Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.42.23.002
AUTORES
- María Isabel Ortiz Bazán. Médico Interno Residente de Angiología y Cirugía Vascular, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España. ORCID: 0009-0005-4663-5807
- Marina Gracia Sobradiel. Médico Interno Residente de Angiología y Cirugía Vascular, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Luis Esteva Muñoz. Médico Interno Residente de Angiología y Cirugía Vascular, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Iván Andrés Higuera Jaramillo. Médico Interno Residente de Angiología y Cirugía Vascular, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Leticia Marchena Ros. Médico Adjunto de Angiología y Cirugía Vascular, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Alejandra Vázquez Tolosa. Médico Interno Residente de Angiología y Cirugía Vascular, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
RESUMEN
La cirugía vascular es fundamental para el tratamiento de enfermedades arteriales, venosas y linfáticas, y comprende tanto técnicas abiertas como endovasculares. A pesar de los avances tecnológicos, estas intervenciones conllevan riesgos de complicaciones postoperatorias que pueden afectar la morbimortalidad y la calidad de vida del paciente. Entre las complicaciones más frecuentes se incluyen eventos cardiovasculares, tromboembolismo, infecciones, hemorragias, insuficiencia renal e isquemia tisular. Factores como la edad avanzada, comorbilidades cardiovasculares, tabaquismo, obesidad y antecedentes de trombosis aumentan el riesgo de complicaciones. La identificación temprana, la prevención mediante manejo preoperatorio y postoperatorio optimizado, así como la rehabilitación vascular, son esenciales para mejorar los resultados clínicos. Este estudio revisa la literatura actual sobre las complicaciones en cirugía vascular, sus factores de riesgo, estrategias preventivas y manejo clínico, destacando la importancia de un enfoque integral que combine selección adecuada del paciente, técnica quirúrgica o endovascular apropiada y seguimiento continuo para minimizar riesgos y optimizar la recuperación.
PALABRAS CLAVE
Cirugía vascular, complicaciones postoperatorias, cirugía endovascular, cirugía abierta, prevención, manejo clínico, riesgo perioperatorio.
ABSTRACT
Vascular surgery is essential for the treatment of arterial, venous, and lymphatic diseases, encompassing both open and endovascular techniques. Despite technological advances, these interventions carry risks of postoperative complications that can affect patient morbidity, mortality, and quality of life. Common complications include cardiovascular events, thromboembolism, infections, bleeding, renal failure, and tissue ischemia. Factors such as advanced age, cardiovascular comorbidities, smoking, obesity, and prior thrombosis increase the risk of complications. Early identification, prevention through optimized pre- and postoperative management, and vascular rehabilitation are critical to improving clinical outcomes. This study reviews the current literature on complications in vascular surgery, their risk factors, preventive strategies, and clinical management, emphasizing the importance of a comprehensive approach that combines appropriate patient selection, suitable surgical or endovascular techniques, and continuous follow-up to minimize risks and optimize recovery.
KEY WORDS
Vascular surgery, postoperative complications, endovascular surgery, open surgery, prevention, clinical management, perioperative risk.
DESARROLLO DEL TEMA
Se realizó una revisión narrativa de la literatura centrada en las complicaciones asociadas a la cirugía vascular, tanto abierta como endovascular. Se incluyeron artículos originales, revisiones, guías clínicas y metaanálisis publicados en inglés y español hasta el año 2025.
La búsqueda se llevó a cabo en las bases de datos PubMed, Scopus y Web of Science, utilizando combinaciones de términos como: vascular surgery, endovascular, complications, myocardial infarction, infection, bleeding, thrombosis. Se seleccionaron estudios que abordaran tanto la incidencia como el manejo de complicaciones perioperatorias y a largo plazo.
Se aplicaron los siguientes criterios de selección: como criterios de inclusión se consideraron los estudios que reportaran datos clínicos sobre complicaciones postoperatorias en cirugía vascular, así como revisiones sistemáticas y guías de práctica clínica relevantes. Como criterios de exclusión se descartaron los artículos no relacionados con cirugía vascular y los reportes de casos individuales.
