Crianza positiva en la infancia

25 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Silvia Pérez Ortiz. Graduada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Isabel Shengyin de la Parra Colom. Graduada en Enfermería. Aragón, España.
  3. Alba Moliner Gil. Graduada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Laura Murillo Eito. Graduada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Zhasmina Ivanova Ivanova. Graduada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

 

RESUMEN

La crianza positiva se basa en establecer una relación afectiva, respetuosa y coherente entre padres e hijos, promoviendo el desarrollo integral del niño sin recurrir al castigo. Este enfoque incluye prácticas como la estimulación temprana, la lectura compartida, el apego seguro, la disciplina no violenta y el fortalecimiento del vínculo emocional. Las intervenciones parentales centradas en estos aspectos mejoran el desarrollo cognitivo, del lenguaje, emocional y conductual, especialmente en la primera infancia. Por ello, fomentar un estilo parental positivo desde edades tempranas tiene efectos protectores a largo plazo.

Los programas de crianza positiva han mostrado ser eficaces tanto en el fortalecimiento de las prácticas parentales como en la reducción de retrasos en el desarrollo infantil. Estos programas hay que adaptarlos según la edad del niño y su etapa en el ciclo vital. Cabe destacar la importancia de cuidar el bienestar físico y emocional de los cuidadores, ya que su actitud influye directamente en la calidad de la crianza. En conjunto, estos elementos no solo favorecen el aprendizaje y la adaptación del niño, sino que también fortalecen su desarrollo emocional, social y cognitivo.

PALABRAS CLAVE

Crianza, niños, desarrollo humano.

ABSTRACT

Positive parenting is based on establishing an affectionate, respectful, and consistent relationship between parents and children, promoting the child’s overall development without resorting to punishment. This approach includes practices such as early stimulation, shared reading, secure attachment, non-violent discipline, and strengthening the emotional bond. Parenting interventions focused on these aspects improve cognitive, language, emotional, and behavioral development, especially during early childhood. Therefore, fostering a positive parenting style from an early age has long-term protective effects.

Positive parenting programs have proven effective both in strengthening parental practices and in reducing developmental delays in children. These programs should be adapted according to the child’s age and stage in the life cycle. It is also important to highlight the need to care for the physical and emotional well-being of caregivers, as their attitude directly influences the quality of parenting. Altogether, these elements not only support the child’s learning and adaptation but also strengthen their emotional, social, and cognitive development.

KEY WORDS

Parenting, children, human development.

DESARROLLO DEL TEMA

El enfoque de la crianza positiva se fundamenta en el establecimiento de una relación saludable y respetuosa entre padres e hijos, así como en la formulación de expectativas conductuales claras, sin recurrir al castigo como método de corrección1. Las intervenciones de crianza que incluyen componentes para mejorar el aprendizaje infantil temprano o fortalecer las relaciones entre los padres y los hijos son más efectivas para mejorar el desarrollo cognitivo, del lenguaje, motor y socioemocional temprano2.

Algunas de las intervenciones parentales más destacadas se centran en la estimulación del niño con el entorno, la lectura compartida de libros, el apego y la sensibilidad parental, el manejo del comportamiento, la disciplina positiva y la prevención del maltrato y la salud mental parental. Este tipo de intervenciones han demostrado beneficios en un amplio rango de edades de niños, y especialmente durante la primera infancia2.

Las habilidades cognitivas desarrolladas en la infancia temprana constituyen un pilar esencial para el aprendizaje y el bienestar a lo largo de la vida. Las interacciones sociales, especialmente la relación positiva entre padres e hijos, son claves en el desarrollo de competencias cognitivas infantiles. Un progenitor que responde de manera sensible a las señales del niño fomenta una actitud receptiva y entusiasta que facilita el aprendizaje y la adaptación. Además, no solo fortalece el vínculo afectivo, sino que también mejora la disposición del niño a aceptar la autoridad parental, disminuyendo conductas opositoras. Por ello, la calidad de la relación que se forja entre progenitor e hijo es de vital importancia en el desarrollo cognitivo y social del niño, puesto que puede influir de manera significativa tanto en el ámbito familiar como en otros contextos sociales3.

