Conocimientos de los cuidadores sobre signos de alarma en infecciones respiratorias agudas en menores de cinco años: perspectiva desde la enfermería

2 septiembre 2025

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.34.95.001

 

 

 

AUTORES

  1. Ramona Isabel Fernanda Jiménez Félix. ORCID: http://orcid.org/0009-0009-3223-04451Becario del Curso Técnico Especializado de Enfermería Pediátrica. Instituto Mexicano del Seguro Social, Hospital General Regional Culiacán #1; Culiacán Sinaloa México.
  2. Martha Clarissa Hernández Ochoa. ORCID: http://orcid.org/0009-0001-1818-48351Becario del Curso Técnico Especializado de Enfermería Pediátrica. Instituto Mexicano del Seguro Social, Hospital General Regional Culiacán #1; Culiacán Sinaloa México.
  3. Ramón Antonio Ortiz Valle. ORCID: http://orcid.org/ 0009-0007-2108-883X1Becario del Curso Técnico Especializado de Enfermería Pediátrica. Instituto Mexicano del Seguro Social, Hospital General Regional Culiacán #1; Culiacán Sinaloa México.
  4. Karina Manuela Ayala Delgado. ORCID: http://orcid.org/0009-0006-1148-75731Becario del Curso Técnico Especializado de Enfermería Pediátrica. Instituto Mexicano del Seguro Social, Hospital General Regional Culiacán #1; Culiacán Sinaloa México.
  5. Sylvia Yuridia Mascareño Castro. ORCID: http://orcid.org/0009-0006-7113-65722 Coordinadora de Cursos de Enfermería. Instituto Mexicano del Seguro Social, Hospital General Regional Culiacán #1; Culiacán Sinaloa México.
  6. Eunice Acosta Vázquez. ORCID: http://orcid.org/0000-0003-0538-0818 Médico Especialista. Instituto Mexicano del Seguro Social, Hospital General Regional Culiacán #1; Culiacán Sinaloa México.

 

RESUMEN

Introducción: las infecciones respiratorias agudas (IRA) representan una de las principales causas de morbimortalidad infantil en todo el mundo. En países de ingresos bajos y medios, su impacto es aún más crítico debido a factores socioeconómicos y a la limitada capacidad de los cuidadores para identificar signos de alarma de manera oportuna.

Objetivo: analizar el nivel de conocimiento de los cuidadores respecto a los signos de alarma de las IRA en menores de cinco años y destacar el papel estratégico de la enfermería en la educación sanitaria dirigida a las familias. Desarrollo: la literatura científica evidencia una brecha significativa entre el conocimiento teórico y las prácticas reales de los cuidadores. Estudios en América Latina han evidenciado que muchos cuidadores reconocen síntomas comunes como fiebre o tos, pero desconocen signos críticos como la cianosis, el quejido respiratorio o el hundimiento torácico. Dicha falta de reconocimiento temprano se traduce en consultas tardías, complicaciones graves e incluso hospitalizaciones evitables. Además, la educación formal del cuidador se relaciona positivamente con su capacidad para identificar adecuadamente estos signos. Desde la perspectiva enfermera, es esencial desarrollar estrategias educativas accesibles, culturalmente pertinentes y sostenidas en el tiempo, que permitan fortalecer la respuesta comunitaria ante las IRA. Conclusión: el empoderamiento del cuidador en el reconocimiento de signos de alarma es una estrategia clave para reducir la carga de enfermedad por IRA. La enfermería tiene un rol fundamental como agente educativo en la prevención y detección temprana de estas patologías.

PALABRAS CLAVE

Infecciones respiratorias agudas, signos de alarma, cuidadores, educación en salud, enfermería comunitaria.

ABSTRACT

Introduction: Acute respiratory infections (ARI) are among the leading causes of childhood morbidity and mortality worldwide. In low- and middle-income countries, their impact is exacerbated by socioeconomic barriers and caregivers’ limited ability to recognize warning signs in time. Objective: To analyze caregivers’ knowledge regarding warning signs of ARI in children under five years of age and highlight the strategic role of nursing in delivering health education to families. Development: Scientific evidence reveals a significant gap between theoretical knowledge and actual practices by caregivers. Studies across Latin America show that while caregivers often recognize general symptoms such as fever or cough, they frequently fail to identify critical signs like cyanosis, grunting, or chest retractions. This lack of timely recognition leads to delayed medical consultations, severe complications, and avoidable hospitalizations. Moreover, a caregiver’s educational level positively correlates with their ability to detect warning signs. From the nursing perspective, it is essential to implement accessible, culturally relevant, and sustained educational strategies that reinforce community-level response to ARI. Conclusion: Empowering caregivers in the early identification of ARI warning signs is a key strategy to reduce disease burden in children. Nursing professionals play a pivotal role as health educators in the prevention and early detection of these conditions.

KEY WORDS

Acute respiratory infections, warning signs, caregivers, health education, community nursing.

INTRODUCCIÓN

En los primeros años de vida, la salud respiratoria infantil representa uno de los pilares más frágiles del bienestar, especialmente en contextos donde las desigualdades sociales, la pobreza estructural y las limitaciones en el acceso a servicios de salud afectan desproporcionadamente a la población más vulnerable. Las infecciones respiratorias agudas (IRA), tanto de las vías altas como bajas, constituyen una amenaza constante para los niños menores de cinco años, posicionándose como una de las principales causas de enfermedad y muerte prevenible en esta etapa crítica del desarrollo. Su impacto no es solo clínico, sino también social, familiar y económico, con repercusiones que muchas veces trascienden el episodio agudo y se vinculan a factores subyacentes como la desnutrición, el hacinamiento, la contaminación intradomiciliaria, el bajo nivel educativo de los cuidadores y la inadecuada respuesta ante signos de alarma1.

La Organización Mundial de la Salud2, ha destacado que la neumonía, una manifestación grave de las infecciones respiratorias agudas, sigue siendo la principal causa única de muerte en niños menores de cinco años, calculándose que representa aproximadamente el 15% de todas las muertes en este grupo etario. Lo preocupante es que la mayoría de estas muertes podría haberse prevenido con medidas simples y accesibles: identificación temprana de signos de gravedad, administración de antibióticos adecuados y traslado oportuno a servicios de salud. A pesar de este potencial de prevención, la desconexión entre lo que se sabe y lo que se hace sigue siendo considerable, sobre todo en aquellas comunidades donde el primer aviso de la enfermedad se da en el hogar, alejados de las unidades de salud, y donde la resolución de la crisis médica depende, en gran medida, de la intuición de quien cuida.

En todo este escenario, madres, padres, abuelos y demás cuidadores cercanos adquieren un protagonismo irremplazable. Su capacidad para notar cambios sutiles un silbido al respirar, un cansancio inusual, una fiebre que persiste, la incapacidad para alimentarse no solo apura la acción ante la salud, sino que de forma directa interviene en el pronóstico y en la recuperación. Asumen esta responsabilidad sin ninguna preparación técnica formal y por ello los sistemas de salud deben incorporar, de manera urgente, estrategias educativas que sean claras, accesibles y que respeten la cultura de cada grupo. Solo así, el saber sobre los signos de alarma en las infecciones respiratorias agudas deja de ser un saber restringido al profesional y se convierte en una herramienta de acto en manos de la comunidad1,2.

De esta forma, mirar las infecciones respiratorias agudas desde la óptica del cuidado familiar es reconocer su peso epidemiológico y, a la vez, poner en evidencia las barreras que frenan la detección a tiempo. Es un llamado a que el entorno familiar asuma un rol activo en la prevención de complicaciones. La enfermería, fiel a su cercanía y compromiso, debe estar a la cabeza de este cambio educativo. Así, uniendo la rigurosidad clínica a la sensibilidad social, puede contribuir a forjar espacios que realmente protejan la vida de la infancia1,2.