Los datos extraídos incluyeron: tipo de procedimiento, tipo y frecuencia de complicaciones, factores de riesgo asociados y estrategias de prevención y manejo. La información se organizó de manera temática para abordar complicaciones cardiovasculares, tromboembólicas, infecciosas, hemorrágicas, alérgicas y relacionadas con el fallo del injerto o reestenosis.
La cirugía vascular es una especialidad médica crucial que se encarga del diagnóstico y tratamiento de las enfermedades que afectan los sistemas arterial, venoso y linfático, excluyendo la circulación intracraneal y coronaria. Los vasos sanguíneos son fundamentales para transportar oxígeno y nutrientes a los órganos del cuerpo, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento puede poner en riesgo la salud general del paciente. Las intervenciones quirúrgicas en este ámbito son esenciales no solo para la mejorar la perfusión tisular, sino también para prevenir complicaciones graves como accidentes cerebrovasculares y amputaciones, las cuales pueden afectar de forma significativa la calidad de vida de los pacientes ¹,².
Dentro de la cirugía vascular, tanto la cirugía abierta como la endovascular desempeñan un papel fundamental. La cirugía abierta, aunque más invasiva, continúa siendo imprescindible en casos complejos o extensos. Por su parte, las técnicas endovasculares, menos invasivas, han revolucionado el tratamiento de numerosas patologías vasculares, permitiendo una menor estancia hospitalaria, una recuperación más rápida y una reducción del dolor postoperatorio³. La elección de la técnica depende de la patología, la anatomía vascular y las comorbilidades del paciente, siendo fundamental una adecuada selección para optimizar los resultados clínicos⁴.
No obstante, como cualquier intervención quirúrgica, la cirugía vascular conlleva riesgos inherentes. Las complicaciones pueden aparecer tanto en el intraoperatorio como en el postoperatorio inmediato o tardío, influyendo de manera decisiva en el pronóstico y la supervivencia del paciente. El objetivo de este artículo es analizar las complicaciones más frecuentes asociadas a la cirugía vascular, así como sus factores de riesgo, prevención y manejo clínico, integrando la evidencia disponible y las recomendaciones actuales de las guías clínicas.
La cirugía vascular abierta consiste en la exposición directa de los vasos sanguíneos, permitiendo una intervención más invasiva pero necesaria en determinadas situaciones. Entre las técnicas más relevantes se incluyen el bypass arterial, la reparación de aneurismas aórticos, la endarterectomía carotídea y la trombectomía, todas ellas orientadas a restablecer un flujo sanguíneo adecuado y prevenir eventos isquémicos mayores⁵.
La cirugía endovascular emplea técnicas mínimamente invasivas como la angioplastia con balón, la colocación de stents y la reparación endovascular de aneurismas (EVAR y TEVAR). Estos procedimientos son especialmente útiles en pacientes con alto riesgo quirúrgico y han demostrado reducir la morbimortalidad perioperatoria en comparación con la cirugía abierta en casos seleccionados⁶. En la actualidad, los procedimientos híbridos combinan ambas estrategias para optimizar los resultados clínicos y se encuentran respaldados por las guías de la European Society for Vascular Surgery (ESVS) ⁷.
Las principales complicaciones asociadas a la cirugía vascular incluyen eventos cardiovasculares mayores, complicaciones neurológicas, infecciones, hemorragias, trombosis y tromboembolismo, insuficiencia renal aguda, isquemia mesentérica, colitis isquémica y complicaciones locales de la herida quirúrgica⁸. La incidencia y gravedad de estas complicaciones varían según el tipo de procedimiento, la urgencia de la intervención y el perfil de riesgo del paciente.
Las complicaciones cardiovasculares constituyen la principal causa de morbimortalidad tras la cirugía vascular. Entre ellas destacan el infarto agudo de miocardio, las arritmias, especialmente la fibrilación auricular, la insuficiencia cardiaca y la muerte cardiovascular. El infarto de miocardio postoperatorio puede producirse como consecuencia del estrés quirúrgico, la inestabilidad hemodinámica o la ruptura de una placa aterosclerótica coronaria, lo que conlleva una disminución del aporte de oxígeno al miocardio⁹.
