Cribado enfermero del potasio oculto en alimentos procesados en pacientes con enfermedad renal crónica avanzada atendidos en consulta externa de nefrología

4 junio 2026

AUTORES

  1. Ana María Sánchez Arnas. Diplomada en Enfermería. Consultas Externas de Nefrología. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La consulta externa de nefrología constituye un espacio idóneo para detectar factores cotidianos que favorecen la hiperpotasemia en la enfermedad renal crónica avanzada. Entre ellos destaca el potasio oculto presente en alimentos procesados y ultraprocesados, especialmente cuando el paciente interpreta que evita los alimentos clásicamente ricos en potasio, pero mantiene un consumo elevado de productos con aditivos potásicos o sustitutos de la sal. El objetivo de este trabajo es revisar la relevancia clínica de estas fuentes ocultas de potasio y proponer una estrategia práctica de cribado enfermero aplicable en consulta externa de nefrología. Se realiza un trabajo monográfico narrativo con revisión de guías y publicaciones recientes sobre manejo dietético de la enfermedad renal crónica, biodisponibilidad del potasio, impacto del procesado alimentario y presencia de aditivos con potasio en productos de consumo habitual. La evidencia disponible sugiere que el abordaje dietético no debe centrarse solo en restringir frutas y verduras, sino en identificar productos procesados con cloruro potásico y otros aditivos que pueden incrementar la carga de potasio y dificultar la prevención de la hiperpotasemia. Desde la enfermería nefrológica, el cribado estructurado de etiquetas, hábitos de compra, uso de productos bajos en sodio, platos preparados, carnes procesadas, bebidas y sustitutos de la sal permite mejorar la educación terapéutica, personalizar recomendaciones y reforzar la seguridad clínica. Se concluye que el cribado enfermero del potasio oculto representa una intervención útil, concreta y de alta aplicabilidad en pacientes con enfermedad renal crónica avanzada atendidos en consulta externa. Se propone un cribado breve basado en lectura de etiquetas y hábitos de compra que puede integrarse en la entrevista enfermera habitual sin aumentar de forma significativa el tiempo de consulta.

PALABRAS CLAVE

Enfermedad renal crónica avanzada, hiperpotasemia, alimentos ultraprocesados, potasio, consulta externa hospitalaria, atención de enfermería.

ABSTRACT

Nephrology outpatient clinics are an ideal setting to detect everyday factors that may contribute to hyperkalemia in advanced chronic kidney disease. Among them, hidden potassium in processed and ultra-processed foods is especially relevant when patients avoid classically high-potassium foods but still consume products containing potassium additives or salt substitutes. The aim of this paper is to review the clinical relevance of these hidden potassium sources and to propose a practical nursing screening strategy for nephrology outpatient care. A narrative monographic review was conducted using current guidelines and publications on dietary management in chronic kidney disease, potassium bioavailability, food processing, and the presence of potassium-containing additives in commonly consumed products. Available evidence suggests that dietary counselling should not focus only on restricting fruits and vegetables, but also on identifying processed products containing potassium chloride and other additives that may increase potassium load and complicate hyperkalemia prevention. In nephrology nursing practice, structured screening of labels, shopping habits, use of low-sodium products, ready meals, processed meats, beverages, and salt substitutes can improve therapeutic education, personalize recommendations, and enhance clinical safety. Nursing screening of hidden potassium appears to be a practical and highly applicable intervention in patients with advanced chronic kidney disease followed in outpatient nephrology clinics.

KEY WORDS

Advanced chronic kidney disease, hyperkalemia, ultra-processed foods, potassium, outpatient clinics, nursing care.

DESARROLLO DEL TEMA

El objetivo para este artículo monográfico es revisar la relevancia clínica del potasio oculto en alimentos procesados y ultraprocesados en pacientes con enfermedad renal crónica avanzada y proponer una estrategia práctica de cribado enfermero aplicable en consulta externa de nefrología.

La enfermedad renal crónica avanzada requiere un abordaje dietético individualizado y dinámico, integrado en el seguimiento clínico habitual. La guía KDIGO 2024 recomienda una alimentación variada que priorice alimentos de origen vegetal y reduzca el consumo de productos ultraprocesados, evitando mensajes dietéticos simplificados que puedan comprometer la calidad global de la dieta1.