La crianza positiva se manifiesta de diferentes maneras según la interacción entre padres e hijos y el contexto específico. Este tipo de relación combina la sensibilidad y la calidez, generando una respuesta adecuada a las necesidades del niño, tanto cognitivas como emocionales. A medida que el niño avanza en su desarrollo, esta forma de crianza se adapta incluyendo disciplina no severa, establecimiento de límites y monitoreo del comportamiento, respetando la autonomía y promoviendo una relación afectiva y estimulante3.

Los primeros años de vida representan una oportunidad única para sentar las bases de un desarrollo saludable. El concepto de crianza positiva busca promover la disciplina positiva y evitar castigos severos. Se han llevado a cabo programas que promueven la crianza positiva en muchos países con muchas culturas diferentes4.

Para mejorar eficazmente el desarrollo socioemocional infantil y reducir los problemas de conducta, las intervenciones más recomendadas son el apoyo de las habilidades de gestión de la conducta de los cuidadores, el abordaje adecuado de la salud mental de los padres y fomentar la disciplina no violenta. Dichas intervenciones son realmente eficaces en la mejora del desarrollo cognitivo infantil durante los primeros 3 años de la infancia5.

Algunos estudios han analizado la efectividad de los Programas de Crianza Positiva, tanto en las madres para fortalecer sus conocimientos sobre el desarrollo infantil y sus prácticas de crianza, como en los hijos para optimizar su desarrollo desde muy temprana infanciaentre 1 y 3 años. Los resultados indican que las madres adquirieron un mayor conocimiento sobre el desarrollo infantil. En cuanto a los niños se observó una reducción en los casos de retraso en el desarrollo tras la implementación del programa. Además, al comparar ambos grupos, el que participó en el programa mostró un mayor avance en conocimiento sobre desarrollo infantil. Se recomienda aplicar este tipo de programas a largo plazo y seguir evaluando sus efectos, ya que algunos cambios, especialmente los relacionados con las prácticas de crianza, pueden requerir más tiempo para manifestarse de manera significativa4.

Asimismo, las dificultades en las funciones ejecutivas en la infancia durante la etapa preescolar se asocian con una menor capacidad de resiliencia y autorregulación y un aumento de las dificultades conductuales. Por este motivo, fomentar las prácticas parentales positivas durante los primeros años tiene un impacto protector a largo plazo. Promover un estilo de crianza saludable es esencial, ya que influye directamente en el desarrollo psicológico y conductual del niño en etapas posteriores6.

Consejos de la crianza positiva en la infancia temprana:

I Edad 0 a 1 año:

Algunos de los principales consejos en los que se basa la crianza positiva en niños de edades entre 0 y 1 años son hablarle al bebé desde los primeros días, ya que tu voz lo tranquiliza y favorece el vínculo emocional, responder a los sonidos que hace, leerle desde pequeño para favorecer el desarrollo del lenguaje y la comprensión de sonidos y cantarle o exponerlo a música estimula de forma óptima su desarrollo. Para fortalecer el vínculo afectivo se recomienda abrazarlo, jugar con él y a medida que comience a moverse distraerlo con juguetes seguros y trasladarlo a zonas libres de peligros7.

Mantener activo al bebé también es clave para su desarrollo. Aunque aún no pueda correr o jugar es necesario promover el movimiento diario de sus brazos y piernas, permitirle estar en el suelo para moverse, explorar y fortalecer sus músculos. También es importante cuidar el bienestar físico, mental y emocional de los padres, pues mantener una actitud positiva facilita el disfrutar de la crianza por ambas partes7.

II Edad de 1 a 2 años:

En estas edades una forma efectiva de estimular el desarrollo cognitivo y del lenguaje en niños pequeños es involucrarlos en actividades interactivas. Pueden ser juegos de búsqueda, de asociación, de identificar partes del cuerpo o elementos del entorno o la resolución de rompecabezas sencillos para fortalecer las habilidades mentales. Es importante fomentar su curiosidad, animarlos a explorar cosas nuevas y permitir que participen en actividades cotidianas como vestirse o alimentarse por sí mismos, promoviendo así su independencia7.

Para apoyar su desarrollo del lenguaje, la forma de comunicación de los padres es clave. Hay que responder de forma positiva a las conductas deseadas en lugar de centrarte en las indeseadas e indicar qué comportamiento se espera que hagan. Por último, permite que tu hijo se mantenga activo, ya que moverse, correr, saltar o trepar es esencial para el desarrollo de su coordinación y fuerza física7.