DESARROLLO

Insertando la perspectiva de la enfermería comunitaria y hospitalaria, la literatura sanitaria ha resaltado la relevancia central del saber de los cuidadores sobre las infecciones respiratorias agudas (IRA) y sobre cómo emprender su abordaje inicial en el hogar. Esta función diaria, frecuentemente asumida sin instrucción formal, actúa como el primer peldaño dentro de la cadena destinada a la prevención y al tratamiento temprano. Investigaciones realizadas en naciones como México, Nicaragua, Perú, Colombia y en otros contextos latinoamericanos evidencian, de forma coincidente, la persistencia de una discrepancia crítica entre las suposiciones de los cuidadores sobre el fenómeno y las intervenciones efectivas que efectúan al encontrarse con un episodio agudo en niños a su cargo3-5.

Ferreira et al.6 evidenciaron en su estudio en México que, si bien muchos cuidadores son capaces de reconocer algunos signos de alarma visibles como la fiebre persistente o la dificultad respiratoria, existe una marcada tendencia a minimizar señales de igual importancia clínica, como el letargo o la inapetencia, lo cual puede retrasar significativamente la toma de decisiones oportunas⁶. Estos hallazgos reflejan no sólo un problema de conocimiento técnico, sino también de percepción del riesgo y de interpretación de los síntomas en el entorno familiar. Por su parte, Bacca reportó en Nicaragua que apenas una minoría de las tutoras entrevistadas eran capaces de identificar más de tres signos de alarma esenciales, lo que sugiere un déficit en los procesos de información y educación sanitaria brindados a las familias por parte del sistema de salud7.

Esta misma problemática se observa en otros países de la región. En Perú, Valladares8 encontró que, aunque muchas madres reconocen la tos como un síntoma habitual en la infancia, pocas sabían distinguir entre una tos inofensiva y aquella que requería atención médica inmediata, lo que evidencia una dificultad para diferenciar la gravedad clínica de los signos comunes. Tal desconexión entre la frecuencia de los síntomas y su valoración como alerta refleja un vacío crítico que debería ser abordado desde la educación en salud8.

En un plano hospitalario, Tirado y Silva9 resaltaron que el nivel de conocimientos del personal de enfermería sobre el manejo de pacientes con dispositivos invasivos influye directamente en la prevención de infecciones nosocomiales, subrayando la necesidad de competencias especializadas tanto en contextos clínicos como comunitarios. Aunque su estudio se centra en infecciones de tipo intrahospitalario, pone de manifiesto que la gestión efectiva de cualquier tipo de infección incluidas las respiratorias exige una visión integral del cuidado, en la que el conocimiento técnico y la sensibilización social deben avanzar en conjunto. Esta perspectiva refuerza la idea de que la educación sanitaria dirigida a los cuidadores debe estar alineada con los esfuerzos institucionales que buscan consolidar una verdadera cultura preventiva en salud pública9.

Por otra parte, Daccarett y Mujica10 identificaron que el nivel educativo de las madres influye significativamente en su capacidad para identificar signos de alarma relevantes, como la cianosis, el hundimiento torácico y la respiración acelerada, lo cual refuerza la relación entre escolaridad y competencia en el cuidado infantil. No obstante, esta relación también implica una obligación ética para los sistemas de salud, que deben garantizar que la información vital esté disponible para todos, independientemente del nivel educativo formal10.

Las consecuencias del desconocimiento no son menores. Investigaciones como las de Otazú, en Paraguay11, y Rosete Archundia,12 en México, han demostrado que una parte considerable de los cuadros clínicos que se agravan y terminan en hospitalización o incluso en desenlaces fatales, están relacionados con consultas médicas tardías motivadas por una subestimación de los síntomas iniciales. Este fenómeno ilustra una falla no sólo en la detección precoz, sino también en los mecanismos de orientación y acompañamiento desde los servicios de salud11,12.

Además, Gadvay13 documentó en Ecuador que el desconocimiento de los cuidadores sobre los signos de alarma no sólo conduce a la inacción, sino también a la aplicación de prácticas riesgosas como la automedicación con antibióticos, el uso de remedios caseros sin base científica, y la prolongación innecesaria de la observación en el hogar. Estas prácticas, aunque comprensibles desde la lógica doméstica, resultan contraproducentes en un contexto clínico, pues favorecen la progresión de cuadros leves a formas graves y complicadas de IRA13.

