 2024. Se incluyeron estudios clínicos, revisiones sistemáticas y guías clínicas con comparaciones entre ambas formas de fluidoterapia. Se excluyeron estudios en niños y estudios donde no se especificaba el tipo de solución.

Para asegurar la calidad y validez de los datos, se priorizaron estudios con muestra significativa, adecuado seguimiento y definición clara de los parámetros de valoración, como niveles séricos de sodio, balance hídrico y tasas de reingreso hospitalario. También se evaluó si los artículos presentaban subgrupos según severidad de la insuficiencia cardíaca o presencia de comorbilidades.

RESULTADOS

Diversos estudios indican que la solución salina conlleva un riesgo considerable de inducir sobrecarga de volumen en pacientes con IC, que se ve incrementado si existe también insuficiencia renal2. Según las guías de la American Heart Association, es recomendable además restringir líquidos y sodio en fases avanzadas de la enfermedad1.

Los sueros glucosados, por el contrario, al no contener sodio, se porponen como alternativa en casos donde se busca evitar expansión volumétrica, como en pacientes con IC descompensada3. Aún así, se debe tener en cuenta que estos también tienen riesgo de provocar otras alteraciones electrolíticas, como hiponatremia o hiperglucemia si se usan de forma prolongada4.

Un estudio de Felker et al. demostró que la respuesta a la diuresis y al equilibrio hídrico puede variar según el tipo de fluidoterapia administrada, lo que influye en la mejoría clínica5.

Se hallaron también diferencias en cuanto a la duración de la hospitalización y la necesidad de tratamientos diuréticos intensivos según la solución utilizada. El uso de suero salino se asoció con mayor necesidad de ajuste farmacológico y monitorización estrecha. En algunos casos, el uso combinado o rotatorio de ambos sueros permitió un mejor control clínico, aunque esta estrategia requiere protocolos estrictos. En general, la evidencia favorece un uso más conservador del suero salino en este perfil de pacientes.

DISCUSIÓN

El suero salino se asocia a mayor riesgo de retención de líquido y de congestión, aunque puede ser la solución en casos de hiponatremia severa [2]. El suero glucosado, aunque evita el sodio y por tanto dichas complicaciones, requiere un control estricto de electrolitos y glucosa3.

Ambos tipos de fluidoterapia tienen indicaciones concretas, y su uso o no debe determinarse según parámetros clínicos, analíticos y la respuesta al tratamiento que manifieste el paciente. La elección de una u otra debe estudiarse de forma individualizada en cada paciente considerando sus necesidades particulares, aunque en la mayoría de los pacientes con insuficiencia cardíaca, las guías recomiendan una estrategia adaptativa más que rígida, evitando la administración indiscriminada de soluciones1,5.

Asimismo, se recomienda considerar factores como el índice de masa corporal, estado nutricional, y función hepática, ya que estos pueden influir en el metabolismo de la glucosa y en la respuesta al tratamiento. El entorno hospitalario debe contar con protocolos específicos para la valoración diaria del balance hídrico, peso corporal y signos clínicos de congestión. El papel de enfermería en esta monitorización es esencial para prevenir complicaciones y adaptar rápidamente las indicaciones médicas.

CONCLUSIONES

La elección del tipo de fluidoterapia en estos pacientes ha de ser personalizada y teniendo en cuenta las condiciones clínicas individuales. El suero glucosado puede evitar la sobrecarga sódica en ciertos casos, pero debe usarse con precaución por las complicaciones antes expuestas que puede ocasionar. Se recomienda monitorización estrecha y aplicación de guías clínicas para individualizar el tratamiento y prevenir estos efectos adversos.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Yancy CW, Jessup M, Bozkurt B, Butler J, Casey DE Jr, Drazner MH, et al. 2013 ACCF/AHA guideline for the management of heart failure. Circulation. 2013;128(16):e240-327.
  2. Verbrugge FH, Dupont M, Steels P, Grieten L, Swennen Q, Tang WH, et al. The kidney in congestive heart failure: ‘Are natriuretics too much of a good thing?’. Eur J Heart Fail. 2014;16(6):589–600.
  3. Sharma A, Alvarez A, Granger CB. Fluid management in acute heart failure: current challenges and future directions. Heart Fail Rev. 2020;25:681–93.
  4. Palmer BF, Clegg DJ. Fluid and electrolyte disturbances in heart failure. Am J Med. 2015;128(10):1031–8.
  5. Felker GM, Lee KL, Bull DA, Redfield MM, Stevenson LW, Goldsmith SR, et al. Diuretic strategies in patients with acute decompensated heart failure. N Engl J Med. 2011;364(9):797–805.

 

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