Según un estudio de Juo et al. publicado en JAMA Surgery, el infarto de miocardio postoperatorio (POMI) ocurre en aproximadamente el 1% de los 230 millones de pacientes sometidos a cirugía mayor cada año, siendo la principal causa de mortalidad y morbilidad en pacientes de cirugía vascular, con una incidencia reportada que oscila entre el 5% y el 20% ¹⁰. Un estudio de JAMA Network Open con datos de Medicare confirmó que la cirugía abierta de aneurisma aórtico abdominal se asocia a un riesgo significativamente mayor de infarto de miocardio perioperatorio en comparación con EVAR (OR 6,48, IC 95%: 3,07-13,67, p<0,001), junto con una mortalidad a 30 días del 4,0% frente al 1,2% en EVAR ¹¹. La incidencia de infarto de miocardio perioperatorio varía ampliamente del 0,9% al 15% dependiendo de las definiciones utilizadas, los factores de riesgo del paciente y el tipo de cirugía ¹².
En cuanto a la lesión miocárdica tras cirugía no cardíaca (MINS), el estudio prospectivo multicéntrico internacional de Biccard et al. demostró una incidencia del 19,1% (IC 95%: 15,7-22,6%) en pacientes sometidos a cirugía vascular, con una mortalidad a 30 días del 12,5% en pacientes con MINS frente al 1,5% en aquellos sin MINS (p<0,001). MINS se asoció de forma independiente con la mortalidad a 30 días (OR 9,48, IC 95%: 3,46-25,96) ¹³. Un estudio prospectivo reciente de Thommen et al. (2025) confirmó una incidencia de lesión miocárdica perioperatoria del 18,7% tras cirugía vascular arterial, con heterogeneidad sustancial según el procedimiento: la mayor incidencia se observó tras reparación abierta de aneurisma aórtico torácico, toracoabdominal y abdominal (42%), mientras que la menor se registró tras endarterectomía carotídea (11%) ¹⁴. Las guías AHA/ACC 2024 confirman que la lesión miocárdica perioperatoria ocurre en aproximadamente el 20% de los pacientes sometidos a cirugía no cardíaca, con una mortalidad a 30 días asociada a MINS de aproximadamente el 10%, siendo el riesgo proporcional a la concentración máxima de troponina ¹⁵. Cabe destacar que entre el 74 y 84% de los pacientes con MINS son asintomáticos y no serían detectados sin monitorización rutinaria de troponinas postoperatorias ¹³,¹⁵.
Otra complicación cardiovascular relevante es la insuficiencia cardíaca, que puede desarrollarse como consecuencia del aumento de la carga hemodinámica tras la corrección de obstrucciones vasculares o por una perfusión inadecuada durante el procedimiento. En estos casos, el corazón puede no ser capaz de satisfacer las demandas metabólicas del organismo, produciendo congestión pulmonar y retención de líquidos. Estudios publicados en el Journal of Vascular Surgery han demostrado que la aparición de insuficiencia cardíaca tras cirugía vascular se asocia a un peor pronóstico y a un incremento significativo de la morbimortalidad a largo plazo ¹⁶.
La trombosis venosa profunda y el tromboembolismo pulmonar representan complicaciones tromboembólicas relevantes tras cirugía vascular, favorecidas por la inmovilización, la respuesta inflamatoria sistémica y el estado de hipercoagulabilidad postquirúrgica. Estas complicaciones pueden aumentar de forma significativa la mortalidad si no se detectan y tratan de manera precoz¹⁷. La profilaxis con heparinas de bajo peso molecular, la movilización temprana y el uso de medias de compresión constituyen estrategias fundamentales para su prevención¹⁷.
Las infecciones representan una de las complicaciones más relevantes en la cirugía vascular, especialmente debido al uso frecuente de prótesis vasculares. Estas pueden manifestarse como infecciones del sitio quirúrgico, afectar al injerto vascular o progresar a infecciones sistémicas. La incidencia de infección del sitio quirúrgico en cirugía vascular es superior a la observada en otros procedimientos considerados limpios, lo que refleja la complejidad inherente a este tipo de intervenciones¹⁸.
El desarrollo de la infección depende tanto de las características del procedimiento como de los factores de riesgo propios del paciente. La agresión cutánea, la necrosis dérmica, la formación de hematomas y la exudación persistente de material seroso a través de la herida son situaciones frecuentes en la cirugía vascular que dificultan la cicatrización y favorecen la colonización bacteriana, pudiendo evolucionar hacia una infección establecida. Estas complicaciones se asocian a un aumento significativo de la morbimortalidad, una prolongación de la estancia hospitalaria y, en casos avanzados, a la necesidad de desbridamiento quirúrgico para asegurar una adecuada evolución de la herida. Entre los principales factores de riesgo se incluyen la diabetes mellitus, la obesidad, la inmunosupresión, la duración prolongada de la cirugía y las reintervenciones¹⁹.
La infección de prótesis vascular es una complicación grave asociada a una elevada morbimortalidad, pudiendo requerir la retirada del injerto y reconstrucción vascular. La profilaxis antibiótica perioperatoria, la técnica quirúrgica aséptica y el control de comorbilidades son esenciales para su prevención²⁰.
La hemorragia es una complicación relevante en la cirugía vascular y puede aparecer durante el acto quirúrgico o en el postoperatorio inmediato o tardío. Su importancia clínica radica en el riesgo de inestabilidad hemodinámica, necesidad de transfusión sanguínea y aumento de la morbimortalidad, especialmente en procedimientos complejos o sobre grandes vasos²¹.
El desarrollo de complicaciones hemorrágicas depende de múltiples factores. Entre los factores de riesgo relacionados con el paciente destacan el uso previo de anticoagulantes y antiagregantes plaquetarios, la presencia de trastornos de la coagulación congénitos o adquiridos, la insuficiencia renal o hepática, la edad avanzada y la anemia preoperatoria. Asimismo, la hipertensión arterial mal controlada y la coexistencia de múltiples comorbilidades cardiovasculares se asocian a un mayor riesgo de sangrado²². En cuanto a los factores dependientes del procedimiento, la cirugía abierta de grandes vasos, las intervenciones prolongadas, las reintervenciones, los procedimientos urgentes y la manipulación extensa de tejidos incrementan significativamente la probabilidad de hemorragia. En la cirugía endovascular, la punción arterial, el uso de introductores de gran calibre y las complicaciones en los dispositivos de cierre vascular también constituyen factores de riesgo relevantes²³.
La prevención de la hemorragia comienza con una adecuada evaluación preoperatoria del riesgo hemorrágico, que incluye la revisión exhaustiva del tratamiento antitrombótico y la corrección de coagulopatías y alteraciones hematológicas siempre que sea posible. El manejo perioperatorio de anticoagulantes y antiagregantes debe ajustarse a las recomendaciones de las guías clínicas, equilibrando el riesgo hemorrágico con el riesgo trombótico. Durante la intervención, una técnica quirúrgica meticulosa, con un control riguroso de la hemostasia y el empleo de materiales y dispositivos hemostáticos adecuados, resulta fundamental para minimizar el sangrado. En el postoperatorio, la monitorización estrecha del paciente, el control de la presión arterial y la vigilancia del débito por drenajes permiten la detección precoz de esta complicación²¹.
El manejo de la hemorragia depende de su gravedad y evolución clínica. En casos leves, pueden ser suficientes medidas conservadoras como la compresión local, la optimización hemodinámica y la corrección de alteraciones de la coagulación. Sin embargo, ante un sangrado significativo o persistente, puede ser necesaria la transfusión de hemoderivados, la reversión de la anticoagulación y, en determinados casos, la reintervención quirúrgica o endovascular para el control definitivo del sangrado. La actuación precoz es clave para reducir la morbimortalidad asociada y evitar complicaciones secundarias como la infección o el fallo multiorgánico²¹,²⁴.
Las reacciones alérgicas pueden producirse frente a antibióticos, anestésicos o medios de contraste yodados utilizados en procedimientos endovasculares. Estas reacciones varían desde manifestaciones cutáneas leves hasta anafilaxia grave²⁵.
