Covid persistente. Seguimiento terapéutico.

17 agosto 2023

AUTORES

  1. Paula Camps Guerrero. Enfermera en Hospital Clínico Universitario Lozano-Blesa. Zaragoza. España.
  2. Elena Pe Aliaga. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  3. Amaya Mardones Fuente. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  4. Pilar Gallardo Doñate. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  5. Sira García Carvajal. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  6. Santiago Fernández-Giro Torrado. Enfermero en Centro de Atención Primaria de Valdespartera. Zaragoza. España.

 

RESUMEN

Muchas de las personas que han contraído la enfermedad por coronavirus causada por el virus SARS-CoV-2 están sufriendo actualmente las secuelas de esta, lo que se conoce como COVID persistente o Long COVID (LC). Aún se desconoce el mecanismo fisiopatológico capaz de causar el LC, y los síntomas que se presentan en esta fase son muy variados y pueden durar hasta 12 semanas. Debido a la novedad de esta situación, no existen pruebas complementarias que certifiquen su diagnóstico, por lo que se aboga por un abordaje multidisciplinar sobre dichos síntomas y el impacto que genera sobre las personas que los padecen.

 

PALABRAS CLAVE

COVID-19, COVID persistente.

 

ABSTRACT

Many of the people that contracted the coronavirus disease caused by SARS-CoV-2 are currently suffering from its side effects, which is known as Long COVID (LC). The physiopathological mechanisms causing LC are still unknown, and the presenting symptoms at this stage are highly varied and can last until 12 weeks. The novelty of this situation is responsible for the absence of complementary tests able to certify the diagnosis of LC, so a multidisciplinary approach is addressed regarding symptoms and the impact that they have on the affected people.

 

KEY WORDS

COVID-19, long COVID.

 

DESARROLLO DEL TEMA

La enfermedad por coronavirus (COVID-19) es una enfermedad infecciosa causada por el virus SARS-CoV-2.

La mayoría de las personas infectadas por el virus experimentan una enfermedad respiratoria de leve a moderada y se recuperan sin requerir un tratamiento especial. Sin embargo, algunas pueden enfermar gravemente y requerir atención médica. Las personas mayores y las que padecen enfermedades subyacentes, como enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades respiratorias crónicas o cáncer, tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave. Cualquier persona, de cualquier edad, puede contraer la COVID-19 y enfermar gravemente o morir 1.

A medida que ha evolucionado la pandemia de la COVID-19, la comunidad científica empieza a tomar conciencia de que esta infección es como un gran iceberg: en su zona emergida podemos encontrarnos con los pacientes que en la fase aguda de su enfermedad sufren graves complicaciones, que incluso ponen en peligro su vida; junto con el gran número de contagios que se van produciendo día a día, constituyen la parte visible de este iceberg.

Pero en su base se van acumulando quienes, más allá de la afectación aguda, no consiguen recuperar su estado vital previo, los pacientes afectados por lo que ha venido a denominarse la COVID Persistente o Long COVID (LC), aunque la terminología para describir esta situación clínica varia ampliamente dependiendo de la literatura1,2.

Con el objetivo de unificar criterios, el Instituto Nacional para la Excelencia Sanitaria y Asistencial propuso las siguientes definiciones para describir las distintas fases sintomáticas de la infección por SARS-CoV-211. El COVID-19 agudo generalmente dura hasta 4 semanas desde el inicio de los síntomas. Cuando los síntomas duran más de 4 semanas o aparecen síntomas tardíos o a largo plazo, se utiliza el término «COVID-19 postagudo». Este último término engloba tanto a pacientes con long covid (LC) como post-COVID-19.

La LC se aplica a los síntomas que persisten 4 o incluso 12 semanas después de la infección aguda, o que aparecen más tarde en el caso de sujetos con infección asintomática, pero sin presencia de daño orgánico irreversible. En cuanto a las secuelas post-COVID-19, los pacientes tienden a presentar antecedentes de COVID-19 agudo grave y síntomas derivados del daño estructural secundario a las complicaciones sufridas durante la fase aguda. Es importante hacer esta distinción ya que estos 2 subtipos de COVID-19 postagudos afectan a diferentes perfiles de pacientes. Mientras que las secuelas predominan en varones mayores, típicamente alrededor de los 70 años y con comorbilidades asociadas, el PC tiende a presentarse en mujeres de mediana edad, alrededor de los 40 años, sin problemas de salud significativos.

La presentación clínica de los pacientes con COVID de larga duración es muy heterogénea. Se han descrito más de 200 síntomas asociados que afectan a diferentes órganos y sistemas. Los síntomas a largo plazo más comunes son fatiga (52%), síntomas cardiorrespiratorios (30-42%) y síntomas neurológicos (40%)38, incluidos los síntomas de disautonomía2.

A nivel cardiológico, los síntomas más comunes son palpitaciones, taquicardia y dolor de pecho. Las afectaciones pulmonares que más se presentan en este proceso es la disnea y la tos, y las afectaciones neurológicas más comunes son el deterioro cognitivo, depresión, ansiedad, insomnio, dolor de cabeza y alteraciones en el sentido del gusto y olfato.