III Edad de 2 a 3 años:

En esta etapa del desarrollo infantil es fundamental establecer rutinas para apoyar el crecimiento óptimo de los niños pequeños. Se pueden realizar actividades como leer, fomentar el juego simbólico o de simulación, que estimula la creatividad y la expresión emocional. También resulta beneficioso que explore su entorno y enriquecer su lenguaje con canciones sencillas para favorecer su memoria, lenguaje y ritmo7.

Es fundamental reforzar positivamente las buenas conductas. Elogiar cuando siga las instrucciones o se comporte adecuadamente y enseñarle formas de expresar su enfado y a gestionar sus emociones evitando reforzar los comportamientos desafiantes como las rabietas. De esta manera el niño podrá desarrollar habilidades sociales y de autorregulación desde temprana edad. Mantener una alimentación equilibrada y promover la actividad física diaria es fundamental. La crianza positiva invita a los niños a que prueben pequeñas porciones de alimentos nuevos sin presionarlos y fomenta el juego libre, ya que esto contribuye al desarrollo físico, cognitivo y emocional7.

CONCLUSIONES

La crianza positiva favorece el desarrollo integral del niño al establecer una relación afectiva, respetuosa y consistente entre padres e hijos. Además, mejora de forma significativa el desarrollo cognitivo, emocional, social y conductual desde la primera infancia.

Las intervenciones en etapas tempranas tienen un efecto protector a largo plazo, ya que el fortalecimiento de las habilidades parentales durante los primeros años de vida disminuye el riesgo de retrasos en el desarrollo y de problemas de conducta en la edad escolar, al favorecer especialmente el desarrollo de funciones ejecutivas, la resiliencia y la autorregulación.

La crianza debe adaptarse al momento evolutivo del niño. Las estrategias de crianza positiva varían según la edad e incluyen desde el contacto afectivo y la estimulación sensorial en bebés, hasta el fomento de la autonomía, el lenguaje y la autorregulación en niños. Todo ello debe llevarse a cabo desde un enfoque respetuoso, activo y emocionalmente disponible por parte de los cuidadores.

BIBLIOGRAFÍA

  1. UNICEF. Crianza positiva: cómo disciplinar a tu hijo de manera inteligente y saludable. UNICEF. Disponible en: https://www.unicef.org/parenting/es/cuidado-infantil/crianza-positiva-como-disciplinar-tu-hijo-de-manera-inteligente-y-saludable
  2. Jeong J, Franchett EE, Ramos de Oliveira CV, Rehmani K, Yousafzai AK. Parenting interventions to promote early child development in the first three years of life: a global systematic review and meta-analysis. PLoS Med. 2021 May 10;18(5:e1003602. doi: 10.1371/journal.pmed.1003602.
  3. Prime H, Andrews K, Markwell A, Gonzalez A, Janus M, Tricco AC, et al. Positive parenting and early childhood cognition: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Clin Child Fam Psychol Rev. 2023 Jun;26(2:362-400. doi: 10.1007/s10567-022-00423-2.
  4. Truong HV, Nanthamongkolchai S, Munsawaengsub C, Pitikultang S. Positive parenting program to promote child development among children 1 to 3 years old: a quasi-experimental research. J Prim Care Community Health. 2022 Jan-Dec;13:21501319221089763. doi: 10.1177/21501319221089763.
  5. Candan HD, Doğan S. Effectiveness of the positive discipline program applied to parents of preschool children: A randomized-controlled trial. J Pediatr Nurs. 2023 Sep-Oct;72:e87-e97. doi: 10.1016/j.pedn.2023.06.013.
  6. Rungsattatharm L, Tasingha P, Trairatvorakul P, Chonchaiya W. Longitudinal associations between executive function and positive parenting during early childhood and resilience, self-regulation, and behavioral problems in school-age children. Child Adolesc Psychiatry Ment Health. 2025 Mar 8;19(1:19. doi: 10.1186/s13034-025-00875-8.
  7. CDC. Positive parenting tips: infants. Centers for Disease Control and Prevention. Disponible en: https://www.cdc.gov/child-development/positive-parenting-tips/infants.html

 

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