Reconociendo la magnitud del problema, las instituciones sanitarias han empezado a fortalecer sus protocolos de referencia y educación. La Guía clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social,14 por ejemplo, establece criterios claros para la detección y derivación de casos sospechosos de IRA, promoviendo la implementación de acciones educativas permanentes en el primer nivel de atención. Este tipo de lineamientos reconoce explícitamente que el fortalecimiento del conocimiento comunitario forma parte esencial de las estrategias preventivas en salud pública14.

De manera complementaria, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT 2022)15 reveló que un porcentaje elevado de madres y padres residentes en zonas rurales desconocen al menos dos de los principales signos de alarma, lo que repercute directamente en la frecuencia de hospitalizaciones por IRA en estos sectores más desfavorecidos. Esta brecha de información, profundamente ligada a desigualdades sociales y geográficas, subraya la necesidad de políticas públicas orientadas a cerrar las distancias entre el saber científico y el saber popular15.

Finalmente, autores como Gómez et al.16 y Alluqmani et al.17 advierten que el conocimiento, por sí solo, no es garantía de buenas prácticas. Ambos coinciden en que las estrategias educativas deben adaptarse a los contextos culturales, incluir materiales accesibles y, sobre todo, apoyarse en una relación sostenida entre los cuidadores y el personal de salud, especialmente enfermería, que actúa como puente entre la comunidad y los saberes técnicos de la medicina moderna16,17.

 

CONCLUSIONES

La comprensión que los agentes de cuidado tienen de los signos de alarma de las infecciones respiratorias agudas (IRA) en niños menores de cinco años se erige como un sustrato esencial para la identificación oportuna de los cuadros clínicos, la prevención de complicaciones severas y, especialmente, la salvaguarda de la vida infantil. Reconocer signos como la disnea, la fiebre persistente y el rechazo alimentario ya no es un acto indiferente dentro de los cuidados cotidianos, sino que se transforma en una intervención decisiva que, aplicada en el momento adecuado, puede resultar en la reducción de desenlaces graves y en la disminución de hospitalizaciones que a menudo son evitables.

Los resultados de estudios recientes mmuestran que, a pesar de reiterados esfuerzos, sobreviven discrepancias significativas entre el nivel de conocimiento deseable y el realmente aplicado en situaciones de emergencia. Dichas diferencias no se pueden atribuir únicamente a limitaciones de los cuidadores, sino que revelan interferencias estructurales en los sistemas de divulgación de información en salud. Asu vez la ausencia de un marco que contextualice la información, la baja sensibilidad cultural de ciertos programas educativos y la desarticulación entre las políticas institucionales y las dinámicas específicas de la comunidad se entrelazan y configuran el complejo entramado que dificulta la transferencia efectiva de saberes críticos.

Ahora bien, ante esta realidad, los profesionales de enfermería se constituyen en agente clave y no sustituible; dada su proximidad a la comunidad, el enfoque holístico del cuidado y la capacidad de construir lazos horizontales cimentados en la confianza permiten a los profesionales de enfermería liderar esfuerzos de educación en salud con efectividad demostrada. Sin embargo, la tarea no se limita a la entrega de datos, sino a la creación de espacios participativos donde el sujeto de cuidado, familia y comunidad se apropian del conocimiento, aprecien su significado y desarrollen las competencias necesarias para reaccionar con confianza ante los signos de alarma.

Es por esto que las acciones educativas, por tanto, deben ser diseñadas como procesos permanentes, medibles y alineados con las políticas públicas de salud, de manera que el conocimiento no se reserve a los episodios de crisis o a campañas dispersas; dado que solo la verdadera integración de estas intervenciones en el tejido cotidiano de la comunidad podrá cimentar una cultura de prevención basada en el empoderamiento de las familias en la corresponsabilidad en el cuidado de la infancia.