En la práctica clínica, una parte importante de la educación dietética se ha centrado históricamente en listar alimentos ricos y pobres en potasio. Sin embargo, este enfoque resulta insuficiente cuando el paciente consume productos industrialmente procesados que aportan potasio añadido no siempre visible a simple vista. Las recomendaciones del NIDDK y de la National Kidney Foundation recuerdan que el tamaño de las raciones, el drenado de conservas y la revisión de ingredientes como el cloruro potásico son aspectos clave del manejo dietético2,3.

El problema adquiere especial relevancia en pacientes con enfermedad renal crónica avanzada, historia de hiperpotasemia, tratamiento con inhibidores del sistema renina angiotensina aldosterona o coexistencia de diabetes y acidosis metabólica. En estos contextos, la prevención de episodios de potasio elevado no depende solo de restringir alimentos tradicionalmente señalados, sino también de identificar la carga procedente de aditivos y de sustitutos de la sal1,2.

Diversas publicaciones han advertido de que los aditivos con potasio pueden ser más biodisponibles que el potasio presente de forma natural en alimentos frescos, de manera que su repercusión clínica puede ser mayor de lo que el paciente percibe4,8.

Por ello, la consulta externa de nefrología constituye un entorno especialmente útil para un cribado enfermero estructurado del potasio oculto. La intervención es concreta, repetible y vinculada al día a día real del paciente, lo que la convierte en una herramienta muy adecuada para reforzar adherencia, seguridad y educación terapéutica personalizada1,7.

El término potasio oculto hace referencia a aportes de potasio que el paciente no identifica fácilmente porque no proceden de frutas, verduras o legumbres clásicamente conocidas, sino de aditivos utilizados por la industria alimentaria para conservar, estabilizar, emulsionar, mejorar textura o sustituir sodio. Entre estos compuestos destaca el cloruro potásico, empleado en productos etiquetados como bajos en sodio o reducidos en sal2,3,5.

Picard señaló que la biodisponibilidad de los aditivos potásicos puede ser mayor que la del potasio presente de forma natural en alimentos frescos y cuestionó que esta diferencia se tenga suficientemente en cuenta en el consejo dietético habitual4.

Posteriormente, Picard, Mager y Richard revisaron el impacto del procesado alimentario en la hiperpotasemia y la hiperfosfatemia, subrayando que el consejo nutricional en enfermedad renal crónica debería favorecer alimentos mínimamente procesados con mayor frecuencia y revisar críticamente productos industrializados aparentemente saludables5.

Martínez Pineda, Vercet y Yagüe Ruiz analizaron los aditivos autorizados con potasio en la Unión Europea y observaron una presencia relevante en categorías de consumo habitual como productos rebozados, derivados cárnicos, bebidas no alcohólicas, platos listos para consumir y derivados de cereales6.

Estos hallazgos son clínicamente importantes porque muchos pacientes con enfermedad renal crónica avanzada creen estar siguiendo bien la dieta cuando reducen plátano, tomate o frutos secos, pero continúan utilizando embutidos, pan industrial, rebozados precocinados, salsas preparadas, bebidas deportivas, zumos industriales o sales de régimen6,9.

La revisión de Avesani y colaboradores sobre alimentos ultraprocesados y enfermedad renal crónica insiste en que estos productos pueden contribuir no solo al desarrollo de la enfermedad renal, sino también a empeorar alteraciones metabólicas propias de la uremia como hipertensión, acidosis, hiperpotasemia e hiperfosfatemia7.

El etiquetado alimentario como barrera y como oportunidad:

Una dificultad añadida es que el etiquetado nutricional no siempre informa de forma clara sobre la cantidad total de potasio. El resumen educativo de la ERA sobre dietas basadas en vegetales y manejo del potasio en enfermedad renal crónica recuerda que muchos productos con aditivos potásicos no declaran de forma completa el contenido de potasio, lo que obliga a basar parte del cribado en la lectura detallada de la lista de ingredientes8.

Ese mismo documento cita datos de etiquetado en Estados Unidos según los cuales solo una pequeña proporción de productos analizados mostraba el contenido de potasio en la etiqueta, mientras un porcentaje claramente superior contenía aditivos potásicos. Además, un menú de un día comparando alimentos con y sin estos aditivos incrementó en torno a dos tercios la carga de potasio8.