Los pacientes con antecedentes de alergias deben ser identificados previamente, y en el caso del contraste yodado, puede ser necesaria la premedicación con corticoides y antihistamínicos. La disponibilidad de tratamiento inmediato ante reacciones anafilácticas es imprescindible en quirófanos y salas de hemodinámica²⁵.
En la cirugía de bypass arterial, el fallo del injerto constituye una de las complicaciones más relevantes y puede manifestarse como recurrencia de los síntomas isquémicos o progresión a isquemia crítica. Este fallo puede ser precoz o tardío y su manejo incluye desde tratamiento médico optimizado hasta procedimientos endovasculares o reintervención quirúrgica¹,⁵,⁸. La aterosclerosis recurrente en el injerto representa una causa frecuente de deterioro de la permeabilidad a largo plazo.
En la endarterectomía, pueden aparecer oclusiones o estenosis recurrentes debidas a hiperplasia intimal o progresión de la enfermedad aterosclerótica. Asimismo, existe riesgo de lesión de estructuras anatómicas adyacentes, como nervios o venas, especialmente en la endarterectomía carotídea⁴,⁸.
Las técnicas endovasculares pueden complicarse con oclusión del stent, trombosis aguda o embolización distal, lo que puede comprometer la perfusión del territorio tratado y requerir tratamiento inmediato⁶,²³. En la cirugía de varices, aunque el riesgo global es bajo, pueden presentarse recurrencia de varices, lesiones cutáneas o daño del tejido subcutáneo, afectando al resultado funcional y estético¹,³.
La edad avanzada, las comorbilidades cardiovasculares, el tabaquismo, la obesidad y una historia previa de trombosis aumentan el riesgo de complicaciones tras cirugía vascular²,¹⁶,¹⁷. La optimización preoperatoria, el control estricto postoperatorio y la rehabilitación vascular temprana son fundamentales para su prevención⁷,¹⁷.
El manejo de las complicaciones incluye desde tratamiento médico y medidas de soporte hasta intervenciones quirúrgicas o endovasculares. Estas complicaciones pueden prolongar la recuperación, incrementar el riesgo de recurrencia de la enfermedad vascular y afectar de forma significativa la calidad de vida del paciente, haciendo necesario un abordaje integral que incluya apoyo psicológico y seguimiento a largo plazo¹,¹⁶.
DISCUSIÓN
La cirugía vascular continúa siendo un pilar fundamental en el tratamiento de las enfermedades vasculares, tanto en sus manifestaciones agudas como crónicas. A pesar de los avances técnicos y del desarrollo de estrategias endovasculares menos invasivas, las complicaciones perioperatorias y a largo plazo siguen representando un desafío clínico relevante, con un impacto significativo en la morbimortalidad y en la calidad de vida de los pacientes.
Las complicaciones cardiovasculares se mantienen como la principal causa de eventos adversos tras la cirugía vascular, lo que refleja la elevada carga de enfermedad aterosclerótica sistémica que presentan estos pacientes. La evidencia disponible confirma que los procedimientos más invasivos, como la cirugía abierta de grandes vasos, se asocian a una mayor incidencia de infarto de miocardio y lesión miocárdica en comparación con las técnicas endovasculares, si bien estas últimas no están exentas de riesgo⁷,⁹,¹⁰,¹¹. Estos hallazgos subrayan la importancia de una adecuada estratificación preoperatoria del riesgo cardiovascular y de un seguimiento estrecho en el postoperatorio, especialmente en pacientes con cardiopatía previa.
Desde el punto de vista técnico, las complicaciones específicas varían de forma considerable según el tipo de intervención. En la cirugía de bypass, el fallo del injerto y la progresión de la aterosclerosis continúan siendo limitaciones relevantes para la permeabilidad a largo plazo, particularmente en pacientes con factores de riesgo mal controlados. En este sentido, el seguimiento estructurado y el tratamiento médico óptimo resultan tan determinantes como la técnica quirúrgica empleada¹,⁵,⁸. De forma similar, la endarterectomía, especialmente la carotídea, presenta riesgos específicos relacionados con la reestenosis y el daño a estructuras anatómicas adyacentes, lo que refuerza la necesidad de experiencia quirúrgica y control ecográfico periódico⁴,⁸.