En consecuencia, la enfermería, invariablemente guiada por su imperativo ético y su dedicado compromiso con la salud colectiva, no puede restringir su función al terreno clínico; tiene, por el contrario, el deber ineludible de involucrarse de manera activa en la reconfiguración de aquellas condiciones que alimentan la vulnerabilidad infantil, trasladando su saber especializado y su fina sensibilidad humana a la edificación de contextos en los que el derecho de los niños a recibir atención oportuna, digna y fundamentada en evidencia se convierta en una habitual norma de cada día, y no en una excepción eventual.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  4. Ricardo GAB. Conocimiento de las madres sobre enfermedades respiratorias agudas en niños de 1 a 5 años [Internet]. Caazapá: Universidad Tecnológica Intercontinental; 2024 [citado 2025 jul 18]. Disponible en: https://www.utic.edu.py/repositorio/index.php/tesis-de-grado/licenciatura-en-enfermeria/163-2024enfermeria/918-conocimiento-de-las-madres-sobre-enfermedades-respiratorias-agudas-en-ninos-de-1-a-5-anos
  5. Rosete Archundia D, Cabello C, Manjarrez M. Infecciones respiratorias agudas en niños y signos de alarma. Salud Publica Mex. 2013;55(8):733–9.
  6. Ferreira E, Báez R, Trejo B, Ferreyra L, Delgado G, Chilián O, et al. Infecciones respiratorias agudas en niños y signos de alarma identificados por padres y cuidadores en México. Salud Publica Mex. 2013;55(Supl 2):S307–13.
  7. Bacca F. Conocimientos y prácticas sobre los signos de alarma de infecciones respiratorias agudas en tutoras de niños menores de 5 años atendidas en el Centro de Salud Ayapal, San José de Bocay, Jinotega, agosto–octubre 2016 [tesis de licenciatura]. Managua: Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua; 2016.
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  9. Tirado-Reyes RJ, Silva-Maytorena R. Nivel de conocimiento y cuidado enfermero del paciente con catéter central en Culiacán, Sinaloa, México. Rev Enferm IMSS [Internet]. 2020 [citado 2025 jul 21];28(1):25–36. Disponible en: https://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumen.cgi?IDARTICULO=94016
  10. Daccarett K, Mujica L. Nivel de conocimiento sobre signos de alarma de infecciones respiratorias agudas en madres de niños menores de cinco años. Bol Med Postgrado [Internet]. 2020 [citado 2025 ago 1];36(2):37–42. Disponible en: https://revistas.uclave.org/index.php/bmp/article/view/2771
  11. Otazú F. Percepción sobre las infecciones respiratorias agudas que poseen las madres de niños menores de 5 años que consultan en el Hospital Distrital de Horqueta, año 2012 [tesis]. Horqueta: Universidad Nacional de Concepción; 2013.
  12. Gadvay M. Conocimiento de las cuidadoras sobre signos y síntomas de alarma en IRAS y EDAS y sus consecuencias en la salud de los niños menores de 5 años que acuden al Subcentro de Salud de San Gerardo. Periodo de enero–julio del 2011 [tesis]. Riobamba: Universidad Nacional de Chimborazo; 2011.
  13. Flores Hernández S, Trejo y Pérez JA, Reyes Morales H, Pérez Cuevas R, Guiscafré Gallardo H. Guía clínica para el diagnóstico, tratamiento y prevención de las infecciones respiratorias agudas. Rev Med Inst Mex Seguro Soc. 2003;41(Supl):S3–14.
  14. Instituto Nacional de Salud Pública (INSP). Infección respiratoria aguda. Encuesta Nacional de Salud y Nutrición – ciclo continuo 2022. Informe técnico [Internet]. Cuernavaca: INSP; 2023 [citado 2025 jul 21]. Disponible en: https://ensanut.insp.mx/encuestas/ensanutcontinua2022/doctos/analiticos/06-Infeccion.respiratoria.aguda-ENSANUT2022-14791-72366-2-10-20230619.pdf
  15. Gómez D, Zapata R, Ávalos M, Reyes G. Conocimiento, práctica del cuidador y factor pronóstico de infecciones respiratorias agudas en niños. Horiz Sanit. 2018;17(2):45–52.
  16. Alluqmani A, Aloufi A, Abdulwahab A, Khalil A, Abdullah A, Alshehri M, et al. Knowledge, attitude and practice of mothers on acute respiratory infection in children under five years in Saudi Arabia. Egypt J Hosp Med. 2017;69(2):1959–63.

 

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