En la práctica ambulatoria, esto significa que el paciente puede desconocer que un producto reducido en sodio, un preparado instantáneo o una conserva pueden tener un impacto clínico relevante en su balance de potasio. La educación dietética, por tanto, debe incluir el entrenamiento básico para reconocer términos como cloruro potásico, fosfato potásico, lactato potásico, sorbato potásico o bicarbonato potásico2,3,6.

También conviene recordar que no todo el consejo debe orientarse a prohibir alimentos frescos. El material educativo de la ERA diferencia con claridad los alimentos con potasio de origen natural, que aportan fibra y otros nutrientes beneficiosos, de los alimentos ultraprocesados con aditivos potásicos, que son los que deben evitarse con mayor contundencia cuando existe riesgo de hiperpotasemia9.

Implicaciones para la consulta de enfermería nefrológica:

La consulta externa de nefrología es un escenario idóneo para detectar el potasio oculto porque combina seguimiento longitudinal, revisión analítica y entrevista terapéutica. La enfermería dispone de continuidad suficiente para relacionar tendencias del potasio sérico con hábitos de compra, organización de comidas, adherencia al consejo dietético y dificultades de comprensión1,7.

El cribado enfermero no debe plantearse como una encuesta cerrada sobre alimentos altos en potasio, sino como una exploración dirigida de fuentes ocultas. Preguntar únicamente por fruta o verdura deja fuera una parte relevante del problema. Resulta más útil preguntar por uso de productos bajos en sodio, sales de régimen, panes industriales, platos preparados, conservas, embutidos, rebozados congelados, sobres instantáneos, bebidas con electrolitos o suplementos sin prescripción2,3,5,9.

Cuando la cifra de potasio sérico aumenta sin una explicación evidente o cuando el paciente refiere que ha reducido al máximo los alimentos que identifica como ricos en potasio, la revisión del etiquetado y del procesado alimentario debe incorporarse de forma sistemática a la valoración enfermera.

Propuesta práctica de cribado enfermero:

Desde un punto de vista operativo, el cribado puede organizarse en cinco pasos. El primero es identificar al paciente de mayor riesgo, especialmente si presenta enfermedad renal crónica estadio 4 o 5 no dialítica, episodios previos de hiperpotasemia, diabetes mellitus, acidosis metabólica o tratamiento con fármacos que favorecen la elevación del potasio1.

El segundo paso consiste en una entrevista breve centrada en alimentos y productos procesados de consumo habitual. Conviene explorar compras semanales, comidas preparadas, uso de sales hiposódicas, sustitutos de la sal, bebidas isotónicas, productos instantáneos, batidos, salsas, panes envasados y derivados cárnicos2,3,5,6.

El tercer paso es revisar con el paciente ejemplos concretos de etiquetado. Más que ofrecer listas extensas, suele ser más eficaz enseñar a localizar ingredientes con la palabra potasio o potásico y a desconfiar de mensajes como reducido en sodio cuando no se ha revisado la composición completa2,3,9.

El cuarto paso es emitir recomendaciones individualizadas. En muchos casos la intervención no exige una restricción adicional de frutas o verduras, sino sustituir productos ultraprocesados por alternativas menos procesadas, retirar sales con cloruro potásico, drenar conservas vegetales o modificar la frecuencia de determinados alimentos industriales2,8,9,10.

El quinto paso es reevaluar. La educación sobre potasio oculto debe comprobarse en visitas sucesivas mediante preguntas de retorno, revisión de analíticas y, si es posible, análisis de ejemplos reales de compra o fotografías de etiquetas. Esta reevaluación permite detectar falsas creencias, reforzar mensajes y ajustar el plan terapéutico1,2.

Como apoyo operativo, se incluye un checklist de cribado para consulta externa (Anexo 1).

DISCUSIÓN

El interés del cribado enfermero del potasio oculto radica en que aborda un problema muy cotidiano y a menudo infravalorado. En la enfermedad renal crónica avanzada, la educación dietética puede fracasar no por falta de voluntad del paciente, sino porque una parte de la carga de potasio procede de productos que este no interpreta como peligrosos5,6.

Además, la evidencia actual obliga a matizar los discursos dietéticos clásicos. Restringir de forma indiscriminada frutas, verduras y legumbres puede empobrecer la dieta y alejar al paciente de patrones alimentarios de mejor calidad, mientras que centrar la atención en alimentos ultraprocesados y aditivos potásicos resulta más coherente con las guías y con la literatura reciente1,7,8,9.

Desde la perspectiva enfermera, esta línea de trabajo es especialmente valiosa porque une seguridad clínica y educación terapéutica. El cribado no requiere tecnología compleja, puede incorporarse a la entrevista habitual y permite convertir una recomendación dietética abstracta en decisiones concretas de compra, preparación de alimentos y lectura de etiquetas.

 

CONCLUSIONES

El potasio oculto en alimentos procesados y ultraprocesados representa un problema real en pacientes con enfermedad renal crónica avanzada atendidos en consulta externa de nefrología4,6,7.

Su identificación no debe basarse solo en listas de alimentos tradicionalmente ricos en potasio, sino en la revisión dirigida de ingredientes, aditivos, productos bajos en sodio y hábitos de consumo industrial2,3,5,9.

La enfermería nefrológica puede desempeñar un papel central mediante un cribado estructurado, repetible y centrado en la vida diaria del paciente. Esta intervención mejora la educación terapéutica, ayuda a explicar hiperpotasemias aparentemente injustificadas y refuerza una atención más segura, personalizada y alineada con el seguimiento longitudinal en consultas externas1,2,7.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Kidney Disease: Improving Global Outcomes KDIGO. KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease. Kidney Int. 2024,105(4 Suppl):S117-S314.
  2. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. Healthy eating for adults with chronic kidney disease [Internet]. Bethesda (MD): NIDDK, 2025 [citado 20 abr 2026]. Disponible en: https://www.niddk.nih.gov/health-information/kidney-disease/chronic-kidney-disease-ckd/healthy-eating-adults-chronic-kidney-disease
  3. National Kidney Foundation. Potassium in your CKD diet [Internet]. New York: NKF, 2023 [citado 20 abr 2026]. Disponible en: https://www.kidney.org/kidney-topics/potassium-your-ckd-diet
  4. Picard K. Potassium additives and bioavailability are we missing something in hyperkalemia management? J Ren Nutr. 2019,29(4):350-353.
  5. Picard K, Mager D, Richard C. How food processing impacts hyperkalemia and hyperphosphatemia management in chronic kidney disease. Can J Diet Pract Res. 2020,81(3):132-136.
  6. Martínez-Pineda M, Vercet A, Yagüe-Ruiz C. Are food additives a really problematic hidden source of potassium for chronic kidney disease patients? Nutrients. 2021,13(10):3569.
  7. Avesani CM, Cuppari L, Nerbass FB, Lindholm B, Stenvinkel P. Ultraprocessed foods and chronic kidney disease-double trouble. Clin Kidney J. 2023,16(11):1723-1736.
  8. ERA Nephrology Education Portal. Plant-based diets and potassium management in CKD how to balance both? [Internet]. Parma: European Renal Association, 2022 [citado 20 abr 2026]. Disponible en: https://www.era-online.org/wp-content/uploads/2022/12/NEP-Summary-Report-4-Plant-based-diets-and-potassium-management-in-CKD-how-to-balance-both.pdf
  9. European Renal Nutrition and ERA Cookbook. Potassium [Internet]. Parma: European Renal Association, 2023 [citado 20 abr 2026]. Disponible en: https://ekpf.eu/wp-content/uploads/2023/05/ERN-handouts_potassium_EN.pdf
  10. Martínez-Pineda M, Yagüe-Ruiz C, Caverni-Muñoz A, Vercet-Tormo A. Reducción del contenido de potasio de las judías verdes y las acelgas mediante el procesado culinario. Herramientas para la enfermedad renal crónica. Nefrología. 2016,36:427-432.

 

ANEXOS

ANEXO 1. Checklist de cribado enfermero de potasio oculto (consulta externa):

· ¿Usa sal “baja en sodio”, sal de régimen o sustitutos?

· ¿Compra platos preparados, rebozados, precocinados o salsas industriales?

· ¿Consume embutidos/carnes procesadas con frecuencia?

· ¿Toma bebidas con electrolitos/isotónicas o suplementos sin prescripción?

· ¿Compra productos “reducidos en sal”? (verificar si llevan cloruro potásico)

· Lectura de ingredientes: buscar “potasio/potásico” (cloruro, fosfato, lactato, sorbato, bicarbonato).

· Pan industrial/envasado y conservas: ¿marca habitual? ¿se revisa etiqueta?

· Si hiperK “sin causa”, pedir al paciente 2–3 fotos de etiquetas de productos habituales para revisión en consulta.

 

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