Las técnicas endovasculares han permitido ampliar las indicaciones terapéuticas y reducir la agresión quirúrgica, pero introducen un perfil propio de complicaciones, como la trombosis del stent, la reestenosis intra-stent y la embolización distal. Estas complicaciones, aunque en muchos casos manejables mediante reintervenciones mínimamente invasivas, pueden comprometer de forma aguda la perfusión distal, lo que pone de relieve la importancia de la selección adecuada del dispositivo y de la técnica, así como del control postoperatorio ⁶,⁷,²³.
Las infecciones, especialmente aquellas que afectan a prótesis vasculares, siguen siendo una de las complicaciones más temidas debido a su elevada morbimortalidad y a la complejidad de su manejo. A pesar de las mejoras en la profilaxis antibiótica y en las técnicas quirúrgicas, la infección protésica continúa asociándose a reintervenciones complejas y a una evolución clínica desfavorable, lo que refuerza la necesidad de medidas preventivas estrictas y de un enfoque multidisciplinar precoz ante la sospecha clínica ¹⁸,¹⁹,²⁰.
Por otro lado, las complicaciones hemorrágicas y tromboembólicas ilustran el delicado equilibrio existente entre el riesgo hemorrágico y el riesgo trombótico en el paciente vascular. El manejo individualizado del tratamiento antitrombótico, basado en guías clínicas y adaptado al tipo de procedimiento, es fundamental para minimizar ambos riesgos¹⁷,²². En este contexto, la movilización temprana y la rehabilitación vascular adquieren un papel clave, no solo en la prevención de la trombosis venosa profunda, sino también en la recuperación funcional global del paciente.
Finalmente, el impacto de las complicaciones en la calidad de vida del paciente constituye un aspecto frecuentemente infravalorado. Más allá de los resultados técnicos, la prolongación de la recuperación, la recurrencia de la enfermedad vascular y las limitaciones funcionales pueden condicionar un deterioro significativo del bienestar físico y psicológico. Por ello, el abordaje integral del paciente vascular debe incluir no solo la corrección anatómica de la enfermedad, sino también el seguimiento a largo plazo, la optimización del tratamiento médico y el apoyo psicológico cuando sea necesario¹,²,¹⁶.
En conjunto, los hallazgos revisados en este manuscrito ponen de relieve que la reducción de las complicaciones en cirugía vascular no depende de una única intervención, sino de una estrategia global que combine una adecuada selección del paciente, una técnica quirúrgica o endovascular apropiada, un manejo perioperatorio optimizado y un seguimiento continuado. Este enfoque integral resulta esencial para mejorar los resultados clínicos y la calidad de vida de los pacientes sometidos a cirugía vascular⁷.
CONCLUSIONES
- Las complicaciones postoperatorias en cirugía vascular, aunque poco frecuentes en centros especializados, pueden comprometer la morbimortalidad y la permeabilidad de los injertos, afectando los resultados clínicos a corto y largo plazo.
- La frecuencia y el tipo de complicaciones dependen de la técnica empleada (cirugía abierta vs. endovascular), la complejidad del procedimiento y factores del paciente, como edad avanzada, comorbilidades cardiovasculares y antecedentes de eventos trombóticos.
- Las complicaciones cardiovasculares y tromboembólicas representan las principales causas de morbimortalidad tras cirugía vascular, destacando la importancia de una evaluación preoperatoria exhaustiva y de la profilaxis perioperatoria adecuada.
- Las complicaciones hemorrágicas, infecciosas y relacionadas con el sitio quirúrgico requieren un manejo temprano y protocolizado para minimizar el impacto en la recuperación y la permeabilidad vascular.
- La reestenosis, fallo de injertos y trombosis de stent son eventos específicos asociados a determinados procedimientos que pueden comprometer la eficacia de la intervención, subrayando la necesidad de seguimiento clínico y ecográfico periódico.
- La reducción de complicaciones en cirugía vascular requiere un abordaje integral que combine una adecuada selección del paciente, técnicas quirúrgicas o endovasculares óptimas y un manejo perioperatorio estructurado, garantizando resultados clínicos sostenibles.
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