Hasta el momento, no se conoce cuál es el mecanismo fisiopatológico capaz de causar COVID persistente en personas con antecedente de contagio por SARS-CoV-2.

Cobran fuerza algunas hipótesis como la persistencia de un reservorio viral en las personas afectadas habiéndose detectado restos virales en tejido hepático, digestivo o cerebral, también se baraja la autoinmunidad como causa de persistencia de síntomas tras la detección de autoanticuerpos asociados a tejidos detectada en personas afectadas y otras teorías sugieren que la disfunción del tronco encefálico 3,4.

 

SEGUIMIENTO Y ABORDAJE TERAPÉUTICO DEL COVID PERSISTENTE:

El diagnóstico de COVID persistente debe hacerse mediante la exploración y observación de las personas afectadas atendiendo a la evolución y la sintomatología clínica que refieren. No existen pruebas complementarias validadas en la actualidad que certifiquen el diagnóstico.

Las guías de atención a personas afectadas por COVID persistente publicadas alrededor del mundo coinciden en plantear un abordaje integral desde AP incidiendo en la persistencia de síntomas invalidantes y el impacto que provocan en la calidad de vida de las personas afectadas. Esta tarea deberá ser compartida y coordinada entre los profesionales de enfermería y de medicina referentes del paciente.

La atención a las personas afectadas por COVID persistente en las consultas de AP seguirá la sistemática habitual. En primera instancia, realizar una anamnesis que permita identificar los síntomas invalidantes en personas con antecedentes de contagio (tiempo de evolución postcontagio, presencia de síntomas e incapacidad funcional de estos). Por otro lado, la exploración física, con el objetivo de descartar daños orgánicos (tensión arterial, frecuencia cardiaca, saturación de oxígeno, escalas para evaluar la disnea, dolor…). Dicha exploración deberá acompañarse de pruebas complementarias en función de la clínica predominante, como radiografía de tórax, analítica de sangre, electrocardiograma o incluso TAC cerebral.

En cuanto al tratamiento, actualmente ningún en concreto ha demostrado ser efectivo para la curación de la COVID persistente. La estrategia de tratamiento actual contempla el control de los síntomas y la rehabilitación funcional de las personas afectadas.

Para tratar la fatiga se recomienda una buena higiene del sueño, así como terapia de ejercicio controlado por un rehabilitador o fisioterapeuta, rehabilitación neurocognitiva en aquellos pacientes que sufran alteraciones en la memoria, atención o concentración, y ejercicios de respiración y fisioterapia dirigidos a controlar la disnea. En cuanto a problemas psicológicos y emocionales, se recomienda un abordaje conductual y farmacológico para controlar posibles síntomas de ansiedad o incluso depresión4.

Sin embargo, es importante individualizar cada recomendación puesto que para lo que algunos pueden ser positivo, para otros podría ser contraproducente.

La base de evidencia es todavía muy limitada y fragmentada y quedan muchas incógnitas por resolver. Sin embargo, la enorme prevalencia acreditada ya de la afectación persistente obliga a plantearse la necesidad de implementar estudios multidisciplinares bien diseñados de intervención y control de casos que permitan aportar evidencia sobre las estrategias más efectivas de acompañamiento y abordaje terapéutico

En España se han desarrollado diferentes modelos de atención e investigación. En algunos hospitales se han organizado unidades multidisciplinarias llamadas pos-COVID que atienden a personas con síntomas persistentes, inicialmente las que habían sido hospitalizadas durante la enfermedad aguda y posteriormente también a las que no lo habían sido. Si bien es cierto que, en la mayoría de los hospitales, se limita la atención a las personas que habían sido ingresadas en el mismo centro5.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Mahase E. Covid-19: what do we know about “long covid”? BMJ. 2020;370:m2815. Cares-Marambio K, Montenegro-Jiménez Y, Torres-Castro R, et al.. Prevalence of potential respiratory symptoms in survivors of hospital admission after coronavirus disease 2019 (COVID-19): A systematic review and meta-analysis. Chron Respir Dis. 2021;18:14799731211002240.
  2. Callard F., Perego E. How and why patients made Long Covid. Soc Sci Med. 2021;268:113426. Humphreys H., Kilby L., Kudiersky N., Copeland R. Long COVID and the role of physical activity: a qualitative study. BMJ open. 2021;11(3):e047632.
  3. Ladds E., Rushforth A., Wieringa S., Taylor S., Rayner C., Husain L., et al. Persistent symptoms after Covid-19: qualitative study of 114 “long Covid” patients and draft quality principles for services. BMC health services research. 2020;20(1):1–13.
  4. Funke-Chambour M, Bridevaux PO, Clarenbach CF, Soccal PM, Nicod LP, von Garnier C; Swiss COVID Lung Study Group and the Swiss Society of Pulmonology. Swiss recommendations for the Follow-Up and Treatment of Pulmonary Long COVID. Respiration. 2021;100(8): 826-41.
  5. Baraniuk C. Covid-19: How Europe is approaching long covid. BMJ. 2022;376.

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos